El Cafecito


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Otro prieto en el arroz, por Emmanuel Díaz Láriz

Me resultó molesto despertar  en medio de la cruel realidad de uno de los maleficios de la globalización. Pero ver a una niña indígena manipulando como toda una experta una “maquinita” o juego de video, fue incómodo, imagínala gritando, no sé en qué dialecto, de emoción porque terminaba un nivel más del Mario BROS. Sentí indignación, coraje, frustración…

Por cierto, un saludo a los niños que se divierten en los juegos y canchas de fútbol al lado de los manifestantes en el DF. Sólo falta un letrero: “La Feria de la Democracia”. Ojalá y esto llegue a un final feliz, no precisamente al 2×1…


Emmanuel Díaz Láriz es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes.


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Política: inconsistencia educativa de muchos, hegemonía de pocos, por Gilberto Antonio Reza Barba

El mundo de las ideas se centraliza en cada uno de los intereses que como humanos innatamente tenemos acerca de las cosas que nos causan atractivo. Operantemente, el ser humano fija mucho sus aprensiones a las cosas que le representan un atractivo visual, ya sea de orden físico, textura, color, etc. Tanta es la influencia de la visión en las personas que poseen la capacidad de desarrollarla con destreza, que indudablemente es una herramienta fundamental para el conocimiento y la generación de nuevas teorías.

Todo esto va encaminado a la construcción de una identidad con respecto a las diferentes filosofías o tendencias que han sobrevivido al transcurso de los años en los diferentes países del mundo. Tendencias que a su vez causan choque  concretamente por la filosofía  y los métodos de empleos de ésta. Pero en realidad, ¿hay identidad de pensamiento sobre las diferentes corrientes políticas en nuestra sociedad? ¿O todas nuestras ideas sobre partidos políticos están dadas por la influencia de personas cercanas que irracionalmente no entienden lo que idealizan o que lo comprenden y dan su punto más objetivo ante situaciones que necesitan ciertos grados de neutralidad?

Todas estas preguntas son causadas por una evidente inconciencia de las actividades políticas en una sociedad globalizada, más por el capitalismo que por un racionalismo que nos conduzca a ideas concretas y a críticas constructivas sobre las diferentes ponencias en un ámbito plenamente político, lo importante, el conocimiento de las diferentes ideologías y el sustento que tienen éstas en la sociedad, su aceptación y por qué de éstas. En un ambiente en el cual los medios de comunicación manipulan las ideas y venden formas de vida basadas en la mercadotecnia y el consumismo, es difícil para muchas personas una crítica y un conocimiento acerca de la política de un país en “desarrollo” como es México.

Una sociedad que no cuenta con los recursos necesarios para un desarrollo humano y académico, marca un futuro en crisis, fácil de manipular y sin complicaciones para infundar ideas erróneas sobre entidades sociales. Una vez más, todo recae en la educación. Actualmente se ve que los jóvenes que tienen la oportunidad de votar por vez primera ejercen este derecho de una manera impulsiva y sin un razonamiento sobre lo que verdaderamente implica el emitir  un voto al  candidato perfecto o imperfecto. Definitivamente, como se comentaba al empiezo del ensayo, de nuevo la visión y el enfoque de observación del votante forma parte fundamental para la elección del candidato (además de los prejuicios familiares, sociales y el ambiente político donde se desarrolla el individuo) y esta postura del elector es superficialmente elegida porque no hay una conciencia no nada más del candidato, sino de la corriente ideológica que éste representa y la tendencia política que se tendrá  en el caso de que resulte ser el elegido por la  “mayoría”. Es curioso ver cómo la mercadotecnia crea  falsos mesías de tendencias conservadoras, o que cambia la percepción de la gente a raíz de una modificación estructural en las efímeras y demagogas propuestas de tantos y tantos candidatos de diferentes corrientes, que  miran a la gente  simplemente como el instrumento utilizado por la técnica para llegar al ansiado poder fundamentado en métodos muy bien elaborados para lograr una eficiente campaña en la que, principalmente, se manejan intereses relativos al partido y al individuo y no elaborados bajo la verdadera política (el bien común).

Cualquier persona se da el lujo de opinar muy subjetivamente acerca de las ponencias, pero, en realidad, ¿sabe qué tendencias políticas existen y sabe a qué van encaminadas? Parece simplemente que la moda se apodera del racionalismo de las personas, si es que somos una sociedad educada para observar y dejarnos llevar por  la apariencia física o los prejuicios sociales, quiere decir que no estamos preparados para un ambiente crítico y que las decisiones importantes en cuestión política se dan a la ligera (como si fuera poco para el país todo el dinero que se gasta en campañas y todos los malos manejos que se dan  y que la sociedad no se da cuenta) y que pasa desapercibida para muchas personas por la cuestión educativa y social, donde es más importante el hedonismo de una pasajera y superficial tarde de recreación que el cultivo propio de pensamientos y reflexiones que nos permitan forjarnos un sentido crítico y contractivo, no nada más hacia una tendencia política, sino hacia una tendencia social, en la cual el ser humano es y debe ser capaz de modificar su entorno para llevar a cabo una verdadera política de bien común y no solamente una mediocridad enfocada a aspectos simplistas y efímeros de la vida que dan resultados superficiales a cuestionamientos razonables.

El próximo mes de julio el país está por realizar las elecciones para presidente de la república, la cual es una importante fecha para el destino que va a  seguir nuestro país en cuestiones generales de gobierno; tres vertientes políticas son las que tienen posibilidades de ganar en ésta, que tal vez sea la elección más reñida de la historia contemporánea de México. Y esta nueva historia, ¿se va a ir escribiendo con la ignorancia de muchos?, o si fuéramos verdaderamente una nación culta, ¿se escribiría con la conciencia más racional de la mayoría?

Por una parte, el neoliberalismo y la globalización, en teoría, son estados de pensamiento que dan una esperanza social a muchos y una esperanza económica a otros, pero en la práctica, lo único que se logra es una polarización de bienes materiales. Parece mentira que ante una expansión global de los medios de comunicación, muchos jóvenes y adultos no se den cuenta del voto que otorgan ni de la ideología que se está planteando al dar el apoyo a la corriente. Tal vez producto de un manejo globalizado, en donde se resaltan los intereses consumistas, pansexuales y superficiales, donde a la gente no se le permite que piense más de lo normal para ser manipulada y aprovecharse para un futuro de beneficios propios para una élite.

Es imprescindible que el trasfondo de todos estos conflictos recae mucho en la educación global que se le da al individuo y a las tendencias contemporáneas  socio-culturales, recae en los prejuicios sociales y familiares e indudablemente en la falta de una identidad y el manejo de una ideología base, en una hegemonía muchas veces conservadora que plantea objetivos macroeconómicos que no ayudan a la solución de problemas reales y base para el desarrollo humano. Pero es una realidad que día a día nos vamos a enfrentar, que aunque no es clara, es más necesaria que nosotros la clarifiquemos y que busquemos una tendencia que se acerque mas a la verdadera objetividad.

Gilberto Antonio Reza Barba es estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.


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La problemática de la estratificación social, una realidad psicológica en las personas, por Gilberto Antonio Reza Barba

Vivimos en un  mundo con altos índices de una tendencia teóricamente hecha para un bien previsto, la globalización mundial ha hecho al mundo un objeto capitalista donde las diversas cotizaciones de la moneda y las divisas han materializado mucho al ser humano y lo han deshumanizado de lo que en verdad es su naturaleza, todas estas actitudes han llevado a un sinnúmero de fenómenos que hasta la fecha actúan sobre los individuos de una manera aparente o no, pero simplemente están ahí y forman parte de la realidad de cada día, de cada metrópolis, de cada ciudad y hasta de cada pueblo que sufre los embates de un mundo supuestamente globalizado y llenos de estrategias de “buen gobierno”, en las cuales los intereses de unos cuantos son los que destinan la senda de unos muchos y realizan la planificación circunstancial o dolosamente, determinando las clases y los estratos. Es una manipulación implícita en ocasiones, pero todo se da mucho por la lucha de poderes y por dejar atrás lo que en realidad da un significado conceptual a la palabra política, “bien común”.

En toda esta problemática social y tras una realidad corruptible casi en tu totalidad en casi todas las capas del poder, se da el concepto de estratificación social. La política, y no nada más en México, siempre ha estado implícitamente tratando de dar una “ayuda”  a  la humanidad, pero todo esto ha sido fundamentado en erróneas técnicas muchas veces usadas y que han dado la pauta para que la sociedad se divida, se estratifique y tome caminos muy diferentes, aunque sean todos parte de la misma comunidad.

La estratificación social es un concepto creado por la sociología, que habla directamente de un mal que ha estado presente en casi toda la humanidad; es una división social hecha por medio de estratos o capas, que subyuga el crecimiento  existencial, laboral, económico en la sociedad de una manera totalmente desigual y que ha tenido consecuencias catastróficas para muchos grupos de personas o el conjunto de subculturas que forman la sociedad. A veces se piensa que toda esta tendencia a la estratificación social es algo elaborado por la misma sociedad, pero yo diría que también es un proceso de la institucionalización política basado en el rechazo popular hacia algunos sectores y a una estratificación de personas, como si la humanidad se dividiera en hombres categorizados por lo que poseen.

A pesar de los intentos por erradicar esta tendencia, no se ha sabido de ningún país que en la actualidad no esté bajo este régimen de estratificación y, como ya se había comentado, las consecuencias varían mucho de verdad, ya que los bienes no son repartidos con la ecuanimidad necesaria para  el establecimiento de una justicia social y, además, el producto de la estratificación converge en que los ciudadanos con un status tengan mayor posibilidad de alcanzar bienes que los que poseen un status mucho menor. El cáncer que se vive en este aspecto se ve respaldado por la institucionalidad de la estratificación social (y los gobiernos que no apoyan a la realización no de un comunismo, sino de una base exacta contra los problemas de pobreza y marginación) y, además, otro aspecto que considero clave para todo esto, es que la estratificación social se va haciendo parte de una estructura social y enjaula a las personas en un rol subversivo ante las situaciones del sistema, ya que se va haciendo parte de la realidad estructural de un hecho social que se vuelve crónico y muy relevante para la realización de las actividades y de la vida misma en un persona que no tenga un status de alto nivel.

Hay mucha influencia social cuando la estratificación se pasa de generación en generación y esto hace a una persona enclaustrada en un rol determinado. Pero si hablamos de todos estos conceptos, podemos decir que la estratificación social también sitúa a las personas en un status, como ya se había dicho (que es una posición o un rol) y que definitivamente determina una clase social  casi absoluta para un grupo de personas y los pone en una situación social determinada. Algo aún mas alarmante, que va incluso en contra de la propia humanización de todo esto y que le impone una gran dosis de materialismo al concepto es que la estratificación tiene un fundamento económico que tiene un efecto en las oportunidades que se dan en la vida, es una materialización de la humanidad donde todos estamos flotando en un mar de ideas, pero para flotar necesitamos hundir a la persona de enfrente. Lamentablemente, a pesar de que se está luchando, parece algo inherente al ser humano que de generación en generación está perdurando y siendo parte de una realidad objetiva que se ocupa de la destrucción del verdadero concepto humano de las personas.

Una sociedad es un todo o una parte de de un todo mucho más grande, el ser humano nace ya en sociedad, crece y se desarrolla dentro de un ambiente, pero cada hombre forja su destino de acuerdo a las condiciones que le han regido desde que nace y si todas estas actividades progresivas son desarrolladas en un ambiente social bajo o alto, tiene un impacto preponderante dentro del rol futuro que vaya a tener una persona y de la posición o status que éste se pueda dar. Es difícil, debido a la estratificación, que se de un cambio en el estatus; cuando aparece esto, se le conoce como inconsistencia de status y es un fenómeno relevante dentro del contexto, aunque raro para la estratificación que se vive actualmente.

Actualmente en el mundo se vive una estratificación global, ya que no se da solamente  una división de estratos en una sociedad, sino que el mundo está expuesto a la categorización de esta realidad, esto explica muy claramente cómo apenas ocho países  son los que controlan implícitamente las manipulaciones comerciales y los planes futuros de las naciones más pequeñas y cómo esta estratificación global  se va extendiendo, porque estos países subyugan a la mayor parte de los pobladores de mundo y estratifican una realidad que, si la vemos desde un punto contextual, está destinada a la realización plena de los habitantes de este planeta.

Podemos hacer una ejemplificación de todo lo conceptualmente hablado anteriormente y veremos que es muy latente en nuestro ambiente. El desarrollo de las personas que viven en las áreas marginadas de Aguascalientes es muy pobre; tan solo en la actualidad, las colonias más pobres no cuentan siquiera con pavimento en sus calles y carecen también de alumbrado y alcantarillado público, y todo esto se da, porque las familias que viven ahí, no tienen un alto status en la sociedad y no son ayudadas, porque están en un rango menor y son marginadas y aplastadas por los intereses de gente que tiene un alto status, para quienes sí son cumplidas todas las peticiones que se hagan.

Cabe señalar que la estratificación es un problema latente que, si podemos decirlo así, hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, y no ayuda en ninguna manera  a la integración de la sociedad en un grupo bien limitado de personas que vivimos en común y que compartimos todos este territorio y contexto, que formamos parte de esta realidad objetiva que está ahí latente y que prácticamente no podemos cambiar. En este ejemplo se ve claramente cómo hay un problema de estratificación social entre las familias con alto grado de ingresos y las que tienen un status menor, y cómo estás últimas sufren constantemente de una estratificación social y tienen problemas para gozar plenamente de los servicios que deben de poseer y que todas las personas deben de tener en el sistema social.

Podemos ver que toda esta problemática social afecta también primordialmente al individuo en particular y que la estratificación social también influye en la manera individual del actuar en sus distintos roles de las personas, por eso la labor del psicólogo es muy importante para una buena terapia en que el individuo logre progresivamente una buena adaptación a sus problemas y, para el psicólogo, permitir  ver su estrato social, le da la pauta para hacer inferencias acerca de su comportamiento y cómo puede ayudarlo a salir a delante.

La estratificación social tiene un impacto psicológico latente en las personas, ya que de él se pueden producir desviaciones de comportamiento, principalmente en un estrato muy bajo, donde la realidad muchas veces supera la comprensión de la persona y la deprime, provocando una desviación en el comportamiento de éste y así teniendo un impacto muy profundo en cada ser.

Podemos ver que vivimos en una realidad afectada por la gran cantidad de masas y los problemas sociales están a la orden del día, la psicología se tiene que apegar al conjunto de técnicas para lograr el desarrollo del individuo; y definitivamente, la sociología y la psicología juegan un papel fundamental para el crecimiento humano, los conceptos sociológicos nos pueden ayudar para entender cautelosamente los problemas psicológicos y así, las ciencias de dan la mano mutuamente para tener buenos postulados acerca del tema.

La estratificación social afecta en lo económico, social y psicológico a las personas, pero todos podemos entender que ésta no es la verdadera naturaleza del ser humano y que a pesar del peso que tiene y los estragos que deja, es una realidad que hay que estar combatiendo constantemente para lograr que ya no haya más desigualdad social.

Gilberto Antonio Reza Barba es estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.


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Del abismo entre la esfera política y el pueblo, por Dorismilda Flores Márquez

Test:  ¿tu político te hace caso?

1.  Estás en Internet, chateando con un guapo ucraniano (o una guapa ucraniana), cuando alguien osa tocar el timbre de tu casa; te asomas y ves que es tu político.  ¿A qué viene?

a)  A ver cómo estás y si necesitas algo.

b)  A pedirte que votes por él, se ha postulado para otro cargo.

c)  A invitarte a una excursión al Castillo de Chapultepec y la Basílica de Guadalupe.  La idea es llevarte a algún mitin de su partido, pero cree que no lo sabes.

2.  Después de zappear tres horas, encuentras un programa de televisión donde tu político está dando una entrevista.  ¿De qué habla?

a)  De tus necesidades y la manera de resolverlas.

b)  De cuán maravilloso que es su gobierno o su partido.

c)  De las cuentas de Montiel.

3.  Tu político pasa casualmente frente a una montaña de pacas de dinero.  ¿Qué hace?

a)  Pregunta inocentemente si alguien olvidó el dinero ahí.

b)  Le brillan los ojitos, cual McPato, y toma todo el dinero con movimientos rápidos, lo guarda en el portafolio, las bolsas del saco y hasta en los calcetines, no le importa que lo vean los demás.

c)  Lanza su celular contra una ventana para romperla, cuando todos van a ver el vidrio roto, guarda todo el dinero con movimientos muy muy pero muy rápidos, se va con los de la ventana rota, recupera su celular y pregunta si alguien sabe qué pasó con el dinero.

Resultados

Si contestaste con:

Mayoría de a: Tu político es lindo y a lo mejor también decente, proponlo para la presidencia.

Mayoría de b: Tu político es francamente nefasto, aunque debemos reconocerle que, al menos, no esconde lo que hace.

Mayoría de c: Tu político es una rata inmunda, ente indeseable, cosa horrible o equivalente, no le interesas en lo más mínimo, lo que quiere es acarrear agua a su molino que, dicho sea de paso, no es el tuyo.

El abismo

Se supone que la política es una actividad de todos, que los hombres instintivamente buscan la asociación política1, que nace del “entre-los-hombres” 2 y que es “el único medio para llevar a cabo la voluntad colectiva” 3.  Se supone, además, que vivimos en democracia y que ésta conduce a la participación de todos para tomar decisiones colectivas, a través de representantes ciudadanos4.

Suena maravilloso, pero también lejano, ajeno, porque no es algo que veamos que ocurra.  El común de los mortales vemos que hay políticos que vienen a buscarnos para que votemos por ellos, que repiten los mismos discursos de siempre, con las mismas promesas de siempre; y olvidan todo tres segundos antes de llegar al poder, luego, recuerdan que existimos en la siguiente campaña o cuando necesitan acarrear gente.  Vemos campañas millonarias que dicen poco – cuando logran decir algo, que no es muy seguido –; espectaculares y spots de televisión con las caras de nuestros gobernantes, candidatos y ahora también pre-candidatos, mientras hay calles sin pavimento, personas sin empleo y familias sin comida.  Vemos que todo el dinero usado en campañas y pre-campañas se va por un caño cuando al candidatito se le ocurre declinar a favor de un cuate o simplemente renunciar o dejar su hueso para ir en busca de uno más grande.  Vemos gobernantes que nos hablan de un México maravilloso, perfecto, sin problemas; y la imagen que nos dan nada más no concuerda con lo que vemos de corrupción, impunidad, inseguridad, desempleo y demás.  Vemos que se habla de las cosas horribles de Montiel, Madrazo, los panistas, López Obrador, Bejarano, el Niño Verde, Elba Esther y otros muchos muchísimos; que ellos se ocupan de sus propias broncas y se preocupan por sus propias familias; pero nadie se ocupa ni se preocupa de la familia Pérez, que no ha comido en tres días, o de Sarita que no tiene dinero para ir a la universidad, y cuando alguien se ocupa, es una organización no gubernamental o una fundación de alguna empresa.  Vemos a los políticos en su mundo, en su esfera, discutiendo siempre lo mismo; y a nosotros, bonito pueblo, padeciendo siempre lo mismo.

Para no hacer esto más largo, vemos políticos no políticos, no democráticos, porque ni buscan que se haga la voluntad colectiva ni representan nuestros intereses, sino los de ellos.  Vemos que se alejan cada vez más, que se van trepando en un pedestal a la vez que buscan empujar al de al lado para que caiga.  Y los ciudadanos también nos alejamos, perdemos el interés en política, porque siempre es lo mismo, y no queremos votar, porque no vemos un candidato mejor, si acaso, uno menos peor.

Manuel Castells lo dice de mejor manera que yo, él habla de este alejamiento de la política en todo el mundo — ¿o acaso creíamos que era un mal sólo de México? — a medida que la gente “observa la incapacidad del Estado para resolver sus problemas y experimenta el instrumentalismo cínico de los políticos profesionales” 5.

De algún modo, ya no queremos a estos políticos que tienen cola que les pisen y que se reciclan enemil ocasiones en vez de dar oportunidad a nuevos valores.  Es más, a veces hasta nos preguntamos si será posible que haya otro tipo de políticos.  Cito a Guillermo Fadanelli:

“Tengo la impresión de que el único mirador desde donde podemos observar con relativa calma el futuro cercano de México es el pesimismo.  Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que no sólo estamos lejos del mejor de los mundos posibles, sino que nos encontramos cerca de uno de los peores.  No tengo ninguna duda de que el año siguiente seguiremos en las mismas.  Si los políticos pudieran desaparecer de la noche a la mañana, entonces tendría una mínima esperanza; aunque no dudo que de inmediato serían sustituidos por otros hombres tan voraces como ellos” 6.

En fin, esto ha sido muy pesimista y poco propositivo.  Pero, de verdad, esta vez no sé qué proponer…  la anarquía no, definitivamente; salir a votar, acabar con el abstencionismo, sería muy bueno, pero vamos a llegar a las mismas figuras de siempre y tal vez la historia se repita por los siglos de los siglos…  entonces, ¿qué hacemos?  Si alguien sabe, escríbame por favor, prometo firmemente difundir sus propuestas en este maravilloso Cafecito.

Fuentes

1  Aristóteles.  La política.  Espasa-Calpe Mexicana.  México, 1995.

2  Arednt, Hanna.  ¿Qué es la política? Ediciones Paidós.  España, 1997.

3  Castrejón Diez, Jaime.  La política según los mexicanos.  Editorial Océano.  México, 1995.

4  Bobbio, Norberto.  Liberalismo y democracia.  Fondo de Cultura Econónimca.  México, 1985.

5  Castells, Manuel.  La era de la información.  Siglo Veintiuno Editores.  México, 1998.

6  Fadanelli, Guillermo.  “Tsunami para todos”.  En Nexos.  México.  Abril 2005, número 328.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varios puestos a la vez.