El Cafecito


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Más café, por Dorismilda Flores Márquez

Pablo Fernández Christlieb, sobre los cafés

En el principio, la comunicación colectiva estuvo en las plazas y las calles, luego pasó a las casas y después a los cafés, que florecieron entre 1680 y 1730. “Estalla la sociedad de las cafeterías. La razón por la cual parece necesario un espacio diferente al de la calle, es que la ciudad ya se ha vuelto demasiado grande”, está llena de desconocidos y se dificulta la conversación.

La conversación que se suscita en los cafés se basa en una comunicación libre y animada sobre temas de interés común, y tocan por fuerza las cuestiones políticas del gobierno y la ciudad. Hablar de política es siempre controvertido, y de hecho en los cafés se inaugura el debate, la discusión, la polémica como modo específico de comunicación, donde fluyen las ideas, ocurrencias, críticas, utopías, proyectos, soluciones. Lo que se pone en el centro del debate es en rigor la cuestión de la sociedad civil, y ya por eso es en los cafés donde instala su habitación (Fernández Christlieb; 1991, 25).

Yo, sin llegarle a los talones a Fernández Christlieb, sobre el cafecito

Otro café, sin duda; pero que sirve casi para lo mismo.

El proyecto pequeño y local que empezó en 2004 ha crecido; se han sumado nuevos colaboradores que aportan sabores diferentes al cafecito; lo político que era la esencia del cafecito en un principio, se ha abierto hasta llegar a la reflexión sobre sociedad, cultura y comunicación; y la ficción ha metido su cuchara, se ha mezclado con eso que pensamos que es real.

Juntas han estado y están las letras jóvenes y no tan jóvenes, de mujeres y de hombres, de escritores reconocidos y de amateurs, de políticos y politólogos, de izquierda y derecha. La variedad de sabores ha incluido reflexión, protesta, propuestas, diálogo, libertad, responsabilidad, crítica, divagaciones, letras, muchas letras.

184 escritos, tres cartones, cerca de 300 fotografías. 29 ediciones, una pausa. 49 colaboradores, unos constantes, otros ocasionales, dos que tres encubiertos, muchos amigos, muchos contrastes.

Colaboradores de México (Aguascalientes, DF, Guadalajara, Oaxaca, San Luis Potosí) y Argentina. Visitantes de México, por supuesto, pero también de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, EU, Guatemala, Perú, República Dominicana, Uruguay, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Italia, Reino Unido, Suiza y, por sorprendente que parezca, de Vietnam.

Han llegado por los mails, enviados por mí, reenviados por otros muchos; por links en blogs y otros sitios; y por búsquedas, del cafecito o de los cafeinómanos o de cosas que nada tienen que ver aquí. Los nombres cafeinómanos más buscados: José Luis Justes Amador, Luis Buero, Alan Santacruz, Martha Evelia Gaytán Escobedo, Axel Mishael Muñoz Barba, Enrique Puente Gallangos, Vicente Pérez Almanza, Javier Arturo Haro Oteo, Carolina Aguilar Muñiz y yo, Dorismilda Flores Márquez. La frase de búsqueda más bonita: mariposa fosforescente y sedosa. Las frases más disparatadas: símbolos de letras ská, historias macabras de necropcias, patrones punto de cruz, fotos de señoras fodongas, fotos del Shocker con sus hijas, probabilidad de sacar el melate y una que otra frase que suena a por nosotros los mexicanos.

Cuatro reuniones presenciales de cafeinómanos. Muchas anécdotas. Muchos sueños. Muchos cafés futuros.

Referencias

Fernández Christlieb, Pablo (1991). El espíritu de la calle. Psicología política de la cultura cotidiana. Guadalajara: UdeG.

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, estudiante de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura en el ITESO, y editora de El Cafecito, entre otras curiosidades.

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Telaraña electrónica, por Dorismilda Flores Márquez

Telaraña de e-revistas

De todo hay en la telaraña de revistas electrónicas, de comunicación, como Razón y Palabra; de política, como Confines; de cine, como El ojo que piensa; de literatura, como El cuento en red, como Hermano Cerdo y Narrativas; versiones on line de revistas impresas, como Etcétera; directorios de revistas científicas, como REDALYC – Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal o E-revistas, de Tecnociencia.

Telaraña blogueril

Los hay del tipo “querido diario”, como Una hada que creía…; de arte y diseño, como los de Chibiboto; de política y economía, como Mundo en blog; de literatura, como 365 traducciones; acerca de moda, como Hello, my name is fashion; de revoltura, como 7 soles azules o como el mío; internacionalmente premiados como Más respeto, que soy tu madre, que fue el mejor blog de los Deutsche Welle International Weblog Awards 2005 Best of the Blogs; los que se auto denominan inútiles, como Caso Patológico; los que narran en grupo, como Legión Aguascalientes y Tres Jirafales; en fin, de todo hay en el mundo de los blogs1, que vaya que es grande, según datos de Technorati, hasta abril de 2006 había 37.3 millones de blogs y la blogósfera duplica su tamaño cada seis meses.

Telaraña electrónica, gigante, inimaginable

Tanto e-revistas como blogs permiten a las personas expresar lo que sienten y piensan, compartir sus conocimientos, con mayor autonomía y velocidad que en los medios tradicionales. La información fluye libremente a través de Internet y el público se fragmenta–segmenta–individualiza, y a la vez se especializa y se llegan a formar comunidades virtuales con personas que pueden o no conocerse, no necesariamente con proximidad física, pero sí con intereses y objetivos comunes; a través de e-revistas y blogs, pero también de chats, mensajería instantánea, foros de discusión, wikis, podcasts.

Así, en pocos años ha habido grandes cambios en las formas de comunicación y el modelo de simple transmisión de contenidos de los medios tradicionales da paso a un modelo de los nuevos medios que incluye, entre otras curiosidades, la producción de contenidos entre quienes antes sólo recibían contenidos; un modelo en el que la comunicación se vuelve más horizontal, más “democrática”, aunque no del todo, porque para ello todos deberían tener acceso a las NTIC2.

Como sea, la magia de estas formas de comunicación está en las posibilidades que dan a las personas para expresarse, compartir y unirse, en ésta, que según Wolton, Gubern y otros expertos, es “la era de las soledades interactivas”.


[1] Bautizados inicialmente por Jorn Barger como weblogs.

[2] Nuevas tecnologías de información y comunicación.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.