El Cafecito


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El gober precioso y la libertad de expresión, por Javier Arturo Haro Oteo

En días pasados, escuchando la radio, me tocó conocer de un caso repugnante, el del “Gober Precioso”; obviamente, de antemano sabía los antecedentes, es decir, la publicación de Lidia Cacho, su arresto, las quejas que profirió al respecto, etc., etc.

A pesar de que siempre he considerado que vivo en un país donde todo puede pasar y, sin embargo, hacemos como que no pasa, el escuchar las grabaciones me produjo un momento de ira, pero lo que siguió me produjo algo más, me produjo vergüenza, estamos acostumbrados a la corrupción de nuestros políticos, pero esa actitud de “déjenme verles la cara de…”, “créanme, esa voz no es mía”, me parece de lo más humillante; creo que el “Precioso Gobernador” – me refiero desde luego a Marín, no a nuestro Rorro – perdió no sólo la vergüenza, también la dignidad; el problema aquí tiene mucho fondo, es decir, ¿por qué esa relación entre Camel y Marín? Espero que sea sólo de negocios; si no es así, pues que ellos se arreglen. Sin embargo, si la relación es de negocios, ¿cuántos negocios hicieron Camel y Marín, como para que este le tenga que retribuir con violaciones al estado de derecho? ¿Cuánto aportó Camel a la campaña? ¿Qué mas apoyos hay de parte de Marín a Camel que violan el estado de derecho y no se han hecho públicos? Creo firmemente que esas grabaciones representan un serio golpe a la credibilidad de las instituciones en el país, ¿en cuántos otros estados hay gobernadores endeudados de favores con empresarios? – conste que no estoy diciendo que cierto gobernador tenga tratos con cierta televisora –.

Además de eso, considero importante expresar la preocupación que me genera el hecho de que el periodismo esté devaluando en escándalos, es decir, en últimas fechas, lo que se busca en los periódicos no es la nota financiera, ni la nota deportiva siquiera, se busca el escándalo, los hechos de Camel y su Gober precioso son un ejemplo, lo ocurrido en las minas en Coahuila son otro ejemplo, minutos y más minutos gastados en los noticieros, explicándonos sobre detalles y más detalles, según eso por el compromiso que tienen los medios con la verdad; si acaso ese compromiso es real, ¿por qué no hicieron eso antes de la tragedia?

Es claro que en México necesitamos medios de comunicación comprometidos con la verdad, pero sin que esto signifique que necesitemos detalles que salen del ámbito periodístico para llegar al ámbito amarillista; igualmente, necesitamos de una reforma clara en materia judicial para evitar las arbitrariedades que sabemos que existen, pero que pocas veces se pueden castigar o se llegan a denunciar; no tiene caso tener garantías constitucionales si no son respetadas por los gobernantes, y no tiene caso tener gobernantes que no respeten la Ley; la justicia no puede venderse por un par de botellas de Cognac, por muy fino que este sea – por cierto, si desean hacer feliz a un humilde estudiante de Derecho, envíenme una botellita de Cognac, pero que no sea de las que ofrece Camel, porque según me han dicho, entre los pederastas la "botella de Cognac" es en realidad una niña, mientras más detalles dan de la botella, más descripción están dando de la niña –.

 

 


Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.

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