El Cafecito


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Estupidez masculina y femenina, por Giovanni Salinas González

Hace un mes y medio aproximadamente, salió una campaña para evitar el consumo de huevos de tortuga, y el anuncio rezaba: “Mi hombre no necesita huevos de tortuga porque sabe que no lo hacen más potente“, junto con la foto de una modelo con cara cachondona.

Bueno, lo que pasa, estimada estimado lector foráneo, es que el mexicano generalmente se cree cualquier tontería que le digas (si no estas seguro, deja oxidar una lámina vieja y grita que le apareció la Virgen de Guadalupe y, mínimo, tendrás a los reporteros de TV Azteca), y bueno, por mí, la virgencita puede aparecer en láminas oxidadas, humedades de edificios viejos o en las manchas de las vacas, si quieres, pero a algún idiota se le ocurrió inventar que los huevos de tortuga con limón dan al hombre mayor capacidad de erección. Sí, tal cual. Entonces, ahí están de estúpidos los hombres mexicanos acabando con el medio ambiente para mitigar sus temores sexuales.
Bueno, eso es en lo que toca al hombre. Sus temores e ignorancia lo llevan a destruir el medio en que vive, gracias a una creencia vergonzosa e infundada. Ahora las mujeres.
Últimamente, la mujer ha peleado cada vez más por la equidad; lo cual está bien, pero se pelea con tanta garra y tan poca estrategia que, desgraciadamente, al pujar por la igualdad, algunas mujeres se van a la desigualdad, una desigualdad burda, tonta, y que raya en el desconocimiento de los contextos actuales. Es como si tratas de sacar un pez grande desde tu lancha y lo jalas con tanta fuerza que se te cae del otro lado del bote, ¿me explico?
El Instituto Nacional de las Mujeres ha criticado la campaña de la modelo de los huevos, alegando que tal campaña “es sexista y reafirma el estereotipo de objeto sexual de la mujer”.
Válgame Dios, que triste. No voy a opinar sobre la campaña, ni sobre si el anuncio es bueno o malo en términos de que ataca directamente al imbécil que come huevos de tortuga para evadir su disfunción eréctil o eyaculación prematura.
Voy a opinar sobre las ociosas del Instituto de las Mujeres, donde, al no esforzarse en ayudar realmente a generar equidad, se van sobre organizaciones ambientalistas que nada tienen que ver en la industria del sexo o la explotación de la mujer como juguete sexual.
Atacar a una organización ambientalista es más fashion, glamoroso, y genera más publicidad gratis, que ponerse a pensar responsablemente como mejorar la calidad de vida de las mujeres.
Si estas viejas (ora así les digo pa’que se les quite!) del Inmujeres, creen que en tal anuncio se “reafirma el estereotipo de objeto sexual”  de la mujer, yo les pregunto directamente:  ¿Alguna vez se han puesto a leer COSMOPOLITAN, TÚ, ó VANIDADES?  ¿Alguna vez se han puesto a ver los anuncios de Victoria’s Secret o de cualquier otra ropa interior?
Siempre que veo las portadas de esas revistas dice:  “SEXO: ¡LOS CUENTOS DE CAMA MÁS SALVAJES!” o “SEXO: CÓMO HACERLO TU ESCLAVO EN LA CAMA”.

Entonces, ¿qué hace una campaña “x” para combatir el consumo de huevos de tortuga en el hecho que la mujer, al hablar de sexo, sea satanizada como objeto sexual? Nosotros también lo practicamos, por si no lo sabían. Y con ustedes.
¿Por qué ofenderse con un anuncio, cuando las revistas, espectaculares, novelas, programas, libros, cajas de cereales, encuestas y todo lo demás orientado a la mujer, revelan que ustedes también lo practican y les gusta?
Vamos poniendo esto en su justa dimensión: no es que las mujeres del Instituto Nacional de las Mujeres realmente sientan que un anuncio “rebaja” a la mujer, de otra manera, estarían quejándose cada mes de las portadas de todas las revistas para mujer. Lo que pasa es que han de tener poco trabajo, y necesitan hacer ruido. Aunque sea un ruido estúpido.
¡¡Diablos!!

Giovanni Salinas González es diseñador industrial, con pasión por los viajes y la comida.

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