El Cafecito


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De soledades y solterías, por La Freudiana

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Actualmente, existen gran cantidad de estereotipos acerca de las personas solteras, pues se espera que una vez llegada la adultez se dediquen a buscar pareja, casarse y tener familia, para así poder estar “completas”.

Aquellas personas que por elección o circunstancia no están en pareja, tienen que enfrentarse a cuestionamientos acerca de si están saliendo con alguien y, en caso de sí estarlo, pues para cuándo es la boda… ante lo cual los solteros quieren contestar “¿y para cuándo van ustedes a dejar de ser tan metiches?”. Con esto quiero decir que la sociedad es tan cambiante que hay muchas maneras de vivir la afectividad y la sexualidad y que, desgraciadamente, la afectividad y la sexualidad no se viven siempre como uno quiere, sino que se viven como uno puede.

¿Será la soltería una elección? Desde un punto de vista psicoanalítico esto no puede ser posible, ya que siempre vamos a estar en relación con un objeto de afecto, ya sea a través de la fantasía, el pensamiento, el sexo con alguien más o con uno mismo, las relaciones formales o informales, etcétera. Lo que ocurre con los solteros que dicen serlo por elección es que niegan o reniegan sus propios deseos de vincularse afectivamente con otras personas, ya que inconsciente o conscientemente estar en pareja los coloca en el terreno del dolor psíquico, pues su referente de pareja es alguien que puede causarles daño, o que de hecho les logró causar daño. Así, decidir entre comillas estar soltero o soltera es una manera de protegerse de los hombres y mujeres que “son todos y todas iguales”. Este tipo de solteros por lo regular buscarán satisfacer su sexualidad en relaciones de one night stand, y/o en relaciones tipo free, y también existe la posibilidad de que busquen sublimar su sexualidad estando en relación a un saber o a un quehacer, es decir, dedicarse exclusivamente al estudio o a las artes. Los solteros por circunstancia son aquellos que sí admiten el deseo de estar en pareja, pero que sus relaciones de pareja han fracasado. Se quejan de los hombres o mujeres que no quieren asumir compromisos afectivos, o bien, de que no hay hombres o mujeres para estar en pareja. Son los que más sufren porque aun cuando quisieran elegir, no tienen las opciones para hacerlo, lo cual lleva a la posibilidad de deprimirse, así como de comenzar a considerar la posibilidad de aceptar relaciones que no le hacen bien, solamente por el hecho de no estar solo o sola.

Al respecto, les cuento que alguien comentó en la fanpage La Freudiana que no hay peor situación que estar acompañado con alguien que te hace sentir solo. ¿Por qué la soledad pareciera ser insoportable?

Saber estar solos es algo que aprendemos desde la infancia, la soledad es la capacidad de sentirnos acompañados aun cuando no estemos al lado de alguien.

La terapia psicoanalítica ofrece la posibilidad de poder conocernos más y saber qué posición estamos jugando en torno a la soledad: ¿estamos siendo narcisistas?, ¿estamos defendiéndonos de una posible amenaza?, ¿hay un dolor que no hemos superado?

Dejo estas preguntas en el aire, así como la siguiente frase de Juan Antonio Bernad: “Te recuerdo, por si no habías reparado en ello, que hay tres estados imperfectos, la soltería, el matrimonio y todos los intermedios.”

LaFreudiana es psicóloga y psicoanalista en formación. 

Escritora y locutora de ocasión, da voz cada

semana a sus propios análisis acerca de diferentes temas en

El Diván de la Oveja Negra,

programa que se transmite los miércoles a las 5 pm MX por UC

Radio (Radio de la Universidad de la Comunicación)

http://ucradio.net/

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“La formulita”, por Enrique Puente Gallangos

Un día, sentado en un consultorio, se encontraba leyendo un sujeto. Escuchó que alguien abría la puerta del consultorio y miró. Era una mujer muy bella que sostenía un sobre en la mano; sin esperarlo, la mujer se dirigió a él y le dijo: —Quiero pedirle un favor, que me diga qué problemas resuelve esta “formulita”. Antes de que el sujeto pudiera decirle algo, la señora agregó: —Esta formulita se la he presentado a dos personas: primero la llevé con un matemático y me dijo que las matemáticas no podían hacer nada; que las matemáticas eran una ciencia formal, que sus axiomas y su razonamiento lógico no respondían a lo planteado en esa fórmula. La verdad me puse muy triste por lo que me dijo. Pero el matemático me comentó que acudiera con un químico, él tal vez pueda ayudarle. Al día siguiente acudí con un químico y le pedí que me ayudara; él muy amable me dijo, que la química estudiaba la estructura y propiedades de la materia, al igual que estudiaba sus cambios ante las reacciones químicas y que la química tampoco podía responder a lo planteado en esa fórmula. De igual manera salí muy triste de ahí. Sin saber a quién más acudir, decidí irme a casa y desistir de mi deseo de saber qué era lo que se resolvía con esa fórmula. Sentía una gran impotencia al no poder saber y sólo podía ver alrededor de mío los elementos de la fórmula. Decidí ir a ver a un psicoanalista porque sentía un gran mal-estar. A llegar al consultorio vi a un sujeto con un semblante de saber y procedí a contarle el porqué estaba yo ahí.

El sujeto que la había escuchado atentamente le dijo: —La fórmula está incompleta. La mujer, sorprendida, le contestó: —Sabía que algo estaba mal con esta fórmula y sabía que un psicoanalista me daría la respuesta, sí tiene usted razón eso era.

El sujeto, un poco nervioso, le dijo a la señora que tomara asiento. —Primeramente, quiero decirle que no soy el psicoanalista, en segundo lugar quiero decirle que vine a ver al psicoanalista, en tercer lugar yo también vine a lo mismo que usted. —¡Cómo!, exclamó la señora. —Sí, dijo el sujeto, yo vine al psicoanalista para que me dijera qué problemas son los que se resuelvan con esta fórmula. Sacó de su bolsa un papel que contenía la misma fórmula que tenía la señora. El contenido de la fórmula era éste: “αγάπη δίνει ό, τι δεν υπάρχει, κάποιος που δεν είναι”. Al ver que la fórmula era la misma, los sujetos se habían dado cuenta que los dos estaban ahí por el mismo motivo y mirándose a los ojos se expresaron una discreta sonrisa.

En esos momentos un sujeto de bata blanca sale del consultorio y les dice que pasen; ellos un poco contrariados al ver a ese sujeto vestido de blanco a la par le preguntan: —¿Es usted el psicoanalista? A lo cual contestó: —¡Volvió a pasar! No, señores, no soy el psicoanalista, soy el neurólogo, el psicoanalista tiene su consultorio enfrente, ahí donde no hay ningún letrero.

La pareja salió del consultorio expresando una gran sonrisa, que al salir de ahí, se convirtió en una carcajada. Al estar frente a la puerta del psicoanalista se quedaron hipostasiados por unos segundos. Ella le dijo que si antes de entrar al psicoanalista podrían tomarse un café para platicar sobre la formulita; el sujeto dijo sí de inmediato; al encaminarse hacia la salida del edificio sin darse cuenta, de sus manos se despojó la hoja que cada uno sostenía y que contenía la formulita. Continuando su camino hacia el café y a su destino. Horas después arriba el psicoanalista al edificio y frente a la puerta de su consultorio se encontraban en el piso las dos hojas; las toma del piso y las lee. Segundos después expresa ¡el amor es una cuestión que la razón no entiende! La fórmula expresaba lo siguiente “el amor es dar lo que no se tiene, a alguien que no es”. Dos sujetos que por un mal entendido habían coincidido en ese lugar y se encontraron con un deseo inconsciente frente a frente. ¿Cuál deseo de saber? No podríamos decirlo, pero los dos querían saber. Podría, tal vez, aventurar una respuesta pretensiosa, los dos sujetos querían saber del amor.

 

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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¡Papá! ¿Puedes contarme otra vez el cuento de Caperucita Roja y el lobo?, por Enrique Puente Gallangos

La exigencia de que el cuento sea siempre el mismo, que su realización contada sea ritualizada, textualmente la misma. El niño busca algo que ya conoce, que quiere volver a escuchar, que lo hace sentir seguro. Pero la realización del significante nunca podrá ser lo suficientemente igual para la memorización del niño, si se varían las significaciones del cuento es apartarse de ella en apariencia.

Esta variación hace olvidar la meta de la significancia transformando su acto en juego, y proporcionándoles descargas placenteras. Todo lo que en la repetición, se varía, se modula, no es más que la alineación de su sentido. Pero ese deslizamiento esconde el verdadero secreto de lo lúdico, a saber, la diversidad más radical que constituye la repetición en sí misma. Cuando la niña  dice “¡Papá! ¿Puedes contarme otra vez el cuento de caperucita roja y el lobo?” busca algo, a la mamá, busca una descarga placentera que no está en el padre, sino en los significantes que están en el cuento. El cuento infantil desarrolla el imaginario en el niño, un imaginario ideal donde generalmente está el padre ideal, el súper héroe inmortal, indestructible. El súper héroe que no va a trabajar, el que no llega enojado del trabajo, el que no regaña, el que no castiga. El niño busca algo, a la mamá que lo es todo, también busca el sentido a sus vidas, busca el rumbo del camino amarillo.

La oralidad, el miedo a ser comido, el miedo a morir de hambre son imágenes que rondan en el ser de un niño. Pero ¿qué hay en Caperucita Roja? O, mejor dicho, ¿qué no hay en Caperucita Roja? En Caperucita hay una niña que puede ser mi amiga, que puedo ser yo; hay una mamá y una abuelita. Pero no hay un papá; la ausencia del padre en el cuento y en la metáfora de vida de una niña puede ser suficiente para pedir que el cuento se repita. La ausencia del padre ante la omnipotencia de la imagen materna en la abuela y en la madre no es cuestión menor. Afortunadamente está el leñador, que representara al súper héroe, que representara al padre ideal, al padre ausente, al padre que no está. Leñador que matará al lobo que tiene en sus entrañas a la abuelita, un lobo que representa a esa madre que envió a sabiendas de que había un lobo feroz a su hija a casa de su abuelita. La niña se pregunta al oír el cuento ¿Por qué la mamá envió a caperucita a ver a su abuelita si en el bosque esta el lobo feroz? La niña busca algo y ese algo no es la madre, la niña busque al padre, a ese padre ausente que tiene que hacer la labor de Ley. Ley que sancione, Ley que designe los espacios y los sentidos. Ley que estructure el deseo de la niña ante la omnipotencia materna y la ausencia paterna.

En los cuentos se encuentra el significante que disminuye la angustia del niño. En este caso un Padre simbólico.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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La problemática de la estratificación social, una realidad psicológica en las personas, por Gilberto Antonio Reza Barba

Vivimos en un  mundo con altos índices de una tendencia teóricamente hecha para un bien previsto, la globalización mundial ha hecho al mundo un objeto capitalista donde las diversas cotizaciones de la moneda y las divisas han materializado mucho al ser humano y lo han deshumanizado de lo que en verdad es su naturaleza, todas estas actitudes han llevado a un sinnúmero de fenómenos que hasta la fecha actúan sobre los individuos de una manera aparente o no, pero simplemente están ahí y forman parte de la realidad de cada día, de cada metrópolis, de cada ciudad y hasta de cada pueblo que sufre los embates de un mundo supuestamente globalizado y llenos de estrategias de “buen gobierno”, en las cuales los intereses de unos cuantos son los que destinan la senda de unos muchos y realizan la planificación circunstancial o dolosamente, determinando las clases y los estratos. Es una manipulación implícita en ocasiones, pero todo se da mucho por la lucha de poderes y por dejar atrás lo que en realidad da un significado conceptual a la palabra política, “bien común”.

En toda esta problemática social y tras una realidad corruptible casi en tu totalidad en casi todas las capas del poder, se da el concepto de estratificación social. La política, y no nada más en México, siempre ha estado implícitamente tratando de dar una “ayuda”  a  la humanidad, pero todo esto ha sido fundamentado en erróneas técnicas muchas veces usadas y que han dado la pauta para que la sociedad se divida, se estratifique y tome caminos muy diferentes, aunque sean todos parte de la misma comunidad.

La estratificación social es un concepto creado por la sociología, que habla directamente de un mal que ha estado presente en casi toda la humanidad; es una división social hecha por medio de estratos o capas, que subyuga el crecimiento  existencial, laboral, económico en la sociedad de una manera totalmente desigual y que ha tenido consecuencias catastróficas para muchos grupos de personas o el conjunto de subculturas que forman la sociedad. A veces se piensa que toda esta tendencia a la estratificación social es algo elaborado por la misma sociedad, pero yo diría que también es un proceso de la institucionalización política basado en el rechazo popular hacia algunos sectores y a una estratificación de personas, como si la humanidad se dividiera en hombres categorizados por lo que poseen.

A pesar de los intentos por erradicar esta tendencia, no se ha sabido de ningún país que en la actualidad no esté bajo este régimen de estratificación y, como ya se había comentado, las consecuencias varían mucho de verdad, ya que los bienes no son repartidos con la ecuanimidad necesaria para  el establecimiento de una justicia social y, además, el producto de la estratificación converge en que los ciudadanos con un status tengan mayor posibilidad de alcanzar bienes que los que poseen un status mucho menor. El cáncer que se vive en este aspecto se ve respaldado por la institucionalidad de la estratificación social (y los gobiernos que no apoyan a la realización no de un comunismo, sino de una base exacta contra los problemas de pobreza y marginación) y, además, otro aspecto que considero clave para todo esto, es que la estratificación social se va haciendo parte de una estructura social y enjaula a las personas en un rol subversivo ante las situaciones del sistema, ya que se va haciendo parte de la realidad estructural de un hecho social que se vuelve crónico y muy relevante para la realización de las actividades y de la vida misma en un persona que no tenga un status de alto nivel.

Hay mucha influencia social cuando la estratificación se pasa de generación en generación y esto hace a una persona enclaustrada en un rol determinado. Pero si hablamos de todos estos conceptos, podemos decir que la estratificación social también sitúa a las personas en un status, como ya se había dicho (que es una posición o un rol) y que definitivamente determina una clase social  casi absoluta para un grupo de personas y los pone en una situación social determinada. Algo aún mas alarmante, que va incluso en contra de la propia humanización de todo esto y que le impone una gran dosis de materialismo al concepto es que la estratificación tiene un fundamento económico que tiene un efecto en las oportunidades que se dan en la vida, es una materialización de la humanidad donde todos estamos flotando en un mar de ideas, pero para flotar necesitamos hundir a la persona de enfrente. Lamentablemente, a pesar de que se está luchando, parece algo inherente al ser humano que de generación en generación está perdurando y siendo parte de una realidad objetiva que se ocupa de la destrucción del verdadero concepto humano de las personas.

Una sociedad es un todo o una parte de de un todo mucho más grande, el ser humano nace ya en sociedad, crece y se desarrolla dentro de un ambiente, pero cada hombre forja su destino de acuerdo a las condiciones que le han regido desde que nace y si todas estas actividades progresivas son desarrolladas en un ambiente social bajo o alto, tiene un impacto preponderante dentro del rol futuro que vaya a tener una persona y de la posición o status que éste se pueda dar. Es difícil, debido a la estratificación, que se de un cambio en el estatus; cuando aparece esto, se le conoce como inconsistencia de status y es un fenómeno relevante dentro del contexto, aunque raro para la estratificación que se vive actualmente.

Actualmente en el mundo se vive una estratificación global, ya que no se da solamente  una división de estratos en una sociedad, sino que el mundo está expuesto a la categorización de esta realidad, esto explica muy claramente cómo apenas ocho países  son los que controlan implícitamente las manipulaciones comerciales y los planes futuros de las naciones más pequeñas y cómo esta estratificación global  se va extendiendo, porque estos países subyugan a la mayor parte de los pobladores de mundo y estratifican una realidad que, si la vemos desde un punto contextual, está destinada a la realización plena de los habitantes de este planeta.

Podemos hacer una ejemplificación de todo lo conceptualmente hablado anteriormente y veremos que es muy latente en nuestro ambiente. El desarrollo de las personas que viven en las áreas marginadas de Aguascalientes es muy pobre; tan solo en la actualidad, las colonias más pobres no cuentan siquiera con pavimento en sus calles y carecen también de alumbrado y alcantarillado público, y todo esto se da, porque las familias que viven ahí, no tienen un alto status en la sociedad y no son ayudadas, porque están en un rango menor y son marginadas y aplastadas por los intereses de gente que tiene un alto status, para quienes sí son cumplidas todas las peticiones que se hagan.

Cabe señalar que la estratificación es un problema latente que, si podemos decirlo así, hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, y no ayuda en ninguna manera  a la integración de la sociedad en un grupo bien limitado de personas que vivimos en común y que compartimos todos este territorio y contexto, que formamos parte de esta realidad objetiva que está ahí latente y que prácticamente no podemos cambiar. En este ejemplo se ve claramente cómo hay un problema de estratificación social entre las familias con alto grado de ingresos y las que tienen un status menor, y cómo estás últimas sufren constantemente de una estratificación social y tienen problemas para gozar plenamente de los servicios que deben de poseer y que todas las personas deben de tener en el sistema social.

Podemos ver que toda esta problemática social afecta también primordialmente al individuo en particular y que la estratificación social también influye en la manera individual del actuar en sus distintos roles de las personas, por eso la labor del psicólogo es muy importante para una buena terapia en que el individuo logre progresivamente una buena adaptación a sus problemas y, para el psicólogo, permitir  ver su estrato social, le da la pauta para hacer inferencias acerca de su comportamiento y cómo puede ayudarlo a salir a delante.

La estratificación social tiene un impacto psicológico latente en las personas, ya que de él se pueden producir desviaciones de comportamiento, principalmente en un estrato muy bajo, donde la realidad muchas veces supera la comprensión de la persona y la deprime, provocando una desviación en el comportamiento de éste y así teniendo un impacto muy profundo en cada ser.

Podemos ver que vivimos en una realidad afectada por la gran cantidad de masas y los problemas sociales están a la orden del día, la psicología se tiene que apegar al conjunto de técnicas para lograr el desarrollo del individuo; y definitivamente, la sociología y la psicología juegan un papel fundamental para el crecimiento humano, los conceptos sociológicos nos pueden ayudar para entender cautelosamente los problemas psicológicos y así, las ciencias de dan la mano mutuamente para tener buenos postulados acerca del tema.

La estratificación social afecta en lo económico, social y psicológico a las personas, pero todos podemos entender que ésta no es la verdadera naturaleza del ser humano y que a pesar del peso que tiene y los estragos que deja, es una realidad que hay que estar combatiendo constantemente para lograr que ya no haya más desigualdad social.

Gilberto Antonio Reza Barba es estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.