El Cafecito


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¿Por qué Andrés Reyes?, por Oscar Jaime Acuña

Yo no soy político. Yo no soy embustero”.

Rafael Correa, Presidente Ecuatoriano.

Tras la profunda crisis de legitimidad del sistema político, que llevó a que en la última elección presidencial ningún ciudadano quedará conforme, en Aguascalientes se celebrarán elecciones de renovación parlamentaria y gobiernos municipales, en medio de fuertes interrogantes y apatía ciudadana. Se presentaron 7 candidaturas, cantidad que refleja la fragmentación social y aumenta la desconfianza y confusión del electorado.

Andrés pretende un escenario de revitalización de discursos, protagonizados por actores tradicionalmente excluidos del poder, contra del modelo establecido hasta ahora, la democracia parlamentaria y que hablan de remontar problemáticas no resueltas.

A diferencia de la situación de los años 70’s del siglo pasado cuando la izquierda busca llegar al poder desde fuera del sistema político, se apela al desencanto ciudadano por los partidos políticos y los antiguos tradicionales, se abre un gran espacio para la emergencia de outsiders o dirigentes emergentes desde sectores no ligados al establishment.

Debido a esto, Andrés se presentó ante la autoridad y ante la sociedad como un Candidato de Unidad que decidió privilegiar el orden y la austeridad en lugar de los enfrentamientos internos y el derroche de dinero público. Además hace una aclaración en su discurso, la cuál deberíamos de analizar, “Hagamos efectiva la República, démosle el lugar que le corresponde al municipio, hagamos la política que quieren los aguascalentenses, una política de resultados y no de demagogia; una política de acuerdos y no de enfrentamientos, una política de transparencia efectiva y no de simulaciones; una política que respete las diferencias y no que las excluya”.

Y les pongo a su consideración un resumen de su trayectoria y los invito a compararla con la de los otros candidatos; es Doctor en Antropología Social, su terruño ha sido tema de preocupación y ocupación de Andrés. Política y democracia, historia y desarrollo, educación y capital humano, áreas de estudio recurrentes en sus distintas actividades profesionales. Desde la docencia y la investigación — casi  20 años como profesor investigador en la UAA — ha escudriñado el devenir de Aguascalientes. Desde el servicio público ha buscado el desarrollo social, cultural y humano — ha sido director regional del INAH y funcionario en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos —. Desde las organizaciones ciudadanas ha luchado por los cambios que México necesita consejero del IFE desde 1997 —. Si se trata de trabajo, Andrés Reyes no economiza: doce libros publicados y una docena de materiales audiovisuales le han valido el reconocimiento y un buen número de distinciones y rangos estatales y nacionales.

Andrés enarbola un discurso antigobiernista  y una crítica a la actual administración. Desde una posición izquierdista reclama el control gubernamental. Aunque con una intensidad distinta a sus adversarios, se trata de una oferta de ampliación de ciudadanía. El hecho inherente es que Andrés es simplemente el único outsider, una cara nueva, fresco, pero sobre todo una persona integra. Entonces… ¿Por qué NO Andrés Reyes?

Oscar Jaime Acuña es Ingeniero en Bioquímica por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Miembro de la Comisión Organizadora de la Convención Nacional Democrática en el Estado de Aguascalientes, Coordinador de las Redes Universitarias a favor de AMLO.

o_scarjaime@yahoo.com.mx

http://www.andresreyes.org


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Elecciones 2006, Javier Arturo Haro Oteo

Cuando pensaba en la estructura de este artículo, pensaba en una rapsodia final para la pejeida, sin embargo, a estas alturas, a más de una semana de la elección, no hay posibilidades de cerrar esta historia, ya sea con un héroe victorioso tomando el trono por el que ha luchado, o bien el hijo de la tragedia muriendo al ser atravesado por varias lanzas enviadas a su espalda, y sin embargo, ni lo uno ni lo otro hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación diga la última palabra, porque ésa sí será la última palabra

¿Por qué la necesidad de un conteo voto por voto en las casillas que se han impugnado señalándolas como posibles focos de fraude? Por la simple necesidad de que se dé certeza a una elección tan cerrada, si existe la mínima duda en cierto número de casillas de que de manera extraña, dolosa o descuidada, los votos no se contaron correctamente, o de que votos que eran insultos se contaron como válidos o detalles, detalles y más detalles, en una elección donde la diferencia es menor a un punto porcentual, y donde los hoy “ganadores” decían el viernes previo a la elección que era necesaria una segunda vuelta, donde familiares muy cercanos a Luis Carlos Ugalde se encuentran en los equipos de Campaña de FECAL, etcétera, etcétera, etcétera. Es necesaria la certidumbre.

Hace 28 años un hombre murió en circunstancias poco claras, el informe oficial decía que de un infarto, sin embargo, sufría de baja presión arterial, lo cual significa nulas posibilidades de infarto, crecientes rumores de un probable envenenamiento apoyado en disgustos y desobediencias de parte de la gente a su cargo, sembraron la duda, gran parte del mundo solicitó una necropsia, y sin embargo, ésta no se dio, alguien dijo “la necropsia no se solicita porque se crea que haya algo malo, sino para evitar que se piense así, es sano llevarla a cabo, pues podría darnos detalles de la muerte, podría revelarnos causas desconocidas y sobre todo dejaría certeza de que nada malo ocurrió”; el hombre se llamaba Albino Luciani, fue electo sumo pontífice de la Iglesia Católica y llevó el nombre de Juan Pablo I; hoy en día, tras diversos libros y artículos respecto a su fallecimiento, no sabemos con certeza si este fue inducido o simplemente su organismo dejó de trabajar por causas naturales.

Sirva este pequeño ejemplo para demostrar por qué pedimos conteo, no es que haya algo malo, o que digamos de tajo que lo hay — al menos en mi persona — pero creo necesario que se dé certeza al proceso.

¿Y después qué? Si se cuentan los votos, hay varios escenarios posibles:

1.      Se ratifica el triunfo de FECAL.

2.      Se modifican las circunstancias y el triunfo se otorga a AMLO.

3.      Se otorga el triunfo a Roberto Campa o a Patricia Mercado o a Madrazo (ni Dios lo quiera).

Sea cual sea el resultado de esta “contienda post contienda”, lo más importante será que en los próximos días, el próximo presidente sea capaz de llevar a cabo un gran acuerdo político nacional, pues en este momento podemos decir que el próximo presidente está sentado en un auténtico barril de pólvora, y la única forma de evitar el colapso, es un acuerdo incluyente con todas las fuerzas políticas del país.

 

Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.



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No chille, agarre piedras, por Víctor Díaz de León Jr.

Desde que tengo mi credencial para votar con fotografía, he participado en los procesos electorales de mi municipio, de mi estado y mi país, pero nunca tuve un lugar tan privilegiado para observar el proceso como en el que culminó este dos de julio pasado cuando trabajé para el Instituto Federal Electoral.

El ser funcionario electoral no me impide (y al contrario me obliga moralmente) a cumplir con mi deber ciudadano de votar en la sección que me correspondía. En ese momento me pareció, no la mejor, sino la menos mala de las opciones la que encabezaba Andrés Manuel López Obrador. Como dato, mi voto fue diferenciado, voté por que el presidente fuera él, sin embargo, quería que en el congreso me representaran los candidatos de otra opción política.

Ahora, como votante de él, me declaro en mi derecho de cuestionar las acciones que está tomando y los argumentos que está ofreciendo, y por eso me atrevo a escribir estas líneas.

Voto por voto, casilla por casilla

Pequeña precisión André Manué… los votos fueron contados: voto por voto y casilla por casilla.

Para saber quien ganó (es decir si fuiste tú o Feli-pillo), lo único que tienes que hacer no es voltear al PREP o preguntar en los distritos… es más, ni siquiera necesitas abrir los paquetes porque tus representantes personales ante las casillas, primero, los vieron abiertos, y segundo, estuvieron en el momento en que se contaron los votos. Repito (burp!) voto por voto y casilla por casilla. Tus representantes (a los que tienes derecho como cualquier otro candidato de partido político registrado) tienen en su poder una copia (fiel) del acta que fue entregada al IFE.

Sólo suma. No es tan difícil.

Este es el momento en el que puede salir la voz perredista diciendo que no son confiables las actas por no contener datos reales y precisos. Perfecto, puede existir un error… digamos que se contaron 100 votos a favor tuyo y que en el acta al secretario de la casilla se le fueron las cabras al monte y anotó 10. Pequeña diferencia. Ante esto, los únicos responsables son tus representantes Señor López, ya que ellos debieron haberse percatado en ese instante. Las actas no se llenan en secrecía y además los representantes de partido firman un recibo de que el presidente de la casilla les ha entregado copias de todos los documentos a que se hacen acreedores por derecho.

Conoces las actas, Peje, sabes que los números necesariamente deben cuadrar y, seamos sinceros, para eso están los representantes ante casilla, para velar por tus intereses. Quienes velaban por mis intereses y los de los ciudadanos en general son los funcionarios de casilla, personas que merecen todos mis respetos por el trabajo desinteresado que tuvieron que realizar para estar ese día de siete y media de la mañana a media noche. Para mí es un insulto que ahora se insista en recontar, como si los ciudadanos (y los capacitadores del IFE) no hubieran hecho bien su trabajo.

Colofón. Quienes no hicieron bien su trabajo, fueron en todo caso los partidos políticos, pues por andar en conflictos interpartidistas y eventos sociales se les olvidó capacitar a la gente que los representaba en las casillas. En más de una de las casillas de que tuve conocimiento, los representantes no sabían ni siquiera el nombre del partido por el que iban a defender sus intereses.

Votos perdidos y votos hallados

Dijo André Manué en su primer argumento, que faltaban de computarse un bonche de votos que seguramente revertirían la tendencia a su favor. Insisto: la copia que el PREP captura, es una de las que se les da a los representantes de partido y a los consejos distritales del IFE.

Cuando entregamos el material a los presidentes de casilla, les entregábamos un block de actas. Una original sobre las que escribían los datos, mismos que se traspasaban a las demás hojas hechas de un papel sensible. Aún así, tenían papel carbón para que las actas fueran una misma, sin distingos, a excepción del orden en que se distribuyen: la original de las actas va por dentro del paquete, una de las copias va para el PREP, otras tantas van para los partidos políticos vía los representantes (el orden en que se entregan es en el orden en que se registraron ante el IFE)… si acaso la única distinción es que a la última hoja se le notan menos los datos… sin embargo la última acta es para Alternativa Socialdemócrata y Campesina (última opción política en obtener su registro del IFE) y hasta donde yo sé, no se han quejado por ello.

Es cierto que el PREP no computó todas las hojas, pero hay una explicación válida para ello: PREP son las siglas del Programa de Resultados Electorales Preliminares. Es decir, aunque son datos dados por la autoridad electoral, de ninguna manera pueden ser datos considerados como definitivos. ¿Por qué?, te preguntarás y te contestaré: ¿Qué tal que el presidente de casilla no dejó copias de las actas por fuera del paquete? ¿Qué tal que sellaron el paquete electoral (inviolable hasta el siguiente miércoles) de tal manera que no se pudieran extraer las actas de las bolsas laterales sin dañar el sello? Los presidentes (y en general los funcionarios de casilla) son ciudadanos como tú y como yo, que fueron reclutados mediante un sorteo y que además fueron convencidos por capacitadores del IFE. Son personas que, en un alto porcentaje, no creen en los partidos, que detestan la política o que simplemente les vale madre (es decir, son ciudadanos promedio). No les podemos exigir que hagan su trabajo con una perfección total. Sin embargo, el índice de error (o de inconsistencias) fue mínimo.

Aún así, no debemos alejarnos de la idea primordial del PREP. En caso de haber una clara tendencia para algún candidato, el resultado se daría (con una aproximación muy cercana al dato definitivo) a las once de la noche del día de la elección. ¿Tienen idea de lo que es eso? Personas que al cuarto para las seis acudieron a votar, se enteran del resultado cinco horas después. Sin embargo, ante una votación cerrada, sería una actitud irresponsable el declarar tendencia favorable hacia uno u otro candidato. Creo yo que se cumplió con el objetivo de dar un resultado preliminar: una votación muy pareja.

¿Por qué ahora la gente analiza con lupa al PREP y al cómputo distrital, eventos que se dan en las elecciones que organiza el IFE? ¿Por lo cerrado de la votación? Siempre se ha hecho el mismo ejercicio, en el cual se detectaba una tendencia hacia un candidato de manera tal que era irreversible. La gente se iba a dormir el domingo sabiendo que tal o cual candidato llevaba la ventaja, misma que no perdería. El cómputo distrital era un simple evento protocolario, no la sesión maratónica que vivimos en días pasados. El punto es que esto no es nuevo, y eso nadie mejor que Andrés Manuel lo sabe.

Principio de Incertidumbre

Para que una democracia funcione, es necesario trabajar con la premisa de un principio de incertidumbre: nadie sabe lo que puede pasar, nadie anticipa el resultado. Sí podemos analizar tendencias, sí podemos contratar encuestas, sí podemos creer que alguien (necesariamente) ganará. El punto es que si de antemano sabemos quién ganará, ¿para qué queremos democracia?

Creer como dice Andrés Manuel que hubo una elección de Estado, en donde el panismo operó alegremente la maquinaria de poder para dar el resultado a favor de su candidato manilimpio (y de paso creer que el IFE es cómplice) es atentar contra la inteligencia y el trabajo de miles de personas que, como funcionarios de casilla y a cambio de prácticamente nada, dedicaron aproximadamente veinticinco horas de su vida para dejar constancia de unas elecciones transparentes.

Tribunal

Ahora la elección pasa a la instancia jurídica. Pero no porque tú lo pidas, Peje. No por tu inconformidad, sino porque el procedimiento así lo indica. El IFE no califica de válida una elección. El IFE organiza la elección, y mira qué curioso, el día de la jornada electoral el IFE no mete las manos. La autoridad electoral recae en el ciudadano que es presidente de casilla y el poder es de la gente que acude a votar. El IFE no cuenta los votos: son los ciudadanos los que lo hacen. El IFE no vota, somos los ciudadanos los que lo hacemos.

Esperemos pues el fallo judicial. ¿Y luego qué, Andrés Manuel? ¿Te vas a inconformar?, ¿te irás a poner en huelga de hambre?, ¿te vas a amparar contra el fallo? (¡ja!), ¿acudirás al tribunal de La Haya?

¿No hubiera sido mejor que tu, Andrés Manuel, reconocieras que el voto no te fue favorable y te erigieras como el líder de oposición de este país con el poder y el reconocimiento que te dan el que tantas personas (casi las mismas que creyeron en Calderón) crean en ti? Eso de descalificar incluso a tus correligionarios te descalifica a ti mismo.

Yo ya no creo en ti. Yo lo que creo es que necesariamente todo volverá a la normalidad porque México — y los mexicanos — somos mucho más que dos.

Botarga perdida

Antes de terminar estas líneas. ¿Alguien sabe qué fue de una botarga que quería ser presidente? El candidato similar (lo mismo pero muy, muy barato) prácticamente desapareció. En una de las casillas de mi distrito, el Asistente Electoral que cubrió esa sección me dijo que los dos votos que tuvo el CP Víctor “Simi” González fueron insuficientes ante los tres votos que obtuvo Carlos Salcido, jugador de la devaluada Selección Nacional de Fútbol.

Ni modo, don Simi, no le funcionó el abasto de plumas, las despensas y la plantilla con su nombre que le daba a la gente que — sin más remedio — acudía a sus farmacias. Ni así la gente votó por usted. Creo que si fuera partido político no alcanzaba ni su registro. ¿Triunfo? ¿Derrota? ¿Era lo que se esperaba? Me parece, Simi-González, un mal chiste que en lugar de contribuir a la educación cívica provoca desconcierto entre la gente.

Víctor Díaz de León Jr. es Licenciado en Derecho, trabajó para el Instituto Federal Electoral en las elecciones más recientes.


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Apuntes (o decálogo) para un dos de julio, por José Luis Justes Amador

1.      Quienes no conocen mi situación migratoria, nada les obliga a hacerlo, preguntaban en futuro perifrástico “¿Por quién vas a votar?”, los que me conocen en hipotético “¿Por quién votarías?”. Quitada la explicación innecesaria para los primeros, la respuesta era la misma: “Por mí mismo”. Habiéndome saltado a la torera (nobleza obliga) una de las características del voto, secreto, nunca logré entender por qué a todos les asombraba que hiciera uso de otra de sus características, libre. Se nos olvida, con eso del voto útil, que tenemos derecho a votar por quien nos de nuestra regaladísima gana. Aunque no votemos.

2.      Supongo que las caras de asombro se referían a lo mal presidente que resultaría (tenían razón), pero la bondad o maldad (cada uno, se ha demostrado, ve al diablo siempre en el lado contrario) no tiene nada que ver con la libertad. Libres aunque metamos la pata.

3.      La cultura política no tiene límites. Uno nunca termina de aprender cosas. Repaso todo lo que aprendí el dos de julio. Que el nombre más repetido en el padrón electoral es Juan Martínez Martínez (o Fernández Fernández); o sea, que vivimos en país endogámico e incestuoso. Me hubieran avisado antes. Que hay mujeres sin apellidos y Derechos Humanos no protesta (uno de los derechos del hombre y la mujer es a tener nombre y apellidos). Que la tinta indeleble al final sí se quita y que la inventó un científico de la UNAM, noticia que se repite cada sexenio. Que todos somos iguales ante la ley pero no ante la prensa. Si en el cine mexicano sólo hay cuerpos desnudos y pobres, en los votantes sólo hay políticos y pobres. Que nunca pasa nada hasta que pasa. Que todos nos fiamos de todos hasta que no nos fiamos. Que la gente aplaude en los bares cuando gana su candidato o abuchea al contrario. Como en el fútbol. Que al árbitro no le aplaude nadie. Que como en el fútbol, si fue penalti, no lo vi. Que para los niños pequeños las primeras elecciones de su vida son ese día que no hubo fútbol. Que pequeño es el mundo que todos hicimos lo mismo. Y, sobre todo, que cuando uno vota no hay que beber. (Para las próximas elecciones propongo o que no haya ley seca, que se pongan alcoholímetros en las casillas o que, para dar ejemplo, no se le venda alcohol a quien conduzca. Porque todo parece concluir que votar es más peligroso que conducir). Salud.

4.      Agua. Bebiendo agua hasta las once de la noche. Y después también. Pero eso sí, aquello, lo que vimos, lo que oímos, fue mejor que el mejor de mis delirium tremens.

5.      Una de las demostraciones del proverbial talento del mexicano (quitando lo de la tinta indeleble y el par de premios Nóbel y el pichichi de Hugo Sánchez en la liga española y Corona la cerveza que más se bebe en el mundo y el mariachi y el mole y el chile y la ola en los estadios y, y…) es su habilidad para inventar cánticos. “Sí se puede” (y su variante a toro pasado “sí se pudo”) han sido usadas hasta la saciedad en partidos de fútbol, resultados electorales, graduaciones, enfrentamientos entre globalifóbicos y policía, alumnos en huelga, negociaciones sindicales y un largo etcétera. La genialidad no es tanto el invento sino la capacidad de acomodar del habitante de tal país cualquier porra a cualquier circunstancia. Y como los políticos, querámoslo o no, también son connacionales, tienen la susodicha habilidad. Tras a invención (genial, eso sí) por cierto partido de “Voto por voto, casilla por casilla”, los del partido contrario llegan y, democráticos que son, la aceptan y la cantan y la corean también añadiéndole la coda “Felipe está en la silla”.

6.      En un país más civilizado que éste (no es un error de dedo ni peyorativo, escribí más civilizado), si dos candidatos se proclaman ganadores de unas elecciones democráticas con apenas diez minutos de diferencia, estallaría una guerra civil. Aquí no. Sólo hay dos causas posibles: la cosa es celebrar, sea lo que sea, gane quien gane (aunque nunca pierde nadie, como en el fútbol) o que la ciudad más grande del mundo tiene espacio suficiente como para que dos presidenciables celebren su victoria sin llegar a encontrarse nunca.

7.      No logro entender por qué el PRI se considera perdedor. Yo en su caso hubiera saltado de alegría y considerado la(s) realidad(es) de las exit polls, las miles de encuestas, los preps, el conteo final. Se sentían tristes (tanto que se los tragó la tierra o eso desearon) porque habían quedado los últimos. No, señores, vuelvan a mirar las encuestas. No se quedaron los terceros de tres, fueron los terceros de cinco, una decente tabla media.

8.      En las semanas posteriores a la elección aprendí tantos sinónimos de trampa, tantas maneras diferentes de referirme a los diversos modos de llenar o vaciar urnas que ya tenía para un cuento. (Recuérdese que uno de los peores defectos de un escrito es repetir una y otra vez la misma palabra.) Lo comencé, aunque me percaté a tiempo de que estaba en un error. Todos estaban usando al IFE como chivo expiatorio y el susodicho organismo no tenía a nadie a quien echarle la culpa. No podía arriesgarme a que me descubrieran, me usasen como chivo expiatorio, 33 y para afuera. No, señor. Hay cosas más importantes que la literatura.

9.      Aguascalientes, quod erat demostrandum (expresión escolática que significa “lo que era por demostrarse”). Al menos, de mi república. Mi experiencia en las elecciones lo demuestra. El norte, azul; el sur, amarillo. Mi estado, azul; la mayoría de mis amigos, amarillos.

10.   Aún estamos a tiempo. En seis años vuelvo a esperar que todos anoten mi nombre en ese espacio en blanco. Sé que sueno a Calderón cuando nos espantaba con lo que pasaría en la hipotética victoria de López Obrador, pero, piénsenlo, al paso que vamos las dos únicas opciones viables vamos a ser el doctor Simi y un servidor. Y, en tercer lugar, aunque lejos, as usual, el PRI.

José Luis Justes Amador es escritor y traductor.


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Y la silla es para… gran final de todos por la grande, el reality político mexicano, por Dorismilda Flores Márquez

Jorge Castañeda Gutman, Arturo Montiel, Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez Soto, Tomás Yarrington y Enrique Martínez, Everardo Moreno, Carlos Medina Plascencia, Santiago Creel, Francisco Barrio, Alberto Cárdenas, Hugo Díaz, Marta Sahagún, Cuauhtémoc Cárdenas, Bernardo de la Garza, Juan Ramón de la Fuente, Víctor “el Simi” González Torres… todos estas lindas criaturitas estuvieron en algún momento en la pasarela de todos por la grande, el bonito reality político mexicano; pero sólo llegaron a la final Roberto Madrazo Pintado, Felipe Calderón Hinojosa, Andrés Manuel López Obrador, Patricia Mercado y Roberto Campa… no sé si también contar a Víctor “el Simi” González Torres, que insistió en jugar, aunque nadie lo juntaba.

Roberto Campa, desde las encuestas previas a las elecciones, pintaba para tener poquísimos votos y parecía que Nueva Alianza, su partido, perdería el registro. Pero, oh, sorpresa, les funcionó el “1 de 3” y, aunque Campa efectivamente tuvo muy pocos votos, al partido le fue muy bien en las elecciones de senadores y diputados federales, y conservan el registro.

Con Patricia Mercado el pronóstico era diferente, pocos votos, pero suficientes para el registro. Así fue, y aunque a ella le fue mejor que a Campa, a los otros candidatos de Alternativa no les fue tan bien como a Nueva Alianza. Como sea, los dos partidos chiquitos, se quedan.

Aunque Roberto Madrazo es una de las figuras más quemadas del PRI, en algún momento de las campañas daba la impresión de ir al parejo de Calderón y López Obrador en las preferencias electorales; pero, sorpresa, al final de cuentas no le fue muy bien, de hecho, le fue peor que a Labastida en el 2000… ¿cómo le había llamado Madrazo a Labastida en aquel tiempo?, ¿perfecto perdedor? Y ahora, ¿cómo debemos llamarle?, ¿perdedor más que perfecto?

Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador estuvieron a punto de irse a penales, perdón, a conteo de voto por voto, en la elección más reñida de la historia de México: 35.89% de los votos para Calderón y 35.31% para López Obrador. La diferencia es mínima y pende de un hilo, por aquello de las impugnaciones.

y la silla es para…

Felipe Calderón. Con algo así como el 65% de los electores en contra, habría que ver si los que no votaron porque no pudieron, no les dio la gana o no tienen edad para votar, están a favor o en contra. Y, con el Congreso dividido.

ahora o nunca

Sin duda, es momento de recordar todo lo horrible que ocurrió en estas elecciones y garantizar que no volverá a pasar, o lo que es lo mismo, es momento de promover reformas electorales en torno a varios puntos:

  • Duración y costo de pre-campañas y campañas

Propongo que sean más cortas — no más de dos meses, o cuatro si sumamos pre-campaña y campaña — y austeras — no más dinero desperdiciado en guerra de spots, que se conformen con los tiempos oficiales y hagan campañas de propuestas —.

  • Partidos

Que cada partido postule sus candidatos, o lo que es lo mismo, que ya no se permitan las alianzas. Si toda la vida se va a ir en alianza o coalición con otro partido, mejor que pierdan el registro y se unan a las filas del partido grande con el que van. Si pretenden existir como partido, que trabajen y formen sus propios cuadros y propuestas.

  • Candidatos

Que haya requisitos para ser candidato a cualquier cargo de elección popular, sobre todo al de Presidente de la República. Propongo requisitos como:

Tener estudios de políticas públicas, administración pública, derecho constitucional, dependiendo del cargo al que vayan estas lindas criaturitas.

No haber renunciado a otro cargo, mucho menos si fue expresamente para ir por la candidatura.

Que pasen por exámenes como los que hacen en recursos humanos para ver si son aptos para el puesto; no necesitamos a un presidente popular, sino a uno capaz.

  • Elecciones

Considerando que ahora tenemos ocho partidos — PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, Convergencia, Nueva Alianza y Alternativa —, es conveniente que haya segunda vuelta para garantizar un mayor acuerdo con el candidato ganador.

Ustedes, ¿qué opinan?

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.


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Todos por la grande, el reality político mexicano, por Dorismilda Flores Márquez

Los reality shows llegaron a México en 2002, algunos han pasado y no son muy recordados, como La pecera del amor o el Conquistador del fin del mundo, otros han sido francamente exitosos y escandalosos y la fórmula se repite año tras año, como Big Brother en todas sus variantes y La Academia; pero, para realities, el que ahora protagonizan los candidatos a la presidencia de México, ciertamente no están encerrados en una misma casa — que sería peligroso, pero divertido —, pero sí que hay estrategias, complots, movimientos raros y que los vemos sobre todo en los medios electrónicos.

El casting

Aunque el casting oficial inició hace como un año en los partidos y hace unos meses ante el IFE, desde 2003 desfilan muchos candidatos, inicialmente como pre-pre-candidatos.

Uno de los primeros fue Jorge Castañeda Gutman, que se autodestapó en 2004 como candidato ciudadano y al final de cuentas no logró ser tomado en cuenta, por las lagunas de nuestra Constitución, que otorgan a todos el derecho a votar y ser votado, pero no sin partido político. De modo que el primero en quedar fuera — sí, antes de entrar — de Todos por la grande fue Castañeda.

En el PRI, los nombres y las declaraciones iban y venían, Roberto Madrazo Pintado era presidente del partido y amenazaba con postularse como candidato a la presidencia de México. Varios de sus lindos compañeritos de partido se unieron en el TUCOM (Todos unidos contra Madrazo), que oficialmente se llamó Unidad Democrática, para elegir un candidato que compitiera en la elección interna contra Madrazo, las opciones: Arturo Montiel, Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez Soto, Tomás Yarrington y Enrique Martínez; de ellos, el ganador fue Montiel, en agosto de 2005. Y entonces vino la contienda interna para elegir al candidato del PRI para la grande; los candidatos: Roberto Madrazo, Arturo Montiel y un pre-candidato chiquito que no tenía muchas posibilidades de ganar, Everardo Moreno; pero las presiones sobre Montiel y su familia lo llevaron a renunciar y quien siguió hasta el final y contra todo fue Moreno, aunque perdió feamente ante Madrazo en la elección interna, en noviembre de 2005.

En el PAN también circularon muchos nombres, lo mismo de secretarios de estado que de la primera dama; se habló de Carlos Medina Plascencia, Felipe Calderón, Santiago Creel, Francisco Barrio, Alberto Cárdenas, Hugo Díaz y sí, Marta Sahagún, aunque al final no la tomaron en cuenta ni para la contienda por el DF, que porque no aguantaría ni el primer round, y ella muy mona informó que no estaba entre sus planes — aunque todo parecía indicar lo contrario — ser presidenta. Al final, Barrio declinó y sigo sin saber qué fue de Díaz; así que los pre-candidatos registrados para la elección interna fueron sólo Calderón, Cárdenas y Creel; el ganador fue Calderón, entre septiembre y octubre de 2005.

En el PRD, Andrés Manuel López Obrador decía a diestra y siniestra que lo dieran por muerto para el 2006 y Cuauhtémoc Cárdenas anunciaba su interés por ser el candidato perredista para la presidencia por cuarta vez. Pero a la hora de los trancazos, con López Obrador dijo su mamá que siempre sí y se lanzó, con todo y las amenazas de desafuero en su contra, la célebre marcha pro Peje, los discursos de mártir y las quejas de complots en su contra; resultó vivo el muerto.

Mientras tanto, en el PVEM, se asomaba Bernardo de la Garza, que fue reconocido como pre-candidato del Verde en marzo de 2005 e invirtió mucho en una campaña que invitaba a darle una oportunidad al más joven, al que no tenía los viejos y non gratos usos y costumbres de los políticos de siempre, pero, en diciembre de 2005, acabó declinando a favor… de Madrazo, el rey de lo que tanto criticó.

El PT, como casi siempre, optó por aliarse y le coqueteó lo mismo a Cuauhtémoc Cárdenas que a Andrés Manuel, para quedarse al final de cuentas con este último.

Convergencia hizo lo mismo, buscó postular a Cárdenas o a Jorge Castañeda, para que el candidato ciudadano tuviera partido, pero acabó aliándose con el PRD y el PT para ir con López Obrador.

Nueva Alianza se evitó la fatiga y postuló a Roberto Campa, dicen muchos, para echarle tierra al otro Roberto, el del PRI, de cuyas filas también salió Campa.

Alternativa, con quienes alguna vez fueron el México Posible y dos tres del extinto Democracia Social — ¿recuerdan al partido de la rosa? —, juraba que iba con Patricia Mercado desde el principio; pero, a la vez, le hacía ojitos a Cuauhtémoc Cárdenas y a Juan Ramón de la Fuente, sin éxito; y en algún momento, parte del partido — aunque suene raro — registró al Doctor Simi, menos conocido como Víctor González Torres, que no es médico, sino contador, y Alternativa tuvo dos candidatos registrados que habían tomado protesta, hasta que el IFE aceptó sólo a Mercado. Hasta en los partidos chiquitos hay escándalos.

Y hablando del Doctor Simi, supongo que debo catalogarlo como ciudadano-verde-alternativo-insistente, porque desde hace años se propuso como candidato ciudadano, igualito que Castañeda, y recibió la negativa del IFE. Entonces se rumoraba que sería el candidato del partido que fundó su hermano y ahora dirige su sobrino el Niño Verde, pero tampoco lo fue. Luego fue candidato por un rato por Alternativa, pero otra vez quedó fuera. Y entonces se le ocurrió volver a jugar con su candidatura ciudadana no aceptada, ha hecho locuras como proponer entregar calcomanías del Doctor Simi para que quienes lo quieran como presidente las coloquen en las boletas electorales o, la más reciente, llegar al World Trade Center, un poco antes de que iniciara el segundo debate, atril y silla en mano quesque para debatir… obvio, ni lo dejaron entrar.

El juego

Una vez registrados oficialmente como candidatos, entraron al juego. El que debíamos dar por muerto, que luego fue indestructible, inició como favorito, así que los golpes se concentraron, primero discretamente y después a lo descarado, en él; así que López Obrador señaló complot de lo que llamó PRIAN — el PRI con Madrazo retándolo a debatir y el PAN con Calderón sacando trapos amarillos al sol —; conservaba su imagen de mártir, pero se le ocurrió decirle al presidente Fox, “cállese, chachalaca” y su popularidad cayó.

El nuevo favorito fue Calderón y como en todo reality show, los golpes cambiaron de objetivo y fueron contra él, se empezó a hablar de una elección de estado y de muchas otras cosas horribles, el Niño Verde se asomó al show y Madrazo — que tanto retó a AMLO — declaró que ambos estaban juntos contra la elección de estado. No lo dijo una blanca palomita, no, lo dijo el rey de las elecciones de estado al tiempo que proponía unirse con quien no hace mucho tachaba de cobarde. Extrañamente, eso le permitió subir poquito en las encuestas y entonces procedió a desligarse del PRD y lo tachó de partido conflictivo y violento.

Claro, el PAN, quesque sin Calderón, emitió spots calificando a López Obrador de “peligro para México” y la alianza entre PRD, PT y Convergencia, emitió también spots donde responsabilizan al panista de firmar el FOBAPROA. Y entonces, llamaron a la voz de Big Brother, perdón, al TRIFE, para que calmara primero a los panistas y después a los perredistas.

Roberto Campa se concentró primero en pegarle a Madrazo, pero a estas alturas, lo que importa en el juego es salvar el pellejo, o lo que es casi lo mismo, el registro, así que ha usado sus spots y hasta el debate, para pedir a los electores que den una de las tres boletas a Nueva Alianza, para que pueda subsistir. Parece que el primer nominado para perder no sólo la elección, sino el registro, es Campa.

La que parecía que estaría en las mismas condiciones que Campa, fue Patricia Mercado, de Alternativa, pero no, luego del primer debate subió y subió y subió un par de puntitos, suficientes para conservar el registro, así que tal vez ella y su partido estén nominados sólo para perder la elección.

Y quien ni está en el juego, pero no se rinde es Víctor González Torres, alias “lo mismo, pero más barato”, alias el Doctor Simi, que de sobra sabe que no puede contender y sigue insistiendo, o lo que es lo mismo, no es un candidato, es un similar de candidato.

Como sea, todos los candidatos han cambiado sus estrategias durante este lindo reality presidencial, todos tienen cola que les pisen y todos ponen cara de niños bonitos para pedir el voto, a la vez que saturan de propuestas inviables hechas como si no existiera el Congreso o como si éste les fuera a resultar completamente favorable y complaciente. Fox, nos guste o no, también llegó con sus propuestas y el Congreso — dividido y trabajando más por intereses de pequeños grupos que por intereses de la nación — decidió qué se hizo y qué no.

Los complots

Todos contra todos, esto incluye cambiar de aliados como cambiar de ropa, tirarle al más fuerte como en El rival más débil, denunciar ataques con cara de “yo no fui”, mientras se da la rotación de militantes entre partidos y lo mismo salen unos a unirse al proyecto de Fulanito que otros a fomentar el voto útil por un candidato que no es de su partido.

Las estrategias

Perdidas, o muy obvias o tardías o francamente incoherentes. Se les pasó llamar a la Chiva — la que ganó en algún Big Brother —, ella sí que es la reina de la estrategia y del complot.

Los nominados

Roberto Campa está nominado para perder la elección y el registro. Patricia Mercado para perder sólo la elección. Roberto Madrazo para perder la elección — ya puede considerarse ganador por haber suavizado su imagen y por llegar “vivo” a este momento de la campaña —.

La silla

Y la silla es para… Calderón o López Obrador, aunque ninguno de los dos me convence… vaya, corrijo, ninguno de los cinco me convence. Pero estos dos son quienes tienen posibilidades de ganar, ya veremos cuál se queda con la grande y ya veremos qué pasa después.

Los medios

Felices y contentos, transmitieron hasta el cansancio spots contradictorios acerca de lo mismo, en los que forzosamente alguna de las versiones — o las dos o todas —  miente o dice verdades a medias; obvio, a los medios, sobre todo a los electrónicos, les fue más que bien, ya que la mayor parte de los gastos de campaña se fue en ellos.

Muchos hablaron de manipulación de los ciudadanos con tanto mensaje nefasto, pero más que los ciudadanos, los manipulados fueron los mensajes. El caso de los ciudadanos es crítico, porque no hay educación para la recepción de medios, como tampoco hay formación política y menos memoria histórica. Eso sí, entre todos pagamos el reality político nacional con todo el despilfarro que esto implica.

¿Los culpables? Todos. Partidos, gobierno, sistema, medios, nosotros.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.