El Cafecito


Deja un comentario

Para ti, sí, para ti… una breve carta, por Melina Guadalupe Torres García

parati

Tú, efímera intervención en mi vida,

sí, tú, forastero que no conocía,

olvidarte se ha vuelto una agonía,

secuela lenta de infame encrucijada.

Cada pensamiento sombrío

irreverente a ti se encarca;

a pesar de que no eres mío,

obstinado a ti te llama.

Y parece que me invocaras:

con todas tus fuerzas,

con toda tu alma,

con todas tus ganas…

Te haces presente en mi día,

en las casualidades que me atrapan,

en la canción que me susurra

y en los fragmentos de tu vida

que mi aliento tanto extraña…

Tú, sí… tú, quien ahora lee esta carta,

sabe tú que mis textos ahora son tuyos,

mi promesa se cumple apresurada;

mi voluntad me liberó de tu influjo,

pero mi alma cada vez más te ama.

(del libro Momentos atrapados)

Melina Guadalupe Torres García nació en 1984 en la capital de Colima. Obtuvo el premio “Peña Colorada” 2008 en la Licenciatura de Educación Especial. Publicó por primera vez un texto en colaboración al libro “Vidas Centenarias” de la Asociación de Pensionados y Jubilados del SNTE en el año 2011 y en 2012 publica su primer poemario “Momentos atrapados” con apoyo de la Secretaría de Cultura del Estado de Colima. Actualmente es miembro del Colectivo Cultural “LA CALZADA” en la ciudad de Colima,  en el cual participó en el libro colectivo “Relatos y cuentos” (2014) y en “Antología de cuentistas colimenses” (2015); actualmente es conductora del programa en vivo “Noches de Café” de la Secretaría de Cultura del Estado de Colima y en el programa de T. V.   “El Argüende” en Canal 22 de Quesería, haciendo difusión a eventos culturales.


Deja un comentario

Lumbalú*, por Fabián Muñoz

SAMSUNG CAMERA PICTURES

I

 

A la larga, el negro

respira en la nocturna

humedad de su casa.

 

Todos lo miran,

el llanto se contiene,

 

su kuagro

murmura polvo,

respira las horas lentas.

 

El hombre mira los ojos de la muerte,

espera sin palabra alguna

cerrar los ojos del día.

 

Vuelve el negro

desnudo al monte más lejano,

donde los abuelos de sus padres

le sonríen,

ya lo esperan.

 

II

 

El gemido retumba los montes,

lloran,

la hermana,

el hijo,

tiembla el caserío,

llora su sillón, y su mesa de comer también llora,

se lamentan a gritos las ancianas

frente al negro,

su leko crispa

los árboles del pueblo,

no hay sombra

sino queja.

 

El negro está tendido

ya sin vida.

 

III

 

Cierran la puerta a las lágrimas,

al negro no le lloran más,

lo cambian de ropa

como quien va

a una fiesta,

en tanto, todos se agolpan

a mirarlo.

 

Tendido dentro,

lo custodian

cuatro velas.

 

Las ancianas beben

aguardiente,

beben,

cantan,

las ancianas recuerdan al verde negro muerto

en su canto palenquero,

cuentan su vida,

y al futuro que no tuvo,

le cantarán nueve noches

de tambor y ñeque.

 

Comienza al final de los días

la tamborera,

la gaita a veces,

 

en andas el negro desfila con el pueblo

por el caserío.

Las maríamulatas

aletean,

su parvada

enloquece.

 

Al frente,

quien lleva la cruz en alto

no mira atrás,

sabe

que ahí camina despacio

el alma del negro

en procesión.

 

Lo sembrarán hoy en la tierra.

 

IV

 

El tambor suena,

la Virgen del Carmen

custodia al negro,

y las ancianas cantan

entre velas y

listones morados.

 

Casi al amanecer

el difunto baja

por fin

al mundo de los muertos.

 

Lo dejan solo,

su casa es un nido

de cera derretida.

 

El alma del negro

cruza la puerta.

 

Estalla al fin el llanto.

 

Cartagena, Colombia. Abril de 2010.

 

 

 

* El lumbalú es un ritual funerario originario de San Basilio de Palenque, corregimiento del municipio del municipio de Mahates, en el departamento de Bolívar, Colombia, esto es en la Región del Caribe de ese país. En este ritual hay danzas, cantos, música y actuaciones. Su origen es al parecer de Ángola, llevada por los esclavos.

En el ritual con duración de nueve noches se honra la memoria del difunto. De acuerdo a la tradición, su alma regresa dos veces al día a su casa y es entonces cuando se reúnen ahí para ofrecerle el lumbalú.

 

 

Fabián Muñoz nació en Guanajuato el 2 de octubre de 1968. Es licenciado en Medios Masivos de Comunicación por la Universidad Autónoma de Aguascalientes.  Obtuvo la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) de Residencia Artística en Chile en el 2006 y por la misma instancia en Colombia el 2010.

En 2011 publicó el libro de poemas Cementerio General al obtener una beca de publicación por el CECA de Jalisco. Está en proceso de publicación por el Gobierno de Guanajuato su antología Rostro del mar. 60 poetas del Caribe Colombiano.


Deja un comentario

Monólogo, por Arely Jiménez

SAMSUNG CAMERA PICTURES

 

Y en verdad me pregunto de qué ha servido

ser una cuerda tensa,

apenas un dedo, una nada en pie

frente al desastre,

haberle puesto la otra mejilla al dolor

y creernos por un momento su igual

retarlo a hundir más sus fauces

en la carne del sueño, de la esperanza

y verla destazarse en un grito,

en nuestro propio puño

que se cierra hasta alcanzar el hueso

para preguntarle “dios mío, por qué”

para inventar en ese instante mismo un dios,

porque hace falta que alguien lo sepa

sepa de este íntimo desgarramiento,

tan puro como pura nos has parecido una sonrisa

y tan digno de ser piedra y nube y sol y árbol,

porque no se ha encontrado aún la ecuación

que lo reduzca a nuestra mínima ciencia

y lo haga curable

para volver esos golpes ineludibles

en una gripa,

un dolor de estómago,

un diente de leche.

Arely Jiménez, Aguascalientes 1992. Estudiante de Letras Hispánicas


Deja un comentario

Síndrome de Peter Pan, por Aleqs Garrigóz

SAMSUNG CAMERA PICTURES

 

Porque el pensamiento incide en la materia,

así deseamos tanto no envejecer

que el cuerpo deja de madurar para la muerte.

 

No es el pan el alimento favorito del hombre:

es la juventud, su hermosura irrepetible.

Déjanos pues, mundo, morir jóvenes

o vivir para siempre volando sobre la fábula

en la que nosotros seamos la maravilla:

elasticidad de la esbeltez,

risa imberbe embriagada de sí misma,

manos amigables con el juego

y una vestimenta verde para conocer mejor la vida

que, como nosotros, produce lo que sueña.

 

 

Aleqs Garrigóz (Puerto Vallarta, México 1986). Empieza su carrera publicando Abyección (2003). Trabajos posteriores son: Luces blancas en la noche (2004), La promesa un poeta (2005), Páginas que caen (2008, 2013), La risa de los imbéciles (2013). Premio de Literatura Adalberto Navarro Sánchez 2005, otorgado por la Secretaria de Cultura de Jalisco. Premio de Literatura 2008 de la municipalidad de Guanajuato. Premio Espiral de Poesía 2011 y 2012, otorgados por la Universidad de Guanajuato. Mención Honorífica en el V Concurso de Poesía María Luisa Moreno, de la ciudad de Dolores, Gto., y en el I Concurso de Cuento y Poesía de la Universidad Marista de Querétaro. Mención Especial del Jurado en el V Concurso Internacional de Poesía “El mundo lleva alas”, de la editorial estadounidense Voces de Hoy. Ha publicado poemas en diversos medios impresos y electrónicos de México, España e Hispanoamérica.


Deja un comentario

El evangelio turbio de Virgo, por Álvaro Baltazar Chanona Yza

SAMSUNG CAMERA PICTURES

 

H.

Toco las incontables heridas de mi carne

anémica y subterránea

una a una, no para ver si se mueven al verme; o si

duelen,

sino para sentir que todavía están ahí

porque hace mucho que no me dicen

nada…

 

Como a todos nosotros, este dolor de andar también

consume

se agota de tanto que lo insultas y aborreces, incluso,

decide alguna vez dejarnos para que otro dolor venga

o mejor aun; se va a vivir con otro…

 

Yo sé en qué rincón llagado de mi estómago

ha dormido

en qué lugar de mis vértebras

se ha comido a las células huidizas

de mi sangre

en que aciago grito de mis testículos y mis rodillas

se ha quejado de su propio dolor de lastimarnos

sé hasta dónde, sin querer, se ha marchitado

como esa flor

que en el pequeño ataúd de nuestros hijos

olvidamos…

 

Yo soy como todos ustedes la prueba viviente

de esta verdad y esa simbiosis: el dolor aún sigue

estando ahí

pero a fuerza de negarlo aprendió a vivir conmigo…

 

Hoy no quiere nada más de mí, ya no se queja,

ya no se siente así mismo

ya todo se lo di; ya no me duele…

 

 

Álvaro Baltazar Chanona Yza (Mérida, Yucatán, 1962). Miembro del Taller de Poesía de la Universidad Autónoma de Baja California. Obtuvo la Rosa de Oro de los VIII Juegos Florales de la ciudad de Tijuana (1985) y los Premios Municipales de Poesía (1987, 1988). Sus textos pueden leerse en Un camino de hallazgos: Poetas bajacalifornianos del siglo veinte, de Gabriel Trujillo Muñoz, quien lo ha incluido también en el Diccionario biobibliográfico de escritores de Baja California siglo XVI-siglo XXI.