El Cafecito


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La pulsión epistemológica de la sociedad ¡sita!, por Enrique Puente Gallangos

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Cuando en el niño, aproximadamente después de los 30 meses de nacido se instaura la pulsión epistemológica, “sita” o pregunta a sus padres, cosas que en cualquier escenario científico se pudieran parecer más a una hipótesis. Este niño después de observar y escuchar  a sus padres, a sus hermanos, al otro como él, observa y escucha, escucha y observa: ¡eres un niño!, ¡eres una niña!, ¡trasero!, ¡pop! Escuchar y observar al otro, además de escuchar y observar su cuerpo, el niño pregunta. Pregunta que pondrá en el precipicio al padre, a la madre, al otro que sabe sobre ello, al médico, al abogado, al analista. Y la respuesta, la haya o no, será estructuradora del niño, será la ley. Ley que no sólo le permitirá ser instaurado en lo social sino  en un saber, un saber sobre su sexo. Los niños entonces esperan, esperan siempre del padre, de la madre, pero no esperan un regalo, dinero, joyas, un juguete, los niños esperan una respuesta significativa que les permita ser, ser sujetos, ser libres, ser niños, ser niñas.

Haciendo una analogía niño-sociedad, ante los acontecimientos sociales, políticos, económicos, jurídicos o mejor dicho ante lo que la sociedad está observando y escuchando, escuchando y observando día a día, semana tras semana, mes con mes, año con año; en fin ante eso que se repite y que hace síntoma, la sociedad “sita” y pregunta. Pero, ¿a quién le pregunta? ¿Quién es mi papá-mamá? ¿Quién tiene el saber para contestarme? ¿Quién tiene la autoridad? En nuestro país son los medios — no todos, aclaro — que, ante la incapacidad del gobierno, su falta de autoridad y de saber, los medios de manera perversa responden. Responden sobre educación con su barra de entretenimiento, responden sobre salud con su barra deportiva, responden sobre el Estado mexicano en sus noticieros.

Planteo lo siguiente: ¿quién está preguntando? Y me dirijo hacia los medios para ver a quién le responden los medios, los medios le responden al consumidor. Un ser humano que ha perdido sus valores, un sujeto  que ha perdido su ser, un ciudadano que ha dejado de emitir su sufragio, hombres sin  ser, hombre que lo han convertido y se ha convertido en un consumidor. Un consumidor enmascarado de ciudadano, de sujeto y de ser humano “sita” y pregunta. “Sita” y pregunta al gobierno de esta República, al gobierno Estatal, al municipal, de tal manera la sociedad ante los acontecimientos en que se encuentra nuestro país y el mundo espera una respuesta, una respuesta significativa, una respuesta estructurante, que me diferencie, que me devuelva mi ser, mi ser ciudadano, mi ser sujeto, mi ser humano, que me quite la máscara de consumidor.

La sociedad espera, sigue esperando, tal vez cansada de esperar. El punto es, la sociedad está llegando a la frontera, al límite de su espera y un Otro, Otro con Poder, con autoridad, Otro con saber, está preparado o preparándose para dar respuesta. Otro que responde pero que no está legitimado para responder, un Otro dueño del medio de comunicación, un Otro que te ha enseñado a pedir y pedir, a esperar y esperar respuesta como el cristianismo pregona, un Otro país soberano que te ofrece convertirte en una estrellita más de sus 13 barras y sus 50 estrellas. Otro deslegitimado, falto de autoridad que no está en condiciones de responder, otro perverso asecha y espera, espera el momento, espera el escenario propicio para responder.

Ante esta falta de autoridad y de respuesta ante la “sita” social, la sociedad tiene dos salidas. La primera y que conviene a intereses piadosos la espera, la espera permanente, pasiva, ilusoria, sumisa de que Dios proveerá, no hay mal que dure cien años. La segunda y que no es piadosa es buscar una nueva autoridad, autoridad legitimada por las mayorías, autoridad con saber, autoridad con respuestas, con leyes, decretos, reglas que respondan a la “sita” económica, educativa, de seguridad, de salid, de empleo, de cultura, repuesta significativa, significante.

Un Gobierno Federal que no responde, un Gobierno Estatal, un Gobierno Municipal que no da respuesta no es autoridad, no tiene autoridad para dar respuesta, lo que provoca en la sociedad son dudas y de la misma manera, supuestos Otros con Poder y autoridad para responder, que no hacen más que poner dudas sobre las dudas. Ante la incapacidad del Partido en el Gobierno Federal y la falta de seriedad de una izquierda más zurda y deslegitimada, en las próximas elecciones para renovar la Cámara Federal Baja, la de Diputados la que representa a todos los mexicanos se ve conformada en tan solo unos meses por una marea roja, marea roja del partido que está cumpliendo 80 años y que parecía estar eliminado, está más vivo que muerto y amenaza seriamente y digo amenaza como un hecho que producirá daño, que ha demostrado en 80 años hacer daño, un daño al Estado mexicano y la sociedad mexicana, un daño real, simbólico y que nuestra imaginación no puede explicar qué tanto será el daño.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños; actualmente estudia la Especialidad en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en la FLACSO Virtual Argentina; es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

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Poder, sujeción, subjetividad y sumisión, por Enrique Puente Gallangos

Bajo el rostro sagrado lo que los hombres adoran sin saberlo es la sociedad….. en periodos de exaltación social los grupos producen los dioses que les son necesarios y los transfiguran.

E. Durkheim

Intentar hablar del Poder es una cuestión que podríamos plantear desde diferentes lentes como la Filosofía, la Ética, la Política, la Sociología, el Derecho y, por qué no, también el Psicoanálisis.

Es por ello que propongo ahora que como punto en común entre el Poder y sus ramas de estudio pongamos al SUJETO, el sujeto a otro por control y dependencia y sujeto como constreñido a su propia identidad, a la conciencia y a su propio auto-conocimiento. Ambos significados sugieren una forma de poder que sojuzga y constituye al sujeto.

La problemática del poder, no sólo configura una cuestión teórica, sino que es parte de nuestras experiencias, la presunción que la problemática del poder ha emergido apenas en el siglo XX; es algo que resulta no verdadero, ya que desde que tenemos memoria, y no hace mucho, el poder trae problemas. Me referiré a dos experiencias patológicas de estas experiencias, a aquellas dos enfermedades del poder, el fascismo y el estalinismo, a pesar de su propia locura interna, se valieron de ideas y mecanismos de nuestra racionalidad política.

Los significados de sujetos que planteamos aquí (el sujeto a otro por control y dependencia y sujeto como constreñido a su propia identidad) ambos significados sugieren una forma de poder que sojuzga y constituye al sujeto. Generalmente podemos decir que existen tres luchas contra las formas de dominación (étnicas, sociales y religiosas), contra formas de explotación que separan a los individuos de aquello que ellos mismos producen, o contra aquello que ata al individuo a sí mismo y los subsume a otros de esta forma (luchas contra la sujeción, contra formas de subjetividad y sumisión).

Entonces podemos ubicar el poder en El Padre, La Madre, El Tío, Los Dioses, Dios, El Rey y El Estado; esto es en quien ejerza esa función simbólica que esta ahí pero que no se ve, pero sujeta a nuestro sujeto. Por dar un ejemplo: la problemática política, ética, social y filosófica de nuestros días no es tratar de liberar al sujeto del Estado y las Instituciones del Estado, sino liberarnos de ambas, del Estado y del tipo de individualización que está ligada a éste; debemos promover nuevas formas de subjetividad a través del rechazo de este tipo de individualidad que nos ha sido impuesta durante siglos.

Gobernar es estructurar el posible campo de acción de los otros, cuando definimos el ejercicio del poder como un modo de acción sobre las acciones como el gobierno de los hombres por otros hombres tenemos que incluir un elemento importante: la Libertad. Por lo que decimos que el Poder sólo se ejerce sobre sujetos libres, y sólo ellos sean libres.

Si es verdad que el centro de las relaciones de poder y como una condición permanentemente en su existencia hay una insubordinación y una cierta obstinación esencial de parte de los principios de la realidad, no hay entonces relación de poder sin los medios de escapatoria o fuga posibles. Una relación de poder implica una estrategia de lucha en las cual las fuerzas no se vuelven confusas. Cumplimiento y lucha son cuestiones que están dentro de toda dialéctica del poder. Dicho en otras palabras: ejercicio de poder y resistencias al ejercicio del poder.

Es pues el poder un ejercicio, el cual interesa cómo es ejercido, su funcionamiento, cómo ejerce el poder el padre sobre el hijo, el patrón sobre el trabajador, el médico sobre el paciente, el maestro frente al alumno, el gobernante frente al gobernado, el poder es entonces todo aquello que pulsa las relaciones que las mueve que las hace y las determina y porque no las destruye.

Estas relaciones como lo señalo pueden terminar precisamente por el exceso o falta de pulsión en una relación, digámoslo así. Cuanto menos se necesite algo o cuanto menos se note el accionar de alguien, tanto mejor; si el padre, un patrón, el Presidente, el gobernador, etc., se hace notar cuando está mandando, algo en la organización no está funcionando adecuadamente. Esto es, el Poderoso cree que puede controlar la situación sin ayuda de nadie, mucho menos a los más débiles, para establecer alianzas con otros; y el que no tiene poder cree que debe estar agradecido por cualquier limosna que le tiren, no reconoce que puede aumentar su poder haciendo alianzas con otros. La víctima del abuso del poder puede obedecer, pero lo hará con enojo y no va a reconocer la legitimidad de la autoridad, reaccionando con hostilidad. El que manda de esta forma, también es una víctima de la misma situación, porque ve en los demás riesgos y peligros, insuficiencias y defectos, tampoco es confiable para sus subordinados, pierde el contacto con ellos, por lo tanto pierde la posibilidad de estar al frente de ellos.

Es por ello que los sujetos tenemos que presentar “resistencia” ante el fascista, entendida la resistencia como la respuesta de los sujetos al mal ejercicio del poder sobre sus cuerpos, afectos y afecciones, actos y acciones, la resistencia es parte constitutiva de las relaciones del poder. Legítimas o ilegítimas, legales o ilegales, las resistencias ante el abuso del poder muestran un ejercicio de la libertad, grito de descontento y eso no lo puede negar nadie aunque ese nadie sea legal pero no legitimado por los sujetos.

La lucha de los sujetos (maestros y pueblo) en el Estado de Oaxaca es una muestra real del mal ejercicio del poder (gobierno) y además es una muestra legítima de la resistencia social. Estas palabras están especialmente dirigidas a quienes quieren construir una nueva subjetividad en el Estado de Oaxaca.

Hoy los sujetos refutan las formas en que ha sido modelada su subjetividad. Refutan las técnicas aplicables sobre sí, el trabajo impuesto por la cultura para hacer de ellos sujetos en el doble sentido de la palabra: sujetado a otro y sujetados a sí mismos.

Enrique Puente Gallangos es Maestro en Derecho Constitucional y estudia la Maestría en Psicoanálisis, es además catedrático de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y de la Universidad Regional del Sureste.