El Cafecito


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El secuestro de un amor-democrático, por Enrique Puente Gallangos

El secuestro de un amor democrático1 copia

La forma del Estado y del gobierno de un país se encuentra deónticamente normativizada en su Constitución Política. En México, en el artículo 40.

El Estado es el representante jurídico de la nación, la nación está compuesta por su territorio, espacio aéreo, subsuelo, áreas marítimas, ríos,flora, fauna, pueblo, lenguaje, usos, costumbres, cultura, etc. Pero en el citado numeral constitucional se encuentra la ideología de la nación, ideología que crea y orienta la imagen y el camino del Estado. Imagen y camino a la cual tendrá que someterse el gobierno de este país.

El artículo 40 dice: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse….” Derivado de la lectura tenemos claro que: fue, es y será voluntad del pueblo constituirnos. El artículo 39 de la Constitución Política firma y confirma lo dispuesto en el artículo 40.El articulo 40 sigue diciendo: “…en una República representativa, democrática, laica, federal….”. Claro esta el pueblo tendrá que ejecutar su voluntad soberana y darse su propia forma de gobernar la cual hay que imaginar y aplicar. Si bien es cierto que la imposibilidad de ejercitar la voluntad de manera directa, provocó un primer desplazamiento a un proceso electoral. Pensaríamos que aun así ejerceríamos nuestra voluntad de manera directa; pero parece  que no fue así y fue necesario un segundo desplazamiento de esa voluntad a los partidos políticos. Los partidos políticos como intermediarios de esa voluntad.

Ahora preguntémonos ¿tenemos aún el derecho de ejercer nuestra voluntad directamente? Bueno, ahora esa voluntad estará controlada e imaginada por el Estado y por los partidos políticos. Una control jurídico y político, un control deóntico e ideológico imaginado y creado por estos y no por lo dicho por el artículo 40 de nuestra Constitución Política. Lo primero que diremos es que la Constitución ha dejado de decir; que el artículo 40 ha dejado de decir, que nosotros hemos dejado de decir. Ahora preguntémonos ¿quién dice lo que quiere y cómo lo quiere? Quien lo dice ahora es y será el Estado, el gobierno y los partidos políticos. Aun así pensaríamos que el Estado y sus instituciones, el gobierno sirviéndose de ellas y los partidos políticos limitados por el Estado buscarían la manera de enamorar al pueblo democráticamente y provocar un amor. Un amor democrático. Un amor democrático en el que el pueblo confíe en su gobierno y este gobierno en el pueblo.

Pero cada sexenio, cada trienio, nos llega una nota mediática en el mejor de los casos, nota mediática que anuncia, nota mediática que dice, que dice y anuncia lo que desean el Estado, el gobierno y los partidos políticos. Una nota que pide; que pide mucho, que pide que expreses tus derechos políticos electorales, que votes.

Parece ser que no tenemos lo suficiente para cubrir el costo, para costear el deseo de los partidos políticos y del gobierno, por ello nos lo vuelven a pedir y nos lo vuelven a pedir. Más de 189 años de pedirle al pueblo de México. Esta repetición nos hace pensar que nuestra voluntad está secuestrada. El amor democrático está secuestrado. Secuestro perpetrado por la Partitocracia y el gobierno. Nuestra voluntad está secuestrada, nuestro amor democrático está secuestrado y el precio lo hemos pagado y lo seguiremos pagando sexenio tras sexenio.

Pero se ha dado un tercer desplazamiento. El de los poderes fácticos. Los poderes fácticos le han mandado la orden, orden que se escribió en una nota. El actual gobierno “light” comandado por más de 6 cientos de legisladores y por un Ejecutor como autor no intelectual acatará la nueva voluntad, escrita en una nota. Nota que tenemos que pagar. Esta nota dice. Reformen la Constitución Política y que se ejerza mi voluntad.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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Atenta nota, por Dorismilda Flores Márquez

A todos los partidos políticos con sus respectivos candidatos, dirigentes, militantes, simpatizantes y anexos.

A todos los funcionarios de gobierno, de cualquier color de procedencia.

A quien le quede el saco.

Sean tan amables de ponerse de acuerdo y unir esfuerzos. Vamos todos en el mismo tren, da lo mismo si somos azules, amarillos, verdes o del color que sea (yo soy fucsia, por supuesto). Hagamos que funcione.


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Y la silla es para… gran final de todos por la grande, el reality político mexicano, por Dorismilda Flores Márquez

Jorge Castañeda Gutman, Arturo Montiel, Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez Soto, Tomás Yarrington y Enrique Martínez, Everardo Moreno, Carlos Medina Plascencia, Santiago Creel, Francisco Barrio, Alberto Cárdenas, Hugo Díaz, Marta Sahagún, Cuauhtémoc Cárdenas, Bernardo de la Garza, Juan Ramón de la Fuente, Víctor “el Simi” González Torres… todos estas lindas criaturitas estuvieron en algún momento en la pasarela de todos por la grande, el bonito reality político mexicano; pero sólo llegaron a la final Roberto Madrazo Pintado, Felipe Calderón Hinojosa, Andrés Manuel López Obrador, Patricia Mercado y Roberto Campa… no sé si también contar a Víctor “el Simi” González Torres, que insistió en jugar, aunque nadie lo juntaba.

Roberto Campa, desde las encuestas previas a las elecciones, pintaba para tener poquísimos votos y parecía que Nueva Alianza, su partido, perdería el registro. Pero, oh, sorpresa, les funcionó el “1 de 3” y, aunque Campa efectivamente tuvo muy pocos votos, al partido le fue muy bien en las elecciones de senadores y diputados federales, y conservan el registro.

Con Patricia Mercado el pronóstico era diferente, pocos votos, pero suficientes para el registro. Así fue, y aunque a ella le fue mejor que a Campa, a los otros candidatos de Alternativa no les fue tan bien como a Nueva Alianza. Como sea, los dos partidos chiquitos, se quedan.

Aunque Roberto Madrazo es una de las figuras más quemadas del PRI, en algún momento de las campañas daba la impresión de ir al parejo de Calderón y López Obrador en las preferencias electorales; pero, sorpresa, al final de cuentas no le fue muy bien, de hecho, le fue peor que a Labastida en el 2000… ¿cómo le había llamado Madrazo a Labastida en aquel tiempo?, ¿perfecto perdedor? Y ahora, ¿cómo debemos llamarle?, ¿perdedor más que perfecto?

Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador estuvieron a punto de irse a penales, perdón, a conteo de voto por voto, en la elección más reñida de la historia de México: 35.89% de los votos para Calderón y 35.31% para López Obrador. La diferencia es mínima y pende de un hilo, por aquello de las impugnaciones.

y la silla es para…

Felipe Calderón. Con algo así como el 65% de los electores en contra, habría que ver si los que no votaron porque no pudieron, no les dio la gana o no tienen edad para votar, están a favor o en contra. Y, con el Congreso dividido.

ahora o nunca

Sin duda, es momento de recordar todo lo horrible que ocurrió en estas elecciones y garantizar que no volverá a pasar, o lo que es lo mismo, es momento de promover reformas electorales en torno a varios puntos:

  • Duración y costo de pre-campañas y campañas

Propongo que sean más cortas — no más de dos meses, o cuatro si sumamos pre-campaña y campaña — y austeras — no más dinero desperdiciado en guerra de spots, que se conformen con los tiempos oficiales y hagan campañas de propuestas —.

  • Partidos

Que cada partido postule sus candidatos, o lo que es lo mismo, que ya no se permitan las alianzas. Si toda la vida se va a ir en alianza o coalición con otro partido, mejor que pierdan el registro y se unan a las filas del partido grande con el que van. Si pretenden existir como partido, que trabajen y formen sus propios cuadros y propuestas.

  • Candidatos

Que haya requisitos para ser candidato a cualquier cargo de elección popular, sobre todo al de Presidente de la República. Propongo requisitos como:

Tener estudios de políticas públicas, administración pública, derecho constitucional, dependiendo del cargo al que vayan estas lindas criaturitas.

No haber renunciado a otro cargo, mucho menos si fue expresamente para ir por la candidatura.

Que pasen por exámenes como los que hacen en recursos humanos para ver si son aptos para el puesto; no necesitamos a un presidente popular, sino a uno capaz.

  • Elecciones

Considerando que ahora tenemos ocho partidos — PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, Convergencia, Nueva Alianza y Alternativa —, es conveniente que haya segunda vuelta para garantizar un mayor acuerdo con el candidato ganador.

Ustedes, ¿qué opinan?

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.


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Menos compromisos y más planeación, por Marco Iván Vargas Cuéllar

Ante la inminente llegada de las campañas proselitistas, entre los electores cabe hacerse la pregunta: ¿qué debemos exigir a nuestros candidatos y a nuestros gobiernos?

Dentro del proceso de la política pública, la etapa de la planeación forma parte del fundamento a partir del cual los programas y acciones que emprende un gobierno, se cargan de viabilidad política, técnica y financiera. Así los responsables de las políticas comprenden que los gobiernos pueden trabajar mejor si se tiene una idea claramente definida del futuro deseado y de la mejor forma para realizarlo.

Tradicionalmente los sistemas de planeación en México se han desarrollado más por obligación normativa que por visión estratégica; la obligación de cumplir un plazo máximo para presentar, con bombo y platillo, el documento orientador de la política de un gobierno, en realidad representa una debilidad inherente al sistema de planeación limitado por un marco legal obsoleto. No conformes con esta situación, algunos establecen la obligatoriedad de que este documento deba ser levantado desde los ejercicios de participación ciudadana que poca relación tienen con la redacción final del Plan de Desarrollo.

Así encontramos casos de gobiernos que se encuentran encerrados entre las restricciones presupuestales y los compromisos de gobierno, siendo estos últimos una serie de acciones proyectadas generalmente a corto y mediano plazo, con un alto grado de impacto social — lo que sea que esto signifique — pero que poco tienen que ver con un programa de gobierno orientado hacia el crecimiento y desarrollo de una demarcación. Dadas estas limitaciones, poco puede esperarse de un gobierno si además trata de administrar una burocracia preexistente que se esfuerza por prestar los servicios que tiene encomendados.

No es raro escuchar que dentro de una administración se cuenten con distintos planes de administración y gobierno, ejemplo de ello son los planes de desarrollo, planes de arranque, planes de 100 días, planes trimestrales, planes para cumplir compromisos de campaña, planes de contingencia, entre otros. Adicionalmente se debe mencionar que las contingencias o situaciones extraordinarias, rompen con todo el edificio de mondadientes con el que se construyó un sistema de planeación.

Sobre lo anterior dos ejemplos: un desastre (que puede o no ser natural) siempre requiere de la intervención gubernamental y por tanto, del ejercicio de recursos no presupuestados, luego entonces, la debacle y la inmovilidad financiera; otro ejemplo tiene que ver con los excedentes petroleros, después de algunas semanas de recibir la maravillosa noticia de que los gobiernos recibirán una cantidad de millones para ser ejercidos en obra de infraestructura, viene el momento en que los responsables de la política se preguntan ¿y qué vamos a hacer con ese dinero?, luego entonces, viene la devolución de recursos por no ajustar los proyectos a los requisitos para su ejercicio, o se destinan en obras “que se sacaron de la manga”, ora un puente aquí, ora uno acá.

Los tiempos electorales se avecinan, analizar a las propuestas de campaña en materia de políticas públicas en un ejercicio conveniente y sumamente útil para contar con criterios relativamente objetivos a la hora escoger entre opciones y votar por un proyecto de gobierno.

Es en este punto donde cabe la reflexión de este texto. Aunque sabemos que las campañas aún no comienzan de manera formal, ya han empezado a circular por medios verbales y escritos los compromisos de campaña que esbozan, en el mejor de los casos, algunos de los componentes del proyecto de gobierno de tal o cual candidato. Ante esta situación nos preguntamos: ¿cómo se integra el conjunto de compromisos de campaña a un proyecto de gobierno?, ¿bajo qué criterios se ha diagnosticado una problemática para la que se promete cierta acción de gobierno?, ¿qué semejanzas existen entre las plataformas electorales que presentan los partidos y los planes de desarrollo del partido en funciones?, ¿qué semejanzas hay entre el Plan de Desarrollo y los informes de gobierno?.

Estos cuestionamientos no están redactados con el fin superfluo de desprestigiar a los candidatos y sus compromisos, pero sí se pretende plantear una reflexión en torno a la visión crítica de las promesas de campaña. Bajo esta perspectiva prácticamente se pueden despedazar los documentos de divulgación tales como “50 compromisos para recuperar el orgullo nacional”, “El reto de México, lineamientos generales de política pública” (de Calderón Hinojosa, documento que nadie conoce), o cualquier panfleto que vaya a publicar el PRI como documento que anteceda a su plataforma electoral.

Se sugiere no prestar demasiada atención a los deslices de los candidatos que normalmente ocupan el grueso de tiempo en los espacios de difusión tales como los spots, entrevistas, debates, etc. La prensa también ha demostrado que estas escandalosas propuestas venden bien, toda vez que aseguran la nota diaria al reportero para que pregunte al alcalde de Santiago Ixcuintla, Nayarit, su opinión sobre el dilema si el presidente debe o no vivir en Los Pinos, si debe viajar en Flecha Amarilla y vender el avión presidencial TP-01 “Presidente Juárez”.

De nuevo, considere el lector el ejercicio de localizar los documentos que plasman EL PLAN, con todos los elementos básicos de planeación de segundo semestre de licenciatura, sus objetivos, estrategias y acciones. Exija al promotor de cualquier candidato que le muestre el tejido fino del proyecto pretendido. Imagine que votar es como comprar una casa; hay que ver por lo menos, la foto — o un dibujo — del edificio en pie, y preguntarse de qué materiales está construido.

En síntesis, una de las exigencias de los ciudadanos hacia sus candidatos y gobiernos debe ser la exigencia de un sistema de planeación de la política que determine las acciones a seguir, que anticipe las contingencias y proyecte el crecimiento. Si al final del ejercicio el lector se queda con la percepción de haber recibido recortes engrapados, sin una estructura o una lógica, entonces sería bueno reconsiderar el voto en otra dirección.

Marco Iván Vargas Cuéllar es politólogo y candidato a Maestro en Administración y Políticas Públicas, actualmente es consultor sobre gestión, políticas y asuntos electorales.


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Del abismo entre la esfera política y el pueblo, por Dorismilda Flores Márquez

Test:  ¿tu político te hace caso?

1.  Estás en Internet, chateando con un guapo ucraniano (o una guapa ucraniana), cuando alguien osa tocar el timbre de tu casa; te asomas y ves que es tu político.  ¿A qué viene?

a)  A ver cómo estás y si necesitas algo.

b)  A pedirte que votes por él, se ha postulado para otro cargo.

c)  A invitarte a una excursión al Castillo de Chapultepec y la Basílica de Guadalupe.  La idea es llevarte a algún mitin de su partido, pero cree que no lo sabes.

2.  Después de zappear tres horas, encuentras un programa de televisión donde tu político está dando una entrevista.  ¿De qué habla?

a)  De tus necesidades y la manera de resolverlas.

b)  De cuán maravilloso que es su gobierno o su partido.

c)  De las cuentas de Montiel.

3.  Tu político pasa casualmente frente a una montaña de pacas de dinero.  ¿Qué hace?

a)  Pregunta inocentemente si alguien olvidó el dinero ahí.

b)  Le brillan los ojitos, cual McPato, y toma todo el dinero con movimientos rápidos, lo guarda en el portafolio, las bolsas del saco y hasta en los calcetines, no le importa que lo vean los demás.

c)  Lanza su celular contra una ventana para romperla, cuando todos van a ver el vidrio roto, guarda todo el dinero con movimientos muy muy pero muy rápidos, se va con los de la ventana rota, recupera su celular y pregunta si alguien sabe qué pasó con el dinero.

Resultados

Si contestaste con:

Mayoría de a: Tu político es lindo y a lo mejor también decente, proponlo para la presidencia.

Mayoría de b: Tu político es francamente nefasto, aunque debemos reconocerle que, al menos, no esconde lo que hace.

Mayoría de c: Tu político es una rata inmunda, ente indeseable, cosa horrible o equivalente, no le interesas en lo más mínimo, lo que quiere es acarrear agua a su molino que, dicho sea de paso, no es el tuyo.

El abismo

Se supone que la política es una actividad de todos, que los hombres instintivamente buscan la asociación política1, que nace del “entre-los-hombres” 2 y que es “el único medio para llevar a cabo la voluntad colectiva” 3.  Se supone, además, que vivimos en democracia y que ésta conduce a la participación de todos para tomar decisiones colectivas, a través de representantes ciudadanos4.

Suena maravilloso, pero también lejano, ajeno, porque no es algo que veamos que ocurra.  El común de los mortales vemos que hay políticos que vienen a buscarnos para que votemos por ellos, que repiten los mismos discursos de siempre, con las mismas promesas de siempre; y olvidan todo tres segundos antes de llegar al poder, luego, recuerdan que existimos en la siguiente campaña o cuando necesitan acarrear gente.  Vemos campañas millonarias que dicen poco – cuando logran decir algo, que no es muy seguido –; espectaculares y spots de televisión con las caras de nuestros gobernantes, candidatos y ahora también pre-candidatos, mientras hay calles sin pavimento, personas sin empleo y familias sin comida.  Vemos que todo el dinero usado en campañas y pre-campañas se va por un caño cuando al candidatito se le ocurre declinar a favor de un cuate o simplemente renunciar o dejar su hueso para ir en busca de uno más grande.  Vemos gobernantes que nos hablan de un México maravilloso, perfecto, sin problemas; y la imagen que nos dan nada más no concuerda con lo que vemos de corrupción, impunidad, inseguridad, desempleo y demás.  Vemos que se habla de las cosas horribles de Montiel, Madrazo, los panistas, López Obrador, Bejarano, el Niño Verde, Elba Esther y otros muchos muchísimos; que ellos se ocupan de sus propias broncas y se preocupan por sus propias familias; pero nadie se ocupa ni se preocupa de la familia Pérez, que no ha comido en tres días, o de Sarita que no tiene dinero para ir a la universidad, y cuando alguien se ocupa, es una organización no gubernamental o una fundación de alguna empresa.  Vemos a los políticos en su mundo, en su esfera, discutiendo siempre lo mismo; y a nosotros, bonito pueblo, padeciendo siempre lo mismo.

Para no hacer esto más largo, vemos políticos no políticos, no democráticos, porque ni buscan que se haga la voluntad colectiva ni representan nuestros intereses, sino los de ellos.  Vemos que se alejan cada vez más, que se van trepando en un pedestal a la vez que buscan empujar al de al lado para que caiga.  Y los ciudadanos también nos alejamos, perdemos el interés en política, porque siempre es lo mismo, y no queremos votar, porque no vemos un candidato mejor, si acaso, uno menos peor.

Manuel Castells lo dice de mejor manera que yo, él habla de este alejamiento de la política en todo el mundo — ¿o acaso creíamos que era un mal sólo de México? — a medida que la gente “observa la incapacidad del Estado para resolver sus problemas y experimenta el instrumentalismo cínico de los políticos profesionales” 5.

De algún modo, ya no queremos a estos políticos que tienen cola que les pisen y que se reciclan enemil ocasiones en vez de dar oportunidad a nuevos valores.  Es más, a veces hasta nos preguntamos si será posible que haya otro tipo de políticos.  Cito a Guillermo Fadanelli:

“Tengo la impresión de que el único mirador desde donde podemos observar con relativa calma el futuro cercano de México es el pesimismo.  Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que no sólo estamos lejos del mejor de los mundos posibles, sino que nos encontramos cerca de uno de los peores.  No tengo ninguna duda de que el año siguiente seguiremos en las mismas.  Si los políticos pudieran desaparecer de la noche a la mañana, entonces tendría una mínima esperanza; aunque no dudo que de inmediato serían sustituidos por otros hombres tan voraces como ellos” 6.

En fin, esto ha sido muy pesimista y poco propositivo.  Pero, de verdad, esta vez no sé qué proponer…  la anarquía no, definitivamente; salir a votar, acabar con el abstencionismo, sería muy bueno, pero vamos a llegar a las mismas figuras de siempre y tal vez la historia se repita por los siglos de los siglos…  entonces, ¿qué hacemos?  Si alguien sabe, escríbame por favor, prometo firmemente difundir sus propuestas en este maravilloso Cafecito.

Fuentes

1  Aristóteles.  La política.  Espasa-Calpe Mexicana.  México, 1995.

2  Arednt, Hanna.  ¿Qué es la política? Ediciones Paidós.  España, 1997.

3  Castrejón Diez, Jaime.  La política según los mexicanos.  Editorial Océano.  México, 1995.

4  Bobbio, Norberto.  Liberalismo y democracia.  Fondo de Cultura Econónimca.  México, 1985.

5  Castells, Manuel.  La era de la información.  Siglo Veintiuno Editores.  México, 1998.

6  Fadanelli, Guillermo.  “Tsunami para todos”.  En Nexos.  México.  Abril 2005, número 328.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varios puestos a la vez.


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Sale, bye o las historias no acabadas, por Dorismilda Flores Márquez

Caso 1

Yo (productora de cine):  ¿Así que eres director de cine?

Director de cine:  El mejor.

Yo:  ¿Sí?  ¿Qué películas has hecho?

Director de cine:  Las increíbles historias de dom Adso de Melk

Yo:  No, espera…  ésa fue dirigida por otra persona…

Director de cine:  Es que no la terminé, porque el tiempo pasaba, el rodaje se extendía, hubo problemas legales y…  me propusieron dirigir heme aquí, así que me fui…

Yo:  Pero ésa tampoco la dirigiste tú…

Director de cine:  Sí, lo que pasa es que tampoco terminé, porque era un trabajo complejo, demasiadas locaciones, muchas tomas por día…  y entonces me llamaron de España para hacer 365 traducciones y…

Yo:  Tampoco es tuya…

Director de cine:  No, porque eran más locaciones aún, a veces estábamos en Inglaterra, otras en Grecia, hasta con los árabes fuimos a dar y, en una de ésas, fui atacado por los turcos…

Yo:  ¿Y?

Director de cine:  Y ahora estoy aquí para dirigir la super producción que tienes en mente…  ¿qué dices?

Yo:  Nada.

Director de cine:  ¿Nada?

Yo:  Bueno, sí…  puedo decirte algo:  sale, bye.

Caso 2

Ente indeseable:  He pensado que tú y yo podríamos ser novios…

Yo:  Pero tú ya tienes novia…

Ente indeseable:  Pero, a quien quiero es a ti…  mañana mismo termino con ella…

Yo:  Y cuando aparezca una más despampanante, tronarás conmigo…  no, gracias…  sale, bye.

Caso 3

Yo:  Amorcito, ¿qué hay para comer?

Esposito hacendoso:  Hice una crema de chile poblano, unas pechugas rellenas y traje un pastel de moka.

Yo:  Que delicia.  ¿Dónde están?

Esposito hacendoso:  Bueno, es que, cuando estaba preparando la crema, descubrí que la leche se echó a perder y tiré todo y ya no pude terminar.

Yo:  ¿Y las pechugas?

Esposito hacendoso:  Las hice, las freí, pero, entonces, sonó el teléfono y…  se quemaron.

Yo:  ¿Y el pastel de moka?

Esposito hacendoso:  Pues, lo olvidé en la cajuela del coche y se hizo feo.

Yo:  ¿Y ahora?

Esposito hacendoso:  Ahora me estás asustando con esa mirada…  mejor me voy…  sale, bye.

Caso 4

Candidatito (colocar aquí el nombre de tu preferencia, sea Javier Usabiaga, Fernando Elizondo, Felipe Calderón, Santiago Creel, Andrés Manuel López Obrador, Roberto Madrazo o hasta José Luis Novales):  Hola, ¿qué tal?  Soy el mejor candidatito, quiero servir a mi pueblo y ser presidente-gobernador-senador-diputado y te invito a que votes por mí (sonrisa enorme).

Yo:  Y tus propuestas son…

Candidatito:  Voy a hacer un México diferente, un México de oportunidades, de esperanza, donde no haya pobreza, ni delincuencia, donde nuestros niños puedan ser felices y estudiar, donde nuestros…

Yo:  Ah, eso lo prometen todos…  ¿me quieres decir cómo?

Candidatito:  Pues con mucho entusiasmo, porque soy el mejor candidatito y…

Yo:  Espera, si no mal recuerdo, tú dejaste el cargo que tenías por buscar éste…

Candidatito:  Sí, porque quiero servir a mi nación, los ciudadanos me lo han pedido y…

Yo:  Y dejaste asuntos pendientes…

Candidatito:  Bueno, es que el pueblo me ha pedido que contienda, así que alguien me sustituyó el en cargo, porque yo…

Yo:  Pero, dejaste el trabajo a la mitad…

Candidatito:  No, no, el trabajo continúa…  como también yo continúo con mi campaña…

Yo:  ¿Y pretendes que te elija sabiendo que has dejado asuntos pendientes?

Candidatito:  Sí, porque voy a trabajar por el bienestar de la nación…

Yo:  Mmm, no, gracias.  En el cargo que dejaste, también pudiste trabajar por el bienestar de la nación…  y no lo acabaste de hacer.  Si llegas a la presidencia-gubernatura-senaduría-diputación, tal vez descubras que tienes una aspiración más alta y vuelvas a dejar el trabajo a medias.

Candidatito:  Pero, es que…

Yo:  Lo siento.  Sale, bye.

Epílogo

Sugiero que se establezca una ley que prohíba dejar un cargo para ir a buscar otro, de lo contrario, esta historia (la de los funcionarios que van dejando puestos por contender por otros mayores) continuará, tal vez por mucho tiempo, no sé cuánto…  porque en nuestro maravilloso país no hay memoria histórica.  Sale, bye.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varios puestos a la vez.


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Juventud, divino tesoro, por Noe García Gómez

El desarrollo político-democrático de un país debe atender las demandas e incluir a los individuos de los diferentes sectores que lo conforman (las clases, etnia, religión, sexo, etc.); también se debe tomar en cuenta a los diferentes rangos de edad que conforman la población (infancia, juventud, madurez, vejez), estas etapas de la vida varían según las diferentes culturas y países, y se demarcan en las generaciones. Generación es la representación de un grupo de individuos nacidos en fechas similares y que, de alguna manera, comparten experiencias históricas. La generación joven abarca de los 15 a los 29 años, según lo contemplan el INEGI y la ONU; en México, este rango de edad es el grueso en la pirámide demográfica. Los jóvenes no son un grupo per se al margen de la sociedad, están adentro de las relaciones de la sociedad en su conjunto.  Por tanto, lo que concierna a este sector, indudablemente repercutirá, ya sea en el presente o en el futuro de la vida política-económica-socio-cultural de nuestro país.

Es interesante analizar lo que ocurre entre la política y los jóvenes, ver la forma en que se interactúa por parte de los políticos hacia la juventud, en concreto, entender la forma que actúan y ven los políticos a la juventud.

Los diferentes actores e instituciones que comprenden el sector político tienden a establecer metas y programas en torno a los grupos que le incumbe representar, es cuando ciertos políticos toman la bandera de estos grupos y tratan de dar solución a las demandas y necesidades. Es por eso que partiremos de: ¿qué tanto la política se interesa en la juventud? Refiriéndome con política a todas las dependencias de gobierno, así como a los partidos políticos y los individuos que las encabezan, a los legisladores y demás instituciones e individuos que actúan en el ámbito público.

Es indudable que para los intereses electorales de un partido político, el sector de los jóvenes es un campo que puede definir una elección. En los últimos tiempos, las estrategias de los candidatos son dirigidas en buena parte a estos, ya que es el sector que, en menor medida, tiene una preferencia plenamente definida hacia un partido político o una ideología. Pero hemos visto que los políticos sólo se enfocan a la juventud en los discursos, pero en las acciones y la incorporación, no. Cuántas veces no se habla de la necesidad de impulsar el deporte, ampliar y fomentar la educación de calidad, la creación de empleos, el apoyo a los programas de salud sexual, etc.; temas que tienen una gran relación con los jóvenes. También hablan de renovar las dirigencias partidistas e impulsar candidato joven y sólo se queda en demagogia electorera.

El número de jóvenes en el padrón electoral con rango de edad de los 18 hasta los 29 años, representan el 17.1% y, si se agregan hasta los 34 años, se incrementa al 31.04%; en Aguascalientes el porcentaje de jóvenes es de 19.8% de 18-29 años y de 18-34 años, del 34.84% del padrón electoral. Me pregunto, la juventud, ¿está políticamente representada en proporción a su presencia en el padrón electoral?

La composición de jóvenes en la pasada Legislatura (LVIII) en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión fue de la siguiente manera:

curules ocupadas por jóvenes por partido

PAN    22 PRI    3 PRD    1

Sumada, la representación de los tres partidos, es el 5.03% de diputados con menos de 30 años, del total de los 500.

Y en la actual Legislatura (LIX), se conforma de la siguiente manera:

PAN    15 PRI    6 PRD    7 PVEM    4

Teniendo, en conjunto, sólo el 7.3% de representación juvenil.

La Legislatura anterior del Estado de Aguascalientes (LVIII), de los 27 diputados que tenía, no hubo ni uno menor de 30 años; y la actual Legislatura (LIX) únicamente tendrá un diputado de menos de 30 años.

Pasando a la vida interna de los partidos, sólo el PRD establece en sus estatutos una cuota obligatoria de jóvenes que establece que, por cada 5 candidatos o puestos de dirigencia, uno debe ser menor de 30 años.

Pasando al número de carteras que ocupan los jóvenes en los comités nacionales de las tres principales fuerzas políticas es de:

PAN    2 PRI    no hay datos en la página web PRD    2

En el ámbito de los programas y acciones que deberían realizar la clase política en beneficio de la juventud las cifras sólo son una muestra.

Los datos recientes indican que el 3.5% de la juventud de entre 15-24 años de edad carece de escolaridad, el 13% no cumple la primaria, sólo el 41% cursó la secundaria y sólo el 6.5% llega nivel superior (fuente: CONAPO, Programa Nacional de Población, 2000). En cuanto al empleo, se dice que un tercio del desempleo abierto en el país proviene de los jóvenes de entre 16 y 25 años de edad y, en lo que va de sexenio, se han perdido 569 mil 885 empleos. En cuanto al apoyo del deporte, los resultados resaltan, el desempeño de nuestros atletas en competencias internacionales deja mucho que desear. Además que el impulso a la Educación Física en las primarias y secundarias es sólo como materias de relleno y no como formadoras de capital deportivo.

El número de discursos en campañas electorales dirigido a los jóvenes y la solución de los problemas que les aquejan es contrastante, ya que, si hubiese estadísticas de esto, sería des-proporcional el número de promesas de los que alguna vez fueron a pedirles el voto contra el número de acciones realizadas a la hora de fungir en sus cargos.

Las cifras hablan por sí solas y las conclusiones saltan a la vista. La política no ha sido muy benévola con la juventud. Las grandes transformaciones políticas que ha dado la historia han brotado de generaciones jóvenes y han influenciado el pensamiento de la época. Hoy no se incluyen sus demandas ni su forma de pensar. ¿Cuánto más podrá pasar sin que clamen equidad?

Los políticos deben empezar a cumplir sus promesas, que no busquen a los jóvenes sólo en épocas electorales, que sus acciones se encaminen ya a los problemas de la sociedad, que en buena parte es joven, y que dejen a un lado las discusiones leoninas a las que nos tienen acostumbrados. Que los partidos empiecen a integrar en sus dirigencias a jóvenes; a establecer en sus estatutos cuotas juveniles obligatorias y, en sus programas, acciones en beneficio de la juventud.

Por todo lo dicho, México es un país de jóvenes, las cifras lo dicen en números y porcentajes. En unos cuantos años, la mitad de la población tendrá menos de 25 años, un capital fabuloso que cualquier país de Europa envidiaría. Pero falta que dicho potencial se aproveche, se desarrolle y se capacite para que estas generaciones le den aire fresco a la cultura, a la sociedad y a la política. Además de que hay que tener un reemplazo generacional en política, que sería, un cambio de percepciones, opiniones y comportamientos político-electorales, fruto de la incorporación de nuevas generaciones a la arena política a través de sus actitudes, participación y votación. Es sólo cuestión de que las dos partes pongan de su parte. Que los políticos no sigan aferrándose a las ya reumáticas elites políticas de siempre y que los jóvenes empiecen a interesarse aún más, para traspasar esa barrera que nos ponen, y que ciertos políticos nunca dejarán que caiga.

Noe García Gómez es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes;  es Presidente del Servicio Estatal Electoral del PRD en Aguascalientes.