El Cafecito


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La batalla próxima será entre las huestes del PRI y AMLO, por Carlos Antonio Villa Guzmán

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Con el PAN prácticamente fuera de la competencia por la presidencia en 2012, a menos que FC deje de insistir en controlar el partido y alcancen a componer algún escenario que pudiera recobrar confianza, aunque se vea esto prácticamente imposible en el breve tiempo que les queda, la lucha más significativa en la que se van a enfrascar los contingentes políticos a medida en que se den los tiempos, será entre Andrés Manuel López Obrador y su futuro retador: el PRI.

Si Televisa impone a su cachorro de telenovela, será pan comido para las huestes del tabasqueño llegar por fin a los Pinos. ¿Caerá el tricolor en el error de dejarse llevar por el canto de las sirenas mediáticas? Sería una oportunidad invaluable para quienes estarán con AMLO, sea cual fuere el partido o filiación política donde pertenezcan en dos años más.

La crisis, que ya algunos analistas comparan con la gran depresión de 1920, se encargará de desmoronar lo que queda de confianza en las propuestas neoliberales. ¿Con qué le van a salir a la gente para allegársela? ¿Cuál empleo? ¿Qué bienestar? Los ofrecimientos para desactivar la bomba, si es que no nos estalla antes, estarán orientados hacia causas populares. “Por el bien de todos primero los pobres”, era el eslogan que se hizo tan famoso y no menos cierto en significado.

El PRI, que durante veinte años practicó la recalcitrante política del neoliberalismo económico, con un elevado desprecio por las causas populares, no tendrá más salida que mimetizarse en un partido de izquierda moderada social y democrática.

Ya veo a Beatriz Paredes con su elocuencia a modo de epifanía, para encender los ánimos del pueblo oprimido que no ha tenido un buen guía, como aparentaba serlo quien finalmente se quedó con un puñado de seguidores. Eso dirá tan sólo al comprobar la mínima resurrección del peje.

El PRI tratará de demostrar que es más de izquierda que todas las izquierdas que pululan dispersas con y sin partidos. Hablará de todo lo que ha hablado y casi nunca cumplió: justicia social, seguridad, bienestar, apoyo al campo, a la clase trabajadora. Todo lo popular se pondrá de moda, pero, a nivel discursivo solamente, porque del dicho al hecho hay un gasto corriente que se lleva el presupuesto.

Los próximos tres años en la cámara, el tricolor los dedicará a sembrar literalmente en el campo fértil de los pobres que es la mayor parcela del país. Habrá ilusionismo y prestidigitación a nivel congresista con tal de fomentar la empatía necesaria para recuperar el poder ejecutivo.

Mientras tanto, Andrés Manuel continuará con la misma estrategia que lo mantiene un día sí y otro también, apareciendo en los medios con sus señalamientos verbales, que no se apartan de la realidad y causan estragos en las filas adversarias.

No era necesaria clarividencia alguna para pronosticar el derrumbe del calderonato, el espuriato, como le llamaba a esta negra etapa el desaparecido amigo José Zamarripa. El presidente “haiga sido como haiga sido”, enfrascado en una guerra externa contra poderes fácticos invisibles y otra interna entre correligionarios partidistas, acabará seguramente en una ínsula política cada día más extinguida o aventará la toalla.

Lo más probable es que el reagrupamiento que marca distancia del pan calderónico, incluido el clero, busque pactar con el creciente poder priísta, con el mismo objetivo que lo hicieran en su momento los del PRI cuando el PAN se mostraba como la fuerza capaz de ganar las elecciones federales y se aprestaba a gobernar. Todo con tal de evitar la llegada de un político auténtico, que efectivamente pusiera en orden y legalidad al país, aunque tuviera que llevar a unos cuantos a la cárcel, entre ellos al jefe del clan Salinas, uno de los artífices mayores del desastre cuya urdimbre comienza desde que fuera titular de la SPP, en el estigmático sexenio de Miguel de la Madrid.

¿Podrán las fuerzas de los privilegiados capitalistas nacionales y trasnacionales, sumadas con los políticos de derecha coaligados, al margen de sus colores partidistas, como lo hicieron en 2006, detener una vez más la intensión de López Obrador y sus seguidores de gobernar el país?

Si esto sucediera de nuevo, lo que sigue sí será una hecatombe social.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara.


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¿Y las propuestas? Sólo guerra sucia y otra campaña de miedo, por Christian Erazo Ortiz

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Pareciera que estuviéramos viviendo una de las tantas historias de terror que ha escrito Stephen King y que una de ellas se llevó a la pantalla siendo titulada en español como “La Danza de la Muerte”; la trama del filme, el brote de una epidemia ocasionado por un virus desconocido para la ciencia médica.

Lamentablemente, esto se convirtió en una realidad para el país y nuestro estado, y debido a esta contingencia sanitaria, los partidos políticos y sus candidatos tendrán que hacer un cambio drástico en la forma de llevar a cabo sus campañas, pues hasta el momento el Instituto Federal Electoral (IFE) ordenó para este próximo fin de semana, sábado 2 de mayo, que comienzan legalmente las campañas electorales, la cancelación de cualquier acto multitudinario. Ahora los candidatos se verán en la necesidad de rehacer una estrategia de comunicación diferente, podría ser por vía internet, teléfono, o cualquier otro medio alternativo, a fin de hacer llegar las propuestas al electorado.

Y hablando de ello, la estrategia que implementó el PAN a nivel nacional hasta hace unos días, se centró principalmente en lanzar en los medios de comunicación, continuos ataques, frases ofensivas y discursos agresivos en contra del PRI, infundiendo el miedo en los ciudadanos, por el tema de la inseguridad pública y sin presentar una sola propuesta al ciudadano, abusando otra vez, de la frase de los famosos 70 años que éste gobernó el país.

Pareciera que esta película ya la vi, y sí, fue hace tan sólo tres años en las elecciones federales de 2006, cuando el partido de la derecha retrograda comenzó una guerra sucia y una campaña de miedo en contra del entonces candidato a la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador, “El Peje”, que a la postre le dio buenos resultados, porque lograron cerrarle el paso al perredista, y gracias a eso tenemos al gris chaparrito pelón y con lentes como presidente, y que a tres años de su gobierno ha sido incapaz de cumplir una sola promesa de campaña, quien se autodenominó como “presidente del empleo”.

Es así que ahogados en la inmediatez de las encuestas y con el temor por perder la mayoría en la Cámara de Diputados, Acción Nacional, activó hace unos días una campaña mediocre, y tan pobre en propuestas, que resulta insultante para la sociedad. El Títere de Calderón, Germán Martínez, se ha empeñado de manera insolente, en emitir mensajes infundados en contra del PRI, tratando de revivir fantasmas y resucitando a personajes que pasaron a la historia, y que bien o mal contribuyeron a la construcción de un país moderno, en el que había empleo, estabilidad política, económica y social. Ojalá que Germancito y su equipo de publicistas, se abstengan de obtener beneficio político a causa de esta situación tan delicada de salud pública.

Pero ellos (los panistas), ¿qué entienden de gobiernos eficientes y capaces?, si como gobernantes han sido buenos publicistas, que es lo mejor que saben hacer, realizar campañas de miedo y ataques al adversario.

Para el PAN,  el poder dejó de ser una herramienta al convertirse en un fin, y eso ha generado que apliquen al interior una estrategia de neo corporativismo, estableciendo alianzas con quienes aborrecían y despreciaban en el pasado, me refiero a los sindicatos. Y que luego de haberse aliado en el 2006 con el Sindicato de Trabajadores de la Educación en 2006 y su célebre líder, Elba Esther Gordillo, ahora, el gerente del PAN, perdón el presidente Germán Martínez, ofreció una candidatura para diputado plurinominal al líder nacional de los trabajadores del IMSS. Revirando a la frase que diría títere de Calderón, qué poca… congruencia del partido de la derecha, que siempre ha ido en contra de los derechos de la clase trabajadora, y que si en sus manos estuviera, las organizaciones sindicales desparecerían, pero por tal de acarrear votos para su causa hace hasta lo impensable.

Señores del PAN, lo que tanto criticaron y que desde la oposición se daban baños de pureza, formándose una falsa imagen de políticos “limpios”, ahora que son gobierno se han convertido en el partido de las prácticas clientelares, de la corrupción (sexenio de Vicente Fox), de las promesas incumplidas, de las incapacidades para resolver los problemas que aquejan a México, se han convertido en el partido que hace uso descarado del aparato gubernamental para asegurar los triunfos, los que compran votos, los que manipulan con la fe y los que desvían recursos públicos para sus campañas.

¿Dignidad de la persona humana, bien común, solidaridad y subsidiaridad? Son los cuatro principios fundamentales de la Doctrina de Acción Nacional, y que los mismos panistas han traicionado, a cambio de obtener poder y dinero. Si el fundador de ese partido, Manuel Gómez Morín, viviera y se diera cuenta de la forma en cómo actúan sus militantes, seguramente se volvería a morir.

Seguramente seguirán empecinados en enlodar las elecciones, alejados de la inteligencia y de las campaña propositivas, que al cabo el fin justifica los medios,  así como lo dijo en algún momento el ex presidente nacional del PAN, Manuel Espino: “el engaño, la simulación, la incongruencia, la mentira o la calumnia, no son tan perversas si se utilizan en beneficio propio” (Álvaro Delgado, El Engaño, Editorial Grijalbo, 2007).

P.D. Todos y todas deseamos que este grave problema de salud pública se resuelva pronto, por lo que es fundamental acatar las medidas preventivas que han dictado las autoridades de salud, y hacer lo que a cada quien nos corresponda.

Christian Erazo Ortiz es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes.


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Apuntes (o decálogo) para un dos de julio, por José Luis Justes Amador

1.      Quienes no conocen mi situación migratoria, nada les obliga a hacerlo, preguntaban en futuro perifrástico “¿Por quién vas a votar?”, los que me conocen en hipotético “¿Por quién votarías?”. Quitada la explicación innecesaria para los primeros, la respuesta era la misma: “Por mí mismo”. Habiéndome saltado a la torera (nobleza obliga) una de las características del voto, secreto, nunca logré entender por qué a todos les asombraba que hiciera uso de otra de sus características, libre. Se nos olvida, con eso del voto útil, que tenemos derecho a votar por quien nos de nuestra regaladísima gana. Aunque no votemos.

2.      Supongo que las caras de asombro se referían a lo mal presidente que resultaría (tenían razón), pero la bondad o maldad (cada uno, se ha demostrado, ve al diablo siempre en el lado contrario) no tiene nada que ver con la libertad. Libres aunque metamos la pata.

3.      La cultura política no tiene límites. Uno nunca termina de aprender cosas. Repaso todo lo que aprendí el dos de julio. Que el nombre más repetido en el padrón electoral es Juan Martínez Martínez (o Fernández Fernández); o sea, que vivimos en país endogámico e incestuoso. Me hubieran avisado antes. Que hay mujeres sin apellidos y Derechos Humanos no protesta (uno de los derechos del hombre y la mujer es a tener nombre y apellidos). Que la tinta indeleble al final sí se quita y que la inventó un científico de la UNAM, noticia que se repite cada sexenio. Que todos somos iguales ante la ley pero no ante la prensa. Si en el cine mexicano sólo hay cuerpos desnudos y pobres, en los votantes sólo hay políticos y pobres. Que nunca pasa nada hasta que pasa. Que todos nos fiamos de todos hasta que no nos fiamos. Que la gente aplaude en los bares cuando gana su candidato o abuchea al contrario. Como en el fútbol. Que al árbitro no le aplaude nadie. Que como en el fútbol, si fue penalti, no lo vi. Que para los niños pequeños las primeras elecciones de su vida son ese día que no hubo fútbol. Que pequeño es el mundo que todos hicimos lo mismo. Y, sobre todo, que cuando uno vota no hay que beber. (Para las próximas elecciones propongo o que no haya ley seca, que se pongan alcoholímetros en las casillas o que, para dar ejemplo, no se le venda alcohol a quien conduzca. Porque todo parece concluir que votar es más peligroso que conducir). Salud.

4.      Agua. Bebiendo agua hasta las once de la noche. Y después también. Pero eso sí, aquello, lo que vimos, lo que oímos, fue mejor que el mejor de mis delirium tremens.

5.      Una de las demostraciones del proverbial talento del mexicano (quitando lo de la tinta indeleble y el par de premios Nóbel y el pichichi de Hugo Sánchez en la liga española y Corona la cerveza que más se bebe en el mundo y el mariachi y el mole y el chile y la ola en los estadios y, y…) es su habilidad para inventar cánticos. “Sí se puede” (y su variante a toro pasado “sí se pudo”) han sido usadas hasta la saciedad en partidos de fútbol, resultados electorales, graduaciones, enfrentamientos entre globalifóbicos y policía, alumnos en huelga, negociaciones sindicales y un largo etcétera. La genialidad no es tanto el invento sino la capacidad de acomodar del habitante de tal país cualquier porra a cualquier circunstancia. Y como los políticos, querámoslo o no, también son connacionales, tienen la susodicha habilidad. Tras a invención (genial, eso sí) por cierto partido de “Voto por voto, casilla por casilla”, los del partido contrario llegan y, democráticos que son, la aceptan y la cantan y la corean también añadiéndole la coda “Felipe está en la silla”.

6.      En un país más civilizado que éste (no es un error de dedo ni peyorativo, escribí más civilizado), si dos candidatos se proclaman ganadores de unas elecciones democráticas con apenas diez minutos de diferencia, estallaría una guerra civil. Aquí no. Sólo hay dos causas posibles: la cosa es celebrar, sea lo que sea, gane quien gane (aunque nunca pierde nadie, como en el fútbol) o que la ciudad más grande del mundo tiene espacio suficiente como para que dos presidenciables celebren su victoria sin llegar a encontrarse nunca.

7.      No logro entender por qué el PRI se considera perdedor. Yo en su caso hubiera saltado de alegría y considerado la(s) realidad(es) de las exit polls, las miles de encuestas, los preps, el conteo final. Se sentían tristes (tanto que se los tragó la tierra o eso desearon) porque habían quedado los últimos. No, señores, vuelvan a mirar las encuestas. No se quedaron los terceros de tres, fueron los terceros de cinco, una decente tabla media.

8.      En las semanas posteriores a la elección aprendí tantos sinónimos de trampa, tantas maneras diferentes de referirme a los diversos modos de llenar o vaciar urnas que ya tenía para un cuento. (Recuérdese que uno de los peores defectos de un escrito es repetir una y otra vez la misma palabra.) Lo comencé, aunque me percaté a tiempo de que estaba en un error. Todos estaban usando al IFE como chivo expiatorio y el susodicho organismo no tenía a nadie a quien echarle la culpa. No podía arriesgarme a que me descubrieran, me usasen como chivo expiatorio, 33 y para afuera. No, señor. Hay cosas más importantes que la literatura.

9.      Aguascalientes, quod erat demostrandum (expresión escolática que significa “lo que era por demostrarse”). Al menos, de mi república. Mi experiencia en las elecciones lo demuestra. El norte, azul; el sur, amarillo. Mi estado, azul; la mayoría de mis amigos, amarillos.

10.   Aún estamos a tiempo. En seis años vuelvo a esperar que todos anoten mi nombre en ese espacio en blanco. Sé que sueno a Calderón cuando nos espantaba con lo que pasaría en la hipotética victoria de López Obrador, pero, piénsenlo, al paso que vamos las dos únicas opciones viables vamos a ser el doctor Simi y un servidor. Y, en tercer lugar, aunque lejos, as usual, el PRI.

José Luis Justes Amador es escritor y traductor.


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Nunca antes visto: después del 2 de julio, el México bicolor, por Christian Erazo Ortiz

Parecía que estaba presenciando una carrera de caballos o de automóviles, pero lo que estaba observando era la carrera por ganar la presidencia. Un caballo con el jinete López Obrador y el otro, con Felipe Calderón, comenzaban la persecución.  Cuando algunos creían que la lucha por los Pinos sería entre tres, sólo fue entre dos, la izquierda y la derecha.

Creo que nunca antes los mexicanos habíamos presenciado tal competencia político electoral. En la que el vencedor lo haría por una nariz (como dijo la buena amiga Doris) y que en la meta veríamos un final de fotografía. Y así fue, tras dejar atrás los resultados del PREP, mismos que no avalaron el triunfo para ningún candidato, y arrancar con el conteo al mismo tiempo en los 300 consejos distritales existentes en el país, comenzaría el recuento de acta por acta. Y con ello, el nerviosismo de los seguidores de un candidato y de otro.

Para no hacérselas larga, el Peje perdió la ventaja con respecto a su principal adversario Felipe Calderón, aproximadamente a las 4:30 de la madrugada del  jueves 6 de julio, siendo que desde que inicio el conteo de actas, López Obrador llevaba la ventaja, y por lo tanto seguidores de AMLO durmieron contentos, pero se levantaron tristes, mientras que con los de Felipe Calderón ocurrió a la inversa, ya que el panista no volvió a perder la ventaja hasta la conclusión del computo del 100 por ciento de casillas instaladas en el país.

El gran derrotado en estas elecciones sin duda es el PRI, por primera vez en su historia, el tricolor es la tercera fuerza electoral. En ningún estado ganó. El mensaje es claro, la ciudadanía ya no concuerda con los ideales o la plataforma política que pregona este partido. El voto duro que presumían tener los priístas solo fue virtual, no real.

¿Acaso desaparecerá el partido que continúa albergando a los dinosaurios de la política o apostará por la total renovación? Incluso, el PRI podría comenzar por cambiar de siglas, porque la marca — en términos de marketing — ya no vende. Tendrá que definir claramente si es de izquierda o de derecha. En el mundo, ningún partido puede andar a medias tintas. La campaña pasada por la presidencia se caracterizó de principio a fin por la lucha cuerpo a cuerpo, entre el candidato de la izquierda (AMLO) y el de la derecha (Felipe Calderón) y quedando en el olvido por el imaginario colectivo, la campaña del priísta Roberto Madrazo.

De forma inédita, la República Mexicana se pintó de dos colores: la mitad de azul, correspondiente a los estados del norte, y la otra de amarillo agrupando a los estados del sur. De acuerdo con cifras del IFE, el candidato del PRD Andrés Manuel López Obrador obtuvo el 35.31 por ciento de las preferencias, equivalentes a 14 millones 756,350 votos; por su parte Felipe Calderón, tuvo el 35.89 por ciento que equivale a 15 millones 284 sufragios en su favor. Sólo el 0.58 de diferencia entre un candidato y otro, pero en un sistema democrático, suficiente para ganar una elección.

La campaña mediática del miedo que el PAN lanzó en contra de AMLO, finalmente cumplió con su cometido: no permitir, a toda costa, que el abanderado perredista llegara a ser presidente de México.

Creo que valdría la pena reflexionar y analizar si es necesario que los mexicanos tengamos que presenciar cada seis años, campañas tan prolongadas y carentes de ideas, de propuestas, de planteamiento de soluciones a los diversos problemas que enfrenta México. Estoy de acuerdo que en una contienda se ataque la propuesta del adversario o a éste mismo, pero con fundamentos, porque también los políticos no son unas “lindas palomitas”. En síntesis, la contienda pasada fue muy pobre, miserable y ofensiva para los electores.

Si esto lo trasladamos por ejemplo, a una campaña mediática entre empresas de aerolíneas, en donde una de ellas lanza un spot diciéndole al espectador que de ninguna manera debe volar por el avión de X aerolínea, porque éste se va a caer, y que mejor lo haga por la aerolínea, porque es más seguro Y. Entonces, el espectador rápidamente se forma una opinión de miedo y rechazo hacia el avión X. Sin embargo, si analizamos detalladamente el mensaje, encontramos que si una aerolínea me dice que los aviones de la competencia se caen, pero la que ataca, también sus aviones posiblemente puedan caerse. Esto generaría desconfianza de la audiencia (personas) para las dos aerolíneas, y puede inhibir el deseo de viajar por cualquier compañía de aviones, es decir, las campañas de miedo pueden ser arma de dos filos.

Según el IFE, el virtual Presidente electo es Felipe Calderón, pero habrá que esperar la resolución del Tribunal Federal Electoral, en caso de que proceda la impugnación que presentará la Coalición por el Bien de Todos y su candidato a la presidencia. La moneda sigue en el aire.

Y el que resulte vencedor, está obligado a convocar a acuerdos con todos los sectores sociales y políticos, porque de lo contrario, pondría en riesgo la estabilidad económica y política de México.

Christian Erazo Ortiz es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes.


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Y la silla es para… gran final de todos por la grande, el reality político mexicano, por Dorismilda Flores Márquez

Jorge Castañeda Gutman, Arturo Montiel, Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez Soto, Tomás Yarrington y Enrique Martínez, Everardo Moreno, Carlos Medina Plascencia, Santiago Creel, Francisco Barrio, Alberto Cárdenas, Hugo Díaz, Marta Sahagún, Cuauhtémoc Cárdenas, Bernardo de la Garza, Juan Ramón de la Fuente, Víctor “el Simi” González Torres… todos estas lindas criaturitas estuvieron en algún momento en la pasarela de todos por la grande, el bonito reality político mexicano; pero sólo llegaron a la final Roberto Madrazo Pintado, Felipe Calderón Hinojosa, Andrés Manuel López Obrador, Patricia Mercado y Roberto Campa… no sé si también contar a Víctor “el Simi” González Torres, que insistió en jugar, aunque nadie lo juntaba.

Roberto Campa, desde las encuestas previas a las elecciones, pintaba para tener poquísimos votos y parecía que Nueva Alianza, su partido, perdería el registro. Pero, oh, sorpresa, les funcionó el “1 de 3” y, aunque Campa efectivamente tuvo muy pocos votos, al partido le fue muy bien en las elecciones de senadores y diputados federales, y conservan el registro.

Con Patricia Mercado el pronóstico era diferente, pocos votos, pero suficientes para el registro. Así fue, y aunque a ella le fue mejor que a Campa, a los otros candidatos de Alternativa no les fue tan bien como a Nueva Alianza. Como sea, los dos partidos chiquitos, se quedan.

Aunque Roberto Madrazo es una de las figuras más quemadas del PRI, en algún momento de las campañas daba la impresión de ir al parejo de Calderón y López Obrador en las preferencias electorales; pero, sorpresa, al final de cuentas no le fue muy bien, de hecho, le fue peor que a Labastida en el 2000… ¿cómo le había llamado Madrazo a Labastida en aquel tiempo?, ¿perfecto perdedor? Y ahora, ¿cómo debemos llamarle?, ¿perdedor más que perfecto?

Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador estuvieron a punto de irse a penales, perdón, a conteo de voto por voto, en la elección más reñida de la historia de México: 35.89% de los votos para Calderón y 35.31% para López Obrador. La diferencia es mínima y pende de un hilo, por aquello de las impugnaciones.

y la silla es para…

Felipe Calderón. Con algo así como el 65% de los electores en contra, habría que ver si los que no votaron porque no pudieron, no les dio la gana o no tienen edad para votar, están a favor o en contra. Y, con el Congreso dividido.

ahora o nunca

Sin duda, es momento de recordar todo lo horrible que ocurrió en estas elecciones y garantizar que no volverá a pasar, o lo que es lo mismo, es momento de promover reformas electorales en torno a varios puntos:

  • Duración y costo de pre-campañas y campañas

Propongo que sean más cortas — no más de dos meses, o cuatro si sumamos pre-campaña y campaña — y austeras — no más dinero desperdiciado en guerra de spots, que se conformen con los tiempos oficiales y hagan campañas de propuestas —.

  • Partidos

Que cada partido postule sus candidatos, o lo que es lo mismo, que ya no se permitan las alianzas. Si toda la vida se va a ir en alianza o coalición con otro partido, mejor que pierdan el registro y se unan a las filas del partido grande con el que van. Si pretenden existir como partido, que trabajen y formen sus propios cuadros y propuestas.

  • Candidatos

Que haya requisitos para ser candidato a cualquier cargo de elección popular, sobre todo al de Presidente de la República. Propongo requisitos como:

Tener estudios de políticas públicas, administración pública, derecho constitucional, dependiendo del cargo al que vayan estas lindas criaturitas.

No haber renunciado a otro cargo, mucho menos si fue expresamente para ir por la candidatura.

Que pasen por exámenes como los que hacen en recursos humanos para ver si son aptos para el puesto; no necesitamos a un presidente popular, sino a uno capaz.

  • Elecciones

Considerando que ahora tenemos ocho partidos — PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, Convergencia, Nueva Alianza y Alternativa —, es conveniente que haya segunda vuelta para garantizar un mayor acuerdo con el candidato ganador.

Ustedes, ¿qué opinan?

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.


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Todos por la grande, el reality político mexicano, por Dorismilda Flores Márquez

Los reality shows llegaron a México en 2002, algunos han pasado y no son muy recordados, como La pecera del amor o el Conquistador del fin del mundo, otros han sido francamente exitosos y escandalosos y la fórmula se repite año tras año, como Big Brother en todas sus variantes y La Academia; pero, para realities, el que ahora protagonizan los candidatos a la presidencia de México, ciertamente no están encerrados en una misma casa — que sería peligroso, pero divertido —, pero sí que hay estrategias, complots, movimientos raros y que los vemos sobre todo en los medios electrónicos.

El casting

Aunque el casting oficial inició hace como un año en los partidos y hace unos meses ante el IFE, desde 2003 desfilan muchos candidatos, inicialmente como pre-pre-candidatos.

Uno de los primeros fue Jorge Castañeda Gutman, que se autodestapó en 2004 como candidato ciudadano y al final de cuentas no logró ser tomado en cuenta, por las lagunas de nuestra Constitución, que otorgan a todos el derecho a votar y ser votado, pero no sin partido político. De modo que el primero en quedar fuera — sí, antes de entrar — de Todos por la grande fue Castañeda.

En el PRI, los nombres y las declaraciones iban y venían, Roberto Madrazo Pintado era presidente del partido y amenazaba con postularse como candidato a la presidencia de México. Varios de sus lindos compañeritos de partido se unieron en el TUCOM (Todos unidos contra Madrazo), que oficialmente se llamó Unidad Democrática, para elegir un candidato que compitiera en la elección interna contra Madrazo, las opciones: Arturo Montiel, Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez Soto, Tomás Yarrington y Enrique Martínez; de ellos, el ganador fue Montiel, en agosto de 2005. Y entonces vino la contienda interna para elegir al candidato del PRI para la grande; los candidatos: Roberto Madrazo, Arturo Montiel y un pre-candidato chiquito que no tenía muchas posibilidades de ganar, Everardo Moreno; pero las presiones sobre Montiel y su familia lo llevaron a renunciar y quien siguió hasta el final y contra todo fue Moreno, aunque perdió feamente ante Madrazo en la elección interna, en noviembre de 2005.

En el PAN también circularon muchos nombres, lo mismo de secretarios de estado que de la primera dama; se habló de Carlos Medina Plascencia, Felipe Calderón, Santiago Creel, Francisco Barrio, Alberto Cárdenas, Hugo Díaz y sí, Marta Sahagún, aunque al final no la tomaron en cuenta ni para la contienda por el DF, que porque no aguantaría ni el primer round, y ella muy mona informó que no estaba entre sus planes — aunque todo parecía indicar lo contrario — ser presidenta. Al final, Barrio declinó y sigo sin saber qué fue de Díaz; así que los pre-candidatos registrados para la elección interna fueron sólo Calderón, Cárdenas y Creel; el ganador fue Calderón, entre septiembre y octubre de 2005.

En el PRD, Andrés Manuel López Obrador decía a diestra y siniestra que lo dieran por muerto para el 2006 y Cuauhtémoc Cárdenas anunciaba su interés por ser el candidato perredista para la presidencia por cuarta vez. Pero a la hora de los trancazos, con López Obrador dijo su mamá que siempre sí y se lanzó, con todo y las amenazas de desafuero en su contra, la célebre marcha pro Peje, los discursos de mártir y las quejas de complots en su contra; resultó vivo el muerto.

Mientras tanto, en el PVEM, se asomaba Bernardo de la Garza, que fue reconocido como pre-candidato del Verde en marzo de 2005 e invirtió mucho en una campaña que invitaba a darle una oportunidad al más joven, al que no tenía los viejos y non gratos usos y costumbres de los políticos de siempre, pero, en diciembre de 2005, acabó declinando a favor… de Madrazo, el rey de lo que tanto criticó.

El PT, como casi siempre, optó por aliarse y le coqueteó lo mismo a Cuauhtémoc Cárdenas que a Andrés Manuel, para quedarse al final de cuentas con este último.

Convergencia hizo lo mismo, buscó postular a Cárdenas o a Jorge Castañeda, para que el candidato ciudadano tuviera partido, pero acabó aliándose con el PRD y el PT para ir con López Obrador.

Nueva Alianza se evitó la fatiga y postuló a Roberto Campa, dicen muchos, para echarle tierra al otro Roberto, el del PRI, de cuyas filas también salió Campa.

Alternativa, con quienes alguna vez fueron el México Posible y dos tres del extinto Democracia Social — ¿recuerdan al partido de la rosa? —, juraba que iba con Patricia Mercado desde el principio; pero, a la vez, le hacía ojitos a Cuauhtémoc Cárdenas y a Juan Ramón de la Fuente, sin éxito; y en algún momento, parte del partido — aunque suene raro — registró al Doctor Simi, menos conocido como Víctor González Torres, que no es médico, sino contador, y Alternativa tuvo dos candidatos registrados que habían tomado protesta, hasta que el IFE aceptó sólo a Mercado. Hasta en los partidos chiquitos hay escándalos.

Y hablando del Doctor Simi, supongo que debo catalogarlo como ciudadano-verde-alternativo-insistente, porque desde hace años se propuso como candidato ciudadano, igualito que Castañeda, y recibió la negativa del IFE. Entonces se rumoraba que sería el candidato del partido que fundó su hermano y ahora dirige su sobrino el Niño Verde, pero tampoco lo fue. Luego fue candidato por un rato por Alternativa, pero otra vez quedó fuera. Y entonces se le ocurrió volver a jugar con su candidatura ciudadana no aceptada, ha hecho locuras como proponer entregar calcomanías del Doctor Simi para que quienes lo quieran como presidente las coloquen en las boletas electorales o, la más reciente, llegar al World Trade Center, un poco antes de que iniciara el segundo debate, atril y silla en mano quesque para debatir… obvio, ni lo dejaron entrar.

El juego

Una vez registrados oficialmente como candidatos, entraron al juego. El que debíamos dar por muerto, que luego fue indestructible, inició como favorito, así que los golpes se concentraron, primero discretamente y después a lo descarado, en él; así que López Obrador señaló complot de lo que llamó PRIAN — el PRI con Madrazo retándolo a debatir y el PAN con Calderón sacando trapos amarillos al sol —; conservaba su imagen de mártir, pero se le ocurrió decirle al presidente Fox, “cállese, chachalaca” y su popularidad cayó.

El nuevo favorito fue Calderón y como en todo reality show, los golpes cambiaron de objetivo y fueron contra él, se empezó a hablar de una elección de estado y de muchas otras cosas horribles, el Niño Verde se asomó al show y Madrazo — que tanto retó a AMLO — declaró que ambos estaban juntos contra la elección de estado. No lo dijo una blanca palomita, no, lo dijo el rey de las elecciones de estado al tiempo que proponía unirse con quien no hace mucho tachaba de cobarde. Extrañamente, eso le permitió subir poquito en las encuestas y entonces procedió a desligarse del PRD y lo tachó de partido conflictivo y violento.

Claro, el PAN, quesque sin Calderón, emitió spots calificando a López Obrador de “peligro para México” y la alianza entre PRD, PT y Convergencia, emitió también spots donde responsabilizan al panista de firmar el FOBAPROA. Y entonces, llamaron a la voz de Big Brother, perdón, al TRIFE, para que calmara primero a los panistas y después a los perredistas.

Roberto Campa se concentró primero en pegarle a Madrazo, pero a estas alturas, lo que importa en el juego es salvar el pellejo, o lo que es casi lo mismo, el registro, así que ha usado sus spots y hasta el debate, para pedir a los electores que den una de las tres boletas a Nueva Alianza, para que pueda subsistir. Parece que el primer nominado para perder no sólo la elección, sino el registro, es Campa.

La que parecía que estaría en las mismas condiciones que Campa, fue Patricia Mercado, de Alternativa, pero no, luego del primer debate subió y subió y subió un par de puntitos, suficientes para conservar el registro, así que tal vez ella y su partido estén nominados sólo para perder la elección.

Y quien ni está en el juego, pero no se rinde es Víctor González Torres, alias “lo mismo, pero más barato”, alias el Doctor Simi, que de sobra sabe que no puede contender y sigue insistiendo, o lo que es lo mismo, no es un candidato, es un similar de candidato.

Como sea, todos los candidatos han cambiado sus estrategias durante este lindo reality presidencial, todos tienen cola que les pisen y todos ponen cara de niños bonitos para pedir el voto, a la vez que saturan de propuestas inviables hechas como si no existiera el Congreso o como si éste les fuera a resultar completamente favorable y complaciente. Fox, nos guste o no, también llegó con sus propuestas y el Congreso — dividido y trabajando más por intereses de pequeños grupos que por intereses de la nación — decidió qué se hizo y qué no.

Los complots

Todos contra todos, esto incluye cambiar de aliados como cambiar de ropa, tirarle al más fuerte como en El rival más débil, denunciar ataques con cara de “yo no fui”, mientras se da la rotación de militantes entre partidos y lo mismo salen unos a unirse al proyecto de Fulanito que otros a fomentar el voto útil por un candidato que no es de su partido.

Las estrategias

Perdidas, o muy obvias o tardías o francamente incoherentes. Se les pasó llamar a la Chiva — la que ganó en algún Big Brother —, ella sí que es la reina de la estrategia y del complot.

Los nominados

Roberto Campa está nominado para perder la elección y el registro. Patricia Mercado para perder sólo la elección. Roberto Madrazo para perder la elección — ya puede considerarse ganador por haber suavizado su imagen y por llegar “vivo” a este momento de la campaña —.

La silla

Y la silla es para… Calderón o López Obrador, aunque ninguno de los dos me convence… vaya, corrijo, ninguno de los cinco me convence. Pero estos dos son quienes tienen posibilidades de ganar, ya veremos cuál se queda con la grande y ya veremos qué pasa después.

Los medios

Felices y contentos, transmitieron hasta el cansancio spots contradictorios acerca de lo mismo, en los que forzosamente alguna de las versiones — o las dos o todas —  miente o dice verdades a medias; obvio, a los medios, sobre todo a los electrónicos, les fue más que bien, ya que la mayor parte de los gastos de campaña se fue en ellos.

Muchos hablaron de manipulación de los ciudadanos con tanto mensaje nefasto, pero más que los ciudadanos, los manipulados fueron los mensajes. El caso de los ciudadanos es crítico, porque no hay educación para la recepción de medios, como tampoco hay formación política y menos memoria histórica. Eso sí, entre todos pagamos el reality político nacional con todo el despilfarro que esto implica.

¿Los culpables? Todos. Partidos, gobierno, sistema, medios, nosotros.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.