El Cafecito


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¿Obama cumplirá sus promesas de campaña?, por Aleida Gallangos Vargas

Volví a encender las esperanzas de que habrá una reforma migratoria, el senado aprobó la reforma de salud, ¿por qué no soñar que se aprobara una reforma que nos dé la legalización? “¡Podré ir a ver a mi familia! ¡Tengo seis años sin verlos! Para eso, ¡necesito estar legal!”, eran las palabras frustradas de la bella chica de origen venezolano.

—¿Por qué no te casas con un ciudadano americano?— pregunté.

—¡No chama! Eso es como caminar con los ojos vendados— respondió —. No sabemos el precio que tenga que pagar por un matrimonio arreglado, quizás sea muy alto hablando en términos monetarios, pero aun mas en términos morales, no podría hacerlo, tengo la esperanza que Obama cumplirá sus promesas de campaña.

Después de esa breve plática recordaba el domingo anterior, a cientos de ciudadanos, en su mayoría latinos, que se  manifestaban rigurosamente como una forma de presión en la marcha efectuada en la ciudad de Washington D.C., a ritmo de trompetas y tambores, gritando consignas tales como: “Obama, escucha, estamos en la lucha” o la ya tan conocida frase que inmortalizara aquel activista méxico-americano César Chávez, “¡sí se puede!”, con carteles sobre las manos apuntando al cielo: “Immigrant roots, immigrant rights”, “Legalisation human rights”, “We can’t be cruel”.

Inminentemente que para el partido demócrata la tarea es difícil, ya que significa debatir la tan ansiada Reforma Migratoria para legalizar a los casi doce millones de personas sin documentos legales en Estados Unidos. Para algunos significaría el comienzo de un proceso legislativo, muchos lo nombran como: “sacar de la sombra”, y se puede colocar como un proceso legal.

El Center for America Progress recomienda que se deberá estar pendiente de los principios básicos:

1.- Tener un proceso para que la mayoría de los indocumentados puedan ponerse en un camino hacia la legalización y eventualmente ganar la ciudadanía.

2.- La importancia de reconocer un proceso legal para que la gente venga con visas y no con coyotes.

3.- Protecciones laborales para que todos los trabajadores estén en un mismo plano y todos puedan hacer que sus derechos sean respetados en el lugar de empleo.

4.- Integración de los inmigrantes, que resulta fundamental, porque se tiene que ayudar a los inmigrantes a que se integren a la sociedad estadounidense, requiere mas disponibilidad de clases de inglés, así como la educación cívica de los recién llegados.

5.- Implementar leyes inteligentes que respeten los derechos civiles de todas las personas y que restablezca el imperio de la ley obteniendo reglas rigurosas pero justas, que respeten el derecho civil de todos los trabajadores.

Para otros resulta preocupante, ya que el movimiento opositor, de tendencia conservadora y algunos grupos antiemigrantes, sugieren el reforzamiento y vigilancia de la frontera, además han argumentado: “Los trabajos ocupados actualmente por inmigrantes ilegales ya existen… esos trabajos podrían ser transferidos inmediatamente a obreros estadounidenses si el gobierno aplicara vigorosamente la ley a los empleadores que contratan a ilegales y sacara del país a esos trabajadores”. Estos grupos con caminos avanzados, sugieren las deportaciones masivas, aumentos de leyes antiemigrantes.

“El otro lado tiene el trabajo más difícil, porque debe exponer los argumentos más sofisticados y ofrecer políticas más humanas, progresistas e iluminantes en medio de un debate emocional”, señaló recientemente el fundador y presidente de la organización America’s Voice, Frank Sharry, para calificar la polémica sobre la reforma migratoria.

Mientras tanto, a los miles de trabajadores que son los responsables de llevar los trabajos mas pesados, que día a día luchan por sobrevivir lejos de sus raíces, de su identidad nacional, que han logrado cruzar la línea y lograr el tan anhelado sueño americano, no les queda más que reforzar la esperanza y cruzar los dedos para que “Obama cumpla sus promesas de campaña”.

Aleida Gallangos Vargas estudió Ingeniería Industrial y de Sistemas en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; forma parte de la organización Mexicanos sin Fronteras, en Washington DC; lucha por la recuperación de la memoria, el reconocimiento social de los desaparecidos y el derecho a la propia identidad, del periodo de la guerra sucia en México.

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Crónica de un 1º. de mayo en Estados Unidos: una visión a miles de kilómetros del epicentro del terremoto, por Carolina Aguilar Muñiz

Sorpresas y más sorpresas

El 2006 se nos ha presentado como un año de múltiples cambios y reestructuración de ideas concebidas. Las sorpresas nos llegan sobre todo en el ámbito político y social, obligándonos a no dar por nada.

Esto se aplica a los acontecimientos realizados el primero de Mayo en Estados Unidos, donde le boicot que llamaron “Un día sin inmigrantes” sacudió a toda la población anglosajona[1], dejando de manifiesto el poder económico y político que la población migrante ostenta.

Días Atrás

Cuando las organizaciones que representan a la población indocumentada anunciaron para el día del trabajo un boicot a todos los productos elaborados y comercializados en Estados Unidos, además de pedir a todos sus representados que no acudieran al trabajo y a la escuela, todo esto en contra de la propuesta de ley HR 4437, muchas fueron las voces que se levantaron a favor y en contra de la protesta.

De este lado del río Bravo, casi a la par con el anuncio del boicot comercial empezaron a circular los correos electrónicos pidiendo que  la población se sumara, ante ese panorama los dueños de las franquicias gringas[2] en México señalaron que serían mínimas las pérdidas que se tendrían de realizarse la protesta en el país, tal vez convencidos de que los mexicanos hemos perdido el sentimiento de solidaridad o no podemos vivir sin los productos traídos del “otro lado”.

Inmediatamente, y para no desaprovechar los posibles votantes que con esto obtendrían, los aspirantes a la presidencia de la República también se subieron al barco pidiendo a sus correligionarios unirse a la causa, tal vez convencidos de un cambio en la política migratoria Norteamericana que permita mayor seguridad y mejores oportunidades para los mexicanos que migren al “norte” durante el sexenio de nuestro próximo y aún no electo presidente.

A la calma y prudencia llamó Vicente Fox a los mexicanos ilegales que salieran a protestar primero de Mayo y sobre todo a que no “echen por la borda lo que ya construimos” (la que escribe quiere lanzar una convocatoria a todo aquel  o aquella que se sienta valiente y con ganas de buscar por alguna zona remota lo que el Presidente Fox ha logrado en materia migratoria y, ya que estamos encarrerados, también en el aspecto económico, político, social etc.)

El mero día sin inmigrantes y anexas

Y llegó el primero de Mayo…

Y lo que nos encontramos fueron las calles de los Ángeles con más de un millón de personas marchando (y eso que la policía se empeñaba en señalar a quinientas mil pobres e ilegales almas) y también hubo concentraciones de esa magnitud en Nueva York, Chicago, Houston y otras 150 ciudades donde los legales fueron testigos de un poder que estaba silencio hasta ahora.

Según Elías Bermúdez, líder de “Migrantes sin fronteras”, cadenas de súper mercados cerraron por todo el país, quizá convencidos que era mejor unirse a las manifestaciones que estar en su contra.  Los que también se sumaron fueron organizaciones sindicales y  de estudiantes.

Según organizadores, cerca de once millones de personas participaron a lo ancho y largo del país.

Aquí en México hubo pequeñas protestas y el boicot resultó como lo predijeron las franquicias: nulo.

The day after

El objetivo central de las protestas era demostrar la fuerza económica que tienen los migrantes en Estados Unidos y lo demostraron… tan sólo en el condado de Los Ángeles se presentaron pérdidas económicas por casi 200 millones de dólares y en la garita de San Isidro hubo una baja en la afluencia de vehículos de casi el 90%.

Por su puesto que el primero de Mayo del 2006 quedará en la memoria colectiva (aunque no sé si sucederá lo mismo con la memoria oficial) como la protesta más grande en Estados Unidos. Además que los principales actores de esta obra (los migrantes) lograron lo que la diplomacia y el servilismo jamás iban a llegar: poner en la mesa del debate nacional el sistema migratorio y de naturalización, y lo más importante, demostrar que son toda una fuerza necesaria para el país y que sin ellos, Estados Unidos no cuenta con una base sólida sobre la cuál descansar su economía.

Quizá los políticos norteamericanos se den cuenta del gran potencial de votantes que tienen en ese grupo, lo más seguro es que los grupos de fascistas y de derecha que existen en Estados Unidos incrementen sus acciones y señalen la protesta de una manera negativa, pero lo más seguro es que para muchos el estigma del inmigrante haya quedado rebasado.

Nota final: Antes de terminar este artículo se informó que algunas protestas en Estados Unidos terminaron con la esperada represión, especialmente en California (¿será porque su gobernator también fue migrante?) y algunos indicios de acoso para los líderes de las organizaciones convocantes, el siguiente paso todavía es un misterio que al parecer se niegan a informar.


[1] ¿Es válido llamarlos Anglosajones?

[2] ¿Se puede decir gringo sin afán de ofender?

Carolina Aguilar Muñiz es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se preocupa por asuntos sociales.