El Cafecito


1 comentario

El goce está defendido, por Enrique Puente Gallangos

El goce está relacionado con aquello que está prohibido para el sujeto, las posibilidades de acceder al goce no existen. La única posibilidad para el sujeto es una simulación, el deseo. El deseo es la posibilidad de “como si”, como si fuera el goce pero no lo es. El deseo es, pues, imposible, apariencia, escurridizo, semblante. Semblante del goce, el deseo, pues, como semblante del sujeto deviene “como si” fuera el camino a seguir para el sujeto; este camino a seguir está lleno de espinas, muros, vallas electrificadas, vallas de acero, murallas sociales etc., que impedirán a todas costa alcanzar el deseo. Dos son las opciones que se ofrecen “como si” para alcanzar el deseo: una los objetos, las mercancías, los fetiches que la economía y la actividad de producción y consumo capitalista se ofrecen al sujeto; la segunda es un saber, un saber supuesto o supuesto saber, la ciencia, el amo que todo lo sabe (Dios, Dioses, etc.) y la perversión.

No hay por qué preocuparse, el goce esta defendido; pero, ¿el goce de quien esta defendido?, ¿qué es lo que se defiende?, una respuesta humanizada nos llevaría por los caminos de la sociología del poder, la teoría del Estado y el derecho, la construcción de las religiones que se ponen como significantes de poder y crean una serie de reglas (normas de conducta), que se dirigen al sujeto para impedir su acceso al goce y que, de una manera, ponen al deseo “como si” fuera una posibilidad de acceder al goce, pero eso es imposible. Respuestas de este tipo, como un saber, no son de fácil acceso para los sujetos que la misma ciencia, el amo y el perverso supone que no saben, pero suponen mal porque claro que saben algo, saben que no saben y saben que quien tiene el poder es el que sabe.

Claro, este saber de algo no es de fácil acceso a la consciencia del sujeto, pero está ahí en el inconsciente instaurado como una ley, ley que reprime el acceso a la verdad, al saber, a la luz. Es, pues, el discurso del amo, el de los que tienen el poder, el que se defiende. Se defiende de no tener la verdad, porque la verdad es imposible, se defiende de la mentira, de su mentira, la mentira de su discurso de poder, la mentira de su verdad, de esa verdad absoluta, omnipotente que reprime al sujeto y lo sujeta a un orden con la promesa  a un bien común, a la paz, la justicia, la verdad. Mentira que tiene que ser sostenida por el amo y vuelta verdad, mentira que es una verdad para el amo, para la ciencia y para el perverso. Mentira que mantiene defendido al goce, al goce sin límites de su verdad. Esta verdad, verdad deseosa, lleva al sujeto a una búsqueda desenfrenada de saber y de tener, tener cosas y objetos, objetos y cosas que me harán ser como ese que tiene la verdad. Saber la verdad, cosa curiosa, es que los sujetos se inclinan más por el tener que el saber; saber y tener, pues, se presentan como dialécticas, saber que se reprime y que es derrotado por el tener.

Nosotros, como vecinos del amo que son los Estados Unidos de Norteamérica, nos encontramos del otro lado del goce, es por ello que el goce se encuentra protegido por un muro, por militares, policías, aviones no tripulados, caza-migrantes, etc. Lo más interesante es que nuestro mismo gobierno se pone de acuerdo con el amo para ayudarle a proteger su goce. Es algo que no es fácil de comprender, ya que los migrantes que están en la casa del amo no gozan y, automáticamente, se convierten en encubridores de la verdad, encubridores de la mentira, provocando el deseo en los sujetos que se encuentran del otro lado. El goce está defendido.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho; Maestro en Derecho Constitucional; Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes; Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autonoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

Anuncios


3 comentarios

Un fantasma femenino en Ciudad Juárez, por Enrique Puente Gallangos

“Lacan usa “fantasme” (que podría traducirse por fantasía pero se tradujo más habitualmente como fantasma) tanto para referirse al concepto freudiano como para designar lo que él introduce como concepto nuevo.

Le da una fórmula matemática: $<> a (Sujeto barrado losange objeto a).

El <> (rombo o losange) indica una relación de doble implicación (implicación recíproca) entre los términos que une, es decir:

$ (Sujeto barrado)   si y solamente si    objeto a y recíprocamente:

Objeto a      si y solamente si    $ (Sujeto barrado).

Así como en lógica de enunciados decimos “Si p entonces q”.

También el losange (<>) indica los signos (intersección)  y (unión)  en teoría de conjuntos.

Lacan designa con esta fórmula la relación del sujeto del inconsciente (sujeto barrado) con el objeto causa del deseo (objeto a), indicando una relación estable del sujeto con aquello que lo causa en su deseo y, por ende, lo divide”.

Mabel Fuentes, Reseña sobre el fantasma.

Una “madre”, Marisela Escobedo Ortiz; una “hija”, Rubí Marisol Frayre Escobedo y una “nieta”, Heidi Barraza Frayre. Dos “padres”, el “padre” de Rubí y el  “padre” de Heidi. El gran “Otro”, el Tribunal de juico oral, el Tribunal de Casación y la Suprema Corte de Justicia de la Nación y un fantasma. Esta historia, donde la ciencia ficción y lo paranormal son superados dramáticamente por la realidad de los hechos y el derecho, nos convoca a reflexionar desde una plataforma psicoanalítica y jurídica un término que, se enraíza en todas las historias familiares que genealógicamente estructuran al sujeto: el deseo y su fantasma.

En este caso centraremos el análisis en el deseo y el fantasma de Marisela Escobedo Ortiz, una mujer, una “madre” que, a raíz de la muerte de su hija, se enfrenta al gran “Otro”, los Tribunales de Ciudad Juárez, México, para pedir justicia. El deseo inconsciente del sujeto se encuentra bordeado por angustia y goce. Un goce que está prohibido e imposible para el sujeto, goce prohibido del deseo del sujeto, goce que divide, angustia y atraviesa al sujeto.

Esto que divide, angustia y atraviesa al sujeto es el fantasma. Un fantasma que se presenta a Marisela como respuesta al homicidio de su hija, un fantasma que se presenta como soporte de su deseo de justicia, un fantasma que se presenta como una defensa frente a la omnipotencia de los jueces, magistrados, la inoperancia del ministerio público y la policía, un fantasma que se presenta como “un goce de poder” de los medios, “un goce de poder” de las instituciones que hacen como que le ayudan, que solo gozan y gozaron hasta la muerte de Marisela y Rubí. Un fantasma de justicia que muy pronto fue develado por la sentencia en juicio oral, juicio oral que no debió llegar a esa instancia por las pruebas inconsistentes del ministerio publico. Un fantasma de justicia que se presentó como un vacío, como respuesta inesperada para Marisela, para Heidi, para las mujeres de Juárez, para todas y para todos. Un fantasma que era la respuesta esperada, pero que los jueces dijeron que la pregunta estaba mal elaborada, un fantasma que pretendía defender a la víctima y que termino siendo victimada.

Todo es posible en el mundo del derecho, en el mundo de la impartición de justicia; hoy ya nada puede ser posible en la ciencia ficción y las caricaturas, ya todo está dicho. ¡Un fantasma más!, un “fantasma femenino” en Ciudad Juárez que sostiene y se cae, que defiende y pierde, que busca y no encuentra, un fantasma femenino del que solo goza la Diosa Temis y quienes la sostienen con sus sentencias justas, sentencias que se imponen al cuerpo, al cuerpo de las mujeres de Juárez. Un cuerpo que no da goce a las mujeres, sino un cuerpo que es gozado por el Otro, por los otros, por nosotros.

Todo es posible en el mundo del derecho; de las “madres” que citamos al principio no queda ninguna de ellas, de los padres que citamos al principio tal vez quede uno, uno que no quiere ocupar el lugar de padre pero que, si acude a la Diosa Temis a pedir ser reconocido en su lugar de “padre”, tal vez ella pueda otorgarle justamente la paternidad de Heidi. Heidi, que es hija y nieta de las víctimas, que es mujer, que hoy es ya una víctima, que mañana puede ser victimizada por el fantasma de su deseo y que pasado mañana el fantasma femenino de Juárez dará cuanta de ella y su deseo. Todo es posible en el mundo del derecho, así como todo fantasma femenino de Juárez es posible en México.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho; Maestro en Derecho Constitucional; Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes; Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autonoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


5 comentarios

Me duele este México rojo, por Dorismilda Flores Márquez

When the violence causes silence, we must be mistaken.

The Cranberries, “Zombie”.

 

La primera vez que estuve en Tlatelolco tuve una sensación muy extraña, al estar parada sobre el lugar donde nuestros antepasados indígenas hacían sacrificios humanos y donde ocurrió la masacre de los jóvenes estudiantes en 1968. En muchos momentos de nuestra historia, las manchas de sangre se han acumulado —literal y simbólicamente— en espacios geográficos concretos. Asistimos ahora al enrojecimiento de nuestro mapa, los asesinatos, ya no de individuos sino de grupos de personas, ya no sólo de “delincuentes” sino también de ciudadanos que cometen el grave error de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con las personas equivocadas y se convierten en “daño colateral”. ¿Hasta qué punto es normal? ¿Dónde comienza a ser demasiado?

*

Recuerdo mucho una tira de Mafalda, donde ésta señalaba que tenía un enfermo en casa. Se trataba de un mundo recostado, ya que, en palabras de ella: “Le duele el Asia”. Si retomamos esa metáfora, quizá podamos decir que al mundo le duele todo, le duele China y también Birmania, Inglaterra, Haití, Afganistán y más. También le duele México, con sus graves problemas de feminicidios y el incremento en la comisión de delitos relacionados con el crimen organizado, con el olor a miedo y los ríos de sangre y los gritos de ayuda que no son escuchados.

*

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión, y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”[1], con esas palabras Felipe Calderón tomó protesta como presidente hace casi cuatro años. Alguien no está haciendo bien su trabajo si el bien y la prosperidad se traducen en una supuesta guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más destrucción y muerte que soluciones, donde la sensible pérdida de miles de vidas es reducida a un daño colateral. Del otro lado, si la inseguridad y la violencia llevan al silencio y la indiferencia, los ciudadanos —en tanto Nación— no estamos asumiendo nuestros derechos y obligaciones de demandar a nuestros representantes que hagan su trabajo.

*

Recientemente fue publicado en Nexos, el artículo “Cómo reducir la violencia en México”, de Eduardo Guerrero Gutiérrez. El autor delinea las tendencias en la violencia en nuestro país desde el año 2001, hace una crítica a la actuación del gobierno mexicano y plantea propuestas concretas de acción. La crítica es clara: “El gobierno federal falló en dos temas cruciales: el diagnóstico del mal y el método para combatirlo. El gobierno supuso, equivocadamente, que las organizaciones criminales no tendrían capacidad para reaccionar ante el asedio gubernamental. Peor aún: el gobierno creyó que él mismo estaba en condiciones de iniciar la guerra en enero de 2007. Este error de cálculo ha implicado enormes costos para el país en términos de vidas humanas y bienestar. El incontrolable aumento de la violencia en varios puntos del país ha propiciado que la estrategia oficial se revierta en contra del gobierno mismo. Junto con la violencia crecen el secuestro y la extorsión, el consumo de drogas y la percepción pública de que la guerra se perdió”[2]. Con frecuencia, el discurso oficial habla del narcotráfico y las organizaciones criminales como si se tratara de una realidad aparte a la que se ataca, pero no se ha reconocido lo que Guerrero Gutiérrez y otros analistas han señalado, la relación entre los “golpes” que el gobierno ha dado con la detención o ejecución de grandes capos y el incremento en los niveles de violencia en la reorganización de las geografías del narco y la reapropiación de territorios.

*

En El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia, el antropólogo Arjun Appadurai habla de un contraste entre dos lógicas: la del sistema vertebrado de los estados-nación modernos y la del sistema celular del las redes terroristas. Estas últimas están “conectadas, pero no dirigidas verticalmente; coordinadas, pero notablemente independientes; capaces de dar respuestas sin contar con una estructura centralizada de comunicación; borrosas, pero con claridad”[3]. Quizá sea un error comparar las organizaciones terroristas con el crimen organizado, de entrada, porque aunque existan claras similitudes, hay también muchas diferencias. Sin embargo, quizás esto ayude a entender las fallas en la “guerra” o “lucha” contra el narcotráfico que ha emprendido el gobierno mexicano, porque el enfrentamiento entre sistemas distintos no ha conducido a la añorada tranquilidad, sino a la rearticulación y multiplicación de las organizaciones delictivas.



[1] 500 años de México en documentos (2006, diciembre 1). Toma de protesta de Felipe Calderón como Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en: http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/2006_413/Toma_de_Protesta_de_Felipe_Calder_n_Hinojosa_como_Presidente_constitucional_de_los_Estados_Unidos_Mexicanos.shtml

[2] Guerrero Gutiérrez, E. (2010, noviembre 3). Cómo reducir la violencia en México. Nexos. Recuperado el 5 de noviembre de 2010, de: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=1197808

[3] Appadurai, A. (2007). El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia. Barcelona: Tusquets.

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.


Deja un comentario

Las leyes durmientes, por Enrique Puente Gallangos

“Las leyes durmientes son a veces despertadas por el beso amoroso de algún funcionario que decide ¡ponerlas en práctica!”

Oscar Correas.

Cualquiera que no estudie Derecho y aun algunos que lo hacen, pueden pensar y, de hecho piensan, que el Derecho, las normas y lo que hay en ellas está dirigido a un auditorio y que ese auditorio es la sociedad. Iniciemos por la sociedad, la sociedad puede distinguirse de lo que es un sociedad civil; la primera, un conglomerado de sujetos y deseos, aparentemente unidos por su clase social, generalmente pobres y reprimidos (70 millones según en México y contando); la segunda, un conjunto de sujetos ordenados por una ideología y con un sentido de pertenecía al grupo, unidos por un estamento. Los primeros aparentan ser parte de la sociedad y los segundos no tienen que aparentar, son parte de esta sociedad civil. Los primeros desean tener y ser, los segundos tienen y son.

Una vez hecha la distinción pasaremos a lo siguiente. El Derecho es un discurso, un lenguaje no muy entendido por el otro al que supuestamente está dirigido, que es la sociedad; siendo un lenguaje del Derecho complejo y especializado nos obliga a conocerlo, que entiendo no todos los sujetos de esta sociedad estudian Derecho, luego entonces no creo que en un primer momento el Derecho, las normas y lo que hay en ellas esté dirigido a la sociedad. Si entonces el Derecho, las normas y lo que en ellas no está dirigido a la sociedad, ¿a quién se dirige el Derecho?, ¿a quién se dirige el discurso prescriptivo del Derecho?, ¿las conductas de quiénes limita el Derecho?, hoy intentaremos responder a estas preguntas. ¡El derecho se dirige al servidor público!, ¡prescribirá la conducta del servidor público! y ¡limitará las conductas, las malas conductas de los servidores públicos! ¿Por qué los servidores públicos y no la sociedad? Por lógica elemental, ya que los servidores públicos de alto rendimiento o bajo rendimiento, de alto perfil o bajo perfil, de primera y de segunda, premier o second, malos y buenos, son los que conocen o deberían conocer o estarían obligados a conocer el lenguaje del discurso del Derecho, las normas y lo que hay en ellas.

Pero, ¿y la sociedad? ¡Y dale con la sociedad! O sea, ¿qué? ¿Quieres que la sociedad se someta al Derecho, las normas y lo que está en ellas? (acto psicótico el preguntarme a mí mismo). Los humanos, los ciudadanos, los consumidores, los sujetos o lo que resta de ellos, históricamente no han necesitado someterse al Derecho, sus normas y lo que está en ellas, ya que podían resolver sus conflictos sin necesidad de un intermediario. En ciertos casos difíciles, cuando dos o más personas no llegaban a un acuerdo, solían acudir a la representación digámoslo de autoridad del grupo para que mediara sobre el problema y resolviera el caso.

Como podemos leer, el Derecho, las normas y lo que está en ellas, es un lenguaje especial que sólo puede ser leído e interpretado por los que conocen o deberían conocer del Derecho, las normas y lo que está en ellas: los servidores públicos. Cuando leemos este país, México, tenemos algunas ventanas, por no decir unos enormes vitrales para hacer esta lectura, un Estado como el Mexicano, donde existe una gran impunidad, donde no todas las Universidades y Facultades son en Derecho, nos lleva a pensar que quienes conocen o deberían conocer el Derecho, las normas y lo que está en ellas, o no lo conocen, no quieren accionar  el Derecho y piensan que el Derecho, las normas y lo que está en ellas, se dirigen a la sociedad y no a ellos. Normas durmientes, Leyes durmiendo, servidores públicos durmientes y durmiendo en la espera de un príncipe que los despierte con un beso, para que el Derecho, las normas y lo que está en ellas sea accionado. Príncipe de las tinieblas o príncipe de los cuentos de los hermanos Grimm, no lo sé. Pero, como los cuentos son cuentos, tal vez el beso del Príncipe de las tinieblas sea el que, ¡revolucione y evolucione!, un nuevo Derecho, con normas y con lo que está en ellas. Solicitamos… ¡un beso, beso, beso, beso… y beso!

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho; Maestro en Derecho Constitucional; Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes; Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autonoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


Deja un comentario

México: la cuadratura imposible de la violencia, por Carlos Antonio Villa Guzmán

Es difícil tener respuestas esclarecedoras sobre el origen y verdadero móvil que persiguen los perpetradores de la cruel matanza de gente inerme, que tuvo el infortunio de buscar un destino mejor internándose a través de uno de los países más peligrosos y mal gobernados del mundo.

La versión manejada sobre la causa y la filiación de los asesinos contiene aspectos inverosímiles. El sentido común nos puede dar un bosquejo de esos angustiosos momentos que sufrieron antes de que se les privara de la existencia tan salvajemente.

Si en verdad se debió el despiadado desenlace a que estas personas se negaran a participar en las filas del grupo llamado “Zetas” e incrementar así efectivos en sus prácticas delincuenciales, ¿cómo es que nadie entre las setenta y dos víctimas, pudo, ante la amenaza de los fusiles, aceptar y salvar así su vida?, ¿todos se negaron al unísono?

Es muy extraño que tal cosa hubiese sucedido. Cualquier persona  atemorizada haría o diría lo que sea en una situación tan extrema, con tal de que su cuerpo no fuera atravesado por las balas. Más aún encontrándose en un paraje aislado, completamente a merced de los verdugos.

Esta reflexión hace suponer que estaban destinados a morir por alguna razón y que ese alguien, uno o varios, decidió o decidieron con antelación que así fuera.

Trasladémonos por unos instantes a otro lugar de este convulsionado mundo, a Irak, donde los marines de EU y soldados de otras latitudes sumados a las fuerzas invasoras, constantemente matan gente originaria para asegurarse la ocupación del territorio. El pretexto esgrimido inicialmente hablaba de la existencia de armas nucleares, lo cual pronto se desvaneció ante la evidencia. Ya no hubo forma de justificar la presencia de las tropas hasta que a alguien “se le ocurrió” responder al fuego, cobrándose vidas de soldados yanquis u otros aliados.

Así surgieron y multiplicaron los deseos de vengar las afrentas, consiguiéndose de paso el respaldo de la opinión pública para que se aplicara todo el hierro y pólvora posible, como escarmiento a los osados iraquíes. Aquí cabe la pregunta: ¿Todos los ataques que fulminaron a los soldados de la ocupación, provinieron de los “enemigos”, o una orden siniestra fue dada para que el propio fuego “amigo” los asesinara? Es poco creíble que un  país arrasado por ejércitos mucho más armados y en número mayor a las propias defensas, fuera capaz de alzar la mano y causar tantas bajas. No es novedoso en la historia de las guerras este tipo de circunstancias, siendo el ataque a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, un ejemplo que encierra dudas: ¿Fue un atentado exclusivamente terrorista o hubo connivencia para tener una razón de probar la bomba atómica?

Hay más evidencias sobre estas tácticas, como lo fuera el hundimiento del barco USS Maine en enero de 1897 en aguas cubanas, sacrificándose de esta forma a decenas de jóvenes marinos.

En los días posteriores al hundimiento del USS Maine, el dueño del periódico New York Journal, un tal William Randolph Hearst, hizo publicar una historia con la leyenda “El barco de guerra Maine fue partido en dos por una arma secreta infernal”. “La historia contaba como los españoles habían plantado un torpedo por debajo del barco que detonaron desde la orilla. Hearst pronto siguió este artículo con otro que contenía diagramas y planos del torpedo secreto utilizado por España. La historia fue republicada en todo el país culpando a los militares españoles de la destrucción del USS Maine. La mentira tocó la fibra sensible del pueblo estadounidense agitando la opinión pública hasta el punto de provocar un frenesí entre la población, que en su gran mayoría quería atacar y eliminar a España del poder en muchas de sus colonias cercanas a EE.UU. Finalmente el efecto del periodismo amarillo prevaleció y los soldados estadounidenses fueron enviados a Cuba. Posteriormente, se produjo la Guerra Hispano–Estadounidense y E.U acabó anexionando a sus territorios Puerto Rico, Filipinas y otras posesiones españolas, utilizando la misma excusa “libertadora” y los mismos métodos propagandísticos”[1].

La perversidad que subyace en las conciencias de quienes crean y dirigen operaciones militares, políticas y propagandísticas, no tiene límites. Todo con tal de generarse ganancias y vaya que el negocio de la guerra las produce, aún en su modalidad de “guerras de baja intensidad”, como la que EU sembró en México, a través del régimen de FC.

Este personaje, ávido de reconocimiento al ser impugnado su ascenso al cargo por grandes segmentos de la población, no ha prestado atención a las voces que desaprueban su “lucha contra los cárteles del narcotráfico y demás bandas criminales”. Se reitera una y otra vez el rechazo a la presencia de fuerzas policíacas y/o militares, en distintas zonas del territorio nacional, las cuales han causado bajas entre la población civil; siendo además EU el principal, si no el único, proveedor del armamento y la logística que se utilizan para ello. Esto bajo el rubro del “Plan o iniciativa Mérida”, que fuera signado por el ex presidente Vicente Fox y el entonces homólogo George Bush.

Ante los hechos, el presidente Calderón proclama que aún habrá más violencia. Tomando en cuenta esta perspectiva sobre lo acaecido en Tamaulipas, a muy poca distancia de la frontera con EU, cabe repetir las preguntas: ¿Quién da vida a esa sobre publicitada organización criminal llamada Zetas? ¿Se puede creer que a pesar de tan sofisticada tecnología de rastreo satelital, entre muchos otros recursos, sea posible que nadie detecte sus movimientos, que pasen desapercibidos y no puedan ser ubicados y monitoreados sus integrantes, así como las operaciones que planean y realizan? ¿Fue esta criminalidad una respuesta de los grupos armados  ante la violencia que el Estado ha presentado contra algunos cabecillas en fechas recientes o, se trata de la estrategia descrita en estos párrafos y que sirve para dar lugar a una intervención mayor, acompañada de la propaganda de los medios de comunicación y contando además con el respaldo de la opinión pública? ¿Se saldrá el amarillismo y quienes se benefician de la sangre derramada con la suya? ¿Por qué ha sido tan ampliamente publicitada la imagen de los cadáveres y del único sobreviviente de la masacre, una de las más cruentas de los últimos años?, “algo no cuadra aquí”.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Actualmente estudia el doctorado en Política y Gobierno, en la Universidad Católica de Córdoba y Administración Pública, por la Universidad Complutense de Madrid. Blog Voces Libres: http://carlosvillaguzman.blogspot.com


[1] David R. Spencer. The Yellow Journalism USA: Northwestern UP, 2007. McCullough, David, Brave companions: portraits in history, Volume 1992, Part 2, Page 80.


1 comentario

El peligro para México pide unidad, por Carlos Antonio Villa Guzmán

A estas alturas de un sexenio exorbitante ya no hace falta explicar cuál es el verdadero peligro para México, puesto que se ha hecho evidente por sí mismo, como un artefacto de tormento exhibido en un aparador.

El peligro para México, siendo una de las figuras clave que dividieron al país con el resultado de aquella cuestionadísima jornada electoral de 2006, ahora pide unidad. Aclama por unir las piezas desperdigadas que se fragmentaron ante la imposición, le necedad de que haiga sido como haiga sido, se pusiera, según eso, a realizar el trabajo de un presidente.

El exgobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, fue uno de los principales promotores responsables de que el peligro para México se instalara en la primera magistratura y desde ahí se convirtiera, cada día más, en el vergonzoso funcionario que amenaza con empeorar la situación en el periodo restante de su infame desgobierno. Imposible olvidar aquel “destape”, envuelto de estilo tan característico del sistema largamente ejercido por el PRI: Una reunión de individuos alimentando en sus cabezas las expectativas de algún puesto ideal o relaciones que les ayudasen a incrementar sus capitales. Un llamado a darle cobertura a quien en lo futuro les daría vía libre y toda clase de facilidades para que cosechen en el campo de la política mexicana, por entonces cultivado en gran parte por el PAN.

Fox hizo un gran berrinche contra esta camarilla que se le adelantó, dejando a su gallo Santiago Creel, fuera de los reflectores, pese a los convenios con Televisa, la otra protagonista que invariablemente sumerge sus cámaras en los fangos propios de estas lides. La cita tuvo lugar en el rancho cuyo propietario, un millonario lechero jalisciense, a la postre se hizo de un cargo en gobernación, de la mano de su amigo Ramírez Acuña, un político con pésima imagen en la sociedad por los abusos de poder que fueron la impronta de su gobierno; desde las cruentas represiones contra manifestantes opositores a las posturas vertidas en la Cumbre Iberoamericana, celebrada en mayo de 2004, en Guadalajara, con infiltrados incluidos para “reventar” la protesta, que en principio se acordó pacífica y que gracias a esta estrategia justificó los golpes y violaciones de derechos hacia los afectados, incluida una periodista de origen español, quien fue tratada de manera salvaje y amoral, como le sucedió a otras mujeres detenidas y vejadas por los policías… quienes por cierto, días después recibieron una medalla por su “conducta honorable”.

Es conocida la inclinación de este personaje a expiar, mediante insumos tecnológicos y profesionales expertos, a quienes representan alguna importancia política o cuentan con capital social considerable. De ahí que obtuvo bastante información que, como buen operador de la política estilo gángster, ha sabido capitalizar.

En México se gobierna a golpes, secuestros, amenazas o asesinatos y las víctimas, por supuesto, son los grupos más vulnerables: gente humilde que vende en las calles, puesteros como los de Atenco, indígenas y jóvenes, como aquellos que fueran detenidos y golpeados en Tlajomulco al acudir a una fiesta.

Al igual que en otros episodios ya cotidianos, se repitió la rienda suelta de la lascivia y salvajismo primitivo que caracteriza a los policías, aplicado en las y los jóvenes que fueron sus víctimas.

Esta es la regla del juego sucio que jefatura el poder. Se criminaliza la protesta social, se solapa la corrupción en las altas esferas, con lo que se favorecen empresarios que ni siquiera pagan impuestos, se permite que las compañías trasnacionales saqueen recursos o exploten empleados con salarios miserables, todo ello a cambio de sobornos a los funcionarios; en fin, se deja destruir al país en todos los rubros. En realidad ya no se sabe quiénes y cómo es que sus tareas burocráticas evitan la parálisis total, que se presiente cercana.

Los medios de comunicación más importantes sirven de parachoques o corazas, para que la opinión pública reciba solamente buenas noticias como goles en el mundial o presentaciones de estrellas en los shows televisivos. Son como la “adormidera”, que mantiene a la gente contenta con buenas vibras, gracias a sus entelequias como la reciente ocurrencia de “Iniciativa México”, donde insólitamente el rector de la UNAM, José Narro Robles, mordió el anzuelo y acudió como aval. También es un peligro para México que la masa crítica se deje seducir, a cambio de quién sabe qué beneficios, por estas fuerzas destructivas. Tal vez por miedo o por comodidad, es que se presta este personaje y otros de quienes no se hubiera esperado tal respuesta, al juego.

Mientras persista este régimen, no hay rescate posible para el país y no solamente es el régimen, sino el sistema, la inercia y la lógica con la que operan los actores y sus recursos, lo que ha llevado a esta barbarie caótica. El peligro para México en lugar de pedir unidad en torno a él y su grupo de ineptos, debiera unirse a otros con mayor coherencia; las asociaciones civiles que tanto ha afectado, como son los sindicatos u otros en resistencia.

El peligro para México ha conseguido que otros peligros iguales o peores que él, se postulen para hacerse del poder, como los sicarios que asesinan políticos porque perciben acotamientos a su amplia libertad de delinquir. El peligro para México revolucionó el accionar fatídico que opera en contra de la tranquilidad y el bienestar. Lo único que queda es resignarnos y esperar para el golpe final o emprender la difícil, pero posible tarea de construir un nuevo acuerdo social unificador y tan equitativo como sea necesario. O todas las fuerzas que conservan el estatus de legalidad y armonía se unifican o la mayoría, si no es que todos, padeceremos de un estallido generalizado.

Esto desde luego ha de ser distinto en sus principios y en sus dinámicas a las ofertas mediáticas que no salvan nada y solamente sirven para la autopromoción de quienes las organizan o se involucran. Son simples fuegos de artificio, euforias efímeras, que lo único que liberan es un poco de estados de ánimo y dejan una que otra conciencia tranquila.

Espero que en alguna parte surja esa voz, ese llamado a la unidad desde las antípodas del peligro para México que lo único que consigue es más fracaso. Ojala que este peligro ya guarde silencio y se dedique a escuchar y observar atentamente, si es que le da su capacidad, lo que realmente sucede. Que detenga sus impulsos pueriles e insulsos y deje actuar a los que verdaderamente pudieran hacer algo para conjurar el enorme mal que nos aqueja, que no es otro que la eclosión de las larvas que dejaron tantos años de corrupción, indolencia política y apatía social.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Actualmente estudia el doctorado en Política y Gobierno, en la Universidad Católica de Córdoba y Administración Pública, por la Universidad Complutense de Madrid.


1 comentario

¡Mi gato está en New York!, por Aleida Gallangos Vargas

Si algo puede ejemplificar a la Guerra Sucia en cualquier parte
del mundo es la desaparición forzada de personas.

Carlos Montemayor

Estimado Maestro Carlos Montemayor:

¡Humanizar a los desaparecidos!, una tarea que se ve casi imposible en un país que los va dejando cada vez más en el olvido, una tarea que usted tomó por consigna; algo que ha contagiado a quienes le seguimos considerado maestro engendrador de conocimientos, porque solamente usted fue capaz de  sacar en tan poco tiempo lo mejor del potencial a través de su trabajo, su consejo y su ejemplo. Destaca su lucha cotidiana centrada esencialmente en las líneas y letras humanizadoras, donde los desaparecidos dejaron de ser estadística, o simplemente desaparecidos; donde su palabra autentica abrió los espacios conciliadores e integradores donde intentan estar PRESENTES y reivindica la lucha social y combativa. Es por todo ello que sentimos hoy un gran vacío y dolor, donde su ausencia se hace más presente y, a la vez, seguimos con usted, en esas semillas que seguirán creciendo inspiradas por su espíritu de luchador social.

Porque no solo nos ha dejado con su ausencia y sin su presencia, nos dejó proyectos inconclusos, proyectos que nunca terminará, como aquel que mencionaba utilizando aquella frase que provenía de Jesse Franzblau: “¡Mi gato esta en New york!”. Y usted, muy cadenciosamente mencionaba: “¡podría ser el titulo de mi próxima novela de espionaje!”. Quizás, querido maestro, tendría que haber sido aquella novela que debiera sacar a la luz y explicara cómo los gobernantes Mexicanos daban ese doble juego; en el que el jefe de la Dirección Federal (DFS) Fernando Gutiérrez Barrios y el secretario de Gobernación Luís Echeverría estaban  conectados con la embajada americana en labores de inteligencia y, a su vez, también estaban conectados con la embajada soviética, donde se prestaban a la venta de información obtenida a través de las alianzas con la embajada americana; donde los mismos norteamericanos catalogaban a Fernando Gutiérrez Barrios por ser una persona que haría cualquier cosa por dinero. ¡Sí!, aquél que se jactaba de ser el gran amigo Del Che Guevara y Fidel Castro, el gran amigo de los grupos de izquierda sudamericanos exiliados en México. Aquella novela con una mezcla rara de contradicciones, donde estos gobernantes encargados de cuidar la soberanía nacional, no solamente vendieron a su patria, sino que también la mancharon de sangre y la dejaron ausente de aquella generación combativa y pensadora.

Querido maestro, gracias por esa herencia invaluable en sus novelas, en sus lecturas. Sentimos un vacío enorme, porque no solamente extrañamos al maestro, al escritor, al luchador social, sino porque también extrañamos al amigo. Gracias por su ejemplo, por su consejo. Firmemente le digo que voy siguiendo sus pasos, sus instrucciones, al pie de la letra como me lo encargo aquella tarde de septiembre, clara y puntualmente: que siguiera de pie  por los desaparecidos, que reivindicara la lucha de mis padres y que no me avergonzara de ello, porque solamente ellos fueron capaces de arriésgalo todo por un mundo mejor. Hoy, querido maestro, al igual que usted lo mencionó en su libro, Las armas del alba, “¡estoy apuntando al foco, será la señal de que comenzaremos el ataque!”.

Aleida Gallangos Vargas estudió Ingeniería Industrial y de Sistemas en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; forma parte de la organización Mexicanos sin Fronteras, en Washington DC; lucha por la recuperación de la memoria, el reconocimiento social de los desaparecidos y el derecho a la propia identidad, del periodo de la guerra sucia en México.