El Cafecito


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México, ¿por qué?, por Carlos Antonio Villa Guzmán

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Qué difícil entender cómo y por qué México, el país que proyectaba hacia el mundo la imagen de un lugar de gente sencilla, casi siempre sonriente y amable; de una nación cuyos mayores encantos surgían, precisamente, de esa cordialidad; ahora se haya convertido en un lugar de pesadilla, sangriento y terrible; un sitio sin justicia ni ley; poblado de criminales y gente sin escrúpulos que son la peor amenaza que puede existir para los que viven honradamente y en paz; un imperio de impunidad y corrupción.

Si bien la etapa de la Revolución y la menos conocida pero igualmente sangrienta Guerra Cristera, ya habían marcado ésta como una tierra de gente rebelde y atrevida; como auténticos domadores de miedos; salvajes para jugar con la muerte, casi hasta la brutalidad; el siglo veinte continuó viviéndose en contextos de estabilidad política suficiente como para alcanzar el desarrollo que, en cierto momento, ubicó a México como una de las naciones más prósperas de Latinoamérica.

Medio siglo después de esa efímera bonanza y ya adentrados en el siglo XXI, México, el que era “Casi el paraíso”, como lo definió Luis Spota, “el país amigo”, que proyectaba sus bondades hacia el extranjero, devino en el lugar de la muerte.

Si volteamos hacia atrás, para tratar de encontrar la bifurcación por donde desviamos el rumbo, los orígenes de lo que en unas décadas se convirtió en una frenética matanza de gente que no se sabe bien a bien por qué, ni cuántos desaparecen o mueren todos los días, hasta que se van descubriendo las fosas u otros rastros o testimonios que revelan la indescriptible situación que desvanece las esperanzas de la gente y causa miedo, nos encontraremos con los terribles días de 1968 en los que se escribió el asesinato masivo de Tlatelolco un 2 de octubre, así como las cruentas persecuciones y crímenes que siguieron a esa fecha, hasta llegar al Jueves de Corpus de 1971, con otro asesinato de estudiantes. Fueron centenares o millares de desaparecidos forzados a manos de integrantes de grupos paramilitares y policíacos, como la Dirección Federal de Seguridad, DFS. En ningún momento de la historia contemporánea el Estado dejó de utilizar la fuerza contra todo aquello que transgrediera sus fines. Lo mismo se reprimió siempre a huelguistas que a estudiantes o periodistas. Al nacer el PRI cuyos antecedentes habían sido el PRM y el PARM, instituyó la práctica de perseguir a los opositores, como sucedió el 7 de julio de 1952, un día después de las elecciones, cuando los seguidores de Miguel Henríquez Guzmán festejaban el triunfo sobre la candidatura de Adolfo Ruiz Cortines y fueron brutalmente reprimidos en la Alameda.

Aun así, la imagen de los gobernantes ante la opinión púbica mundial se mantenía intacta, mientras que en su propio país éstos no provocaron los niveles de desprecio que la gente siente hacia los actuales representantes del poder estatal: Luis Echeverría, acusado de crímenes contra industriales e igualmente reconocido como autoridad que dio la orden de las emboscadas contra las concentraciones de gente que se revolvía con estudiantes en mítines y marchas, vivió aislado el resto de su vida mas no por ello se ocultaba plenamente. De vez en cuando, concedía entrevistas o aparecía en lugares públicos. Jugó a ser socialista pero se dice que era agente de la CIA. “Arriba y adelante” fue el lema de campaña que se mantuvo durante su gobierno, sin embargo el país retrocedió en términos de equidad y justicia social, además se perdió el valor de 12.50 pesos que había mantenido el dólar por mucho tiempo. Echeverría modificó la Constitución para hacer que Carlos Biebrich pudiera asumir la gubernatura de Sonora, cuando este no tenía la edad requerida para ocupar el cargo. Transformó el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI) en los sistemas DIF y en su período se fundó lo que ahora es el INFONAVIT; creó también la Coordinadora Nacional de Subsistencias Populares, (CONASUPO) desaparecida al inicio de la etapa neoliberal. Aspiró a ser líder de lo que entonces se conocía como el Tercer Mundo, en la distribución geopolítica del planeta. Para ello se vinculó con jefes de Estado procedentes de varios continentes e impulsó un proyecto que no alcanzó a nacer plenamente: La Universidad del Tercer Mundo, con inspiración africana. La sede comenzó a operar en San Pancho, Nayarit, México. Fueron montadas unas enormes estructuras e instalaciones con pisos y muros de materiales naturales como cortezas de árbol, troncos de bambú, techos de palma atados con soga de ixtle, etcétera. Se impartían técnicas para la producción agrícola y elaboración de conservas, así como el aprovechamiento de recursos pesqueros, entre otros. Sin embargo fue sumamente efímero este sueño latinoamericano.

Como vemos, no hubo en esos años conflictos que remotamente se asemejen a los que se manifiestan en estos días. Por cierto, en 1968 los pobladores de San Miguel Canoa, en Puebla, acusaron de comunistas a unos trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla, UAP y los agredieron; dos de ellos murieron por linchamiento. Se han mantenido las rupturas ideológicas como parte de lo que arrastra o lleva a cuestas nuestro pasado, sólo que ahora se suma la vorágine del crimen organizado y lo que el Estado hace en torno a ello, que es bastante confuso, ambiguo, ya que va de un extremo a otro: para ciertos grupos o sujetos utiliza una fuerza y saña descomunal, en tanto que para otros actúa con evidente complacencia, como el caso del recientemente fugado Chapo Guzmán.

Ya podemos hablar de la guerra en México; la que se libra todos los días en diferentes lugares, con actores que igualmente varían de condición y problemática, pero que tienen una característica que los iguala: No quieren que el gobierno les imponga su voluntad. Para la gente que vive en constante inconformidad y lo manifiesta de alguna forma, organizada o no, el gobierno desparramó toda su credibilidad, no tiene absolutamente nada a favor como para ser digno depositario de su confianza. Para la mayoría de los que vivimos y trabajamos en este país, el actual gobierno de Peña Nieto ha fracasado. ¿Qué seguirá?

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO y doctor en Política y Gobierno por la Universidad Católica de Córdoba y en Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid. Es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Blog Voces Libres: http://carlosvillaguzman.blogspot.com


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¡Ayotzinapa! Un síntoma del fracaso de la distribución del goce mexicano, por Enrique Puente Gallangos

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Desde el discurso del psicoanálisis entendemos que la instauración de la Ley en el sujeto y en lo social, tiene que ver con la castración. Una castración que se instaura a través del otro y del lenguaje.

Respecto de lo social, esta Ley parte la escena de que lo real es imposible de nombrar, pero que está ahí, y se instaura en un escenario binario. Por un lado se instaura el campo de lo simbólico, por otro que es el mismo, se instaura el campo de lo imaginario, como consecuencia de la instauración del simbólico. El campo de lo simbólico es el campo de lo normativo, institucional, del Derecho. Jaques Lacan en el Seminario XX dice que “la esencia del derecho; distribuir el goce”. Se formula en ese momento una consigna universal ¡sólo podemos gozar dentro del Derecho!, castración que implica la construcción de una ficción estructurante, que nos aparta de la posibilidad de una relación armónica en lo social, que nos excluye de cualquier intento de compatibilidad entre del Derecho y del sujeto en sociedad. ¡Sólo podemos gozar dentro del Derecho! Tiene como pretensión ordenar, clasificar, medir, nombrar; limitar la conducta del Sujeto y las conductas sociales.

Generando la ilusión, el Imaginario del bien común, libertad, justicia, igualdad; es para todos, porque todos somos iguales. ¡Ayotzinapa! Como un síntoma del fracaso de la distribución del Goce Mexicano; dice algo: ¡Solo podemos gozar dentro del Derecho! Está dejando de ser una consigna universal, se ha forcluido un significante, solo podemos. Ahora la consigna es ¡gozar dentro del derecho!, lo que nos lleva plantearnos ¿Quiénes ya no podemos gozar? ¿Quiénes son los que ahora gozan?

La caída del muro de la Ley, de la norma, de la autoridad nos confunde. La caída del muro, es la caída del límite que distribuía el goce; está desapareciendo. Las clasificaciones, las medidas, los significados, la libertad, la justicia, la igualdad esta puesta a prueba; a juicio, al juicio de lo social. ¡Ayotzinapa! Es un síntoma, es un síntoma del fracaso de la distribución del Goce Mexicano; los límites entre gobernantes y gobernados no están más, los límites entre el cielo y el infierno, entre ángeles y demonios no están más: Hoy en México el presidente “light”, la tremenda corte y los 628 cínicos que integran el congreso de la Unión actúan sin límites. ¡Ayotzinapa! Es un síntoma de lo que está por venir a nivel Federal, Estatal, Municipal y Global. Desde lo global, los derechos humanos a la deriva; desde lo municipal, los grupos étnicos a la deriva; desde los Estatal los estudiantes a deriva; y desde lo Federal todos a la deriva: los ángeles, los demonios, los presuntos, los inocentes, los ciudadanos, los migrantes, los sicarios, los maestros, los que nos resistimos, los reprimidos, todos. Todos estamos expuestos al vacío, al riesgo.

Un Estado garantista de los derechos humanos, se perfila construir en México, iniciando no fortuitamente en la procuración y administración de justicia. Los nombrados “juicios orales”; apareciendo como un instrumento tecnológico y novedoso, en respuesta a una “sociedad del riesgo” Ulrich Beck. Pero desgraciadamente los “juicios orales” no aparecen como un fortalecimiento de la ficción jurídica no toda, sino como verdad toda y única, la del Código Penal. Una verdad plena y sin límites, ahora el nuevo Código Penal Federal promulgado por el presidente “light”. El sistema penal garantista no es más que un síntoma de lo que se repite, no es más que la repetición del “derecho penal del enemigo”, ese derecho penal del enemigo que no es más que la repetición de la “sagrada congregación del santo oficio”. Terrorista es todo aquel sujeto, que no esté de acuerdo con el presidente “light”, que es estudiante, que lea y que asumiendo una actitud neurótica se resista y avance organizadamente por las calles, gritando demandas, demandas de una barrera que limite el goce, democracia, legitimidad. Los síntomas seguirán apareciendo y desapareciendo; 43 estudiantes desaparecidos, 11 terroristas aparecen consignados por gritar como neuróticos el pasado 20 de Noviembre en el Distrito Federal, se suman a larga lista de desaparecidos. ¡Ayotzinapa!, ¡Los 11 del 20 de Noviembre! *

*Indica lo que está por ser nombrado, y que es parte de los síntomas del fracaso de la distribución del goce mexicano.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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¿Qué tan pobres somos?, por Lot Gamboa Soto

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Un sentimiento angustiante que prevalece en la sociedad mexicana es la lucha contra la pobreza, los que son pobres queriendo salir de ella y los que pertenecemos a la clase media intentando no sumarnos a los afectados. Vemos a este monstruo deambular entre nuestros conocidos y alrededores y acercarse a pasos agigantados a nuestras vidas. Distinguimos a los indigentes por las calles de la ciudad ya no con lástima, sino con la asertividad de pensar que podemos convertirnos en uno de ellos; ¡ojo! estoy hablando de la clase media, seguro que a mis amigos ricos nunca les ha pasado por su mente una situación así al ver a un vagabundo; no es reclamo, son de los pocos afortunados de este país ¡ojalá y todos fuéramos ricos! Y para los que creen que me puse intensa les digo que no estoy exagerando, muchos de nosotros hace ¿10 años? nos sentíamos con un excelente ingreso, alcanzaba para pensar en cambiar el carro por otro menos viejo o pagar el enganche de uno nuevo, adelantar la hipoteca, o tomar 1 ó 2 veces al año vacaciones con la familia; ahora con un ingreso relativamente igual no nos alcanza para hacer nada de eso, a duras penas se cubren las necesidades básicas como son el pago de servicios, la educación, la alimentación y la vivienda; la gran mayoría estamos esperanzados con el pago del aguinaldo para recuperarnos de alguna deuda que adquirimos durante el año, o por lo menos, ponernos al día con nuestros acreedores.

Estoy verdaderamente preocupada, ahora con la reforma hacendaria la clase media nos convertiremos en clase “¿pobre alta?”, no estoy queriendo criticar al gobierno (ya hay muchos que lo hacen muy bien), sino pensar objetivamente en nuestro futuro, que es incierto con esta reforma aprobada tristemente por los legisladores que nosotros elegimos y que nos están poniendo la soga al cuello, sumemos la reforma educativa y la reforma energética, con todas éstas ya me están dando ganas de irme a vivir al extranjero con mi familia, a lo mejor en Timbuktú nos va mejor. Cada día hay menos fuentes de trabajo, los que tenemos alguna preparación debemos aceptar sueldos muy bajos y con el comentario “ganas mejor que los demás” “tienes más de 40” “es este puesto ejecutivo, es lo que pago” etc., etc. Los jóvenes recién egresados de las universidades ¿qué van a hacer? ¿Qué vamos a hacer con la filosofía de: “al que estudia le va bien”? Qué les decimos a nuestros hijos? tendremos que cambiar nuestros argumentos y la verdad ya no sé cuáles dar. Me molesta mucho que algunos digan “abre tu mente, sé emprendedora” o “está pobre el que quiere” creo que estas palabras no tienen fundamento, estas personas deberían de salir de su burbuja, la mitad de nuestra población es de pobres, entonces ¿la gran mayoría no tenemos visión? ¿Se puede emprender si no tienes ni siquiera para pagar el camión? ¿O para llevar el pan a tu casa?

Algunas universidades le venden la idea a los jóvenes de ser emprendedores, y pues es muy buena idea si se vive en un país donde te brinden oportunidades de desarrollo, créditos pagables, si tienes la “suerte” de que te los autoricen, imposible en nuestro capitalismo asfixiante, donde el dinero ya no vale, no en un país en el que se tiene el segundo lugar en corrupción si no eres clase media, y ¿Qué vamos a hacer con la cantidad de emprendedores que egresan? Son muy pocos los egresados universitarios a los que sus padres les pueden financiar sus negocios ¿A quién le van a vender sus ideas? ¿A quién si no hay dinero? Lo anterior no es mi percepción, podría decir alguien “cada quien habla como le va en feria”, estoy hablando con las estadísticas en la mano y los números no mienten, el INEGI acaba de publicar un documento “A propósito de día internacional para la erradicación de la pobreza” donde dice que la pobreza muldimensional disminuyó 46.1% a 45.5. La pobreza multidimensional se refiere no sólo al bienestar económico sino a los derechos sociales de la población. En respuesta al mandato que establece la Ley General de Desarrollo Social (LGDS), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) definió una metodología que parte de dos aspectos analíticos principales: el bienestar económico y los derechos sociales de la población, denominada Medición Multidimensional de la Pobreza en México, a partir de la cual se genera la estadística oficial en la materia desde el año 2008. No podemos estar bien en un país donde casi la mitad es pobre. Bueno, sigo con mi intento de no caer en la pobreza, pero cada día la veo más cercana.

 Lot Gamboa, es de Acaponeta Nayarit. Es profesora normalista, licenciada en Ciencias Sociales por la Normal Superior de Nayarit, master en Estudios Humanísticos con especialidad en Literatura del ITESM también es master en Ética para la Construcción Social con Especialización en Consutoría Ética de la Universidad de Deusto España. Impartió clases en preparatoria, profesional y maestría, así como diplomados y cursos de actualización profesional y empresarial en el ITESM y actualmente es consultora y capacitadora independiente, además de laborar en el INEGI.


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El eterno retorno de lo mismo, un fracaso NO muy mexicano, por Enrique Puente Gallangos

Freud dice que “no podemos acordarnos, que estamos condenados a repetir”. Eso que se repite en el sujeto es el trauma: un trauma es, por definición, eso que no se puede recordar. Una sociedad como tal tiene un momento histórico en que deviene como tal sociedad, ese momento histórico no es sin consecuencias. Las consecuencias se podrán revelar en el discurso social a posteriori, pero la causa será reprimida, el trauma.

Es precisamente esa causa, el trauma, la que no recordaremos, lo que no recordamos es lo que se repite, y lo que se repite es lo traumático. En 1521 cayó Tenochtitlán en manos de los conquistadores, en 1810 cayó Tenochtitlán en manos de otros conquistadores, en 1910 cayó Tenochtitlán en manos de otros conquistadores, en el 2012 cayó Tenochtitlán en manos del eterno retorno de lo mismo. ¿Qué es lo que se repite? la caída de Tenochtitlán, ¿qué es lo que no podemos recordar? La mentira de los conquistadores.

Lo que se repite de manera indefinida es la decadencia de México Tenochtitlán, lo que no podemos recordar es el fracaso de los conquistadores. El fracaso de la Colonización, el fracaso de la Independencia, el fracaso de la Revolución, el fracaso de la elección Presidencial 2012. Lo que se repite es la mentira de los conquistadores de México en todos estos años, lo que se repite está en el principio, lo que se repite es la mentira que está en el principio, lo que se repite es el fracaso mismo. El eterno retorno de lo mismo es el fracaso, un fracaso “No muy mexicano”; porque lo mexicano esta caído, está vencido, está dormido, está reprimido. El fracaso es de aquellos que han vencido, derrotado, amenazado, ignorado, des-educado al mexicano. Son aquellos que con la promesa de algo mejor, de desarrollo, de libertad, de igualdad, de justicia, de equidad, de proporcionalidad, democracia, de legalidad; nos han mentido desde el principio. Los conquistadores de tierra, de agua, de petróleo, de mercados, de recursos, de almas; conquistadores del ser mexicano.

El fracaso no es propio de los mexicanos. El fracaso, es el fracaso del Otro. El Otro con mayúsculas, que con palabras nos promete ser como ellos. El Otro con mayúscula al que sólo le interesa capitalizar esas palabras, enraizando su deseo en el mexicano. Un deseo del Otro que obtura el deseo de México. Un deseo de ser mexicano que obtura la pregunta ¿qué es México?, ¿qué es el ser Mexicano?, ¿qué desea México? un ser Mexicano, un deseo Mexicano con Mayúscula, no con minúscula como lo quieren los conquistadores.

El eterno retorno de lo mismo, como lo dice Nietzsche, apunta a concluir que no hay ningún significante traumático que se resista a ser recordado. Que una sociedad podrá asumir plenamente su pasado, planeando para el futuro ser diferente, ser otra sociedad. Ser otra sociedad y la misma, pero no la misma de Otro con mayúscula, sino la de Tenochtitlán la de México con mayúscula.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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La crisis mexicana, por Carlos Antonio Villa Guzmán

Si bien tiene fundamento la tesis de que los problemas de cada país no son de su exclusividad, dado que la gran mayoría forman parte de un concierto capitalista global, que por demás está decir que ha entrado en una trepidante crisis, en mucho, lo que se resuelva o no, es algo que compete en primer término a los responsables del gobierno, de la administración pública y de los grupos que influyen en la toma de decisiones de cada nación.

Hace meses fuimos testigos de que el mundo financiero se cimbra, los capitales que viven del capital, es decir el mercado del dinero, entraron en una fase que muchos describen como terminal, donde el exceso de oferta destruyó la demanda generando más pobreza y desigualdad. Tan sólo en América Latina, donde las medidas de ajuste estructural y de estabilización económica prescriptas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) hundieron a la población en la miseria, la cantidad de pobres se duplicó entre 1980 y 2001 pasando de 120, a 220 millones.

Desde que fueron abandonadas o francamente despreciadas las políticas sociales y quedó la economía bajo la égida del Banco Mundial (BM) y el Consenso de Washington de los años 1980-1990, cualquier consideración ligada a la asistencia o ayuda social, aquello que se entiende como compromiso presupuestario hacia el pueblo, al igual que toda medida redistributiva, han sido fuertemente atacados, siendo los propios gobernantes quienes repuntan este modelo emblemático del capitalismo moderno y ponen todo el aparato del Estado a su servicio.

Por supuesto que la agudización de la crisis actual tiene que ver además con presiones o intereses mancomunados con los lobbies del país vecino, que a últimas fechas ha presentado síntomas de pérdida de liderazgo entre las naciones, principalmente en Europa y no se diga ante China, nación cuyo poderío industrial y comercial se hace evidente por medio de una expansión mundial que cada día es más importante en Latinoamérica.

Esta y otras situaciones adversas han obligado a que Estados Unidos reaccione en la forma acostumbrada, utilizando la ley del garrote, lo cual agudiza la problemática mexicana junto con las dificultades que muestran los gobiernos para entenderse con sus pares, a pesar de que en las tres décadas recientes han sido complacientes hasta la abyección, para cumplir con los dictados estadounidenses, principalmente en materia económica, migratoria y de seguridad. La sujeción del país por parte del Consejo de Washington nos priva por ahora de cualquier independencia económica y política. La manera como se formuló y se lleva a cabo el TLC y el Plan Mérida, son ejemplos claros.

Es importante también señalar que al depender los Estados Unidos de las drogas, tanto a niveles de consumo como del negocio que éstas ofrecen, su “socio comercial” México, tiene que jugar un triple rol bastante complejo como proveedor, puente y justiciero de quienes operen por fuera del círculo protegido por ambos gobiernos. Eso explica los más de 40 mil muertos relacionados con esta política de Estado, en lo que lleva la administración de Felipe Calderón, más lo que se sumen de aquí a que sea relevado del cargo.

La severa crisis no es otra cosa sino la consecuencia de sucesivos gobiernos cleptócratas, conformados por gente acostumbrada a servirse del poder, por ínfimo que sea, sin la menor consideración hacia gobernados. Cualquier puesto en los tres niveles de gobierno en México, es entendido como sinónimo de oportunidad. El Estado es percibido como una gran agencia de empleos y negocios a la cual los dos regímenes surgidos de la pseudo transición democrática, impusieron su propia dinámica con la misma fórmula de: a mayores escrúpulos menores posibilidades de hacer fortuna. Por su parte los partidos en lugar de tener desarrollo para favorecer la calidad de la democracia, se revelan como instituciones que enlistan gente ávida de llegar a cualquier cargo de la función pública, a costa de lo que sea y después disfrutar los beneficios de ese golpe de suerte. El pueblo expresa una sentencia que al respecto dice: “a mí no me den, sino pónganme donde haya”. Igualmente aquella frase porfiriana de “más administración y menos política”, hoy pudiera ser sustituida por “más concentración del poder y menos política”.

Así se inscribe nuestra realidad como nación subdesarrollada que en ocasiones retrocede en la práctica democrática.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Actualmente estudia el doctorado en Política y Gobierno, en la Universidad Católica de Córdoba y Administración Pública, por la Universidad Complutense de Madrid. Blog Voces Libres: http://carlosvillaguzman.blogspot.com


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Nuestros días, por Víctor Luis Martínez

La sonrisa enmascara la inseguridad de su mundo, el mundo que se tambalea. El grito recurrente que reafirma el silencio abrumador del interior hueco y vacío, que a fuerza de ignorarlo, sigue gritando a través de las cajas que se han adueñado de los hogares, llamadas televisores.
La perspectiva de ser descubiertos en su insulsez, provoca la exageración del maquillaje y el amaneramiento de su comportamiento teatral y no por eso artístico. La estupidez brota incesante a través de las ondas que cruzan invisibles el territorio sembrado de muertos.
Muertos. Ni culpables, ni inocentes, simplemente cadáveres de mexicanos regados sobre las ciudades, lejos de cualquier resquicio de pudor. Atrás queda ya la hipocresía de las fosas escondidas y anónimas; de las desapariciones, que de tantas, parecen pasajes de otras vidas, ahogadas en los llantos silenciosos de todos aquellos que ya no esperan, y tampoco se atreven a olvidar completamente, por temor fundado a desaparecer también ellos. La burla grotesca de la inseguridad, se exhibe ya en el espacio cotidiano, no es necesario el uso abusivo de la belleza obscura y forzada de la noche inocente. El miedo a estar.

Y tú, ¿cuánto más podrías contemplarlo sin vomitar? ¿Cuánto más podrías controlar el impulso natural del asco? ¿La desesperación violenta, la crispación de las manos y los labios sangrantes por la impotencia? Mucho, mucho, demasiado, porque seguías ahí, impávido; como escultura bizantina, fragmentado de colores, inexpresivo y ausente, profundo e inquietante. Paralizado de estupor, de auténtico miedo, de terror justificado.

La gente la llamó loca, otros simplemente Marisela, Marisela Escobedo. La gente te llama loco, otros simplemente Javier, Javier Sicilia. Y tantos y tantos locos… Pero son cada vez más, los que buscan en sus actos inesperados, la oportunidad de respirar un poco de un aire menos denso y más fresco. La oportunidad de sentir la vida. De sentirse vivos. Sin miedo.

La prisión no son los otros, y reconocerlo duele, porque eso representa asumir la responsabilidad por tanto tiempo negada.
Y ya suman varios Javier, los que sacan las cabezas y abren los ojos y los corazones al verlos pasar, al ver su rostro transformarse, al ver su rostro actuar como espejo interminable de los rostros de todos. Un rostro que se encuentra por fin, con un corazón. Un corazón que evoluciona, que trasciende las imposiciones asumidas. Los hombres no lloran. Un corazón de padre, de hombre, que camina y se transforma, que pasa de la ira y del sentimiento de piedra dura e insondable, al consuelo silencioso y a la comunión con los iguales.
Ahí estás tú, en medio de la multitud deseosa de respuestas y consuelo, tú; que más que nada desea ser consolado y escuchar respuestas.

Poco a poco comienzas a ser consolado por la empatía de los que pudieran compartir tu dolor indescriptible. Indescriptible por terrible, por inconmensurable, porque es tuyo y al contemplarlo yo, quisiera que fuera de todos. Porque ya es mío, lo confieso. Y también desde mi propio silencio lloro.

Buscas junto a otros en el terreno fangoso del desierto. Ya voy contigo. Buscamos en el peregrinaje inverso al de los antiguos pobladores del Valle. Nos alejamos del lago, del águila, del nopal y de la piedra idealizados, para descubrir la crudeza y la belleza reales del desierto hostil que negamos ¿Habremos olvidado la fraternidad sedienta e insolada, y la capacidad de supervivencia necesariamente comunitaria, en los grandes territorios otrora nómadas del norte?

Y sí, al final han salido los rostros y los corazones del desierto, al encuentro silencioso. Los dolores indescriptibles e inconmensurables de los otros se encontraron. Los brazos, abrazaron los corazones y los ojos empañados, compartieron sobre las mejillas, las lágrimas silenciosas del dolor que no encuentra reposo.

Caravana del consuelo. ¿Cuántos recorridos tendremos que hacer por la inmensidad del territorio entrañable en la memoria y secuestrado por el miedo, para encontrar el consuelo individual? ¿Tendremos todos que experimentar el sacrificio de nuestra sangre, para sentir el dolor de la ausencia de las sangres de los otros?

Víctor Luis Martínez Delgado es arquitecto lúdico-contemplativo, analista en el IMPLAN, catedrático en el Centro de Ciencias del Diseño y la Construcción en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

“Nuestros días” fue publicado originalmente en el blog En el principio (http://santino.blogspot.com/2011/06/nuestros-dias.html).


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La crisis de los medios en México, por Carlos Antonio Villa Guzmán

Se muestran vigorosos, nadie duda de su poder, sin embargo, los medios de comunicación pasan por una severa crisis. Quizá ni sus propios directivos hayan dimensionado de manera suficiente lo que comenzaron a enfrentar.

Por mucho tiempo los medios han mantenido un status quo privilegiado. Nadie o casi nadie, se mete con ellos y, en cambio, ellos se inmiscuyen en lo que les plazca; sin pudor alguno escarban en lo público o privado siempre que reditúe puntos a su favor.

Nos acostumbraron a esa suerte de soberanía discursiva que despliegan sobre el acontecer cotidiano, donde los emisarios o reporteros se abren paso, como si llevaran un cáliz o un arma que todos miran con respeto o cierto temor. El logo de la difusora envuelve con una cubierta de plástico el micrófono que llevan en la mano. Los identifica como acólitos de la noticia que contribuyen diariamente a ese ritual que escenifica el repaso de los acontecimientos, en un vertiginoso resumen de imágenes y frases cortas que enjuician lo que sucede y a quienes lo protagonizan.

“Ya llegaron los de la tele”, es un lugar común que se escucha en las aglomeraciones que se forman alrededor de un evento, un hecho, cualquier cosa, entre las muchas cosas que le dan sentido al tiempo y al espacio que habitamos. Como que sin la presencia de “los de la tele”, aquello no estuviera sucediendo o no hubiera pasado. Es hasta cuando llegan que  las cosas toman relieve. Cuando comienzan a grabar o transmitir los técnicos aquello que los locutores o comunicadores dicen o hacen, es entonces que se percibe esa singular sensación de que todo el conjunto, es decir, locutores y espectadores, pasan a la otra dimensión, la de las pantallas. Hay algo de emoción en el ambiente. Todo mundo se está viendo en la tele.

Lo mismo sucede o sucedía, hasta hace poco, con la prensa. Ninguna actividad podía quedar al margen de la presencia de periodistas. Los salones de hoteles u otros espacios quizá todavía generan buenos dividendos todos los días, al organizarse desayunos que en realidad son lanzamientos de noticias, aunque no todas tienen la suerte de ser publicadas o si acaso en forma muy superficial.

Sin embargo, las convocatorias por Internet ya ganan bastante terreno desafiando las reglas del oficio del periodismo presencial. Esto que se conoce como “la fuente”.

Indicadores primarios de la crisis mediática:

  1. Los diarios tienen dificultad para mantener o han bajado sus ventas.
  2. La credibilidad en los noticieros televisivos se ha desplomado.
  3. La competencia entre agencias mediáticas crece sin que mejore la oferta hacia las audiencias.
  4. El Estado se contrae y con ello sus gastos publicitarios.
  5. Los procesos electorales han tenido modificaciones que tienden a limitar la compra de espacio en los medios.
  6. La Internet se transforma aceleradamente como la mejor herramienta de comunicación e información.
  7. Los medios han sido incapaces de crear sus propias redes sociales.
  8. Han perdido respeto en la sociedad.
  9. Se han autocensurado ante la escalada de violencia contra comunicadores y en general la que atraviesa el país.
  10. Se contaminaron con el “mundillo” de los escándalos políticos y de toda clase, que presentan como productos.
  11. Se revelaron como extorsionadores o cómplices de políticos u otros actores sociales, que les compran protección para no ser exhibidos.
  12. Los niveles de profesionalización de los comunicadores dejaron de tomarse en cuenta, principalmente en radio y televisión.
  13. El ingreso al país de canales de televisión extranjeros que superan con mucho en calidad a los nacionales (Discovery, Disney, History, People and arts, Animal Planet, etcétera) les recorta mercados y espectadores (hablando exclusivamente de televisión).
  14. La piratería e irrupción de opciones para obtener a bajo costo o en forma gratuita géneros musicales, los mp3, iPods u otros, vuelven menos atractivo el radio para esta actividad.
  15. La crisis financiera mundial impacta negativamente en sus balances, al depender los medios de tecnología fabricada en el extranjero.
  16. Los sindicatos de los trabajadores de los medios de comunicación son totalmente blancos, quedando el personal vulnerable, en estado de indefensión ante despidos, abusos o falta de cumplimiento de contratos. Un número importante de trabajadores o empleados de las empresas de medios, operan bajo la forma de “free lance”, sin prestaciones, ni derechos de antigüedad u otros.
  17. Persiste un desequilibrio de género, dado que los titulares de los principales noticieros, así como directivos y personal, continúa siendo por mucho, mayoritariamente masculino
  18. La pluralidad del Congreso inhibe en alguna medida, aunque no de manera suficiente, el avance del poder de los medios al amparo de un marco legal instrumentado para salir beneficiados.
  19. La democracia ha tenido avances significativos, por lo que en las Cámaras es frecuente escuchar críticas puntuales hacia el comportamiento de los monopolios de la comunicación que operan en México, principalmente las dos televisoras privadas.
  20. La internacionalización de las noticias ofrece alternativas interesantes, como CNN.

Después de reflexionar acerca de cada uno de los veinte puntos  enunciados, nos parece notorio que algo sucede al respecto, una crisis mediática.

Quizá faltan otras observaciones que pudieran respaldar aún más lo hasta aquí expresado, o bien, matizar la crítica. Tal vez existen más señales de esta crisis que nos afecta como ciudadanía expuesta o de alguna manera en contacto con los flujos mediáticos. Por otra parte, seguramente hay quien no lo considere de esta manera y puede ser que tuviera razón, en todo caso tómese este artículo como un ejercicio de análisis que superficialmente despliega una mirada hacia los medios, en el contexto donde operan y los otros multiplicados y dispersos, donde llegan sus mensajes.

¿Esto es benéfico o negativo para la sociedad que depende de los medios para tener contacto con el mundo, en términos de estar al día en informaciones? Ni lo uno ni lo otro, es decir, en lo que siempre ha sucedido y que haya tenido que ver con medios de comunicación, los receptores escasamente han sido tomados en cuenta. Más allá de conocer si están o no al pendiente de lo que se les transmite, para comprobar el rating, las audiencias no tienen mayor importancia para los que dirigen los medios de comunicación. Por lo mismo, al no estar ligados a los medios electrónicos de una forma más interactiva, los televidentes o radioescuchas, permanecen hasta cierto punto indiferentes a lo que sucede en el espacio interno de los medios, de ahí que la crisis que se menciona en este artículo, ni siquiera sea percibida por ellos. Si quiebra una empresa o se fusiona con otra (algo que sucede con más frecuencia que antes), si desaparece del cuadrante o aparece con otro nombre, si Slim entra o no al mercado de la televisión (porque se lo pueda impedir Televisa a través del control de las instancias oficiales), es algo que a la gente no le causa mayor interés, o si acaso se comenta sin darle mucha importancia. Se trata de un tema más de conversación intrascendente que a nadie le quita el sueño. Aquí es donde surge la sospecha de que los medios se hallan sumergidos en una crisis profunda.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Actualmente estudia el doctorado en Política y Gobierno, en la Universidad Católica de Córdoba y Administración Pública, por la Universidad Complutense de Madrid. Blog Voces Libres: http://carlosvillaguzman.blogspot.com