El Cafecito


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Todos por la grande, el reality político mexicano, por Dorismilda Flores Márquez

Los reality shows llegaron a México en 2002, algunos han pasado y no son muy recordados, como La pecera del amor o el Conquistador del fin del mundo, otros han sido francamente exitosos y escandalosos y la fórmula se repite año tras año, como Big Brother en todas sus variantes y La Academia; pero, para realities, el que ahora protagonizan los candidatos a la presidencia de México, ciertamente no están encerrados en una misma casa — que sería peligroso, pero divertido —, pero sí que hay estrategias, complots, movimientos raros y que los vemos sobre todo en los medios electrónicos.

El casting

Aunque el casting oficial inició hace como un año en los partidos y hace unos meses ante el IFE, desde 2003 desfilan muchos candidatos, inicialmente como pre-pre-candidatos.

Uno de los primeros fue Jorge Castañeda Gutman, que se autodestapó en 2004 como candidato ciudadano y al final de cuentas no logró ser tomado en cuenta, por las lagunas de nuestra Constitución, que otorgan a todos el derecho a votar y ser votado, pero no sin partido político. De modo que el primero en quedar fuera — sí, antes de entrar — de Todos por la grande fue Castañeda.

En el PRI, los nombres y las declaraciones iban y venían, Roberto Madrazo Pintado era presidente del partido y amenazaba con postularse como candidato a la presidencia de México. Varios de sus lindos compañeritos de partido se unieron en el TUCOM (Todos unidos contra Madrazo), que oficialmente se llamó Unidad Democrática, para elegir un candidato que compitiera en la elección interna contra Madrazo, las opciones: Arturo Montiel, Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez Soto, Tomás Yarrington y Enrique Martínez; de ellos, el ganador fue Montiel, en agosto de 2005. Y entonces vino la contienda interna para elegir al candidato del PRI para la grande; los candidatos: Roberto Madrazo, Arturo Montiel y un pre-candidato chiquito que no tenía muchas posibilidades de ganar, Everardo Moreno; pero las presiones sobre Montiel y su familia lo llevaron a renunciar y quien siguió hasta el final y contra todo fue Moreno, aunque perdió feamente ante Madrazo en la elección interna, en noviembre de 2005.

En el PAN también circularon muchos nombres, lo mismo de secretarios de estado que de la primera dama; se habló de Carlos Medina Plascencia, Felipe Calderón, Santiago Creel, Francisco Barrio, Alberto Cárdenas, Hugo Díaz y sí, Marta Sahagún, aunque al final no la tomaron en cuenta ni para la contienda por el DF, que porque no aguantaría ni el primer round, y ella muy mona informó que no estaba entre sus planes — aunque todo parecía indicar lo contrario — ser presidenta. Al final, Barrio declinó y sigo sin saber qué fue de Díaz; así que los pre-candidatos registrados para la elección interna fueron sólo Calderón, Cárdenas y Creel; el ganador fue Calderón, entre septiembre y octubre de 2005.

En el PRD, Andrés Manuel López Obrador decía a diestra y siniestra que lo dieran por muerto para el 2006 y Cuauhtémoc Cárdenas anunciaba su interés por ser el candidato perredista para la presidencia por cuarta vez. Pero a la hora de los trancazos, con López Obrador dijo su mamá que siempre sí y se lanzó, con todo y las amenazas de desafuero en su contra, la célebre marcha pro Peje, los discursos de mártir y las quejas de complots en su contra; resultó vivo el muerto.

Mientras tanto, en el PVEM, se asomaba Bernardo de la Garza, que fue reconocido como pre-candidato del Verde en marzo de 2005 e invirtió mucho en una campaña que invitaba a darle una oportunidad al más joven, al que no tenía los viejos y non gratos usos y costumbres de los políticos de siempre, pero, en diciembre de 2005, acabó declinando a favor… de Madrazo, el rey de lo que tanto criticó.

El PT, como casi siempre, optó por aliarse y le coqueteó lo mismo a Cuauhtémoc Cárdenas que a Andrés Manuel, para quedarse al final de cuentas con este último.

Convergencia hizo lo mismo, buscó postular a Cárdenas o a Jorge Castañeda, para que el candidato ciudadano tuviera partido, pero acabó aliándose con el PRD y el PT para ir con López Obrador.

Nueva Alianza se evitó la fatiga y postuló a Roberto Campa, dicen muchos, para echarle tierra al otro Roberto, el del PRI, de cuyas filas también salió Campa.

Alternativa, con quienes alguna vez fueron el México Posible y dos tres del extinto Democracia Social — ¿recuerdan al partido de la rosa? —, juraba que iba con Patricia Mercado desde el principio; pero, a la vez, le hacía ojitos a Cuauhtémoc Cárdenas y a Juan Ramón de la Fuente, sin éxito; y en algún momento, parte del partido — aunque suene raro — registró al Doctor Simi, menos conocido como Víctor González Torres, que no es médico, sino contador, y Alternativa tuvo dos candidatos registrados que habían tomado protesta, hasta que el IFE aceptó sólo a Mercado. Hasta en los partidos chiquitos hay escándalos.

Y hablando del Doctor Simi, supongo que debo catalogarlo como ciudadano-verde-alternativo-insistente, porque desde hace años se propuso como candidato ciudadano, igualito que Castañeda, y recibió la negativa del IFE. Entonces se rumoraba que sería el candidato del partido que fundó su hermano y ahora dirige su sobrino el Niño Verde, pero tampoco lo fue. Luego fue candidato por un rato por Alternativa, pero otra vez quedó fuera. Y entonces se le ocurrió volver a jugar con su candidatura ciudadana no aceptada, ha hecho locuras como proponer entregar calcomanías del Doctor Simi para que quienes lo quieran como presidente las coloquen en las boletas electorales o, la más reciente, llegar al World Trade Center, un poco antes de que iniciara el segundo debate, atril y silla en mano quesque para debatir… obvio, ni lo dejaron entrar.

El juego

Una vez registrados oficialmente como candidatos, entraron al juego. El que debíamos dar por muerto, que luego fue indestructible, inició como favorito, así que los golpes se concentraron, primero discretamente y después a lo descarado, en él; así que López Obrador señaló complot de lo que llamó PRIAN — el PRI con Madrazo retándolo a debatir y el PAN con Calderón sacando trapos amarillos al sol —; conservaba su imagen de mártir, pero se le ocurrió decirle al presidente Fox, “cállese, chachalaca” y su popularidad cayó.

El nuevo favorito fue Calderón y como en todo reality show, los golpes cambiaron de objetivo y fueron contra él, se empezó a hablar de una elección de estado y de muchas otras cosas horribles, el Niño Verde se asomó al show y Madrazo — que tanto retó a AMLO — declaró que ambos estaban juntos contra la elección de estado. No lo dijo una blanca palomita, no, lo dijo el rey de las elecciones de estado al tiempo que proponía unirse con quien no hace mucho tachaba de cobarde. Extrañamente, eso le permitió subir poquito en las encuestas y entonces procedió a desligarse del PRD y lo tachó de partido conflictivo y violento.

Claro, el PAN, quesque sin Calderón, emitió spots calificando a López Obrador de “peligro para México” y la alianza entre PRD, PT y Convergencia, emitió también spots donde responsabilizan al panista de firmar el FOBAPROA. Y entonces, llamaron a la voz de Big Brother, perdón, al TRIFE, para que calmara primero a los panistas y después a los perredistas.

Roberto Campa se concentró primero en pegarle a Madrazo, pero a estas alturas, lo que importa en el juego es salvar el pellejo, o lo que es casi lo mismo, el registro, así que ha usado sus spots y hasta el debate, para pedir a los electores que den una de las tres boletas a Nueva Alianza, para que pueda subsistir. Parece que el primer nominado para perder no sólo la elección, sino el registro, es Campa.

La que parecía que estaría en las mismas condiciones que Campa, fue Patricia Mercado, de Alternativa, pero no, luego del primer debate subió y subió y subió un par de puntitos, suficientes para conservar el registro, así que tal vez ella y su partido estén nominados sólo para perder la elección.

Y quien ni está en el juego, pero no se rinde es Víctor González Torres, alias “lo mismo, pero más barato”, alias el Doctor Simi, que de sobra sabe que no puede contender y sigue insistiendo, o lo que es lo mismo, no es un candidato, es un similar de candidato.

Como sea, todos los candidatos han cambiado sus estrategias durante este lindo reality presidencial, todos tienen cola que les pisen y todos ponen cara de niños bonitos para pedir el voto, a la vez que saturan de propuestas inviables hechas como si no existiera el Congreso o como si éste les fuera a resultar completamente favorable y complaciente. Fox, nos guste o no, también llegó con sus propuestas y el Congreso — dividido y trabajando más por intereses de pequeños grupos que por intereses de la nación — decidió qué se hizo y qué no.

Los complots

Todos contra todos, esto incluye cambiar de aliados como cambiar de ropa, tirarle al más fuerte como en El rival más débil, denunciar ataques con cara de “yo no fui”, mientras se da la rotación de militantes entre partidos y lo mismo salen unos a unirse al proyecto de Fulanito que otros a fomentar el voto útil por un candidato que no es de su partido.

Las estrategias

Perdidas, o muy obvias o tardías o francamente incoherentes. Se les pasó llamar a la Chiva — la que ganó en algún Big Brother —, ella sí que es la reina de la estrategia y del complot.

Los nominados

Roberto Campa está nominado para perder la elección y el registro. Patricia Mercado para perder sólo la elección. Roberto Madrazo para perder la elección — ya puede considerarse ganador por haber suavizado su imagen y por llegar “vivo” a este momento de la campaña —.

La silla

Y la silla es para… Calderón o López Obrador, aunque ninguno de los dos me convence… vaya, corrijo, ninguno de los cinco me convence. Pero estos dos son quienes tienen posibilidades de ganar, ya veremos cuál se queda con la grande y ya veremos qué pasa después.

Los medios

Felices y contentos, transmitieron hasta el cansancio spots contradictorios acerca de lo mismo, en los que forzosamente alguna de las versiones — o las dos o todas —  miente o dice verdades a medias; obvio, a los medios, sobre todo a los electrónicos, les fue más que bien, ya que la mayor parte de los gastos de campaña se fue en ellos.

Muchos hablaron de manipulación de los ciudadanos con tanto mensaje nefasto, pero más que los ciudadanos, los manipulados fueron los mensajes. El caso de los ciudadanos es crítico, porque no hay educación para la recepción de medios, como tampoco hay formación política y menos memoria histórica. Eso sí, entre todos pagamos el reality político nacional con todo el despilfarro que esto implica.

¿Los culpables? Todos. Partidos, gobierno, sistema, medios, nosotros.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.


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Del debate y otras curiosidades, por Dorismilda Flores Márquez

Después del segundo debate, no me atrevo a hablar de ganadores y perdedores, hay temas y poco tiempo para que cada candidato hable, no alcanza para dar a conocer propuestas y todavía lo malgastan en ataques que a veces ni se aclaran y, lo peor, la sociedad no está representada en el debate… sería genial un formato que permitiera preguntas de los ciudadanos a los candidatos con sus respectivas respuestas.

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En un ejercicio sobre comunicación y política, mis alumnos definieron a la democracia como “servirse de los demás haciéndoles creer que se les sirve a ellos”.

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Cuando los candidatos se sienten más de lo que son y la gente se ve más torpe de lo que es… ocurre lo que en cierta colonia del distrito III de Aguascalientes: vino Alma Hilda, candidata a diputada federal por el PAN, y prometió dar empleo y construir guarderías, como si eso estuviera entre las funciones de una legisladora, y además regaló recipientes de plástico a las señoras fodongas que se congregaron a escucharla — a mí no me tocó, porque ni soy señora ni soy fodonga ni entré a su reunión, pero re bien que me enteré —. Días después, llegó Paty Ramírez, candidata a diputada federal por la Alianza por el bien de todos, integrada por PRD-PT-Convergencia, y en lugar de proponer o ya de perdida prometer algo, se dedicó a criticar los elevados gastos de campaña del PAN, justo cuando su alianza le entró también al despilfarro en spots y otras maravillas… y, claro, también regaló recipientes de plástico a las mismas señoras fodongas, que esa vez le aplaudían a ella. También entre la sociedad se cambia de camiseta con una facilidad impresionante.

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Y en otros asuntos, medio México se indigna por las declaraciones de Tiziano Ferro (de que las mexicanas somos feas y bigotonas), pero ni se inmuta ante nuestros candidatos presidenciales que se dan hasta con la cubeta. Y a propósito de Tiziano Ferro, en varios programas de espectáculos se dedicaron a hacer una colecta de mensajes en su contra, de parte de la llamada comunidad artística, muchos francamente ofensivos; cierto, él ofendió primero, pero, ¿no nos convertimos en lo mismo que criticamos al ofender por igual a él que a italianos y europeos en general?

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.


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El debate, ring de box para candidatos, por Christian Erazo Ortiz

·         Calderón, Madrazo y Campa cambiaron las propuestas por los “golpes”.

·         El gran perdedor, la ciudadanía.

·         Lo rescatable sin duda, Patricia Mercado.

Para algunos, el 25 de abril por fin llegó, para otros simplemente pasaría desapercibida esta fecha. El tan esperado y mermado debate entre los candidatos que buscan ocupar la silla presidencial (por eso a López Obrador no le interesó ocupar la silla que le fue asignada para el debate, ni mucho menos asistir) estaba por comenzar y los protagonistas afinaban los últimos detalles en coordinación con sus entrenadores, perdón, con sus respectivos asesores, para iniciar la batalla como cualquier boxeador que se alista para enfrentar una dura pelea.

Uno de los salones del World Trade Center, acondicionado para realizar este encuentro que albergo a los cuatro candidatos; las cámaras de televisión, la iluminación y el guión que habría de seguir la moderadora para ordenar las intervenciones de cada uno de los candidatos estaban listos, los que no lo estaban, ni creo que lo estuvieron fueron los propios candidatos.

Este ejercicio de confrontar las ideas de uno con otro, careció, a mi parecer, de esto último, a excepción de Patricia Mercado, candidata de Alianza Social Campesina, quien se dedicó a explicar sus propuestas, así como a reafirmar su ideología izquierdista y mantenerse al margen de los ataques entre Felipe Calderón, Roberto Madrazo y Roberto Campa durante gran parte en que duro el debate. Patricia emitió un discurso “fresco” y dirigido a sectores sociales bien definidos, tales como el de las personas con capacidades diferentes, el de la comunidad gay de nuestro país, campesinos y en general el de las mujeres, que son la mayoría en México.

Pude ver a un Roberto Madrazo, tranquilo en ciertos lapsos y seguro de sí mismo de lo que estaba diciendo, pero en otros, algo nervioso derivado de la preocupación por leer bien sus tarjetas de apuntes, en lugar de tratar improvisar hablando siempre de frente  a la cámara. Madrazo le apostó al discurso basado en la crítica al gobierno de Fox y al vínculo de Calderón con éste, al contestar los ataques del panista, en vez de concentrarse en dar a conocer los “cómos” de sus propuestas, que es lo que realmente le interesan a la población. Empero, Madrazo se mostró combativo ante los ataques de Calderón y Campa, quienes formaron un solo frente de ataque contra el candidato priísta.

Por otro parte, vimos a un Felipe Calderón más seguro y motivado, debido en gran parte al resultado de la última encuesta que publicó el periódico Reforma, en la que  Calderón, según esta encuesta, ya se encuentra dos puntos arriba del propio López Obrador. Sin duda alguna, la publicación de este resultado a unas cuantas horas del debate, influyó en el ánimo de los candidatos que asistieron a él. Lo que reflejó a un Calderón, hasta cierto punto, soberbio empleando un discurso demasiado “sloganizado” en el que sólo me dice frases “bonitas” y motivadoras, pero que me hacen pensar en el discurso de Fox cuando fue candidato hace seis años. Aunado a la incongruencia de este, ya que en una de sus propuestas para los trabajadores, señaló textualmente “Propongo a todo aquel que consiga un empleo en determinada empresa, mi gobierno le pagará las cuotas del IMSS durante el primer año de labores”, pues no que López Obrador es el candidato populista que subsidia a la sociedad de manera irresponsable. Esta propuesta del panista realmente me sorprendió, porque la propuesta resulta hasta cierto punto paternalista, lo cual “vomitan” los gobiernos de derecha, como el del “Señor de las botas”.

Y si le agregamos a que Calderón esta rodeado de asesores faltos de ideas, ya que repitió en este debate el mismo discurso que leyera Felipe Aznar, ex presidente de España, en la visita de apoyo al proyecto de Acción Nacional, diciéndolo así, palabras más palabras menos, “Los mexicanos tienen que decidir entre la aventura y las estabilidad, entre la irresponsabilidad y la responsabilidad del manejo de los recursos públicos”. En fin, es Calderón el de “las manos limpias”, aunque a la ciudadanía creo que le interesa más un candidato que les diga cómo va a resolver los problemas, y no que presuma de la pulcritud de sus manos.

En cuanto a Roberto Campa, candidato de Nueva Alianza, parece que le gritaban segundos antes de que fuera el turno de su exposición: “luces, cámara, acción”, luego de que durante todo el debate lo observé muy histriónico, es decir, con poses muy actuadas, con el tono voz muy “acartonado”. Sus intervenciones fueron utilizadas más para contar historias trágicas de migrantes, que para dar a conocer propuestas que solucionen éstas, así como dedicarse a denostar a Roberto Madrazo; éste le respondió acertadamente, señalándolo como un político contratado para candidato a la presidencia y para atacar conjuntamente con Calderón al candidato de la Alianza por México. El objetivo de Campa, no fue el de ganar el debate con base a propuestas, sino el de “golpear” a Madrazo.

En este mismo sentido, creo que este debate quedó a deber, para mí no hubo ganador, incluso el gran perdedor fue la ciudadanía por ver, los que lo vieron, un pobre debate carente de propuestas o ideas, es decir, de falto de contenido porque sólo vi y escuché en gran parte, denostaciones entre Calderón y Madrazo, mostrando ambos a la cámara, las “evidencias” (hojas en blanco, fotos de departamentos en Miami, videocasete, etc.) de su mal desempeño como políticos, en vez de ser conciliadores y explicar sus propuestas al tele auditorio.

La cobertura y difusión a este primer debate, puedo decir que por los medios de comunicación no quedo, puesto que este primer debate se transmitió en vivo por seis canales, si no me equivoco, entre los que pertenecen a televisión pública y de paga, tales como el canal 5, Azteca 7, Telefórmula, CNN en Español, Canal 11 y Canal 22; sin embargo, creo que la mayoría de los aguascalentenses, cuando el reloj marcaba las 20:30 horas, tiempo en que daba comienzo  la transmisión de el debate, posiblemente se encontraban en la Feria festejando el día de San Marcos, o deleitándose con la presentación en vivo de la Sonora Santanera, o simplemente algunos todavía se encontraban en la chamba. No obstante, reconozco que no se perdieron de nada.

Lo que sí queda claro es que los medios de comunicación masiva están contribuyendo de forma responsable e importante para que la sociedad tenga las herramientas mediáticas necesarias que le puedan ayudar a decidir el voto por cualquiera de los candidatos en contienda.

Porque no se vale decir que ninguno de los candidatos nos convence, y que por este motivo no vamos a votar; por el contrario, debemos decidirnos por el menos peor, ni modo, son los candidatos que tenemos como opciones y tenemos que ejercer este derecho que también es obligación de todos los mexicanos.

Finalmente, espero que para el próximo y último debate, éste sea un poco de más altura en cuanto al contenido, y que ahora sí se presente el “Peje”, quien anteriormente hizo tanto alarde de que los debates son necesarios para que la ciudadanía se dé cuenta de las intenciones de quienes nos piensan gobernar.

Christian Erazo Ortiz es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, es simpatizante de la Alianza por México (PRI-PVEM).


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La tevé de un mundo inseguro, por Luis Buero

¡No olviden el pochoclo y el algodón! Desde hace tiempo tenemos en pantalla necropsias reveladoras, y en poco tiempo disfrutaremos de un ciclo de crímenes irresueltos donde veremos las fotos de restos humanos descompuestos en la bañera, en los pozos ciegos y en una alguna cañería de agua tapada.

Y aunque los sobrinos del Tío Sam duden que a Kennedy lo haya matado Oswald, en la pantalla nos siguen convenciendo en excelentes ficciones y documentales, que ellos con un pelito de ameba del cuerpo del occiso averiguan hasta la dirección de la maestra de primaria del bastardo que lo asesinó. Aunque aquí también filmamos forenses piolas en tevé, que nos transmiten las voces de hematomas y cuchilladas, ya que como ellos dicen, el cadáver habla.

Pero, como si nos faltaran achuras y chinchulines de víctimas de los crímenes criollos y foráneos, también se han agregado los realities que compiten con las versiones extranjeras de cirugías y reconstrucciones de rostros y otras partes del cuerpo. Nos sorprenden con operaciones de cambio de sexo en vivo y en directo, rostros con atrofia muscular y labio leporino que se abren al ojo de la cámara para que veamos cómo un bisturí los transforma en segundos. Y eso no es todo, también nos proveen series en las cuales las protagonistas charlan con los muertos, cuyos fantasmas vuelven a la Tierra a reconciliarse con los seres queridos y saldan todas las cuentas pendientes hasta que una luz divina se las lleva.

Tengo la imprecisa alucinación de que cada vez que los Estados Unidos padecen un presidente belicista, de esos que exportan guerras o hacen que su gente esté en peligro de sufrirlas en su territorio, aparecen (mágicamente) programas y películas que nos ayudan a digerir el antes, el durante y el después de una conflagración mundial. Y no me refiero a una propaganda directa que nos muestre que los rusos, latinos, vietnamitas, negros  y  árabes son los malos, sino a algo más subliminal aún, como si nos dijeran: “no es tan impresionante ver un tipo estropeado por un misil, y si se va para el otro lado, no te preocupes que alguna médium lo comunica con el presente y viene cuando se le canta”.

En la película El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, se muestra un pueblo pequeño, perdido en la meseta española en 1940 al cuál llega como estreno la película Frankenstein. En el desvencijado salón donde se exhibe el film, entre el público, hay dos niñas, Ana e Isabel, que miran atentamente la película, y luego, a la noche, Ana le pregunta a su hermana por qué el monstruo mata a la niña luego de regalarle una flor, y por qué al final muere él también. Interesante duda de la chiquita que no hallaba en la lógica interna del guión una causa cuyo efecto fuera ese acto de violencia extrema.

Nosotros tampoco, pero, mientras tanto, ya nos acostumbramos a cenar presenciando una autopsia en colores, mientras mojamos el pan en la salsa.

Luis Buero es guionista, periodista y psicólogo social.  Colabora para el cafecito desde Argentina. Visita su sitio:  http://www.luisbuero.com.ar


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¿Réquiem por la cultura?, por Dorismilda Flores Márquez

No existe una sociedad sin política y sin comunicación, las necesitan, se necesitan para poder ser. Y no puedo pensar tampoco en una sociedad sin cultura o sin religión, sin eso que da sentido a la vida, que la mueve, que nos convierte en alguien, nos da identidad. En el campo religioso, diversos autores hablan de que en la modernidad se quiso hacer un mundo sin Dios, apoyado totalmente en la razón, de modo que se negaba a Dios para afirmar al hombre; y, ante el fracaso de la modernidad, ahora, en la posmodernidad, se vive sin Dios y sin el hombre, se vive de cosas y apariencias (De Regil Vélez; 1997). Con la cultura pasa algo similar, parece que se quiere vivir sin ella y que lo único importante es el desarrollo económico, el bienestar material, cueste lo que cueste… y no hablo sólo de dinero. Según Raúl Trejo Delarbre, “quizá parte de esa difuminación de ideologías que algunos llaman posmodernidad sea la abolición de las corrientes de pensamiento tal y como existieran en muchos países” (1996).

Hoy tenemos todo y a la vez nada. Por un lado, vivimos en lo que algunos llaman sociedad del conocimiento y otros simplemente sociedad de la información, y tenemos las mil y una posibilidades — de conocer, investigar, reflexionar, compartir y generar algo nuevo — que nos da el acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicación; se trata de un mundo de información y conocimiento, no cuantificable, tal vez inimaginable. Pero, también hay desde hace años, una tendencia a la especialización, en las carreras, en el trabajo y a veces hasta en la casa. Entre lo general y lo específico, hay algo que se pierde en el camino, eso que sí tenían las generaciones anteriores, la cultura general.

De pronto, tenemos funcionarios públicos y periodistas que cambian de nombre a escritores y músicos, actrices que le dicen tsurimis a los tsunamis, conductores que mandan saludos a quienes los ven a través de cierto canal europeo en países como Bélgica y Australia (qué alcance, caray, qué alcance), reinas de belleza que si pudieran pedir un deseo buscarían la paz mundial aunque no sepan qué es exactamente eso. Y tenemos también un pueblo que no sabe quién diablos es Haydn, pero canta con mucho entusiasmo las canciones de RBD; que no lee un libro al año, pero pasa varias horas diariamente viendo televisión; que no sabe quién decidió que nuestra bandera tuviera esos colores y ese escudo, pero re bien que se la cuelgan cuando gana la Selección; que se puede reír de Fox por el incidente de Borgues, pero no ha leído un solo libro de Jorge Luis Borges; y, algo maravilloso, que se queja todo el tiempo de los contenidos perjudiciales y violentos de los medios de comunicación de masas, pero no es capaz de ver Abrelatas en vez de Laura en América.

Los medios de comunicación sirven para entretener, para informar, para socializar, pero también son vehículos de acceso al conocimiento. Y, por algún extraño motivo, empresarios, gobiernos y público, siguen viendo lo comercial y lo cultural en carriles diferentes; y entonces, los medios comerciales llevan chatarra hasta el último rincón, mientras los medios culturales sufren y lloran para llevar buen contenido a las tres personas que se dignan a hacerles caso.

Sí, nos guste o no, la basura es de arrastre popular, la cultura no interesa a todos. ¿Qué hacemos? ¿Le damos al pueblo lo que pida? Tal vez ni siquiera es lo que pide, tal vez no está acostumbrado a otra cosa. ¿Desaparecemos lo poquito bueno que hay porque “no es rentable”? Perfecto, hagámoslo, vamos todos, seamos un bonito pueblo de sacos de huesos, de robots muy productivos, aunque torpes; que no haya difusión cultural, tampoco investigación científica ni religión ni arte ni reflexión… ni pensamiento. Hagamos dinero para dárselo a nuestros dueños, no cuestionemos, seamos felices con lo que haya, con lo que nos quieran dar, no importa que sea basura; seamos conformistas, total, ¿para qué queremos algo mejor?, ¿para qué nos queremos cultivar?, ¿para qué queremos pensar?

¿Eso queremos? Porque hacia allá parece que vamos. Hoy todo mundo se escandaliza cuando se sabe de un vídeo-escándalo político, cuando hay un asesinato que conmociona a la sociedad (siempre me he preguntado por qué unos causan más revuelo que otros, más o menos crueles, todos son lo mismo, asesinatos), cuando los candidatos se dan hasta con la cubeta… y no muchos se escandalizan cuando se acaba un medio cultural, al fin, que “nadie” los ve-oye-lee.

Lo más triste es que esto no es nuevo, ya desde 1895, Amado Nervo escribió acerca de la crisis cultural, el cierre de periódicos y la ausencia de lectores; para él, las causas de la desaparición de los espacios culturales eran: el analfabetismo de las masas, la hostilidad del gobierno y los impuestos del papel (Pérez Gay; 1996).

Recientemente, en la presentación del libro de Gustavo Meza, Víctor Solís hablaba del abismo que hay entre el presupuesto dedicado a obras públicas y el que se destina a la cultura, mucho contra casi nada, parece que es más importante un paso a desnivel que las personas.

Y así, el tiempo pasa y las instancias culturales siguen desapareciendo, sea en pausitas — con recortes de presupuesto — o de golpe y sin decir “agua va” — como el Suplemento Arena y Radio UAA —.

El caso de Radio Universidad me parece todavía más preocupante, porque se supone que las universidades aportan a la sociedad el fruto de la investigación, generan conocimiento; si no, no son universidades, son simples institutos de capacitación para el trabajo. La orientación fundamental de cualquier universidad debe ser científica y cultural; pero la ciencia y la cultura necesitan difundirse — no se generan para que nadie sepa de ellas, ¿o sí? — y si el más importante de los canales de difusión científica y cultural de la Universidad Autónoma de Aguascalientes era justamente Radio Universidad y ésta cambia todo su contenido para dar paso a una radio-sinfonola, ¿qué pasó ahí?, ¿cambió el objetivo de la universidad? Me encanta la música, pero la cultura es mucho más que música.

“La ciencia que no se ve, no existe”, reza un banner en el sitio de la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal. La ciencia y la cultura que no se ven, que no se oyen, que no se leen… tampoco existen, aunque hayan sido creadas para el progreso de la comunidad.

Como sea, no es momento de doblar las manitas y cerrar la boca, no es momento de quedarnos sin cultura, no tenemos por qué ser simples robots que producen sin sentido. Algo tenemos que hacer.

Bibliografía

De Regil Vélez, José Rafael (1997). Sin Dios y sin el hombre. Aproximación a la indiferencia religiosa. México: ITESO, UIA.

Pérez Gay, Rafael (1996, enero). La brújula de la historia. En Aprendamos, 34, 21-32.

Trejo Delarbre, Raúl (1996, enero). Prensa: el postrero lugar de la cultura. En Aprendamos, 34, 33-45.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.


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Expresión y difusión de las ideas como derechos fundamentales e irrenunciables, por Salvador de León Vázquez

En Aguascalientes vivimos tiempos difíciles para los derechos civiles y las libertades fundamentales relacionados con la expresión y la información. Tal parece que basta aludir a la denuncia fácil por parte de las autoridades de las instituciones diversas del estado en donde según ellos señalan que grupos opositores quieren arrebatar el poder (ven moros con tranchetes), con lo cual pretenden legitimar lo que es ilegítimo bajo cualquier circunstancia: la postura autoritaria que violenta nuestros derechos a disentir, a expresar nuestros desacuerdos en un clima de debate público y a difundir nuestras ideas y confrontar otras en los espacios disponibles para ello, como los medios de comunicación y otros canales de información importantes.

Nuestras autoridades parecen no entender que la discusión y el debate también es un mecanismo necesario para el desarrollo de la comunidad, y que el total acuerdo con sus ideologías más que avance es un retroceso en tanto que evidencia un clima de autoritarismo y de temor a expresarse libremente.

Las ideas bajo las cuales se han construido las democracias modernas, desde la propuesta del contrato social y la Carta de los Derechos del Hombre derivados de la Revolución Francesa y la Ilustración y el desarrollo de los derechos civiles, políticos y sociales con el proceso de construcción de ciudadanía en Inglaterra, otorgan un lugar especial al hecho de que los ciudadanos libres y responsables podamos discutir las cuestiones públicas y ser partícipes de las decisiones de lo público (sin que lo público se refiera exclusivamente al Estado, sino también a lo económico y a lo social).

La Declaración Universal de los Derechos Humanos signada por los países integrantes de la ONU desde 1948, y antes que ese documento, nuestra propia Constitución de 1917, ponderan estos derechos y libertades como elementales e irrenunciables. De tal manera que cuando una autoridad de cualquier institución, sea del Estado, de la universidad pública, de la fuerza pública, empresarial, etcétera, obstaculiza el pleno ejercicio de los derechos de expresión y difusión de las ideas está no sólo violentando derechos ética y moralmente importantes, sino también está incumpliendo el mandato constitucional.

En la defensa y la plena garantía de estos derechos, Aguascalientes se encuentra en un lugar muy atrasado. Por ejemplo, en el sexenio de Felipe González, se aprobaron penas para los llamados “delitos contra el honor”, que llegan hasta cinco años de cárcel, lo que pone a nuestro estado apenas por encima de Chiapas (en donde la pena llega hasta nueve años) y junto con Guerrero, como uno de los estados más intolerantes con respecto a la libertad de expresión. No por que sea bueno solapar a quienes difaman a los otros, sino porque sirve de recurso legaloide para que los personajes públicos presionen a periodistas y otros ciudadanos que colocan ideas críticas con respecto a ellos en el debate público local, permitiendo así a los políticos intimidar a sus opositores con el manejo de la ley.

En otras entidades en donde tienen un entendimiento más adecuado del Derecho, han colocado la regulación de la difamación y del libelo en el ordenamiento civil, no en el penal, en donde deben estar toda vez que el derecho a la expresión es un derecho civil. Con ello, quienes disienten del actuar de la autoridad, no enfrentan presiones tramposas cuando intentan colocar sus discursos en el espacio público.

Nuestras autoridades, por otro lado, lejos de mostrar madurez frente a la crítica y asumirla como un ejercicio responsable de cualquier ciudadano, se refugian en la victimización. En lugar de permitir y alentar el debate y la participación, pues de éstos podrían generarse ideas fructíferas para el desarrollo comunitario, se dicen víctimas de conspiraciones y alianzas secretas que buscan desbancarlos del lugar que en ese momento ocupan, acciones que consideran fuera de todo proceso de tipo democrático.

Cuando en realidad el mejor ejercicio democrático es la constante discusión de cómo se ejerce el poder, la denuncia de lo que está mal y el respeto que se debe otorgar a otros a pensar distinto de cómo lo hace la autoridad y a proponer alternativas de acción a las que ha gestionado la misma autoridad. No debemos ya dejarnos asustar con el “coco”, como antes, cuando gritaban “¡vienen los comunistas!”.

Aún cuando sea cierto el asunto de las conspiraciones y las alianzas, quienes las practican también están en pleno ejercicio de sus derechos democráticos, pues el derecho de asociación es otro que está reconocido por nuestra Carta Magna y por los tratados internacionales sobre Derechos Humanos.

Incluso las estrategias y acciones por la búsqueda del poder son legítimas, puesto que la contienda política es una de las mejores expresiones de las democracias modernas, y todos los ciudadanos tenemos derecho a aspirar al ejercicio del poder y luchar por obtenerlo.

Nuestras autoridades deben madurar en este aspecto y nosotros, los ciudadanos, debemos exigirles que lo hagan.

Salvador de León Vázquez es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestro en Comunicación por la Universidad de Guadalajara; actualmente, cursa el Doctorado en Estudios Científico Sociales con especialidad en Comunicación, Cultura y Sociedad, en el ITESO.