El Cafecito


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Ideas peligrosas, por Samantha Muñoz Pérez

¿Cuántas veces no hemos estado de acuerdo con el dicho popular “el hombre llega hasta donde la mujer quiere“? Diariamente somos capaces de aceptar como verdad las falacias de la “sabiduría popular”, por llamarla de alguna manera, es decir, parecen verdades irrefutables esos dichos, pero no lo son. Esa palabrería se puede convertir en peligrosa al instalarse en nuestras mentes. La capacidad que todos tenemos de razonar debemos explotarla en este tipo de cosas también, porque aunque nos parezcan dichos triviales, no lo son, tienen mucho de fondo. De hecho, afectan la percepción social y he aquí mi refutación: las mujeres no somos las únicas responsables en una relación sexual, si a un hombre se le enseño desde niño a ser el ‘malcriado al que le permitían hacer lo que quisiera’ no es problema de su novia o su esposa, no es culpa de ellas que su pareja quiera tener sexo a toda hora, no es responsabilidad de ellas ‘tener ganas’ cuando a él ‘se le antoja’, no es responsabilidad exclusiva de ellas que tengan que parar a un hombre que trata de traspasar su espacio personal-sexual. ¡No!, porque si estamos de acuerdo con esto, quiere decir que aceptamos que el hombre debe comportarse como quiera, hasta violar a su pareja o a quien sea, puesto que la mujer en cuestión no le puso un alto. ¡Aguas! ¿Se dan cuenta de lo peligroso de no meditar lo que escuchamos diariamente?

Hay que aclarar que las mujeres sí somos culpables, pero de aceptar dichos como esos y aplicarlos en nuestra vida. Las consecuencias ya son visibles en juicios de violación en los que no puede probarse dicho acto y donde se falla a favor del atacante, ya que la mujer no puso un alto y en algún momento hasta coqueteó. ¿En qué momento puede decirse que la mujer propició que un tipo irresponsable y enfermo sexual (enfermo, porque tiene una falla en el cerebro para controlar sus impulsos sexuales) la viole? Tanto ha sido el libertinaje y la falta de valores difundidos en los medios de comunicación que esos casos van en aumento. Tanto el hombre como la mujer tienen el deber, el compromiso de controlar sus impulsos sexuales, por tanto, es responsabilidad de ambos ‘acordar’ hasta donde llegará su intimidad. Dios quiere que disfrutemos de nuestra sexualidad con amor y el amor es lo que no queremos comprender por la serie de compromisos que conlleva, y pensamos que es mejor si nos dejamos llevar con lo que la mayoría dice o cree, así que mejor es ‘hacer el sexo como en la tele’, comportarnos como en las series televisivas o en las películas, como ‘chupamirto’ (o sea, un animal que por instinto y necesidad anda de flor en flor extrayendo su néctar). Así que, para terminar, dejémoslo en que “el hombre llega hasta donde ambos, hombre y mujer deciden llegar”.

Samantha Muñoz Pérez es periodista; actualmente es miembro de la Red Ciudadana en Apoyo a Andrés Manuel López Obrador.