El Cafecito


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La batalla próxima será entre las huestes del PRI y AMLO, por Carlos Antonio Villa Guzmán

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Con el PAN prácticamente fuera de la competencia por la presidencia en 2012, a menos que FC deje de insistir en controlar el partido y alcancen a componer algún escenario que pudiera recobrar confianza, aunque se vea esto prácticamente imposible en el breve tiempo que les queda, la lucha más significativa en la que se van a enfrascar los contingentes políticos a medida en que se den los tiempos, será entre Andrés Manuel López Obrador y su futuro retador: el PRI.

Si Televisa impone a su cachorro de telenovela, será pan comido para las huestes del tabasqueño llegar por fin a los Pinos. ¿Caerá el tricolor en el error de dejarse llevar por el canto de las sirenas mediáticas? Sería una oportunidad invaluable para quienes estarán con AMLO, sea cual fuere el partido o filiación política donde pertenezcan en dos años más.

La crisis, que ya algunos analistas comparan con la gran depresión de 1920, se encargará de desmoronar lo que queda de confianza en las propuestas neoliberales. ¿Con qué le van a salir a la gente para allegársela? ¿Cuál empleo? ¿Qué bienestar? Los ofrecimientos para desactivar la bomba, si es que no nos estalla antes, estarán orientados hacia causas populares. “Por el bien de todos primero los pobres”, era el eslogan que se hizo tan famoso y no menos cierto en significado.

El PRI, que durante veinte años practicó la recalcitrante política del neoliberalismo económico, con un elevado desprecio por las causas populares, no tendrá más salida que mimetizarse en un partido de izquierda moderada social y democrática.

Ya veo a Beatriz Paredes con su elocuencia a modo de epifanía, para encender los ánimos del pueblo oprimido que no ha tenido un buen guía, como aparentaba serlo quien finalmente se quedó con un puñado de seguidores. Eso dirá tan sólo al comprobar la mínima resurrección del peje.

El PRI tratará de demostrar que es más de izquierda que todas las izquierdas que pululan dispersas con y sin partidos. Hablará de todo lo que ha hablado y casi nunca cumplió: justicia social, seguridad, bienestar, apoyo al campo, a la clase trabajadora. Todo lo popular se pondrá de moda, pero, a nivel discursivo solamente, porque del dicho al hecho hay un gasto corriente que se lleva el presupuesto.

Los próximos tres años en la cámara, el tricolor los dedicará a sembrar literalmente en el campo fértil de los pobres que es la mayor parcela del país. Habrá ilusionismo y prestidigitación a nivel congresista con tal de fomentar la empatía necesaria para recuperar el poder ejecutivo.

Mientras tanto, Andrés Manuel continuará con la misma estrategia que lo mantiene un día sí y otro también, apareciendo en los medios con sus señalamientos verbales, que no se apartan de la realidad y causan estragos en las filas adversarias.

No era necesaria clarividencia alguna para pronosticar el derrumbe del calderonato, el espuriato, como le llamaba a esta negra etapa el desaparecido amigo José Zamarripa. El presidente “haiga sido como haiga sido”, enfrascado en una guerra externa contra poderes fácticos invisibles y otra interna entre correligionarios partidistas, acabará seguramente en una ínsula política cada día más extinguida o aventará la toalla.

Lo más probable es que el reagrupamiento que marca distancia del pan calderónico, incluido el clero, busque pactar con el creciente poder priísta, con el mismo objetivo que lo hicieran en su momento los del PRI cuando el PAN se mostraba como la fuerza capaz de ganar las elecciones federales y se aprestaba a gobernar. Todo con tal de evitar la llegada de un político auténtico, que efectivamente pusiera en orden y legalidad al país, aunque tuviera que llevar a unos cuantos a la cárcel, entre ellos al jefe del clan Salinas, uno de los artífices mayores del desastre cuya urdimbre comienza desde que fuera titular de la SPP, en el estigmático sexenio de Miguel de la Madrid.

¿Podrán las fuerzas de los privilegiados capitalistas nacionales y trasnacionales, sumadas con los políticos de derecha coaligados, al margen de sus colores partidistas, como lo hicieron en 2006, detener una vez más la intensión de López Obrador y sus seguidores de gobernar el país?

Si esto sucediera de nuevo, lo que sigue sí será una hecatombe social.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara.

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El retorno de la pejefobia, por Enrique Puente Gallangos

Hola, amigos de El Cafecito; en esta ocasión regreso con nuevos bríos sobre  el tema de la pejefobia, miedo al discurso de Andrés Manuel López Obrador.

Primero, el origen de la fobia es siempre algo que tienen que ver con la culpa, una culpa que viene del otro; lo planteo así. Las pasadas elecciones presidenciales del 2006 nos demostraron la arbitrariedad e impunidad del poder de los medios, de los empresarios y la complicidad de las instituciones electorales entre otras,  al mismo tiempo que su incompetencia, lo cual jurídicamente arrojo un Presidente electo. Es aquí donde esta el origen de la culpa; el gobierno Federal actual que no es más que un usufructuario del poder, siendo legal, adolece de algo muy importante que es la legitimidad. ¿Cómo se lee esto? La legitimidad no es algo objetivo que lo encontremos en alguna ley, sino es algo que tiene que ver con la subjetividad, con la subjetividad de la democracia, es por ello que la legitimidad es el “reconocimiento del otro” de una mayoría; conjuntando líneas la democracia “es el usufructo del poder reconocido por una mayoría”. Como podemos ver el actual gobierno legal, no fue reconocido por la mayoría de los ciudadanos mexicanos que participaron en la pasada elección presidencial, por lo tanto adolece de la legitimidad.

Los ciudadanos que participamos en la pasada elección y que peyorativamente el analista Carlos Acosta Córdoba de la revista Proceso, en su artículo “AMLO, reflectores gratis”, nos llama “esa parte de la población”, que “somos la mayoría” de los ciudadanos mexicanos que participamos y no decidimos por la alternativa del actual gobierno, somos en un momento dado, los que podremos reconocer en un proceso realmente democrático el gobierno que queremos y de esta forma darle  anhelada legitimidad. Esto no es más que una mezcla de discursos, el jurídico, el doctrinario, el filosófico, el político, el de la costumbre, etc.  Mezcla fóbica hecha por  la perversidad de los medios, el gobierno y la “politiquería”, los culpables de la falta de legitimidad, por ello hablo de culpa; con la cual  hacen una sopa que nos sirven a los ciudadanos en diarios, revistas, medios televisivos, radiofónicos etc., sopa que confunde e indigesta a los ciudadanos que estamos en medio de un discurso de puro prestigio. Sin legitimidad, queridos lectores, el gobierno no puede gobernar y, si lo hace, corre el riesgo de caer en una dictadura.

Ahora quiero regresarme a este discurso de prestigio democrático, que AMLO en su discurso se diga “Presidente Legítimo de México”, y lo repito, en su discurso, es algo que no le debería quitar el sueño a nadie, y digo a nadie; pero cuando este discurso mueve de su lugar al gobierno, grupos de poder y medios de comunicación, es por algo, y ese algo es la culpa, su culpa. Culpa que está con sus tentáculos, tocándoles las espaldas diciéndoles una y otra vez “tú eres culpable”; ellos se resisten a la culpa y niegan su responsabilidad, la reprimen; entonces  buscan un culpable, un otro culpable de lo que hice, donde pueda depositar mis miedos y mi culpa. Para ello crean la fobia, fobia para escaparme y depositar mis miedos en el otro, AMLO, el peligro, el loco, el descalificador, el obsesivo, desproticador, el bocón, el enfermizo, el sediento de poder. Lo interesante de esto es que siguen levantando al muerto, AMLO sigue apareciendo en el discurso político, pero a cuenta del otro, de la culpa del otro, de su culpa que es insoportable, no los deja dormir,  que hasta en sus sueños aparece señalándoles su culpabilidad. Este síntoma social no tiene que ser leído como una simple lucha de caprichos y prestigio, el síntoma generalmente hay que darle un sentido, un sentido que nos dé luz, luz no la final del camino, sino al principio del camino para ya no cometer los mismos errores. Pero eso no es todo, este síntoma, no es más que la antesala a otros síntomas que están ahí esperando ser enfocados por los medios, pero que ya están causando un malestar.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños; actualmente estudia la Especialidad en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en la FLACSO Virtual Argentina; es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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Un 1º de diciembre y dos realidades, por Carlos Antonio Villa Guzmán

El final del día de hoy es como para escribir (el mejor antídoto contra el olvido) de algo que se quisiera ver mejor como un sueño. Regreso a las páginas de este diario en una fecha memorable, un día más que se vivió para la historia de este país hoy convulso por la virtud perdida en la prostitución de sus instituciones y sus aviesos corruptores.

El balance puede ser peor, sin embargo, es ya una pesadilla que la televisión al mejor postor trata como siempre de maquillar a fuerza de los gritos mediáticos de los conductores y la tormenta de manchas (en inglés “spots”) publicitarias que promueven al “país de las maravillas”, donde la dulce Alicia y el inolvidable conejo, se convierten en una caricatura de rancheros que vieron siempre a México “de poca y a toda madre”, mientras sus patrones, parientes, secuaces e hijastros se adueñaron de lo que se pudo en el nombre del padre, de los hijos de la señora y del espíritu ni tan santo que nos jugó a todos los mexicanos la chocarrería de llevarlos a Los Pinos.

Hemos vivido uno de los sexenios más vergonzantes y dañinos en la historia de México que incluso llegó a superar los más aciagos días del decrépito PRI. No tan sólo la economía, la educación y la seguridad, fueron rubros donde se fracasó rotundamente, sino que también la política exterior y no se diga la interior han quedado por los suelos. ¿En qué mejoró la vida de la mayoría de los mexicanos que no llevan por apellido alguno de los muy sonados como Azcárraga, Servitje, Salinas, González, Zavala, Bibriesca, Sahagún, etc.?

Seguramente en lo que muchos de los lectores de esta columna se dan un leve descanso entre sus rutinas de trabajo o estudio, los que invirtieron en el proceso electoral más turbio de la historia donde fuimos perversa y cínicamente engañados, hacen cuentas alegres de lo que el gobierno más dudosamente comprometido de cuantos se hayan visto, les ha de pagar por “la ayuda” que dieron en la campaña. ¿Y saben ustedes quién es el que sufraga, como siempre, todo esto? Para qué les digo, no quisiera amargarles el día.

Solamente el famoso cuñado del software truqueado instalado en las computadoras del IFE, ya había sumado a su clientela a casi todo el gobierno federal y otros estatales en tanto el que hoy fue impuesto literalmente a chaleco de la PFP y la coraza del estado mayor, aprovechaba el puesto de secretario de energía.

Televisa se ahorrará el pago de aproximadamente 500 millones de dólares por uso del espacio radioelétrico, mientras que los mexicanos cautivos por hacienda pagan multas por cualquier atraso o error. Por el estilo andan los demás: son empresarios venidos a enhuesarios que soltaron millones porque les parece que un gobierno a modo es mejor negocio que abrir más plantas o invertir en la bolsa.

Quizá desde el porfiriato no se habían vivido tales desequilibrios, aunque sería muy inexacta y por tanto injusta la comparación. Lo que sí es posible y necesario además comentar, es que los que pretenden tener el control político haciéndose del poder del Estado, no hacen una lectura correcta de la situación que vive la sociedad que es muy diferente a la que priva en sus grupos. No lo han siquiera intentado ya que se mantienen en una postura que no cede un ápice en el afán neoliberal donde todo es mercado y competencia. En esto es en lo único que no manejan doble discurso; son directos y claros. Quien no pueda competir, por pobre, por enfermo, por ignorante, por viejo, si no tiene familiares que puedan hacerse cargo de su vida, entonces tendrá que morirse porque la mirada con la que ven los enorgullecidos del PAN, no está para hacer política social, sino para abrirse a las trasnacionales. Lo que alcance a hacer la caridad de la iglesia y el Teletón es prácticamente el único espacio en que se piensa para los millones de olvidados. Ésa es la política neoliberal: la que debilitó al Estado para dejarnos a merced del mercado. Todo vuelto mercancía, en primer lugar los políticos que se venden como tal. ¿Tienen idea del alcance que pudiera llegar a tener una marea humana descontrolada por la infamia y el hambre? Oaxaca nos lo enseña ya. Y los que se quieren encumbrar a costa del vil engaño y la fuerza bruta, no se han dado cuenta según lo que soporto oírle al tal fecal y a los voceros de su clan.

Se tienen en la mira al IMSS y la producción de energía para venderlas al “mejor postor”, que seguramente serán cuñados o amigos, cuando son casi los únicos bienes que le dejaron a la nación. Aunque sigan como caja chica y botín de las corruptelas que ya son de carácter oficial. Dejarlas sucumbir de abandono es la estrategia para justificar su venta entre una camarilla de especuladores. Así sucedió con los ferrocarriles y mucha más infraestructura que de alguna forma se tenía como bienes nacionales. Los propios tecnócratas como de la Madrid y Zedillo (convertido en socio de la empresa estadounidense que adquirió los ferrocarriles de México) dejaron que se volviera chatarra y descompusieran sus gremios para aprovechar los restos. Tal falta de escrúpulos se vuelve criminal. Y más lamentable todavía es el hecho de que el panismo sigue la misma línea y ha sido más corrupto e inepto, se dieron toda clase de licencias, se enriquecieron en seis años, atrasaron la marcha del país y sin embargo escucho a mucha gente que sale en defensa de estos delincuentes ante lo cual  prefiero dejar la explicación del por qué en manos de especialistas en psicología porque francamente yo no logro hacerlo.

La llegada del que afortunadamente hoy dejó de hacer tanto daño a la patria, fue vista por muchos como un signo de cambio y resultó todo lo contrario; no tan sólo no se depuró la vida institucional sino que se agotó cualquier vestigio de moral y legalidad en ella. Pisaron con botas llenas de estiércol la buena voluntad de la gente que esperaba y merecía honestidad y dignidad de los gobernantes. Aplastaron suciamente la ley durante el mandato (Ley Televisa) y remataron con un manejo de la elección totalmente envilecido por las televisoras, la iglesia, los empresarios involucrados, el Yunque y los que están allende fronteras y cuya sombra de ave que planea en círculos se proyecta en la tierra mientras se hace accesible el festín.

Así que no tienen porque no esperar que millones de mexicanos defiendan la dignidad y los bienes nacionales y se manifiesten con deseos de sepultar esta negra página de la historia a base de una resistencia pacífica que finalmente triunfará, según nos lo dice la misma historia.

El PRI se dio el lujo de cometer innumerables fraudes y se mantuvo por muchos años en el poder: otros tiempos, diferente mapa social y actores. Hoy, es una sociedad distinta que en lo único que se compara es en los agravios sufridos.  Lo demás ya no es igual, porque la gente aprendió a modificar leyes y crear organismos civiles. La cultura democrática junto con la sed de justicia mueve multitudes que se muestran cada día más combativas y exigentes para la rendición de cuentas de los gobernantes.

No les conviene a los usurpadores hacerse a la idea de que las cosas serán tersas y mucho menos caigan en la tentación instintiva y por tanto animal de creer que matando se gana. Porque es el camino más directo y corto a perder. Más les vale no calmar la sed de sentarse en el poder, abriendo una fuente de sangre. Los escucho, los veo hablar ante sus cómplices de la televisión y bueno, se ve a las claras que ya tienen el dedo en el gatillo y qué peligro, porque el suelo tiene gasolina desde Mérida hasta Los Cabos. Su léxico corto, los ademanes y gestos indican la clase de veladora que les ilumina por dentro y seguro no van a poder responder de otra manera.

No puede haber buenos augurios, a menos que en el corto plazo los seguidores de AMLO logremos remontar el fraude como si fuese éste el marcador adverso en un juego colmado de ilegalidad y con árbitros vendidos o nulos.

Los niveles de vida y subsistencia de la gente fueron apostados como en un palenque y se perdió. En tanto la resistencia triunfe no se revertirá el sombrío futuro de las garras del capital sin fronteras ni ley.

El enardecimiento de la gente solamente puede ser entendido en función de esta dinámica de dos espirales en las que dos fuerzas se oponen: una impulsada por las finanzas mezcladas de cualquier origen ya sea narcotráfico, limosnas (México es el 9º país entre los que más aportan al Vaticano) contando con la ayuda de las televisoras, y la otra en la que confluyen diversas corrientes y el apoyo se distingue por la pluralidad de procedencias. Desde etnias hasta universitarios pasando por amas de casa y obreros. Se cuentan intelectuales, artistas y familias de distinto lugar social y geográfico. A diferencia del PAN que ejerce un especial control sobre quienes participan y se muestra más hermético y nuclear, el PRD no hace lo mismo en las movilizaciones y éstas se llevan a efecto fortalecidas con la libre y decidida participación de varios millones de ciudadanos que no militan, mas padecen y no están dispuestos a soportar la ofensa que se les ha hecho desde las cúpulas del poder.

Me consta el Zócalo como una alfombra humana. Tres veces lo viví: el pueblo entusiasta, solidario con la causa republicana, emocionado hasta las lágrimas con la idea de dar un rumbo coherente al país. No se han escuchado, desde mi particular punto de vista compartido, propuestas más inteligentes y sobretodo pertinentes que las que emanan de las conciencias de quienes han configurado una idea de país absolutamente viable y mucho más justa por ser incluyente y soberana. El problema es que la perversidad que sabe que esto significa el fin de los beneficios para unos cuantos, lo trata de impedir de cualquier modo, sin reparar en costos, sin detenerse, sin pensar más que en los bolsillos. Atropelladamente, cínicamente, siguen aferrados a un gobierno que en teoría debiera ser de y para todos y en la realidad es de y para muy pocos. Eso explica el origen de esta escalada que nos ha llevado a la antesala de la guerra o guerrillas o cualquier medida de las que suelen tomar los desesperados y los que se aprovechan de la situación sin pertenecer a ningún bando.

Es lamentable que no lo hayan entendido. Sobretodo porque la sociedad mexicana tenía condiciones (recuérdese la llegada de Fox) para un gran pacto, un acuerdo nacional que nos hubiese puesto en diferente dinámica. Bastaba asumir la realidad y privilegiar la política y enaltecerla, en lugar de despreciarla y pretender “administrar” el país “como una empresa”. Estrategia equívoca y fracasada que lo convirtió prácticamente en un changarro lleno de ratones y con la bodega ardiendo.

El extinguidor y el raticida están en el movimiento ciudadano como única alternativa de nación. Nunca acabaremos de agradecer a Andrés Manuel la entrega, la fuerza y la dignidad que nos ha ofrecido tener como pueblo ambicioso de justicia, condición indispensable para el desarrollo y la paz.

Desde esta modesta tribuna expreso mi gratitud y beneplácito por ver un líder íntegro luchando por lo que merece la gente trabajadora y estudiosa de este país y no como los demás que se revuelven encuerdados por las mafias de toda índole que controlan el poder. Robots de harina endurecida movidos por las microondas a control remoto que saben manejar muy bien sus controladores. Inflados por la ignorancia.

El horno no estuvo para bollos y en cambio salieron panes crudos que rápido se engusanaron. ¿Quién lo apagará?

Carlos Antonio Villa Guzmán es estudiante de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura en el ITESO, es además director y conductor del programa de radio “A ciencia cierta”.


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Qué esperar del próximo(s) presidente(s), por Noe García Gómez

Como yo no voté por Calderón y viví de cerca el proceso electoral, y coincido en buena parte con el TEPJF en el sentido de que el presidente Fox intervino indebidamente en el proceso y también indebidamente se inmiscuyeron las cámaras empresariales, y observé cómo el IFE realizó todo lo posible para no dar certeza a la elección y a los resultados, etc., etc., etc., daré mi opinión a grandes rasgos de que deseo no esperar de Calderón y que deseo esperar de Andrés Manuel López Obrador.

Felipe Calderón

1.- Que no siga la política de represión y linchamiento contra los movimientos sociales: algo difícil de que ocurra, pues sus actitudes demuestran una política de ese tipo. Avalando las intervenciones policíacas de la PFP en Texcoco-atenco, SICARTSA y Oaxaca además de la especulación en la designación del Gobernador con licencia de Jalisco y represor de Alter mundistas Ramírez Acuña como secretario de su gabinete la política que seguirá será la del garrote.

2.- Que no dé más dadivas y concesiones al dúo-polio televisivo: el nombramiento de Luis Téllez es el representante en México del Grupo Carlyle, grupo de las venias de Televisa y que impulsa las privatizaciones de sectores como las telecomunicaciones, ¡oh coincidencia!

3.- Que no impulse la privatización de los energéticos y que no sigan con el saqueo a los recursos de PEMEX:  la primera por suerte no depende del Ejecutivo y convencer a dos tercios de la cámara, algo así como 330 diputados, es cosa que por fortuna se ve complicada; la segunda, ni con mis buenos deseos y muchas peticiones se lograra, la designación de Georgina Kessel que como ella lo dice en un ensayo llamado Liberalización comercial y crecimiento económico: “Las condiciones internas y el sistema de incentivos que se está generando mediante la apertura comercial, la desregulación y la privatización, son los más apropiados para alcanzar los objetivos de crecimiento económico”[1]; esto se traduce en que mientras no se privatice PEMEX, para qué modernizarlo, mejor seguir teniéndolo no como una caja chica del gobierno, sino como la gran caja.

4.- Que no siga el modelo económico existente: cosa más que difícil, dificilísima, con Agustín Carstens empleado del Fondo Monetario Internacional como Secretario de Hacienda y Eduardo Sojo, egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, designado Secretario de Economía, el mensaje es no sólo que se tendrán la misma política económica, sino que se empleará a raja tabla sus máximas neoliberales: adelgazamiento del estado, poder inmenso para el mercado, y muchos números bonitos en lo macro, pero pocos resultados en el bolsillo de la gente.

5.- Que no polaricé más al país: si tiene Calderón ahora como “presidente” (nótese las comillas) como asesor interno o externo al español Antonio Solá, que fue el autor de la campaña sucia y su técnica tiene la influencia del propagandista nazi Joseph Goebbels, será cosa más que complicada.

Andrés Manuel López Obrador

1.- Que sea un contrapeso de la actual elite gobernante: que sus propuestas y puntos no sólo queden en buenas intenciones que diga “los cómos” y “los cuándo”.

2.- Que deje a un lado el pragmatismo: que haga a un lado la política pragmática de las encuestas e imagen, que deje a un lado las alianzas coyunturales que sólo traen losas para la izquierda, que se retomen los principios y la ideología.

3.- Que permita que confluyan todas las izquierdas no con o en una persona, sino en un proyecto: que haga entender que la izquierda no necesita de caudillos, necesita de proyectos y rumbos y esos son los que deben regir la vida de los grupos y personas de izquierda, ¡la esperanza no está en un hombre, está en un proyecto distinto!

4.- Que nos devuelva esa esperanza que él nos mostró y que la derecha a muchos ha robado: que con sus acciones y siendo un líder y no un caudillo nos muestre que siguen existiendo esperanzas para el cambio que necesita el país, que nos muestre que aún con todas la andanadas de la derecha por aferrase al poder.

5.- Que impuse las reformas social y políticamente necesarias, como la de seguridad social, una reforma electoral de fondo, la de régimen de gobierno, la de salud y del trabajo.


[1] http://www.cidac.org/vnm/libroscidac/mexico-cambio/Cap-6.PDF

Noe García Gómez es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; es Presidente de la Secretaría de Asuntos Juveniles del PRD en Aguascalientes. Opínale: honoerato@hotmail.com


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No chille, agarre piedras, por Víctor Díaz de León Jr.

Desde que tengo mi credencial para votar con fotografía, he participado en los procesos electorales de mi municipio, de mi estado y mi país, pero nunca tuve un lugar tan privilegiado para observar el proceso como en el que culminó este dos de julio pasado cuando trabajé para el Instituto Federal Electoral.

El ser funcionario electoral no me impide (y al contrario me obliga moralmente) a cumplir con mi deber ciudadano de votar en la sección que me correspondía. En ese momento me pareció, no la mejor, sino la menos mala de las opciones la que encabezaba Andrés Manuel López Obrador. Como dato, mi voto fue diferenciado, voté por que el presidente fuera él, sin embargo, quería que en el congreso me representaran los candidatos de otra opción política.

Ahora, como votante de él, me declaro en mi derecho de cuestionar las acciones que está tomando y los argumentos que está ofreciendo, y por eso me atrevo a escribir estas líneas.

Voto por voto, casilla por casilla

Pequeña precisión André Manué… los votos fueron contados: voto por voto y casilla por casilla.

Para saber quien ganó (es decir si fuiste tú o Feli-pillo), lo único que tienes que hacer no es voltear al PREP o preguntar en los distritos… es más, ni siquiera necesitas abrir los paquetes porque tus representantes personales ante las casillas, primero, los vieron abiertos, y segundo, estuvieron en el momento en que se contaron los votos. Repito (burp!) voto por voto y casilla por casilla. Tus representantes (a los que tienes derecho como cualquier otro candidato de partido político registrado) tienen en su poder una copia (fiel) del acta que fue entregada al IFE.

Sólo suma. No es tan difícil.

Este es el momento en el que puede salir la voz perredista diciendo que no son confiables las actas por no contener datos reales y precisos. Perfecto, puede existir un error… digamos que se contaron 100 votos a favor tuyo y que en el acta al secretario de la casilla se le fueron las cabras al monte y anotó 10. Pequeña diferencia. Ante esto, los únicos responsables son tus representantes Señor López, ya que ellos debieron haberse percatado en ese instante. Las actas no se llenan en secrecía y además los representantes de partido firman un recibo de que el presidente de la casilla les ha entregado copias de todos los documentos a que se hacen acreedores por derecho.

Conoces las actas, Peje, sabes que los números necesariamente deben cuadrar y, seamos sinceros, para eso están los representantes ante casilla, para velar por tus intereses. Quienes velaban por mis intereses y los de los ciudadanos en general son los funcionarios de casilla, personas que merecen todos mis respetos por el trabajo desinteresado que tuvieron que realizar para estar ese día de siete y media de la mañana a media noche. Para mí es un insulto que ahora se insista en recontar, como si los ciudadanos (y los capacitadores del IFE) no hubieran hecho bien su trabajo.

Colofón. Quienes no hicieron bien su trabajo, fueron en todo caso los partidos políticos, pues por andar en conflictos interpartidistas y eventos sociales se les olvidó capacitar a la gente que los representaba en las casillas. En más de una de las casillas de que tuve conocimiento, los representantes no sabían ni siquiera el nombre del partido por el que iban a defender sus intereses.

Votos perdidos y votos hallados

Dijo André Manué en su primer argumento, que faltaban de computarse un bonche de votos que seguramente revertirían la tendencia a su favor. Insisto: la copia que el PREP captura, es una de las que se les da a los representantes de partido y a los consejos distritales del IFE.

Cuando entregamos el material a los presidentes de casilla, les entregábamos un block de actas. Una original sobre las que escribían los datos, mismos que se traspasaban a las demás hojas hechas de un papel sensible. Aún así, tenían papel carbón para que las actas fueran una misma, sin distingos, a excepción del orden en que se distribuyen: la original de las actas va por dentro del paquete, una de las copias va para el PREP, otras tantas van para los partidos políticos vía los representantes (el orden en que se entregan es en el orden en que se registraron ante el IFE)… si acaso la única distinción es que a la última hoja se le notan menos los datos… sin embargo la última acta es para Alternativa Socialdemócrata y Campesina (última opción política en obtener su registro del IFE) y hasta donde yo sé, no se han quejado por ello.

Es cierto que el PREP no computó todas las hojas, pero hay una explicación válida para ello: PREP son las siglas del Programa de Resultados Electorales Preliminares. Es decir, aunque son datos dados por la autoridad electoral, de ninguna manera pueden ser datos considerados como definitivos. ¿Por qué?, te preguntarás y te contestaré: ¿Qué tal que el presidente de casilla no dejó copias de las actas por fuera del paquete? ¿Qué tal que sellaron el paquete electoral (inviolable hasta el siguiente miércoles) de tal manera que no se pudieran extraer las actas de las bolsas laterales sin dañar el sello? Los presidentes (y en general los funcionarios de casilla) son ciudadanos como tú y como yo, que fueron reclutados mediante un sorteo y que además fueron convencidos por capacitadores del IFE. Son personas que, en un alto porcentaje, no creen en los partidos, que detestan la política o que simplemente les vale madre (es decir, son ciudadanos promedio). No les podemos exigir que hagan su trabajo con una perfección total. Sin embargo, el índice de error (o de inconsistencias) fue mínimo.

Aún así, no debemos alejarnos de la idea primordial del PREP. En caso de haber una clara tendencia para algún candidato, el resultado se daría (con una aproximación muy cercana al dato definitivo) a las once de la noche del día de la elección. ¿Tienen idea de lo que es eso? Personas que al cuarto para las seis acudieron a votar, se enteran del resultado cinco horas después. Sin embargo, ante una votación cerrada, sería una actitud irresponsable el declarar tendencia favorable hacia uno u otro candidato. Creo yo que se cumplió con el objetivo de dar un resultado preliminar: una votación muy pareja.

¿Por qué ahora la gente analiza con lupa al PREP y al cómputo distrital, eventos que se dan en las elecciones que organiza el IFE? ¿Por lo cerrado de la votación? Siempre se ha hecho el mismo ejercicio, en el cual se detectaba una tendencia hacia un candidato de manera tal que era irreversible. La gente se iba a dormir el domingo sabiendo que tal o cual candidato llevaba la ventaja, misma que no perdería. El cómputo distrital era un simple evento protocolario, no la sesión maratónica que vivimos en días pasados. El punto es que esto no es nuevo, y eso nadie mejor que Andrés Manuel lo sabe.

Principio de Incertidumbre

Para que una democracia funcione, es necesario trabajar con la premisa de un principio de incertidumbre: nadie sabe lo que puede pasar, nadie anticipa el resultado. Sí podemos analizar tendencias, sí podemos contratar encuestas, sí podemos creer que alguien (necesariamente) ganará. El punto es que si de antemano sabemos quién ganará, ¿para qué queremos democracia?

Creer como dice Andrés Manuel que hubo una elección de Estado, en donde el panismo operó alegremente la maquinaria de poder para dar el resultado a favor de su candidato manilimpio (y de paso creer que el IFE es cómplice) es atentar contra la inteligencia y el trabajo de miles de personas que, como funcionarios de casilla y a cambio de prácticamente nada, dedicaron aproximadamente veinticinco horas de su vida para dejar constancia de unas elecciones transparentes.

Tribunal

Ahora la elección pasa a la instancia jurídica. Pero no porque tú lo pidas, Peje. No por tu inconformidad, sino porque el procedimiento así lo indica. El IFE no califica de válida una elección. El IFE organiza la elección, y mira qué curioso, el día de la jornada electoral el IFE no mete las manos. La autoridad electoral recae en el ciudadano que es presidente de casilla y el poder es de la gente que acude a votar. El IFE no cuenta los votos: son los ciudadanos los que lo hacen. El IFE no vota, somos los ciudadanos los que lo hacemos.

Esperemos pues el fallo judicial. ¿Y luego qué, Andrés Manuel? ¿Te vas a inconformar?, ¿te irás a poner en huelga de hambre?, ¿te vas a amparar contra el fallo? (¡ja!), ¿acudirás al tribunal de La Haya?

¿No hubiera sido mejor que tu, Andrés Manuel, reconocieras que el voto no te fue favorable y te erigieras como el líder de oposición de este país con el poder y el reconocimiento que te dan el que tantas personas (casi las mismas que creyeron en Calderón) crean en ti? Eso de descalificar incluso a tus correligionarios te descalifica a ti mismo.

Yo ya no creo en ti. Yo lo que creo es que necesariamente todo volverá a la normalidad porque México — y los mexicanos — somos mucho más que dos.

Botarga perdida

Antes de terminar estas líneas. ¿Alguien sabe qué fue de una botarga que quería ser presidente? El candidato similar (lo mismo pero muy, muy barato) prácticamente desapareció. En una de las casillas de mi distrito, el Asistente Electoral que cubrió esa sección me dijo que los dos votos que tuvo el CP Víctor “Simi” González fueron insuficientes ante los tres votos que obtuvo Carlos Salcido, jugador de la devaluada Selección Nacional de Fútbol.

Ni modo, don Simi, no le funcionó el abasto de plumas, las despensas y la plantilla con su nombre que le daba a la gente que — sin más remedio — acudía a sus farmacias. Ni así la gente votó por usted. Creo que si fuera partido político no alcanzaba ni su registro. ¿Triunfo? ¿Derrota? ¿Era lo que se esperaba? Me parece, Simi-González, un mal chiste que en lugar de contribuir a la educación cívica provoca desconcierto entre la gente.

Víctor Díaz de León Jr. es Licenciado en Derecho, trabajó para el Instituto Federal Electoral en las elecciones más recientes.


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¿Realmente gana México?, Brenda Sánchez de Loera

El domingo pasado el aún candidato a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador, inició un movimiento ciudadano con el objetivo de que se realice nuevamente el conteo de boletas de las pasadas elecciones a la Presidencia. Dichos acontecimientos en ningún momento puedo aprobarlos debido a que ha tomado nuestra libertad y nuestros derechos.

AMLO dice hacerle un bien a los pobres… ¿Realmente está haciendo un bien al no permitir que los pobres que tanto defiende lleguen a sus trabajos para tener que comer? Miles de empleados, boleros, secretarias, doctores, cocineros, comerciantes… se han visto en la necesidad de faltar a sus labores por no poder llegar a sus destinos, trayendo como consecuencia el que no tengan para darle a sus familias lo indispensable para vivir. ¿Realmente está conciente de todos los daños que está causando el capricho de tratar de resolver estos problemas en las calles? ¿Realmente está pensando en los pobres y los que sí tienen que trabajar para poder vivir?

Se supone que las acciones de resistencia civil no iban a afectar a terceros. ¿Dónde está la congruencia y sentido común del que quiere ser Presidente de la República? Definitivamente desapruebo las acciones tomadas y sobre todo la actitud con la que quiere resolver un problema que solo está en las manos del Tribunal del IFE.

Brenda Sánchez de Loera es Licenciada en Relaciones Industriales y Coordinadora Juvenil del Partido Nueva Alianza en Aguascalientes.


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Nunca antes visto: después del 2 de julio, el México bicolor, por Christian Erazo Ortiz

Parecía que estaba presenciando una carrera de caballos o de automóviles, pero lo que estaba observando era la carrera por ganar la presidencia. Un caballo con el jinete López Obrador y el otro, con Felipe Calderón, comenzaban la persecución.  Cuando algunos creían que la lucha por los Pinos sería entre tres, sólo fue entre dos, la izquierda y la derecha.

Creo que nunca antes los mexicanos habíamos presenciado tal competencia político electoral. En la que el vencedor lo haría por una nariz (como dijo la buena amiga Doris) y que en la meta veríamos un final de fotografía. Y así fue, tras dejar atrás los resultados del PREP, mismos que no avalaron el triunfo para ningún candidato, y arrancar con el conteo al mismo tiempo en los 300 consejos distritales existentes en el país, comenzaría el recuento de acta por acta. Y con ello, el nerviosismo de los seguidores de un candidato y de otro.

Para no hacérselas larga, el Peje perdió la ventaja con respecto a su principal adversario Felipe Calderón, aproximadamente a las 4:30 de la madrugada del  jueves 6 de julio, siendo que desde que inicio el conteo de actas, López Obrador llevaba la ventaja, y por lo tanto seguidores de AMLO durmieron contentos, pero se levantaron tristes, mientras que con los de Felipe Calderón ocurrió a la inversa, ya que el panista no volvió a perder la ventaja hasta la conclusión del computo del 100 por ciento de casillas instaladas en el país.

El gran derrotado en estas elecciones sin duda es el PRI, por primera vez en su historia, el tricolor es la tercera fuerza electoral. En ningún estado ganó. El mensaje es claro, la ciudadanía ya no concuerda con los ideales o la plataforma política que pregona este partido. El voto duro que presumían tener los priístas solo fue virtual, no real.

¿Acaso desaparecerá el partido que continúa albergando a los dinosaurios de la política o apostará por la total renovación? Incluso, el PRI podría comenzar por cambiar de siglas, porque la marca — en términos de marketing — ya no vende. Tendrá que definir claramente si es de izquierda o de derecha. En el mundo, ningún partido puede andar a medias tintas. La campaña pasada por la presidencia se caracterizó de principio a fin por la lucha cuerpo a cuerpo, entre el candidato de la izquierda (AMLO) y el de la derecha (Felipe Calderón) y quedando en el olvido por el imaginario colectivo, la campaña del priísta Roberto Madrazo.

De forma inédita, la República Mexicana se pintó de dos colores: la mitad de azul, correspondiente a los estados del norte, y la otra de amarillo agrupando a los estados del sur. De acuerdo con cifras del IFE, el candidato del PRD Andrés Manuel López Obrador obtuvo el 35.31 por ciento de las preferencias, equivalentes a 14 millones 756,350 votos; por su parte Felipe Calderón, tuvo el 35.89 por ciento que equivale a 15 millones 284 sufragios en su favor. Sólo el 0.58 de diferencia entre un candidato y otro, pero en un sistema democrático, suficiente para ganar una elección.

La campaña mediática del miedo que el PAN lanzó en contra de AMLO, finalmente cumplió con su cometido: no permitir, a toda costa, que el abanderado perredista llegara a ser presidente de México.

Creo que valdría la pena reflexionar y analizar si es necesario que los mexicanos tengamos que presenciar cada seis años, campañas tan prolongadas y carentes de ideas, de propuestas, de planteamiento de soluciones a los diversos problemas que enfrenta México. Estoy de acuerdo que en una contienda se ataque la propuesta del adversario o a éste mismo, pero con fundamentos, porque también los políticos no son unas “lindas palomitas”. En síntesis, la contienda pasada fue muy pobre, miserable y ofensiva para los electores.

Si esto lo trasladamos por ejemplo, a una campaña mediática entre empresas de aerolíneas, en donde una de ellas lanza un spot diciéndole al espectador que de ninguna manera debe volar por el avión de X aerolínea, porque éste se va a caer, y que mejor lo haga por la aerolínea, porque es más seguro Y. Entonces, el espectador rápidamente se forma una opinión de miedo y rechazo hacia el avión X. Sin embargo, si analizamos detalladamente el mensaje, encontramos que si una aerolínea me dice que los aviones de la competencia se caen, pero la que ataca, también sus aviones posiblemente puedan caerse. Esto generaría desconfianza de la audiencia (personas) para las dos aerolíneas, y puede inhibir el deseo de viajar por cualquier compañía de aviones, es decir, las campañas de miedo pueden ser arma de dos filos.

Según el IFE, el virtual Presidente electo es Felipe Calderón, pero habrá que esperar la resolución del Tribunal Federal Electoral, en caso de que proceda la impugnación que presentará la Coalición por el Bien de Todos y su candidato a la presidencia. La moneda sigue en el aire.

Y el que resulte vencedor, está obligado a convocar a acuerdos con todos los sectores sociales y políticos, porque de lo contrario, pondría en riesgo la estabilidad económica y política de México.

Christian Erazo Ortiz es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes.