El Cafecito


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Ahora lo ves, ahora no lo ves, por Dorismilda Flores Márquez

La sorpresa en este primer mes del año, en asuntos de medios, ha sido la salida de Carmen Aristegui del noticiero Hoy por hoy, de W Radio, luego de que no le fuera renovado su contrato, pese a sus altos niveles de audiencia y, sobre todo, de credibilidad; el argumento fue la “incompatibilidad editorial”.

Resistiendo la tentación de centrar la reflexión en la decisión de sacar del juego a Carmen Aristegui y en origen de tal decisión, quiero poner en la mesa el cuestionamiento en torno a las implicaciones de silenciar una voz crítica, como la de Aristegui, en un contexto como el nuestro.

Significa mucho más que escuchar a alguien diferente — no faltarán las voces que digan que ni siquiera la escuchaban o que la encontrarán en otros espacios —; mucho más que pensar que en los medios — trátese de conglomerados o de medios independientes — como en los actos de los magos: “ahora la ves, ahora no la ves”.

“El tema no soy yo” dice la propia Carmen Aristegui en entrevista con Proceso, y agrega, “tiene que ver con la cancelación de un espacio en momentos en que los medios de comunicación han vivido situaciones muy criticables y le deben a sus audiencias explicaciones”. El tema sí es ella, en tanto que hablamos de un caso concreto; pero a la vez no es ella, en tanto que no es un caso aislado y nos dice mucho también de otros actores, espacios y prácticas.

El hecho da para pensar en la libertad de expresión en relación con la iniciativa privada y los intereses políticos, así como en las consecuencias que esto tiene para una democracia muy proclamada y poco ejercida. Da, sobre todo, para pensar en la sociedad mexicana en su conjunto, porque silenciar a una voz crítica tiene implicaciones mucho más profundas, de entrada porque Aristegui no es la primera y no será la última, porque las opciones se uniforman o bien se agotan y porque, aunque en el momento, muchos se rasgan las vestiduras, “ahora lo ves”, ahora lo sabemos — aunque no del todo —, en poco tiempo será un “ahora no lo ves” y el hecho se reducirá a anécdota recordada por unos cuantos. Esto habla de una sociedad que se nutre a la vez de ruido y de silencio, de ruido que llena y silencia, de voces que gritan y se ahogan a veces en el ruido y a veces en el silencio; habla de una sociedad acostumbrada a apagar la luz y hacer como que nada pasa, a aportar al silencio, a callar y olvidar. Aunque me pregunto si de verdad se puede olvidar. El olvido, dice Benedetti, está lleno de memoria.

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, actualmente estudia la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura en el ITESO, y edita El Cafecito (casi siempre de madrugada).

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¿Réquiem por la cultura?, por Dorismilda Flores Márquez

No existe una sociedad sin política y sin comunicación, las necesitan, se necesitan para poder ser. Y no puedo pensar tampoco en una sociedad sin cultura o sin religión, sin eso que da sentido a la vida, que la mueve, que nos convierte en alguien, nos da identidad. En el campo religioso, diversos autores hablan de que en la modernidad se quiso hacer un mundo sin Dios, apoyado totalmente en la razón, de modo que se negaba a Dios para afirmar al hombre; y, ante el fracaso de la modernidad, ahora, en la posmodernidad, se vive sin Dios y sin el hombre, se vive de cosas y apariencias (De Regil Vélez; 1997). Con la cultura pasa algo similar, parece que se quiere vivir sin ella y que lo único importante es el desarrollo económico, el bienestar material, cueste lo que cueste… y no hablo sólo de dinero. Según Raúl Trejo Delarbre, “quizá parte de esa difuminación de ideologías que algunos llaman posmodernidad sea la abolición de las corrientes de pensamiento tal y como existieran en muchos países” (1996).

Hoy tenemos todo y a la vez nada. Por un lado, vivimos en lo que algunos llaman sociedad del conocimiento y otros simplemente sociedad de la información, y tenemos las mil y una posibilidades — de conocer, investigar, reflexionar, compartir y generar algo nuevo — que nos da el acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicación; se trata de un mundo de información y conocimiento, no cuantificable, tal vez inimaginable. Pero, también hay desde hace años, una tendencia a la especialización, en las carreras, en el trabajo y a veces hasta en la casa. Entre lo general y lo específico, hay algo que se pierde en el camino, eso que sí tenían las generaciones anteriores, la cultura general.

De pronto, tenemos funcionarios públicos y periodistas que cambian de nombre a escritores y músicos, actrices que le dicen tsurimis a los tsunamis, conductores que mandan saludos a quienes los ven a través de cierto canal europeo en países como Bélgica y Australia (qué alcance, caray, qué alcance), reinas de belleza que si pudieran pedir un deseo buscarían la paz mundial aunque no sepan qué es exactamente eso. Y tenemos también un pueblo que no sabe quién diablos es Haydn, pero canta con mucho entusiasmo las canciones de RBD; que no lee un libro al año, pero pasa varias horas diariamente viendo televisión; que no sabe quién decidió que nuestra bandera tuviera esos colores y ese escudo, pero re bien que se la cuelgan cuando gana la Selección; que se puede reír de Fox por el incidente de Borgues, pero no ha leído un solo libro de Jorge Luis Borges; y, algo maravilloso, que se queja todo el tiempo de los contenidos perjudiciales y violentos de los medios de comunicación de masas, pero no es capaz de ver Abrelatas en vez de Laura en América.

Los medios de comunicación sirven para entretener, para informar, para socializar, pero también son vehículos de acceso al conocimiento. Y, por algún extraño motivo, empresarios, gobiernos y público, siguen viendo lo comercial y lo cultural en carriles diferentes; y entonces, los medios comerciales llevan chatarra hasta el último rincón, mientras los medios culturales sufren y lloran para llevar buen contenido a las tres personas que se dignan a hacerles caso.

Sí, nos guste o no, la basura es de arrastre popular, la cultura no interesa a todos. ¿Qué hacemos? ¿Le damos al pueblo lo que pida? Tal vez ni siquiera es lo que pide, tal vez no está acostumbrado a otra cosa. ¿Desaparecemos lo poquito bueno que hay porque “no es rentable”? Perfecto, hagámoslo, vamos todos, seamos un bonito pueblo de sacos de huesos, de robots muy productivos, aunque torpes; que no haya difusión cultural, tampoco investigación científica ni religión ni arte ni reflexión… ni pensamiento. Hagamos dinero para dárselo a nuestros dueños, no cuestionemos, seamos felices con lo que haya, con lo que nos quieran dar, no importa que sea basura; seamos conformistas, total, ¿para qué queremos algo mejor?, ¿para qué nos queremos cultivar?, ¿para qué queremos pensar?

¿Eso queremos? Porque hacia allá parece que vamos. Hoy todo mundo se escandaliza cuando se sabe de un vídeo-escándalo político, cuando hay un asesinato que conmociona a la sociedad (siempre me he preguntado por qué unos causan más revuelo que otros, más o menos crueles, todos son lo mismo, asesinatos), cuando los candidatos se dan hasta con la cubeta… y no muchos se escandalizan cuando se acaba un medio cultural, al fin, que “nadie” los ve-oye-lee.

Lo más triste es que esto no es nuevo, ya desde 1895, Amado Nervo escribió acerca de la crisis cultural, el cierre de periódicos y la ausencia de lectores; para él, las causas de la desaparición de los espacios culturales eran: el analfabetismo de las masas, la hostilidad del gobierno y los impuestos del papel (Pérez Gay; 1996).

Recientemente, en la presentación del libro de Gustavo Meza, Víctor Solís hablaba del abismo que hay entre el presupuesto dedicado a obras públicas y el que se destina a la cultura, mucho contra casi nada, parece que es más importante un paso a desnivel que las personas.

Y así, el tiempo pasa y las instancias culturales siguen desapareciendo, sea en pausitas — con recortes de presupuesto — o de golpe y sin decir “agua va” — como el Suplemento Arena y Radio UAA —.

El caso de Radio Universidad me parece todavía más preocupante, porque se supone que las universidades aportan a la sociedad el fruto de la investigación, generan conocimiento; si no, no son universidades, son simples institutos de capacitación para el trabajo. La orientación fundamental de cualquier universidad debe ser científica y cultural; pero la ciencia y la cultura necesitan difundirse — no se generan para que nadie sepa de ellas, ¿o sí? — y si el más importante de los canales de difusión científica y cultural de la Universidad Autónoma de Aguascalientes era justamente Radio Universidad y ésta cambia todo su contenido para dar paso a una radio-sinfonola, ¿qué pasó ahí?, ¿cambió el objetivo de la universidad? Me encanta la música, pero la cultura es mucho más que música.

“La ciencia que no se ve, no existe”, reza un banner en el sitio de la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal. La ciencia y la cultura que no se ven, que no se oyen, que no se leen… tampoco existen, aunque hayan sido creadas para el progreso de la comunidad.

Como sea, no es momento de doblar las manitas y cerrar la boca, no es momento de quedarnos sin cultura, no tenemos por qué ser simples robots que producen sin sentido. Algo tenemos que hacer.

Bibliografía

De Regil Vélez, José Rafael (1997). Sin Dios y sin el hombre. Aproximación a la indiferencia religiosa. México: ITESO, UIA.

Pérez Gay, Rafael (1996, enero). La brújula de la historia. En Aprendamos, 34, 21-32.

Trejo Delarbre, Raúl (1996, enero). Prensa: el postrero lugar de la cultura. En Aprendamos, 34, 33-45.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.


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Expresión y difusión de las ideas como derechos fundamentales e irrenunciables, por Salvador de León Vázquez

En Aguascalientes vivimos tiempos difíciles para los derechos civiles y las libertades fundamentales relacionados con la expresión y la información. Tal parece que basta aludir a la denuncia fácil por parte de las autoridades de las instituciones diversas del estado en donde según ellos señalan que grupos opositores quieren arrebatar el poder (ven moros con tranchetes), con lo cual pretenden legitimar lo que es ilegítimo bajo cualquier circunstancia: la postura autoritaria que violenta nuestros derechos a disentir, a expresar nuestros desacuerdos en un clima de debate público y a difundir nuestras ideas y confrontar otras en los espacios disponibles para ello, como los medios de comunicación y otros canales de información importantes.

Nuestras autoridades parecen no entender que la discusión y el debate también es un mecanismo necesario para el desarrollo de la comunidad, y que el total acuerdo con sus ideologías más que avance es un retroceso en tanto que evidencia un clima de autoritarismo y de temor a expresarse libremente.

Las ideas bajo las cuales se han construido las democracias modernas, desde la propuesta del contrato social y la Carta de los Derechos del Hombre derivados de la Revolución Francesa y la Ilustración y el desarrollo de los derechos civiles, políticos y sociales con el proceso de construcción de ciudadanía en Inglaterra, otorgan un lugar especial al hecho de que los ciudadanos libres y responsables podamos discutir las cuestiones públicas y ser partícipes de las decisiones de lo público (sin que lo público se refiera exclusivamente al Estado, sino también a lo económico y a lo social).

La Declaración Universal de los Derechos Humanos signada por los países integrantes de la ONU desde 1948, y antes que ese documento, nuestra propia Constitución de 1917, ponderan estos derechos y libertades como elementales e irrenunciables. De tal manera que cuando una autoridad de cualquier institución, sea del Estado, de la universidad pública, de la fuerza pública, empresarial, etcétera, obstaculiza el pleno ejercicio de los derechos de expresión y difusión de las ideas está no sólo violentando derechos ética y moralmente importantes, sino también está incumpliendo el mandato constitucional.

En la defensa y la plena garantía de estos derechos, Aguascalientes se encuentra en un lugar muy atrasado. Por ejemplo, en el sexenio de Felipe González, se aprobaron penas para los llamados “delitos contra el honor”, que llegan hasta cinco años de cárcel, lo que pone a nuestro estado apenas por encima de Chiapas (en donde la pena llega hasta nueve años) y junto con Guerrero, como uno de los estados más intolerantes con respecto a la libertad de expresión. No por que sea bueno solapar a quienes difaman a los otros, sino porque sirve de recurso legaloide para que los personajes públicos presionen a periodistas y otros ciudadanos que colocan ideas críticas con respecto a ellos en el debate público local, permitiendo así a los políticos intimidar a sus opositores con el manejo de la ley.

En otras entidades en donde tienen un entendimiento más adecuado del Derecho, han colocado la regulación de la difamación y del libelo en el ordenamiento civil, no en el penal, en donde deben estar toda vez que el derecho a la expresión es un derecho civil. Con ello, quienes disienten del actuar de la autoridad, no enfrentan presiones tramposas cuando intentan colocar sus discursos en el espacio público.

Nuestras autoridades, por otro lado, lejos de mostrar madurez frente a la crítica y asumirla como un ejercicio responsable de cualquier ciudadano, se refugian en la victimización. En lugar de permitir y alentar el debate y la participación, pues de éstos podrían generarse ideas fructíferas para el desarrollo comunitario, se dicen víctimas de conspiraciones y alianzas secretas que buscan desbancarlos del lugar que en ese momento ocupan, acciones que consideran fuera de todo proceso de tipo democrático.

Cuando en realidad el mejor ejercicio democrático es la constante discusión de cómo se ejerce el poder, la denuncia de lo que está mal y el respeto que se debe otorgar a otros a pensar distinto de cómo lo hace la autoridad y a proponer alternativas de acción a las que ha gestionado la misma autoridad. No debemos ya dejarnos asustar con el “coco”, como antes, cuando gritaban “¡vienen los comunistas!”.

Aún cuando sea cierto el asunto de las conspiraciones y las alianzas, quienes las practican también están en pleno ejercicio de sus derechos democráticos, pues el derecho de asociación es otro que está reconocido por nuestra Carta Magna y por los tratados internacionales sobre Derechos Humanos.

Incluso las estrategias y acciones por la búsqueda del poder son legítimas, puesto que la contienda política es una de las mejores expresiones de las democracias modernas, y todos los ciudadanos tenemos derecho a aspirar al ejercicio del poder y luchar por obtenerlo.

Nuestras autoridades deben madurar en este aspecto y nosotros, los ciudadanos, debemos exigirles que lo hagan.

Salvador de León Vázquez es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestro en Comunicación por la Universidad de Guadalajara; actualmente, cursa el Doctorado en Estudios Científico Sociales con especialidad en Comunicación, Cultura y Sociedad, en el ITESO.


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Manifiesto de los trabajadores despedidos de XEUAA Radio Universidad

Al H. Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Aguascalientes
A la H. Junta de Gobierno de la UAA
A los miembros de la Comisión de Radio Universidad
A la Comunidad Universitaria
A los Radioescuchas de XEUAA
A los Medios de Comunicación
A la Sociedad de Aguascalientes

El pasado lunes 6 de marzo, autoridades universitarias informaron ante los medios de comunicación el cambio de frecuencia de Radio Universidad de AM a FM, hecho que acogimos con alegría por ser un objetivo buscado desde hace varios años por todos los que conformamos la emisora: trabajadores, colaboradores y público radioescucha.

Sin embargo, el martes 7 de marzo se nos notificó que el costo de lo anterior era nuestro sacrificio como trabajadores de Radio Universidad, por ello emitimos el siguiente

MANIFIESTO

Fuimos despedidos de nuestro empleo de manera injustificada, de acuerdo al artículo 47 fracción XV de la Ley Federal del Trabajo que a la letra reza: “EL PATRON DEBERA DAR AL TRABAJADOR AVISO ESCRITO DE LA FECHA Y CAUSA O CAUSAS DE LA RESCISION… LA FALTA DE AVISO AL TRABAJADOR O A LA JUNTA, POR SI SOLA BASTARA PARA CONSIDERAR QUE EL DESPIDO FUE INJUSTIFICADO”; dado que a los afectados no se nos justificó la causa del despido.

Que el argumento con el que se pretendió justificar el fin de la relación laboral, además de emitirse sólo de manera verbal y de forma vaga, fue que así se requería para poder llevar a cabo la transición de la estación de la amplitud modulada, AM, a la frecuencia modulada, FM. El argumento en sí mismo es inverosímil, puesto que la legislación en la materia no establece ninguna condicionante en términos laborales.

Que junto con lo anterior, se expuso en las justificaciones la incompatibilidad del perfil del personal despedido con el perfil del “nuevo proyecto” radiofónico para FM. Proyecto que, aclaramos, aún no existe.

QUE EXPUESTO LO ANTERIOR, LOS AFECTADOS POR ESTE DENUESTO A LA ÉTICA LABORAL, EXIGIMOS:

a. Se nos reinstale en los puestos que ocupábamos hasta el 7 de marzo de este año con todas las prestaciones y antigüedad acumulada (obviamente, tras devolver el finiquito que se nos presionó a aceptar).

b. Se reconozca que este “movimiento de transición a FM” no es más que un intento de sepultar el proyecto radiofónico que desde el 13 de enero de 1978, y especialmente durante la administración del Sr. José Dávila Rodríguez, pionero de la Radio Cultural en Aguascalientes, se fue consolidando de manera tal que XEUAA ha sido un referente obligado al que han recurrido autoridades gubernamentales, autoridades electorales, partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, la misma comunidad universitaria y la sociedad en general, para explicar el Cambio Democrático en Aguascalientes, la Difusión de la Cultura y la Academia, y la Proyección de la vida institucional de la Casa de Estudios más importante del Estado, que es nuestra Alma Mater y que, hasta el pasado martes, pretenden que también haya dejado de ser nuestra casa.

c. Se haga evidente, dentro y fuera de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, el autoritarismo, la intolerancia y la represión de las que hemos sido objeto, por lo que ya ningún trabajador de la institución (de cualquier nivel, antigüedad y tipo de contrato que tenga) podrá tener la certeza de ser tratado con justicia en el ámbito de su desarrollo laboral.

Los valores de apertura, libertad y pluralidad que hicieron de Radio Universidad el espacio que sirvió a la transición democrática en Aguascalientes, se ven amenazados con una acción autoritaria y unilateral. El proyecto de XEUAA al que se le da fin, siempre fue compatible y congruente con la misión universitaria de aportar a la sociedad visiones diversas y plurales sobre sí misma.

Las instituciones las hacen las personas. Colaboradores y trabajadores de Radio Universidad construimos la legitimidad y credibilidad del proyecto del que hablamos, con limitaciones técnicas y financieras, siempre de una manera desinteresada y entregada. El proyecto que se pretende empezar en FM quiere fincarse destruyendo de una forma indigna otro consolidado en términos de prestigio y aportación social demostrados a lo largo de 28 años.

Por todo lo anterior, nos preguntamos:

¿Por qué el cambio de AM a FM implica el despido necesario del personal?

¿En qué se basan para decir que no estaríamos capacitados para manejar técnica y procedimentalmente la estación en FM?

¿En qué momento no hemos respondido a las actualizaciones tecnológicas que en el pasado se han implementado?

¿Por qué siendo la Universidad Autónoma de Aguascalientes el principal centro de formación y actualización profesional del Estado, las autoridades optan por desechar la mayor parte del personal de Radio en vez de cumplir con su obligación de capacitación?

¿En qué consiste el “nuevo proyecto” radiofónico de la UAA que inicia despidiendo a las personas que por casi dos décadas han contribuido a su consolidación?

¿Por qué faltarle el respeto al público radioescucha al ni siquiera permitirnos despedir nuestros programas?

¿Dónde han quedado la pluralidad, la tolerancia y el humanismo, valores fundamentales contenidos en el ideario universitario?

¿Por qué cuando se anunció a otros medios de comunicación el cambio a FM, el director general de Difusión, Jorge Heliodoro García Navarro, no informó del despido injustificado de personal?

¿La Comisión de Radio estuvo de acuerdo en que este proyecto implicaba despidos injustificados?

¿Existe un costo político por el otorgamiento de la FM?

A T E N T A M E N T E
TRABAJADORES DESPEDIDOS DE
XEUAA, RADIO UNIVERSIDAD

RELACIÓN DEL PERSONAL DE XEUAA, RADIO UNIVERSIDAD DE AGUASCALIENTES

NOMBRE PUESTO ANTIGÜEDAD SITUACIÓN LABORAL ACTUAL
José Concepción López Chávez Grabador/Editor 40 horas 18 años, 7 meses DESPEDIDO
José Martín Martínez Pineda Grabador/Editor 40 horas 16 años, 6 meses DESPEDIDO
Víctor Manuel Meza de la Cruz Productor/40 horas 16 años DESPEDIDO
Claudia Rodríguez Loera Productora/20 horas 12 años DESPEDIDA
Pablo Martínez Pineda Operador de cabina/40 horas 11 años, 11 meses DESPEDIDO
Ricardo Chávez Pérez Jefe de Información/40 horas 10 años, 8 meses ACTUALMENTE CON PERMISO, PERO NOTIFICADO DE DESPIDO
Gloria Isabel Rodríguez Cortés Productora/20 horas 10 años, 2 meses DESPEDIDA
Salomón Reyes Silva Auxiliar de Radio/40 horas 4 años DESPEDIDO. No firmó. (Plaza sindicalizada)
Roberto Rodríguez Viay Operador suplente de Cabina/20 horas 3 años aproximadamente DESPEDIDO al término de su actual contrato (31 de marzo)
Alan Rafael Santacruz Farfán Jefe de Información suplente/40 horas 8 meses DESPEDIDO al término de su actual contrato (30 de abril)
Arturo Llamas Orenday Jefe de Departamento/40 horas 15 años aproximadamente CONTINUA
Rafael Juárez Rodríguez Productor/40 horas 14 años aproximadamente CONTINUA
Myrna Ruiz Flores Dueñas Productora/40 horas 11 años, 4 meses CONTINUA por estar embarazada
Carlos A. Delgadillo Covarrubias Operador de Cabina/40 horas 3 años aproximadamente ACTUALMENTE CON PERMISO. Sin notificación alguna
René Huerta Sosa Operador de Cabina/40 horas, con reducción a 20 1 año aproximadamente CONTINUA
Óscar Cevallos Maynes Grabador por honorarios/20 horas 1 año aproximadamente CONTINUA hasta término de contrato (15 de junio). Sin notificación
Miriam Cecilia Ramos de Lara Secretaria/40 horas 2 años aproximadamente POSIBLE REUBICACIÓN
Edwiges Villalpando Tostado Secretaria/20 horas 12 años aproximadamente REUBICACIÓN
Adriana Bonilla Cabral Productora/40 horas 16 años REUBICACIÓN
Guillermo Calvillo Meza Auxiliar técnico por honorarios 8 años aproximadamente SIN NOTIFICACIÓN
Ernesto Martínez Frausto Productor/20 horas por honorarios 7 años aproximadamente SIN NOTIFICACIÓN
Filiberto Reyes Palomino Responsable técnico por honorarios

Radio Universidad fue inaugurada oficialmente el 26 de diciembre de 1977, dirigida en un inicio por José Reynoso.

Durante muchos años, el señor José Dávila Rodríguez (qepd) estuvo al frente del gran equipo formado por trabajadores y colaboradores. Así, Radio Universidad se consolidó como una gran estación de radio cultural, la más amplia en Aguascalientes, la que difundía la ciencia y la cultura, fomentaba la expresión, la reflexión, la crítica, la opinión responsable, la pluralidad.


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El gober precioso y la libertad de expresión, por Javier Arturo Haro Oteo

En días pasados, escuchando la radio, me tocó conocer de un caso repugnante, el del “Gober Precioso”; obviamente, de antemano sabía los antecedentes, es decir, la publicación de Lidia Cacho, su arresto, las quejas que profirió al respecto, etc., etc.

A pesar de que siempre he considerado que vivo en un país donde todo puede pasar y, sin embargo, hacemos como que no pasa, el escuchar las grabaciones me produjo un momento de ira, pero lo que siguió me produjo algo más, me produjo vergüenza, estamos acostumbrados a la corrupción de nuestros políticos, pero esa actitud de “déjenme verles la cara de…”, “créanme, esa voz no es mía”, me parece de lo más humillante; creo que el “Precioso Gobernador” – me refiero desde luego a Marín, no a nuestro Rorro – perdió no sólo la vergüenza, también la dignidad; el problema aquí tiene mucho fondo, es decir, ¿por qué esa relación entre Camel y Marín? Espero que sea sólo de negocios; si no es así, pues que ellos se arreglen. Sin embargo, si la relación es de negocios, ¿cuántos negocios hicieron Camel y Marín, como para que este le tenga que retribuir con violaciones al estado de derecho? ¿Cuánto aportó Camel a la campaña? ¿Qué mas apoyos hay de parte de Marín a Camel que violan el estado de derecho y no se han hecho públicos? Creo firmemente que esas grabaciones representan un serio golpe a la credibilidad de las instituciones en el país, ¿en cuántos otros estados hay gobernadores endeudados de favores con empresarios? – conste que no estoy diciendo que cierto gobernador tenga tratos con cierta televisora –.

Además de eso, considero importante expresar la preocupación que me genera el hecho de que el periodismo esté devaluando en escándalos, es decir, en últimas fechas, lo que se busca en los periódicos no es la nota financiera, ni la nota deportiva siquiera, se busca el escándalo, los hechos de Camel y su Gober precioso son un ejemplo, lo ocurrido en las minas en Coahuila son otro ejemplo, minutos y más minutos gastados en los noticieros, explicándonos sobre detalles y más detalles, según eso por el compromiso que tienen los medios con la verdad; si acaso ese compromiso es real, ¿por qué no hicieron eso antes de la tragedia?

Es claro que en México necesitamos medios de comunicación comprometidos con la verdad, pero sin que esto signifique que necesitemos detalles que salen del ámbito periodístico para llegar al ámbito amarillista; igualmente, necesitamos de una reforma clara en materia judicial para evitar las arbitrariedades que sabemos que existen, pero que pocas veces se pueden castigar o se llegan a denunciar; no tiene caso tener garantías constitucionales si no son respetadas por los gobernantes, y no tiene caso tener gobernantes que no respeten la Ley; la justicia no puede venderse por un par de botellas de Cognac, por muy fino que este sea – por cierto, si desean hacer feliz a un humilde estudiante de Derecho, envíenme una botellita de Cognac, pero que no sea de las que ofrece Camel, porque según me han dicho, entre los pederastas la "botella de Cognac" es en realidad una niña, mientras más detalles dan de la botella, más descripción están dando de la niña –.

 

 


Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.