El Cafecito


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¿Tenemos la televisión que nos merecemos? (I/II), por Noe García Gómez

Comenzaré con una imputación de un diario alemán el Der Spielgel:las televisoras mexicanas son las mayoras emisoras de basura televisiva en el mundo”. Y me pregunto: ¿A esta imputación, nos tendremos que sentir ofendidos y sacar nuestro orgullo patriótico y defender lo indefendible? No estoy en la condición de conocer las televisoras de todo el mundo, ni me he inmiscuido en la programación de las cadenas internacionales, pero lo que sí conozco y mucho es el dúo-polio que compone la televisión abierta en México. En verdad no hay cómo defenderlas de tan grave acusación. Toda su programación esta infestada de un entretenimiento fácil y barato sin oferta para elevar cuando menos la curiosidad intelectual, sólo se vende realidades pintadas y sonrisas provocadas más por la monotonía de los diálogos que por la creatividad e ingenio. La programación en general es bastante mediocre y artificial.

Primero me detendré en los segmentos que deberían ser “los formadores de opinión” e “informadores” (las comillas son por razones obvias y por mi cuenta) de la vida pública del país; los noticieros, estos programas que se han puesto de moda en la programación de Televisa como en la de TV Azteca y que improvisan e impulsan a personajes que sirven como voceros de las empresas televisivas; con una programación de noticias intrascendentes como que se volcó un camión con gasolina o la detención de delincuentes de tercera, además de dar las noticias políticas con comentarios tendenciosos y facciosos que vociferan por órdenes de sus jefes y que responden a pasiones e intereses particulares, ¿a quién le importa la opinión de Adela Micha, Joaquín López Dóriga, Víctor Trujillo, Javier Alatorre, Ciro Gómez Leyva? ¿Quién les dio el poder a ellos para que opinen juzguen y califiquen lo que acontece en el país? Para eso están los especialistas: economistas, politólogos, juristas, lingüistas, filósofos, etc. Pero lo conveniente para ellos— los voceros de los dueños de las televisoras— es que se opine sólo sobre lo que les conviene.

Una moda de los noticieros es ganar el escándalo del día, que sólo lo borrará el siguiente video o grabación — de poca confiabilidad y con poco valor científico, jurídico o técnico — que mañana saldrá. El punto es la nota, es el único y último objetivo, la NOTA y nada más. Qué importa si es cierta o no, lo bueno es causar sorpresa, indignación, asombro y desprestigio; y mejor si va dirigida a personajes que les resultan incómodos y molestos. Los delitos no son tan graves si no están en video; el robo detrás de un escritorio es sólo verdadero si se graba y se difunde. Delitos como el de Los amigos de Fox es un delito menor aunque se haya manejado 100 veces más dinero que en el caso de bejarano y las ligas, ¿por qué?, por dos cosas:  1) La imagen amarillista vende y una investigación documentada aburre a un público teleidiotizado. 2) Los dirigentes de la izquierda incomodan y los de la derecha son muy cómodos para ellos.

Los noticieros cada vez se parecen más a los programas de chismes de espectáculos y que ellos — las mismas televisoras — llaman periodismo de espectáculos; se parecen en su poca confiabilidad, en sacar notas, información y noticias sin ningún valor periodístico, ni investigación por mas mínima que sea, para confirmarla. Las investigaciones las hacen para información inútil o de poca monta, pero que despierta el libido y el morbo, como el trafico de órganos o los OVNIs. Pero para casos de relevancia esos se dejan al escándalo, ¿para que investigar el caso FOBAPROA si los afectados están felices viendo novelas y los partidos de fútbol?, ¿para que indagar en la privatización o no del PEMEX si al pueblo mexicano sólo le interesa la vida de los auto-llamados artistas (artistuchos) que si se casó, o si se embarazó o le puso el cuerno o no?, ¿para qué?, ¿para que  gastar esfuerzos?, dicen las televisoras, ¿para qué despertamos a ese pueblo dividido, mediatizado, despolitizado? Tal vez si lo llenamos de verdad hasta nos critican o cambian a canal 11 o al 22 (que sólo se ven en el DF o en sistemas de cable), mejor seguimos así, vendiendo vidas ajenas por espacios de una hora, que se olviden de los problemas económicos y de que subirá el gas, la luz, las medicinas, el día de mañana; hoy es la vida a través de 27 pulgadas, ¡qué más da comprar o no los cuadernos del niño!, si la villana quiere separar a la pobre niña guapa de su amado en la novela, ¡qué más da si a los trabajadores de México les quitan todas sus conquistas laborales o si el salario mínimo sigue estancado!, si lo que me preocupa es la pobre víctima y utilizada de Niurka o de cualquier artista que su vida privada la haga pública.

La calumnia y linchamiento a todo movimiento social es una constante, no cambió nada con la supuesta transición. Recordemos el linchamiento dirigido a la huelga en la UNAM; las mentiras en torno a la marcha zapatista; las descalificaciones en las marchas de los electricistas del SME; la satanización en torno del movimiento de Atenco; las calumnias a los trabajadores del IMSS; las mentiras en torno a la modificación del Artículo 122; la versión de una sola de las partes (la del Gobierno) en el conflicto de Texcoco; las falsedades en torno al conflicto en Oaxaca; la parcialidad noticiosa hacia el candidato de la derecha en esta última elección; el desprestigio tendencioso a las protestas contra el fraude electoral y el plantón en Reforma. Estemos de acuerdo o no con estos movimientos, ellos sólo están ejerciendo su derecho a disentir y los noticieros deberían informar de manera imparcial y profesional sin emitir comentarios, SÓLO INFORMAR. Pero en todo hay una constante, y es que las televisoras no están para las causas populares, están para los intereses particulares, están para sus intereses.

¿Y quién las va a parar? ¿Quién las regulará? Si los políticos no quieren ni tocarlas con el pétalo de una rosa, no quieren ofender a su santidad la televisión, si las premian aprobando la llamada Ley Televisa.

Continuará…

Noe García Gómez es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; es Presidente de la Secretaría de Asuntos Juveniles del PRD en Aguascalientes. Comentarios, sugerencias y demás: honoerato@hotmail.com