El Cafecito


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Un fantasma femenino en Ciudad Juárez, por Enrique Puente Gallangos

“Lacan usa “fantasme” (que podría traducirse por fantasía pero se tradujo más habitualmente como fantasma) tanto para referirse al concepto freudiano como para designar lo que él introduce como concepto nuevo.

Le da una fórmula matemática: $<> a (Sujeto barrado losange objeto a).

El <> (rombo o losange) indica una relación de doble implicación (implicación recíproca) entre los términos que une, es decir:

$ (Sujeto barrado)   si y solamente si    objeto a y recíprocamente:

Objeto a      si y solamente si    $ (Sujeto barrado).

Así como en lógica de enunciados decimos “Si p entonces q”.

También el losange (<>) indica los signos (intersección)  y (unión)  en teoría de conjuntos.

Lacan designa con esta fórmula la relación del sujeto del inconsciente (sujeto barrado) con el objeto causa del deseo (objeto a), indicando una relación estable del sujeto con aquello que lo causa en su deseo y, por ende, lo divide”.

Mabel Fuentes, Reseña sobre el fantasma.

Una “madre”, Marisela Escobedo Ortiz; una “hija”, Rubí Marisol Frayre Escobedo y una “nieta”, Heidi Barraza Frayre. Dos “padres”, el “padre” de Rubí y el  “padre” de Heidi. El gran “Otro”, el Tribunal de juico oral, el Tribunal de Casación y la Suprema Corte de Justicia de la Nación y un fantasma. Esta historia, donde la ciencia ficción y lo paranormal son superados dramáticamente por la realidad de los hechos y el derecho, nos convoca a reflexionar desde una plataforma psicoanalítica y jurídica un término que, se enraíza en todas las historias familiares que genealógicamente estructuran al sujeto: el deseo y su fantasma.

En este caso centraremos el análisis en el deseo y el fantasma de Marisela Escobedo Ortiz, una mujer, una “madre” que, a raíz de la muerte de su hija, se enfrenta al gran “Otro”, los Tribunales de Ciudad Juárez, México, para pedir justicia. El deseo inconsciente del sujeto se encuentra bordeado por angustia y goce. Un goce que está prohibido e imposible para el sujeto, goce prohibido del deseo del sujeto, goce que divide, angustia y atraviesa al sujeto.

Esto que divide, angustia y atraviesa al sujeto es el fantasma. Un fantasma que se presenta a Marisela como respuesta al homicidio de su hija, un fantasma que se presenta como soporte de su deseo de justicia, un fantasma que se presenta como una defensa frente a la omnipotencia de los jueces, magistrados, la inoperancia del ministerio público y la policía, un fantasma que se presenta como “un goce de poder” de los medios, “un goce de poder” de las instituciones que hacen como que le ayudan, que solo gozan y gozaron hasta la muerte de Marisela y Rubí. Un fantasma de justicia que muy pronto fue develado por la sentencia en juicio oral, juicio oral que no debió llegar a esa instancia por las pruebas inconsistentes del ministerio publico. Un fantasma de justicia que se presentó como un vacío, como respuesta inesperada para Marisela, para Heidi, para las mujeres de Juárez, para todas y para todos. Un fantasma que era la respuesta esperada, pero que los jueces dijeron que la pregunta estaba mal elaborada, un fantasma que pretendía defender a la víctima y que termino siendo victimada.

Todo es posible en el mundo del derecho, en el mundo de la impartición de justicia; hoy ya nada puede ser posible en la ciencia ficción y las caricaturas, ya todo está dicho. ¡Un fantasma más!, un “fantasma femenino” en Ciudad Juárez que sostiene y se cae, que defiende y pierde, que busca y no encuentra, un fantasma femenino del que solo goza la Diosa Temis y quienes la sostienen con sus sentencias justas, sentencias que se imponen al cuerpo, al cuerpo de las mujeres de Juárez. Un cuerpo que no da goce a las mujeres, sino un cuerpo que es gozado por el Otro, por los otros, por nosotros.

Todo es posible en el mundo del derecho; de las “madres” que citamos al principio no queda ninguna de ellas, de los padres que citamos al principio tal vez quede uno, uno que no quiere ocupar el lugar de padre pero que, si acude a la Diosa Temis a pedir ser reconocido en su lugar de “padre”, tal vez ella pueda otorgarle justamente la paternidad de Heidi. Heidi, que es hija y nieta de las víctimas, que es mujer, que hoy es ya una víctima, que mañana puede ser victimizada por el fantasma de su deseo y que pasado mañana el fantasma femenino de Juárez dará cuanta de ella y su deseo. Todo es posible en el mundo del derecho, así como todo fantasma femenino de Juárez es posible en México.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho; Maestro en Derecho Constitucional; Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes; Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autonoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

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