El Cafecito


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Me duele este México rojo, por Dorismilda Flores Márquez

When the violence causes silence, we must be mistaken.

The Cranberries, “Zombie”.

 

La primera vez que estuve en Tlatelolco tuve una sensación muy extraña, al estar parada sobre el lugar donde nuestros antepasados indígenas hacían sacrificios humanos y donde ocurrió la masacre de los jóvenes estudiantes en 1968. En muchos momentos de nuestra historia, las manchas de sangre se han acumulado —literal y simbólicamente— en espacios geográficos concretos. Asistimos ahora al enrojecimiento de nuestro mapa, los asesinatos, ya no de individuos sino de grupos de personas, ya no sólo de “delincuentes” sino también de ciudadanos que cometen el grave error de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con las personas equivocadas y se convierten en “daño colateral”. ¿Hasta qué punto es normal? ¿Dónde comienza a ser demasiado?

*

Recuerdo mucho una tira de Mafalda, donde ésta señalaba que tenía un enfermo en casa. Se trataba de un mundo recostado, ya que, en palabras de ella: “Le duele el Asia”. Si retomamos esa metáfora, quizá podamos decir que al mundo le duele todo, le duele China y también Birmania, Inglaterra, Haití, Afganistán y más. También le duele México, con sus graves problemas de feminicidios y el incremento en la comisión de delitos relacionados con el crimen organizado, con el olor a miedo y los ríos de sangre y los gritos de ayuda que no son escuchados.

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“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión, y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”[1], con esas palabras Felipe Calderón tomó protesta como presidente hace casi cuatro años. Alguien no está haciendo bien su trabajo si el bien y la prosperidad se traducen en una supuesta guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más destrucción y muerte que soluciones, donde la sensible pérdida de miles de vidas es reducida a un daño colateral. Del otro lado, si la inseguridad y la violencia llevan al silencio y la indiferencia, los ciudadanos —en tanto Nación— no estamos asumiendo nuestros derechos y obligaciones de demandar a nuestros representantes que hagan su trabajo.

*

Recientemente fue publicado en Nexos, el artículo “Cómo reducir la violencia en México”, de Eduardo Guerrero Gutiérrez. El autor delinea las tendencias en la violencia en nuestro país desde el año 2001, hace una crítica a la actuación del gobierno mexicano y plantea propuestas concretas de acción. La crítica es clara: “El gobierno federal falló en dos temas cruciales: el diagnóstico del mal y el método para combatirlo. El gobierno supuso, equivocadamente, que las organizaciones criminales no tendrían capacidad para reaccionar ante el asedio gubernamental. Peor aún: el gobierno creyó que él mismo estaba en condiciones de iniciar la guerra en enero de 2007. Este error de cálculo ha implicado enormes costos para el país en términos de vidas humanas y bienestar. El incontrolable aumento de la violencia en varios puntos del país ha propiciado que la estrategia oficial se revierta en contra del gobierno mismo. Junto con la violencia crecen el secuestro y la extorsión, el consumo de drogas y la percepción pública de que la guerra se perdió”[2]. Con frecuencia, el discurso oficial habla del narcotráfico y las organizaciones criminales como si se tratara de una realidad aparte a la que se ataca, pero no se ha reconocido lo que Guerrero Gutiérrez y otros analistas han señalado, la relación entre los “golpes” que el gobierno ha dado con la detención o ejecución de grandes capos y el incremento en los niveles de violencia en la reorganización de las geografías del narco y la reapropiación de territorios.

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En El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia, el antropólogo Arjun Appadurai habla de un contraste entre dos lógicas: la del sistema vertebrado de los estados-nación modernos y la del sistema celular del las redes terroristas. Estas últimas están “conectadas, pero no dirigidas verticalmente; coordinadas, pero notablemente independientes; capaces de dar respuestas sin contar con una estructura centralizada de comunicación; borrosas, pero con claridad”[3]. Quizá sea un error comparar las organizaciones terroristas con el crimen organizado, de entrada, porque aunque existan claras similitudes, hay también muchas diferencias. Sin embargo, quizás esto ayude a entender las fallas en la “guerra” o “lucha” contra el narcotráfico que ha emprendido el gobierno mexicano, porque el enfrentamiento entre sistemas distintos no ha conducido a la añorada tranquilidad, sino a la rearticulación y multiplicación de las organizaciones delictivas.



[1] 500 años de México en documentos (2006, diciembre 1). Toma de protesta de Felipe Calderón como Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en: http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/2006_413/Toma_de_Protesta_de_Felipe_Calder_n_Hinojosa_como_Presidente_constitucional_de_los_Estados_Unidos_Mexicanos.shtml

[2] Guerrero Gutiérrez, E. (2010, noviembre 3). Cómo reducir la violencia en México. Nexos. Recuperado el 5 de noviembre de 2010, de: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=1197808

[3] Appadurai, A. (2007). El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia. Barcelona: Tusquets.

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.

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Unos sí, otros no, por Dorismilda Flores Márquez

Sábado 13 de febrero de 2010. A iniciativa de María Luisa Dávila, madre de dos de los jóvenes asesinados en Juárez, se realizó una marcha en silencio para protestar contra la violencia y las prácticas del Ejército y la Policía Federal[i]. El mismo día se llevó a cabo la vigilia por Juárez, en el Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México; donde un grupo de ciudadanos permaneció 15 horas —una por cada joven asesinado—, también en silencio y con velas que iluminaron la noche[ii]. Esta protesta fue organizada través de Twitter y ocurrió que muchos tuiteros que se encontraban lejos del DF, se unieron simbólicamente colocando fotos de velas como avatares y empleando las etiquetas #15X15 y #vigiliaporjuarez.

Viernes 5 de marzo de 2010. A nueve meses del incendio en la Guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, se realizó la vigilia por ABC, en la Ciudad de México, en Guadalajara y en otras ciudades mexicanas; como en otras ocasiones, la convocatoria fue hecha a través de Twitter, seguido de Facebook y algunos blogs. Días antes, distintos usuarios de la red expresaron su solidaridad con los padres y ejercieron presión para que el presidente Felipe Calderón atendiera en persona a los familiares de los niños muertos, a través de una petición firmada en línea por cientos de ciudadanos; para ello, circularon en Twitter las etiquetas #FelipeRecibeaPadresABC y posteriormente #peticionABC, con el vínculo a la carta[iii]. Ese mismo día se realizó un Juicio Ciudadano, en las escalinatas de la Universidad de Sonora, donde simbólicamente se declaró culpables de siete delitos —como tráfico de influencias y fraude contra el Estado— a los socios de la guardería[iv].

Viernes 19 de marzo de 2010. Dos alumnos de posgrado del Tecnológico de Monterrey Campus Monterrey murieron durante una balacera entre supuestos narcotraficantes y militares. En un primer momento, se dijo que ningún estudiante había resultado afectado tras el incidente ocurrido frente a la universidad. Después se informó que dos muertos eran alumnos de excelencia y se destapó una serie de irregularidades en la actuación del ejército mexicano y en las posteriores investigaciones[v]. Guillermo Guerrero reunió una serie de tweets que dieron cuenta del hecho, minuto a minuto, y los publicó en su blog[vi]. En Facebook se creó el grupo “Javier Arredondo y Jorge Mercado – JUSTICIA! JUSTICE!”, el cual exige una investigación a fondo[vii].

Domingo 28 de marzo de 2010. 10 jóvenes de entre 13 y 19 años fueron asesinados en Pueblo Nuevo, Durango. Las reacciones mediáticas fueron escasas y en las redes no hubo movilización, si acaso unos cuantos comentarios de indignación tanto por la agresión como por la falta de visibilidad del asunto[viii].

Miércoles 31 de marzo de 2010. El cadáver de la niña Paulette Gebara Farah fue encontrado bajo su propia cama, a nueve días de que sus padres denunciaran su desaparición[ix]. Durante todo ese tiempo, la visibilidad del caso fue impresionante, el Distrito Federal y su área metropolitana fueron invadidos con anuncios espectaculares y mantas en los cuales se pedía que regresaran a la niña, los esfuerzos de búsqueda se diseminaron también en Facebook y Twitter y se registró una intensa movilización policiaca para buscar a la menor[x]. Finalmente, tras inconsistencias en las declaraciones[xi], los padres y las nanas fueron arraigados— y el cuerpo fue descubierto. Esto motivó un vuelco en la opinión a través de Twitter y Facebook. Al cierre de esta edición, los cuatro han sido puestos en libertad, pero las investigaciones continúan.

En estos días, distintos comentarios entre los twitteros han cuestionado tanto la visibilidad de los casos —sobre todo entre quienes se preguntaban por qué #Durango no fue trending topic en Twitter— como el ejercicio de las autoridades y la sociedad frente a los hechos:

“Yo digo que en una semana más, el caso #paulette será guardado en el mismo cajón de siempre de la memoria mexicana”, dijo @dadomdadom.

“Ya hay cuatro versiones del caso #Durango Tres del caso #Tec! Cuántas versiones les gustan para caso #Paulette?”, dijo @heritage1972.

“Después de #balaceratec no resulta descabellado que los responsables de la masacre de 10 niños en #durango sea un retén militar… será?”, dijo @Aurorai.

“Tú eres #Juárez, #Monterrey, #Durango, #Reynosa, #NuevoLaredo… Feliz #Bicentenario!”, dijo @lopezvigueras, y agregó: “Confirmado: no son balazos, son fuegos artificiales para celebrar el #Bicentenario! #Juarez #Mty #Durango”.

Este artículo no busca dar respuestas, sino motivar preguntas. ¿Por qué unos casos son más visibles que otros? ¿Por qué en unos la movilización en la calle y en las redes virtuales lleva meses y la respuesta de las autoridades brilla por su ausencia? ¿Por qué otros gozan de gran exposición mediática y de respuesta inmediata? ¿Por qué otros no son contados ni en los medios tradicionales ni en las redes? ¿Por qué algunos no están siquiera en este artículo?

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.


[i] El Informador (2010, febrero 13). Marchan ciudadanos contra violencia en Ciudad Juárez. Disponible en: http://www.informador.com.mx/mexico/2010/178507/6/marchan-ciudadanos-contra-la-violencia-en-ciudad-juarez.htm

[ii] La Jornada (2010, febrero 14). Vigilia en el Ángel por los jóvenes asesinados en Juárez. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/02/14/index.php?section=politica&article=007n2pol

Milenio (2010, febrero 14). Twitteros en vigilia por jóvenes asesinados en Juárez. Disponible en: http://www.milenio.com/node/381858

[iii] Movimiento 5 de junio (2010, marzo 4). Noticias de Twitter, petición a Los Pinos y vigilias simultáneas en ciudades de la República Mexicana. Disponible en: http://www.movimiento5dejunio.org/abc/2010/03/04/noticias-de-twitter-peticion-a-los-pinos-y-vigilias-simultaneas-en-ciudades-de-la-republica-mexicana/

[iv] La Jornada (2010, marzo 6). Juicio ciudadano a dueños de ABC. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/06/index.php?section=politica&article=010n4pol

[v] La Jornada (2010, marzo 21). Alumnos, no narcos, los asesinados frente al Tec de Monterrey. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/21/index.php?section=politica&article=009n1pol

[vi] Guerrero, Guillermo (2010, marzo 25). La balacera del Tec, desde Twitter. Idos de la mente. Disponible en: http://www.idosdelamente.com/2010/03/la-balacera-del-tec-desde-twitter.html

[vii] Javier Arredondo y Jorge Mercado – JUSTICIA! JUSTICE! Disponible en http://www.facebook.com/group.php?gid=102480629787015

[viii] La Jornada (2010, marzo 29). Ejecutan en la sierra de Durango a 10 jóvenes de entre 13 y 19 años. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/29/index.php?section=politica&article=007n1pol

[ix] La Jornada (2010, marzo 31). Hallan el cadáver de Paulette en su habitación; fue asesinada. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/04/01/index.php?section=estados&article=025n1est

El País (2010, abril 1). La madre de Paulette, principal sospechosa de la muerte de la niña mexicana. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/internacional/madre/Paulette/principal/sospechosa/muerte/nina/mexicana/elpepuint/20100401elpepuint_1/Tes

[x] El Universal (2010, marzo 26). Piden ayuda para encontrar a Paulette. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/notas/668804.html

La Jornada (2010, marzo 31). Más de 100 agentes de la PGJ del Edomex buscan a Paulette. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/31/index.php?section=estados&article=028n1est

[xi] Milenio (2010, marzo 29). Investigan a familiares de Paulette. Disponible en: http://www.milenio.com/node/411752

El Universal (2010, marzo 31). Caso Paulette, las inconsistencias. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/primera/34689.html


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¿México delincuente?, por Carlos Antonio Villa Guzmán

México se convirtió en pocos años en un país eminentemente delincuencial: Los bajos niveles educativos, la aguda crisis socioeconómica que padece la mayoría, así como los obstáculos para construir un sistema realmente democrático, son factores que repercuten en la violencia que descompuso el clima social.

El miedo que sentimos por la inseguridad se lo debemos por igual a los delincuentes que cazan en las calles a sus víctimas, como también a los que atracan al pueblo aplicando políticas que favorecen a los dueños del capital. Tan ladrón es el que saca una pistola para despojar de su automóvil a un ciudadano, como el que vende litros de gasolina de ochocientos mililitros o kilos de ochocientos cincuenta gramos.

El crimen organizado y las iniciativas que asumen los gobiernos neoliberales que permiten a ciertas empresas el retorno de los impuestos que pagaron, guardan semejanzas. Se devolvieron a dichos empresarios privilegiados 100 mil millones al año durante el sexenio de Fox, cifra que ya superó el gobierno de Calderón al regresar a los empresarios que aseguraron su triunfo 93 mil millones de pesos; esto en el primer semestre de 2008. Se trata de los cincuenta magnates que lo mantienen gobernando, pese a que no les ha dado la tranquilidad y tersura que quisieran para seguir multiplicando su dinero.

Delinque lo mismo el que se mete a una casa para llevarse lo que pueda, como aquél que se introduce con palancas a una dependencia pública para obtener contratos. Unos se especializan en extorsionar por vía telefónica a las víctimas, en tanto que otros les sacan el dinero voluntariamente, con redondeos que acumulan cifras que solamente ellos saben a donde van a parar.

Hay quienes roban con  engaños o violencia y también otros que roban con el favor del cargo o puesto público que les prestaron, a ellos, o bien a los amigos o parientes. Existen tantas formas de robar como maneras de hacer las cosas honestamente, pero la gente prefiere jugársela con lo primero y este país es un paraíso para ese estilo de vida.

México es un territorio de robadera: roban los funcionarios, comenzando con la gente del círculo presidencial, que no están ahí precisamente por honrados. El mismo Calderón fue sorprendido en malos manejos cuando dirigió una institución de banca oficial: Banobras.

A los pocos meses le vimos de candidato apresidente y millones de mexicanos no creemos en un triunfo legal, porque el “haiga sido como haiga sido” nadie se lo puede desmentir.

Roban los policías a los que roban algo o cometen faltas y son descubiertos; roban los políticos que se enriquecen con el poder; los industriales que fabrican sus productos con baja calidad y venden como si la tuvieran; los empresarios que evaden impuestos o faltan a sus compromisos con los clientes; los trabajadores que hurtan cosas o no hacen su trabajo correctamente.

Los medios de comunicación también se roban la verdad para cambiarla por ficciones a su conveniencia. Hasta los intelectuales suelen robar conceptos o ideas investigadas o pensadas por otros.

Vaya situación que nos dificulta ya bastante la existencia. De pronto nos dan deseos de robarnos algo para no sentirnos tan extraños, aunque sea unos minutos de alguien que nos pueda escuchar y quizá comprender.

Con cierta razón Calderón dijo que la responsabilidad por la inseguridad es de todos. Vio al pueblo como gente de su misma condición en general, es decir, los impulsos o costumbre de sus connacionales por el acto de robar: es agudo, como el que padece él y su gente; se roba aquí y se roba allá, por dentro y por fuera, por arriba y por abajo.

En un país donde toda la población, incluidas las autoridades, es parte del delito, ¿qué se puede hacer? Bueno, eso es lo que declaró el presidente de esa fracción tan dada a creerle. “Dijo que todos”, como dice el clásico chiste. “Todos y  todas”, diría el descarado inepto de su antecesor.

Quíteles lo delincuente a los ciudadanos, don Felipe, y se va a quedar sin ciudadanos o acaso unos pocos, según lo que declara y no es tan alejado de la verdad. ¿Por qué no empieza por algo más fácil para regresarnos algo de tranquilidad, por ejemplo usted y su gabinete?

Señor Martí: ¿Le queda claro cual es la dinámica de la delincuencia en este país?  Estamos de acuerdo con usted, que renuncien.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara.


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Ya me tocó, por Carolina Aguilar Muñiz

He de confesar que no soy una persona con un alto nivel adquisitivo, mi familia nunca lo fue, cuando mi papá (abogado) vivía se negaba rotundamente a tener un ingreso económico alto, más bien nos conformábamos con ir saliendo de apuros y, parafraseando a Sor Juana, poner bellezas en  nuestro entendimiento y no nuestro entendimiento en las bellezas.

Además que era el pretexto para una de mis muy socorridas bromas, siempre decía que era mejer no tener dinero así evitaríamos chantajes y secuestros, sin tarjeta de crédito ni cuentas ostentosas en el banco que pudieran robarnos, al menos me sentía segura.

Fiel a mi forma de vida nunca tuve la necesidad de tener un celular hasta hace pocos años, cuando a fuerza de no poder controlar mis salidas mi madre pensó que eso era la versión moderna de los antiguos grilletes y mi hermana asumió que no había más cartas de amor escritas en papel, sino mensajes vía celular que podían llegarle al novio a altas horas de la noche. Nunca he dado mi número a desconocidos, nunca he entrado a concursos por internet ni he revelado contraseñas de cuentas bancarias (que ni las tengo) ni números confidenciales, así que las posibilidades de chantaje y extorsión estaban más alejadas de mí, además mi calidad de estudiante y luego desempleada pues reducían la tentación de que alguien me quitara el poco dinero que podía tener, pero parece que la inseguridad (producto de una gran brecha económica en un país como el nuestro, donde las riquezas están en manos de pocos y las pérdidas, la injusticia y demás males le pertenecen a la mayoría de la población) por fin tocó a las puertas a las puertas de mi “segura” casa.

El viernes pasado recibí una llamada de un número desconocido,  por el registro me di cuenta que venía de la Ciudad de México, de todas maneras decidí no contestar y después recibí un mensaje a mi celular que más o menos decía “Boletazo, comuníquese a Sec. De Gobernación con el Lic. Oscar Curiel Mora, al 0456622022588. Ya que eres GANADOR DE UN JETTA 2008, 100,000 M/N Y UN TEL. CEL.” , no dudé ni un instante de que se trataba de una extorsión así que les contesté que la Secretaría de Gobernación no hacía rifas y que eso se los creyera su puta madre (ay, mi feminismo se nubla y mi vocabulario patriarcal sale a relucir cuando algo me enoja, perdón, no puedo evitarlo, qué culpa tiene la pobre señora que de seguro también ha sido víctima de sus hijos), total, que me comuniqué a la policía ministerial reportando el número, la policía me aseguró que iba a investigar.

Eso ya no es mi responsabilidad, pero lo que más me sacó de onda fue la actitud de mi hermana que temerosa decía que era mejor no hacer caso y no reportar el número, pregunté por qué y ayer obtuve la respuesta, hace más de seis meses mi hermana fue extorsionada alguien habló a su celular durante una semana para pedirle trece mil pesos si no quería que mi madre y yo fuéramos secuestradas, con lágrimas en los ojos y demasiado temerosa mi hermana me confesó que durante siete días un hombre de una voz ronca le hablaba para decirle, en un tono muy alto y con “puras vigas” que sabía donde estábamos; me contó que un día el tipo le habló y le dijo que mi mamá estaba en cierto lugar y yo en otro; en ese entonces yo salía con alguien, ellos sabían quién era, todo coincidía. Endeudándose, pidiendo prestado y muerta de pánico,  mi hermana pagó la cantidad que le pedían, le dieron el número de una cuenta, la sucursal donde debía depositar y la hora en que debía acudir al banco, sin dudarlo se presentó y se formó en la fila, llegó a la ventanilla y atrás de ella el mismo tipo le dijo que no volteara que destruyera el comprobante y el papel donde había anotado la información que le dieron para el depósito, la amenazó para que no dijera nada porque nos tenían vigiladas.

Basta con decir que durante más de seis meses (por lo que me contó calculo que fue alrededor de mayo o junio) estuvo sin decir una palabra a nadie, ni a su galán ni a mi mamá o a mí, sobre la extorsión, hasta ahora que recibí el mensaje por el supuesto premio.

Ayer me lo dijo y desde entonces no he dejado de pensar que durante mucho tiempo estuvimos vigiladas, no se me quita de la cabeza que es alguien que nos conoce bien, que sabe sobre nuestra situación y que se aprovechó de eso. Se me pone la piel de gallina pensando que puede ser algún conocido, no sé, pero me cuestiona y me preocupa porque no somos las únicas, también le sucedió a mi amiga Vicky (hace ya un par de años), a mi vecina de enfrente y hace pocos meses (otra gran coincidencia) al papá de Gerardo.

Pienso que mi teléfono está intervenido o que alguien tuvo acceso a nuestras conversaciones por Messenger, pero sé que puedo pensar muchas cosas y que otras dudas vendrán a mi cabeza, lo único certero es que alguien vulneró el espacio donde me sentía segura. No juzgo a mi hermana por su manera de actuar y por no denunciar, a lo mejor yo hubiera hecho lo mismo, los tipos estos saben atemorizar,  con su tono de voz amenazador y sus palabras cimbraron a mi hermana y la angustiaron, además se sintió responsable por cualquier cosa que nos pudiera pasar, pero siento tristeza por todos los meses en los que no dijo nada y que estuvo atemorizada.

Creo que ya obtuvieron lo que quería, no volverán. Aunque el mejor lugar para decirlo era con la policía, siento que este puede ser un buen foro para denunciar y advertir a los lectores que no estamos exentos de este tipo de situaciones, que en un país como este ni viviendo de una manera modesta te escapas de este tipo de delitos, también me cuestiona y sé que no es casualidad este tipo de delincuencia, que es también responsabilidad nuestra por no exigir un cambio de dirección, un cambio de sistema en una sociedad donde estamos creando chantajes, extorsiones, violencia emocional, física producto de un pauperismo que degrada a todas los habitantes de este desgastado país.

Carolina Aguilar Muñiz es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se preocupa por asuntos sociales.


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Aguascalientes, la (no) segura, por Perla Villa Romero

Balacera al sur de Aguascalientes, el 15 de febrero de 2007, cuatro policías muertos[1]. Después, que si narcofosas, que si un encobijado, que si cuatro policías detenidos. Por si algo faltara, un “levantamiento” en el Maverick, seguido de persecución, disparos y un policía muerto[2].

Aguascalientes ya no tiene carita de seguridad, tranquilidad y hasta bondad. Por más que haya capas y capas de maquillaje del discurso que califica a los hechos de aislados y les atribuye un origen geográfico externo o, lo que es lo mismo, se hable de que lo sucio viene de fuera; para qué nos hacemos, lo sucio ya estaba aquí.

No sólo Aguascalientes, el país entero presenta, ya no brotes de violencia, sino cáncer de violencia que ya hizo metástasis.

Lo que me sorprende, aquí y en todos lados, es el discurso oficial y hasta periodístico, que dejan ver metáforas, como eso de “la ola de violencia”, o que la violencia “se erradicará”, o que “no se cederán plazas” a la violencia y al narcotráfico, o que “México no está de rodillas frente al crimen”. Suena como a que la violencia y el narcotráfico, con todos sus derivados, pudieran arrancarse de raíz, como si una limpieza nos fuera a dejar como nuevos. Lo que me queda claro que el Estado ha sido rebasado, no me atrevo a afirmar si por incompetencia, por conveniencia, o por todas las anteriores, más las que se acumulen.

Y mientras tanto, en un capítulo más de callando bocas, dos programas de radio han salido del aire en Aguascalientes. Primero fue “Comentando la noticia”, en Radio Grupo, presuntamente porque Rodolfo Franco, el conductor, entrevistó a José Gerardo Mejía, uno de los autores de un reportaje en que se involucra al titular de Seguridad Pública y Vialidad en Aguascalientes, con los Arellano Félix[3]. El segundo fue “Análisis político”, en Radio Universidad, luego de que el conductor, Enrique de la Torre, entrevistara a Rodolfo Franco, el conductor del programa cancelado en Radio Grupo[4]. En una de ésas, hablan las piedras.


[1] Ver reportaje en Proceso.

[2] Ver mail del amigo de uno de los levantados en Agseso.com; y notas en La Jornada, en El Universal y en el Gobierno de Zacatecas.

[3] Ver editorial de Lilia Arellano en Por Esto.

[4] Ver nota en La Jornada.

Perla Villa Romero es Licenciada en Comunicación, su estatus es desempleada, le gusta vagar e ir al cine.


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La tevé de un mundo inseguro, por Luis Buero

¡No olviden el pochoclo y el algodón! Desde hace tiempo tenemos en pantalla necropsias reveladoras, y en poco tiempo disfrutaremos de un ciclo de crímenes irresueltos donde veremos las fotos de restos humanos descompuestos en la bañera, en los pozos ciegos y en una alguna cañería de agua tapada.

Y aunque los sobrinos del Tío Sam duden que a Kennedy lo haya matado Oswald, en la pantalla nos siguen convenciendo en excelentes ficciones y documentales, que ellos con un pelito de ameba del cuerpo del occiso averiguan hasta la dirección de la maestra de primaria del bastardo que lo asesinó. Aunque aquí también filmamos forenses piolas en tevé, que nos transmiten las voces de hematomas y cuchilladas, ya que como ellos dicen, el cadáver habla.

Pero, como si nos faltaran achuras y chinchulines de víctimas de los crímenes criollos y foráneos, también se han agregado los realities que compiten con las versiones extranjeras de cirugías y reconstrucciones de rostros y otras partes del cuerpo. Nos sorprenden con operaciones de cambio de sexo en vivo y en directo, rostros con atrofia muscular y labio leporino que se abren al ojo de la cámara para que veamos cómo un bisturí los transforma en segundos. Y eso no es todo, también nos proveen series en las cuales las protagonistas charlan con los muertos, cuyos fantasmas vuelven a la Tierra a reconciliarse con los seres queridos y saldan todas las cuentas pendientes hasta que una luz divina se las lleva.

Tengo la imprecisa alucinación de que cada vez que los Estados Unidos padecen un presidente belicista, de esos que exportan guerras o hacen que su gente esté en peligro de sufrirlas en su territorio, aparecen (mágicamente) programas y películas que nos ayudan a digerir el antes, el durante y el después de una conflagración mundial. Y no me refiero a una propaganda directa que nos muestre que los rusos, latinos, vietnamitas, negros  y  árabes son los malos, sino a algo más subliminal aún, como si nos dijeran: “no es tan impresionante ver un tipo estropeado por un misil, y si se va para el otro lado, no te preocupes que alguna médium lo comunica con el presente y viene cuando se le canta”.

En la película El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, se muestra un pueblo pequeño, perdido en la meseta española en 1940 al cuál llega como estreno la película Frankenstein. En el desvencijado salón donde se exhibe el film, entre el público, hay dos niñas, Ana e Isabel, que miran atentamente la película, y luego, a la noche, Ana le pregunta a su hermana por qué el monstruo mata a la niña luego de regalarle una flor, y por qué al final muere él también. Interesante duda de la chiquita que no hallaba en la lógica interna del guión una causa cuyo efecto fuera ese acto de violencia extrema.

Nosotros tampoco, pero, mientras tanto, ya nos acostumbramos a cenar presenciando una autopsia en colores, mientras mojamos el pan en la salsa.

Luis Buero es guionista, periodista y psicólogo social.  Colabora para el cafecito desde Argentina. Visita su sitio:  http://www.luisbuero.com.ar