El Cafecito


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La dura patria, por Carlos Antonio Villa Guzmán

Ya no sabe uno ni qué hacer, ni qué decir, ni qué pensar de este país. Así es que me puse a escribir un texto no sin antes volver a aquél que nos dejó el bardo zacatecano López Velarde. Espero que sea algo disfrutable o al menos invite algún pensamiento.

La dura patria

(Proemio)

Patria abuso, país engaño; perdiste tu suavidad para convertirte en ramera

Tus políticos persignados tienen tufo de cofrades fanáticos:

enmendadores de leyes, árbitros enriquecidos

¿Qué te han hecho patria mía estos desdichados?

Más que pisotear y escupir a tus pobres; dejarles sin dignidad frente a las trasnacionales. ¿Qué otra cosa te han ultrajado?

Vivirte da vergüenza y rabia junto a estas desazones

los malditos te chupan y saquean con lujuria imperialista

te soban y manosean hasta lo más sagrado de ti, de tu historia

trastoca su inmundicia el espíritu de los derechos y tus leyes

Eres nido de hacinados oportunistas, inútiles beneficiarios de cargos

de entes parasitarios, roedores de economía

te hunden el sable y saquean desde el exterior y el interior la médula de tu

riqueza; el colosal néctar que nutriría al pueblo si le dejaran qué comiera

mordeduras de buitres descuajan tus entrañas

Ni quieren verte morir para devorarte, repartirse de ti

interminablemente

(Primer acto)

Nunca se había descompuesto tanto el dinero

hasta convertirse en materia putrefacta

para robar voluntades y violarte multitudinariamente

todos los días, impunemente

Estás en el puño tramposo que mueve los hilos

de las marionetas que se ensalzan y agitan pañuelos

con la punta de las bayonetas

Estás en las cámaras y micrófonos ante los que se miente sobre ti

en los editoriales agoreros y en el grito mediático de los amanerados

narradores de acontecimientos que rellenan por encargo

Patria, ni siquiera te conocen

y ya te vendieron

Estás envuelta en sotanas que huelen a orines de niños

expulsados de la infancia

estás empapada en labia de inmundas lenguas

y chillidos de cínicos mártires fingidos

Estás sitiada por la corrupción repetida millones de veces

todos los días

por el hampa siniestra

por los banqueros

por los actores de la cámara legislativa

por todos nosotros

ante el angustiante acecho de la miseria

(Segundo acto)

Te hienden las fauces de la infamia y el colosal belicismo de un vecino

voluble y perverso que no ha dejado de mutilarte el brillo y lo que produce su resplandor

Él, insufla millonarios cosméticos en tus débiles arterias

y a merced de ellos caída te abandona y cínico cobra por dejarte

ver de lejos el futuro

Hacia su imperio van tus hijos en su huida del hambre que les sabes dar y te esmeras

a ellos y a sus hijos, por los hijos de los hijos… Amén

Ya no vives sin ellos porque sostienen la alacena regando de sudor

los surcos ajenos y las cocinas repletas de cochambre Mc Donald’s

Pobre patria tú y tus parias que buscaron la frontera

y se perdieron

Patio trasero como una madriguera de ambiciosos

cuervos devoradores de sueños

que apuntan a tu sien con sus fortunas

(Intermedio)

Mientras que los veneros escriturados por el diablo manan

no te mueres mas casi no respiras

asustan tus convulsiones

de enferma, patria convaleciente, ya no estás tan diamantina

ni la cordura te alimenta, patria secuestrada

Hasta hace pocos años eras hogar seguro para nosotros

al menos así lo contaron los abuelos

los graneros surtidores eran recompensa en vida

del que trabajaba con entrega y no dormía

más que para reponerse de la brega

Así nos lo cuentan que acontecía una vida más

llevadera con quien ofrecía voluntad y buenas maneras

tiempos que ya no te animan, patria abandonada

hasta hace pocos años cuentan que sucedía

hasta el más pobre hacía honores al bocado

Ya no es así; hoy se cobra doble y por anticipado lo que quien sabe

si vendrá o no vendrá.

Así nos cuentan de la vida que no vemos ser así

porque la han desdibujado implacables borradores

de lo sencillamente claro entre lo humano

(Tercer acto)

Los pájaros de oficio carpintero huyeron y en su lugar quedaron

aves de rapiña

La epopeya ahora es cobertura, tiempo aire, señales abiertas y cerradas, espacio aéreo que se compra en un mercado

Tus muchedumbres van por las ciudades persiguiendo una suerte

que quizá ni los mira y de vez en cuando los arrastra

entre las ruedas de su velocidad

Dura patria para tantos que no pueden seguir tu paso

que se retrasa su existencia en páramos y caminos yertos

ya abandonados ya desiertos, apagados, sin memoria

Has endurecido tu suavidad de espuma láctea donde brillaban los tesoros

de tu prodiga simiente y ocultas los manantiales que bañaban

la piel de los valles donde extendías tu enorme geografía

de hipocampo misterioso

cada día más árida semeja tu piel las distantes lunas que giran extraviadas

y tu rostro invadido por nosotros te hace ver como un tablero ajetreado

por la vida, patria atormentada

En lugar de construirte te acaban, te orillan al vacío tenebroso

de las naciones rebajadas por la codicia de los imperios

de las patrias perdidas cuyos pueblos se volvieron servidumbre

(Final)

Ya tus bosques sucumben a la cierra y la sierra se agota por su codiciada madera

tus lagos de topacio y arena ya no son la fuente que nos daba bebida dulce y arrimaba las fugaces serpentinas plateadas de los peces

Tus caminos no son seguros y tus rincones son hervideros de fieras de apetitos insaciables, patria, exprimida y acosada, te acaban

Vives la hora de los hipócritas y sus llamadas a misa

esos que tanto señalaron a quienes usurpaban la tierra prometida

y arribaron a la cima solamente para sembrar cizaña y roer el pan del pobre

Qué maltrecha te tienen patria amada, contaminan tus entrañas

abofetean a tus desprotegidos, los exprimen dentro de galerones sofocantes

hora tras minuto en que el tiempo corre por su sangre y va a parar en un

salario que sabe a todo menos vivir

Te entregaron a los leones del circo de la infamia cubierta apenas de harapos

vestida de fraudes y descaradamente llena de millonarios

patria vencida que perdió el llanto de tanta locura

Ni un bajo ni un foro y tampoco volátiles rayos de loros verdes

únicamente mantienes impecable el pulso de los humildes

sus corazones anegados de esperanza y la mirada profunda

de su eterna bondad, patria generosa, no nos abandones

levántate para que podamos andar.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara.

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