El Cafecito


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México, ¿por qué?, por Carlos Antonio Villa Guzmán

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Qué difícil entender cómo y por qué México, el país que proyectaba hacia el mundo la imagen de un lugar de gente sencilla, casi siempre sonriente y amable; de una nación cuyos mayores encantos surgían, precisamente, de esa cordialidad; ahora se haya convertido en un lugar de pesadilla, sangriento y terrible; un sitio sin justicia ni ley; poblado de criminales y gente sin escrúpulos que son la peor amenaza que puede existir para los que viven honradamente y en paz; un imperio de impunidad y corrupción.

Si bien la etapa de la Revolución y la menos conocida pero igualmente sangrienta Guerra Cristera, ya habían marcado ésta como una tierra de gente rebelde y atrevida; como auténticos domadores de miedos; salvajes para jugar con la muerte, casi hasta la brutalidad; el siglo veinte continuó viviéndose en contextos de estabilidad política suficiente como para alcanzar el desarrollo que, en cierto momento, ubicó a México como una de las naciones más prósperas de Latinoamérica.

Medio siglo después de esa efímera bonanza y ya adentrados en el siglo XXI, México, el que era “Casi el paraíso”, como lo definió Luis Spota, “el país amigo”, que proyectaba sus bondades hacia el extranjero, devino en el lugar de la muerte.

Si volteamos hacia atrás, para tratar de encontrar la bifurcación por donde desviamos el rumbo, los orígenes de lo que en unas décadas se convirtió en una frenética matanza de gente que no se sabe bien a bien por qué, ni cuántos desaparecen o mueren todos los días, hasta que se van descubriendo las fosas u otros rastros o testimonios que revelan la indescriptible situación que desvanece las esperanzas de la gente y causa miedo, nos encontraremos con los terribles días de 1968 en los que se escribió el asesinato masivo de Tlatelolco un 2 de octubre, así como las cruentas persecuciones y crímenes que siguieron a esa fecha, hasta llegar al Jueves de Corpus de 1971, con otro asesinato de estudiantes. Fueron centenares o millares de desaparecidos forzados a manos de integrantes de grupos paramilitares y policíacos, como la Dirección Federal de Seguridad, DFS. En ningún momento de la historia contemporánea el Estado dejó de utilizar la fuerza contra todo aquello que transgrediera sus fines. Lo mismo se reprimió siempre a huelguistas que a estudiantes o periodistas. Al nacer el PRI cuyos antecedentes habían sido el PRM y el PARM, instituyó la práctica de perseguir a los opositores, como sucedió el 7 de julio de 1952, un día después de las elecciones, cuando los seguidores de Miguel Henríquez Guzmán festejaban el triunfo sobre la candidatura de Adolfo Ruiz Cortines y fueron brutalmente reprimidos en la Alameda.

Aun así, la imagen de los gobernantes ante la opinión púbica mundial se mantenía intacta, mientras que en su propio país éstos no provocaron los niveles de desprecio que la gente siente hacia los actuales representantes del poder estatal: Luis Echeverría, acusado de crímenes contra industriales e igualmente reconocido como autoridad que dio la orden de las emboscadas contra las concentraciones de gente que se revolvía con estudiantes en mítines y marchas, vivió aislado el resto de su vida mas no por ello se ocultaba plenamente. De vez en cuando, concedía entrevistas o aparecía en lugares públicos. Jugó a ser socialista pero se dice que era agente de la CIA. “Arriba y adelante” fue el lema de campaña que se mantuvo durante su gobierno, sin embargo el país retrocedió en términos de equidad y justicia social, además se perdió el valor de 12.50 pesos que había mantenido el dólar por mucho tiempo. Echeverría modificó la Constitución para hacer que Carlos Biebrich pudiera asumir la gubernatura de Sonora, cuando este no tenía la edad requerida para ocupar el cargo. Transformó el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI) en los sistemas DIF y en su período se fundó lo que ahora es el INFONAVIT; creó también la Coordinadora Nacional de Subsistencias Populares, (CONASUPO) desaparecida al inicio de la etapa neoliberal. Aspiró a ser líder de lo que entonces se conocía como el Tercer Mundo, en la distribución geopolítica del planeta. Para ello se vinculó con jefes de Estado procedentes de varios continentes e impulsó un proyecto que no alcanzó a nacer plenamente: La Universidad del Tercer Mundo, con inspiración africana. La sede comenzó a operar en San Pancho, Nayarit, México. Fueron montadas unas enormes estructuras e instalaciones con pisos y muros de materiales naturales como cortezas de árbol, troncos de bambú, techos de palma atados con soga de ixtle, etcétera. Se impartían técnicas para la producción agrícola y elaboración de conservas, así como el aprovechamiento de recursos pesqueros, entre otros. Sin embargo fue sumamente efímero este sueño latinoamericano.

Como vemos, no hubo en esos años conflictos que remotamente se asemejen a los que se manifiestan en estos días. Por cierto, en 1968 los pobladores de San Miguel Canoa, en Puebla, acusaron de comunistas a unos trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla, UAP y los agredieron; dos de ellos murieron por linchamiento. Se han mantenido las rupturas ideológicas como parte de lo que arrastra o lleva a cuestas nuestro pasado, sólo que ahora se suma la vorágine del crimen organizado y lo que el Estado hace en torno a ello, que es bastante confuso, ambiguo, ya que va de un extremo a otro: para ciertos grupos o sujetos utiliza una fuerza y saña descomunal, en tanto que para otros actúa con evidente complacencia, como el caso del recientemente fugado Chapo Guzmán.

Ya podemos hablar de la guerra en México; la que se libra todos los días en diferentes lugares, con actores que igualmente varían de condición y problemática, pero que tienen una característica que los iguala: No quieren que el gobierno les imponga su voluntad. Para la gente que vive en constante inconformidad y lo manifiesta de alguna forma, organizada o no, el gobierno desparramó toda su credibilidad, no tiene absolutamente nada a favor como para ser digno depositario de su confianza. Para la mayoría de los que vivimos y trabajamos en este país, el actual gobierno de Peña Nieto ha fracasado. ¿Qué seguirá?

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO y doctor en Política y Gobierno por la Universidad Católica de Córdoba y en Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid. Es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Blog Voces Libres: http://carlosvillaguzman.blogspot.com


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Memorias de una generación de Normalistas (63–69), por Martha Lilia Sandoval Cornejo

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La fecha del 4 de julio, es significativa y especial, no sólo porque el país vecino celebra su declaración de independencia, sino porque aquí en México, homenajeamos a la Virgen del Refugio, y porque nos hemos reunido para festejar 45 años de haber egresado de una gran escuela formadora de maestras: la Normal del estado de Aguascalientes. Un momento oportuno para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida como personas y como maestras. ¿Quiénes somos? ¿Qué elementos influyeron en nuestra formación? Yo aventuro cuatro factores: el espacio, los maestros, la organización interna de la escuela y el mundo.

 

  1. El espacio físico

Lo primero que informó nuestras mentes y nuestro corazón –incluso sin saberlo plenamente– fue el vasto edificio de pórtico griego –el cuarto de los que ocupó la Normal desde su fundación– y cuyo clasicismo llevamos impreso en el fondo de nuestras conciencias. Edificio que estuvo a cargo del eminente arquitecto J. Refugio Reyes Rivas, y que destaca a partir de sus altas columnas que reciben la primera mirada de los que penetran en su amplio vestíbulo y avanzan hacia los salones que se organizan alrededor de dos patios rectangulares.

En aquellos años –los sesenta– formaba parte del espacio dedicado a la escuela una umbrosa huerta llena de árboles frutales, sobre todo moreras, y una cancha deportiva que se convertía por temporadas en escenario de inolvidables campeonatos de básquet y voleibol. De los patios y salones perpetuamos lo majestuoso, pues embonaba con los hábitos de disciplina y respeto a la figura del maestro, que nos pedía estar de pie cada vez que un profesor entraba al salón de clases. Por su parte, la huerta nos dio la posibilidad de transitar con sencillez y alegría de la niñez a la adolescencia, pues quizá escondiera secretas inscripciones de amor en las cortezas de los árboles; nos regaló la tierra con la que alguna vez tuvimos la peregrina idea de alfombrar un salón y disfrazarlo de café hippi en una kermese y también nos brindó senderos hacia los árboles para hartarnos de moras o recoger violetas. En esos espacios circularon las musas haciendo su callada labor en la alborotada alegría de nuestras adolescencias en formación.

 

  1. Los maestros y maestras

Otra labor destacada fue la de los maestros y maestras. A riesgo de olvidar a algunos, menciono aquellos que dejaron una huella indeleble en la memoria colectiva de esta generación. Mujeres ya ancianas cuando nos dieron clase, como Conchita Maldonado, y jóvenes severas como Chela Robles. A la primera la recordamos llegando al salón en su silla de ruedas, pero cuyos dictados sobre la concordancia entre sujetos y predicados eran tan claros y perfectos como ella. La segunda, joven, seria y severa, imponía gran respeto por sus respuestas rápidas, y por la distancia irónica con la que nos trataba. Ya fuera por lo anterior o por su amor a las ciencias, pero nos hizo estudiar con denuedo cualquier asignatura que impartiera, ya fuera del área de la Física o del Desarrollo de las comunidades. Otro talante era el Rafaelita Jiménez que, con su traje negro de viuda reciente y su modo delicado de hablar, nos trasladaba a otras épocas, despertando sensibilidades modernistas cuando declamaba los versos de Amado Nervo “A mí me gustan las tardes grises/, las melancólicas, las heladas/ en que las rosas tiemblan de frío / en que los cierzos gimiendo pasan / en que las aves, entre las hojas/ el pico esconden bajo del ala”.

El grupo docente femenino, que nos enseñó también a realizar labores manuales y a elaborar alguna receta de cocina, se equilibraba con la presencia de un señor pausado y ponderado, como deben ser los que estudian la Historia y la Antropología. Era el maestro don Alejandro Topete del Valle, que un día nos dio la mejor lección de vida, cuando nos hizo ver que la Historia se escribe para ver la realidad como fue y no para construir mitos. El paradigma en ese momento fue impactante: desde entonces sabemos que Don Miguel Hidalgo, por ejemplo, fue padre de varios hijos, que quizá no siguió las estrategias de guerra más adecuadas, pero que murió con la dignidad de un héroe. Esa misma dignidad la quería nuestro profesor para nosotras, pues nos trataba con la ceremonia que correspondía a otras épocas, cuando los nombres de las mujeres iban acompañados con el adjetivo de doñas. “Doña Magdalena Vázquez”, decía – Deme la clase. Dueñas de nuestro destino lo fuimos y lo somos. Gracias, en parte a ellos, y perdón que no los mencione a todos, porque fueron tantos y nos dieron tantas enseñanzas.

Luego vendrían las lecciones de Etimologías de la maestra Esperanza Andrade, las de Español de Lupita Serna, las de teatro de la Sra. Gelos y las de baile de Imelda Márquez. El ir hacia la raíz de las palabras nos reveló las riquezas insospechadas de la lengua, cuyas palabras la maestra de español no sólo nos enseñó a puntuar correctamente, sino que fue en ese mismo idioma en el que nos hizo debatir y analizar y aún nos mostró los tesoros simbólicos del lenguaje visual. No quiero dejar de mencionar la –desde entonces– inolvidable película Días de otoño, protagonizada por Ignacio López Tarso y Pina Pellicer, porque gracias a sus laboriosos análisis, forma parte de mis recuerdos más preciados. De la señora Gelos, extrañamos sus puestas en escena de La casa de Bernarda Alba . ¡Cómo admiramos la representación de ese mundo femenino, cerrado, impositivo, pero también apasionado y loco! En cuanto al baile, Imelda Márquez nos hizo mover el cuerpo al compás de son jalisciense “La culebra”, del chotís español, del “Can Cán” parísino y El “tico tico” brasileño.

Otra vertiente importante de nuestra formación fueron las materias dedicadas a las Ciencias de la educación, a la Pedagogía, la Didáctica y sobre todo las muy temidas “Prácticas” que formaron parte infaltable de nuestro currículum. Anita Ramírez y sus esquemas sobre las Ciencias de la educación nos informaban puntualmente acerca del desarrollo educativo desde la historia. Otra cosa era ir a practicar y enfrentar a un grupo de 40 o 50 muchachos inquietos. A veces nos iba tan mal, que más de alguna puso en crisis su vocación como maestra.

Sin embargo, un día nuestra vida académica y social se transformó. Llegó un joven recién egresado, sino de la mejor escuela de música, sí de la institución donde el entusiasmo y la creatividad le motivaron a conformar grupos musicales. Apoyado por nuestra directora en ese momento, la señora Carmen Ibarra de Briseño, Óscar Malo realizó la formación de dos grupos: La estudiantina y el Orfeón. Entonces llegaron, para nosotras, el conocimiento de las voces tonales: –sopranos, mesosopranos y contraltos– y los ensayos de las primeras canciones: No tengo edad, La novia y Muñequita linda. Cómo disfrutábamos al cantar, al escuchar las voces que, armonizadas a fuerza de ensayos, apaciguaban la inquietud de nuestras jóvenes problemáticas.

La estudiantina era todavía más alegre e implicaba tocar algún instrumento: guitarra, mandolina, contrabajo, pandero, acordeón, o hasta marimba. Aprendimos a cantar y acompañar alegres canciones como El corrido del estudiante, De colores, y La sirena, sin que nos faltara la dedicada a Aguascalientes mi tierra querida. Otras canciones eran jacarandosas, como la misma tuna, o románticas como Hay unos ojos, o el inolvidable Tema de Lara.

Y viajamos, a la ciudad de México y a otros sitios más cercanos. Salimos a cantar a distintas escuelas, llevamos “gallos” de madrugada, a nuestras madres y a nuestros maestros. Éramos felices. Fuimos felices… hasta la noche del accidente donde perdió la vida una queridísima compañera. . Creo recordar que Óscar Malo publicó, por esas fechas, un pequeño artículo titulado “Rosas rojas para una dama triste”. Quizá fue de otro modo. Pero lo cierto es que la hermana gemela de la compañera fallecida recibió flores y condolencias de todo mundo. Toda la ciudad estaba conmovida. Porque la vida se cobra, y también teníamos mucho que aprender del dolor.

 

  1. – Las alumnas y su organización

Cuando esta generación, formada por dos grupos de cincuenta muchachas cada uno, inició sus estudios en el año de 1963, esta escuela ya llevaba 85 años de haber sido fundada, pues comenzó a funcionar en 1878 –durante el gobierno de Don Francisco G. Hornedo y bajo los auspicios de los letrados del momento, incluyendo el extranjero Alfredo Lewis, el señor Don José Bolado y Don Carlos López Arteaga– y su nomenclatura inicial de Liceo de Niñas había pasado a ser oficialmente Escuela Normal para Maestras.

La experiencia de varias generaciones de profesoras había ido cuajando en una efectiva organización interna de la institución, de manera que ésta contaba con sus estatutos y tradiciones, con la realización ya consecutiva de encuentros deportivos, sociales y culturales. Por tanto, al paso de los años de nuestra vida estudiantil, apenas comenzábamos a darnos cuenta de nuestra propia capacidad de organización, cuando ya había necesidad de hacer frente a varios desafíos, como el de organizar un puesto y adornarlo creativamente, en la más espléndida kermese del ámbito académico local. De manera que este marco de actividades propiciaba el surgimiento de líderes que asumían con desenvoltura las responsabilidades y se ponían al frente de las actividades deportivas, sociales, culturales y académicas. De nuestra generación surgió la personalidad de Cande Mora, muchacha sencilla, pero de gran convocatoria y eficacia en la organización de rumbosos campeonatos deportivos, cuya noche de inauguración, con su desfile de equipos bien uniformados, y bajo las miradas de los preparatorianos, valía todas las penas.

Los estatutos dictaban que cada año hubiera renovación de la Mesa Directiva, grupo que se encargaba de organizar todos los eventos del año y sobre todo la fiesta de clausura de los seis años de estudio. Nada podía ser más atractivo que lograr las ansiadas directrices. Había actividad electorera y respectivas elecciones. Ese año, 1969, marcó el triunfo de la Planilla Negra, cuya campaña, llena de creatividad juvenil y traviesa, incluyó la impresión de huellas de pies negros por los dos patios de la escuela. La señora directora llamó la atención de ese grupo, que encabezaba Alicia Ávila Storer, pero no pudo evitar nuestro éxito rotundo. Ese año lo organizamos todo. No sabíamos que lo que habíamos ganado. Eran sólo trabajos. O… experiencia.

El periódico mural, por ejemplo. Un día nos causó la reconvención de un inspector, pues a alguien se le ocurrió que podíamos poner, en la parte central, como ejemplo de maestro. a Cristo Jesús. Esta iniciativa fue el reflejo de la entusiasta religiosidad, propia de aquellos años de renovación posconciliar, en los que salíamos de las Jornadas de vida cristiana con todas nuestras convicciones religiosas al rojo vivo. Por otra parte, el periódico impreso Ecos estudiantiles, de cuyas dos únicas ediciones estuve al cargo en 1969, nos costó un trabajo impresionante, pues había que rogarles a las compañeras para conjuntar los artículos, luego llevarlos a la imprenta de don Daniel Méndez Acuña y por último, buscar los apoyos económicos de los patrocinadores, pues aunque el periodiquito costaba solo 20 centavos, no todas los querían pagar. Pero, desde entonces quedé impresionada de las inmensas posibilidades de la palabra impresa. Desde entonces, también le guardo una inquebrantable gratitud a mi compañera de andares editorialescos: Teresa Villalobos.

 

  1. – El mundo

Nos tocaron unos años cruciales. Los años de nuestra formación estuvieron marcados por el asesinato de Jhon F. Kennedi en 1963 y los Juegos Olímpicos y la matanza de Tlalteloco en 1968. En medio estuvo la renovación de la Iglesia católica a raíz del Concilio Vaticano Segundo, que a nosotros nos llegó a través de las mencionadas Jornadas y los cantos alegres, poderosos y rítmicos de la Misa de Juventud. A nivel de la escuela, las Normales del país luchaban por configurar un currículum adecuado al nuevo perfil deseable en el maestro. Se quería un maestro que no sólo enseñara a leer y a escribir, sino que fuera promotor del bienestar de la comunidad. Nos llegaban libros de la Normal de Cd. Guzmán, que habían sido elaborados por los propios alumnos. Empezamos a investigar, en las clases se armaban debates. “Juicio, sentido común”, nos aconsejaba el maestro Federico Esparza, quien por otra parte nos invitaba a leer Casi el paraíso de Luis Spota. La emoción crecía por momentos. Nos sentíamos como pájaros a punto de emprender el vuelo.

Y lo emprendimos. Salimos al mundo del trabajo hace 45 años y aquí estamos de nuevo en el mismo edificio que nos cobijó tantas horas, tantos días e incluso noches (porque recuerdo una fabulosa piyamada), haciendo una remembranza, pero también un recuento y una reflexión ¿Quiénes somos ahora? Me atrevo a decir que somos una generación exitosa. Un grupo en el que muchas de nosotras todavía no abandonamos el campo de trabajo, más por gusto y por convicción que por otras razones. Quiero decir que somos una generación que aprecia las diferencias y las valora, y así nos enriquecemos con las propuestas culturales, económicas y de asistencia a la comunidad de varias de nosotras. Y por último, me complace decir que somos una generación agradecida, con la vida que Dios nos da y nos quita cuando Él quiere, con nuestros maestros y con el tiempo que nos ha tocado vivir.

 

 

 

Martha Lilia Sandoval Cornejo, nació en Aguascalientes en 1950. Maestra desde hace más de 40 años, es autora, entre otros, de Los tiempos del caracol y El amoroso tic tac de los relojes.

 


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Acercamiento a la idea de pureza en la mujer católica, por Cynthia Iniesta Salazar

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El concepto de pureza no se sabe cuán antiguo pueda ser, aunque su significado ha cambiado con el tiempo, según Mary Douglas. Sin embargo, como concepto permanece, de forma que “las ideas de pureza e impureza pueden parecer eternas e inmutables, pero existen razones suficientes para creer que estas ideas son sensibles al cambio. Se puede suponer que el mismo impulso que las hace nacer para imponer orden es lo que las modifica y enriquece continuamente”.[1]

El concepto de pureza llevaba implícitos en su significado algunos conceptos morales que conformaban contraposiciones tales como las existentes entre el pecado y la virtud, o entre la sexualidad y la virginidad; estaba ligado al modelo de mujer y a la doctrina cristiana que se constituía por binomios o dicotomías que marcaban la diferencia entre bondad y maldad, es decir, lo propio de Dios y lo referente al demonio. Bajo esta pauta maniquea, las mujeres no tenían otra posibilidad que la de escoger entre ser buenas o malas, virtuosas o pecadoras, y la misma sociedad sólo le permitía al género femenino optar por cualquiera de los dos caminos posibles: el del bien mediante el matrimonio o la vida religiosa, o la vida disoluta, sinónimo de prostitución.[2] Según Vladimir Jankélévitch, para poder definir la pureza, es necesario hablar de lo contrario a ella, es decir de lo impuro, pues “solo lo impuro, puede convertirse en objeto de nuestro conocimiento […] es necesario hablar de otra cosas, de algo”.[3]

En 1941, la encargada de la Comisión Nacional de Piedad de la Juventud Católica Femenina Mexicana, Eugenia Olivera decía que:

“La pureza se adquiere por la repetición de actos, ya sea en el aspecto negativo, es decir evitando los actos contrarios a esta virtud; ya sea en el aspecto positivo, ejecutando actos que eleven y purifiquen. Se defiende, ya que encontrará múltiples y poderosos enemigos internos y externos, y contra los cuales será preciso luchar para resguardarla y conservar su delicadeza. Se conserva guardándola como un tesoro de incalculable valor, vigilándola, protegiéndola. Y se acrecienta ejercitándola siempre, apreciándola más y más amándola eficazmente.”[4]

Ella definió la pureza como “un hábito adquirido, consciente; una virtud que sea la repetición de actos voluntarios en el alejamiento del mal, la práctica del bien, en la lucha contra las tentaciones, en la defensa de los peligros en la conservación de la blancura y nitidez del alma”.[5] Según esta líder católica la pureza se adquiría, se defendía, se conservaba y se acrecentaba, y sólo las jóvenes que tuvieran un corazón generoso y ardiente y voluntad fuerte, podían conseguir la pureza del cuerpo y alma.[6]

La pureza implicaba el completo dominio de lo espiritual sobre lo material-corporal, por lo que la Iglesia se daba a la tarea de persuadir a las mujeres a practicar la pureza constantemente a que antepusieran la pureza de su alma sobre el cuerpo y a cultivarse espiritualmente en lugar de honrar su físico.[7] Esto se debió a que las mujeres en el siglo XX pasaron por momentos de cambio, que hacían que se salieran del ideal que la Iglesia tenía. Las mujeres empezaron a tener una mayor participación fuera de la casa, podían acceder a los estudios superiores, en los países reconocidos como democráticos se les otorgó el voto, y había una mayor presencia de mujeres en el sector laboral, aunque en algunos casos sin una remuneración igual a la del varón. A raíz de estos y otros cambios que vivió la mujer, la Iglesia Católica vio amenazado su ideal tradicional de mujer, por lo que para defenderlo retomó la idea de la pureza.

Para los años cuarenta en México el valor extraordinario de la virtud de la pureza iba en el sentido de que ésta llevaba a la salvación del alma, al evitar toda acción que llevara al pecado, que era consecuencia del desarrollo de las malas pasiones. El Papa Pío XII decía que los peligros habían aumentado de manera extraordinaria a consecuencia “del progreso y difusión de la prensa, las ediciones baratas de revistas, novelas, fotografías, ilustraciones, reproducciones, mal llamadas artísticas, de toda forma color y precio; el cinematógrafo, los espectáculos de variedades y cien otros medios ocultos, que propagan por todas parte los alicientes del mal.”[8] Por eso las jóvenes debían evitar toda acción que las apartara de Dios, y por medio de los actos piadosos se les enseñaba a vigilar los sentidos, para no permitir que por ellos penetraran en el alma elementos que pudieran mancharla, y así mantener la pureza del alma y el cuerpo,[9] ya que la pureza es “la limpieza del alma y del cuerpo, es conservar la blancura de la azucena, es lo que más nos acerca a Dios y a la Santísima Virgen”.[10]

El alma y el cuerpo eran considerados como un sagrario vivo al cual Jesús bajaba por medio de la Eucaristía. Por eso la devoción a la Virgen y la Eucaristía, eran razones para mantener la pureza, pero también medios para lograrla.

Uno de los medios a través de los cuales se buscó conservar esta idea fue la Cruzada por la Pureza, una campaña lanzada a petición del Papa Pío XII en 1941, con la cual convocaba a las socias de las Acción Católica (AC) en Italia a defender la salvación eterna de las almas, ya que aseguraba que estaban en peligro. Al hacer este llamado, el Papa solicitó a las socias de la AC para que todos los esfuerzos se concentraran en el campo de la pureza, el cual era vasto, pues se trataba de trabajar en “la familia, las relaciones de amistad, la vida y las costumbres, los espectáculos públicos y privados, las diversiones, las modas libres e indecorosas”.[11]  Para lograr eso debían “sacrificar un poco de vanidad, de comodidad y de ventajas físicas, para guardar íntegra y pura la vida de vuestras almas y de otras almas.”[12] Fue de esa manera que las mujeres de la AC fueron reconocidas como representantes de pureza, mientras que el Papa les pedía:

“Sed puras de corazón, guardándolo para Dios; de vuestro corazón puro saldrán palabras puras, miradas puras, afectos y sentimientos puros, expansiones puras, tesoros de pureza con los que podéis y debéis enriqueceros y enriquecer a muchas almas en torno vuestro. Mas recordad que lleváis ese tesoro, en vasos quebradizos, como de frágil cristal, hermoso, irisado y que vibra delicadamente, pero que conviene librar de golpes y encuentros peligrosos.

Y porque la materia es delicada, delicadísima, sed fuertes y santamente, decididamente intransigentes, en vuestras conversaciones, en vuestras lecturas, en vuestras amistades, en vuestras relaciones; evita la curiosidad, huid de la ociosidad; elegid bien vuestras diversiones y expansiones; sed modesta atractivamente, modesta en vuestros vestidos y en vuestro modales, en todo vuestro porte exterior, como redundancia hacia afuera de lo que lleváis muy dentro, vuestra conciencia de cristianas, de hijas de Dios, de amantes devotas de la Virgen de vírgenes. Esta conciencia y vuestra piedad, sobre todo la piedad eucarística os darán el triunfo.”[13]

Este valor y defensa de la pureza dependía de las acciones que realizara la joven. La lucha por la pureza estaba reforzada por la educación que las mujeres recibían en los colegios católicos o a través de la Acción Católica ya que en estas instituciones se priorizaban como asunto de la mayor trascendencia reforzar la campaña papal. Para ello enumeraron las acciones o comportamientos, que podían atentar contra la pureza de niñas y jóvenes:

a)  Conversaciones peligrosas: sobre todo chistes y chascarrillos

b)  Cantos peligrosos: “porque fomentan más la sensibilidad”.

c)  Lecturas peligrosas: “las lecturas de novelas sentimentales, aunque no sean abiertamente inmorales, arruinan el alma de la mujer, ya por naturaleza tan sensible”

d)  Malas compañías: necesidad de alejarse de las almas enfermas de corrupción como se hace con los enfermos contagiosos

e)  Diversiones inconvenientes: el baile porque es un “peligro terrible”. El cine porque “en la mayoría de los casos viene a ser la apología de la depravación y de delito”. El teatro, aunque no se consideraba tan peligroso como el cine.[14]

En México la Cruzada por la Pureza comenzó en 1944 y estuvo a cargo del comité Central de la Juventud Católica Femenina Mexicana (J.C.F.M.), que organizó una cruzada nacional, no solo en el campo de trabajo propio de la organización sino que se promovió también fuera de éste mediante la invitación a las Asociaciones Confederadas, colegios particulares, centros catequísticos y familiares.[15]

La Juventud Católica Femenina Mexicana era una organización que pertenecía al Acción Católica Mexicana, fue fundada en 1926 estaba destinada para las jóvenes solteras de entre 15 y 35 años de edad. Aunque dentro de ésta había dos secciones preparatorias: la de aspirantes, dedicada a las niñas de entre 12 y 15 años, y la infantil para las niñas de 6 a 12 años. Su objetivo era formar a las jóvenes “en el apostolado por medio de una solida preparación espiritual, intelectual y moral”.[16] Para lograr esta finalidad en 1930 creó la revista Juventud, la cual fue un instrumento de la organización para difundir cada mes el mensaje de la jerarquía católica y transmitir sus ideas, iniciativas y actividades realizadas. La principal finalidad de la revista estuvo en consonancia con la promoción de la virtud de la pureza. Para ello publicó, durante todos los años en que salió a la venta, lecturas apropiadas para las jóvenes, convocatorias a concursos, campañas, cruzadas como la señalada anteriormente, elaboró cuentos, difundió los discursos de eclesiásticos de la jerarquía y una variada información en relación con esta virtud.

El Comité Central de la J.C.F.M. encargado de organizar lo relativo a la Cruzada, comenzó a prepararla desde el mes de enero de 1944, en particular el material auxiliar impreso que sería necesario para este trabajo. El material consistía en libros, folletos, estampas y artículos literarios alusivos a la pureza.

El objetivo de la cruzada era despertar, conquistar, avivar y difundir en el corazón de jóvenes y niñas la virtud en cuestión. Ese año “se recomendó a todos los fieles la Cruzada por la Pureza, emprendida por la JCFM como un medio de alcanzar remedio a tantos males vistos por el Papa”. [17]

El proyecto consistió dar a conocer, durante el mes de abril, la idea y el material preparado para la misma. El 1 de mayo de 1944 comenzó la cruzada con peregrinaciones en varias partes del país a algún Santuario de la Virgen Santísima, y se realizaron durante todo el mes diversas actividades.

En el ámbito de lo colectivo se realizó la difusión del material impreso alusivo a la pureza, se organizaron círculos de estudios y eventos de destrucción de artículos que ofendieran la virtud. En lo personal se fomentó la práctica de la virtud durante las cuatro semanas del mes, para lo cual se recomendó a las mujeres vigilar la imaginación (fantasía, sueños, lecturas, etc.); el corazón (afectos, amistades); el recato en el exterior (ademanes, posturas, arreglo personal, etc.) y cuidado de la vista (periódico, revistas, anuncios, diversiones). En el aspecto religioso se recomendó la realización de ejercicios espirituales durante el mes de María, ofrecimiento de flores y oración especial para alcanzar la virtud.

La cruzada sólo se realizó ese año pero, a pesar de ello, el mes de mayo permaneció como el mes de María, así como también persistió la tradición del ofrecimiento de flores, pues antes de que iniciara la campaña ya se venía realizándose esta actividad dentro del mundo católico, con el fin de cultivar la pureza. La pureza consistía para las niñas en imitar a la Virgen Inmaculada en no manchar su alma y concientizar a las jóvenes de que esta virtud era el más preciado valor que debían tener y defender.

La pureza era representada por dos símbolos: el color blanco, especialmente en la vestimenta, y las flores blancas, especialmente la azucena. En el ofrecimiento de flores a la Virgen las niñas podían escoger el tipo de flor que simbolizara la virtud preferida, la azucena era la flor que representaba y enseñaba a cuidar su virtud, pues se hacía alusión a que su tallo recto implicaba la rectitud en el comportamiento, es decir, ni pensar, ni hacer, ni decir nada contra su buena conciencia. El que emergiera de la tierra, simbolizaba el esfuerzo que las niñas debían hacer por elevar su alma de la tierra, para que no se manchara con lo que no debía ver, oír, sentir. Su corazón debía recogerse al igual que los pétalos blancos de la flor, para cuidar de la gracia que recibían de Dios, y de esa manera abrir el corazón hacia arriba como lo hacía la azucena, buscando las cosas del cielo y no las de la tierra.[18]

El color blanco simbolizaba la pureza, pues era considerado como lo limpio; vestirse de blanco para ofrecer las flores significaba “que la niña se presentaba ante la Virgen con la inocencia y el candor de su alma pura. La blancura de su vestido era símbolo de la pureza de su alma”.[19] Por eso decían “¡Venid y vamos todas con María!” ¡Todas vestidas de blanco, como imagen de la pureza de nuestras almas! ¡Con flores blancas, símbolo de la virtud de la pureza que cultivamos en nuestras alma!”[20]

La idea de pureza era el deber ser de la mujer católica. La Iglesia y sus organizaciones no dejaban sola a la mujer en esta lucha contra los innumerables obstáculos y peligros que le ponía el mundo moderno cotidianamente. Para ello intentaron hacerla parte de estas organizaciones y hacerle llegar recursos como las vidas de santas, ejemplares de revistas, y prácticas piadosas que le ayudaran en este combate.

Cynthia Iniesta Salazar es Historiadora. Con la tesis “La educación de las mujeres. El caso del Colegio de la Paz 1940-1975” obtuvo el grado de Maestra en Investigaciones Sociales y Humanísticas en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.


[1] Mary Douglas, Pureza y peligro. Un análisis de los conceptos de contaminación y tabú, Buenos Aires, Nueva Visión, 2007, p.23

[2] Valentina Torres Septién, “El noviazgo: una aproximación desde el discurso de la Iglesia católica, 1930-1970” en Pacheco, Martha, Religión y política. México durante el siglo XX, INEHRM, México, 2007 p.118-119

[3] Vladimir Jankélévitch, Lo puro y lo impuro, Buenos Aires, Las Cuarenta, 2010, p. 19

[4] Eugenia Olivera, “Comisión de Piedad” en Acervo Histórico de Universidad Iberoamericana, Revista Juventud, caja 67, julio 1941, p.5

[5] Ídem

[6] Ibídem.

[7] Torres, Septién Valentina, “Bendita sea tu pureza: Relaciones amorosas de los jóvenes católicos en México (1940-1960)” en Gonzalbo Aizpuru, Pilar y Bazant, Mílada (coord.), Tradiciones y conflictos. Historia de la vida cotidiana en México e Hispanoamérica, México, El Colegio de México, El Colegio Mexiquense, 2007

 p.404

[8] Altamirano, “La voz del asistente eclesiástico” en Archivo de la Acción Católica Mexicana,  Acervo Histórico de la Universidad Iberoamericana, Revista Juventud, caja 67, noviembre 1941, p.3

[9] Ídem

[10] Eugenia, “Bendita sea tu pureza” en Acervo Histórico de Universidad Iberoamericana, Revista Juventud, caja 69, mayo 1947, p. 23

[11] Ídem

[12] Ibidém.

[13] Ib.

[14] Ib. p.182

[15] s/a, “Cruzada por la pureza” en Acervo Histórico de Universidad Iberoamericana, Revista Juventud, caja 68, Octubre 1944, Extraordinario 7° asamblea general, p.16

[16] Revista Juventud, caja 66, Año 1 No. 1, Abril de 1930, p.5

[17] Ídem

[18] Margarita María, “Azucena, símbolo de pureza” en Acervo Histórico de Universidad Iberoamericana, Pequeñita, caja 105, mayo 1942, p.5

[19] s/a, “De Blanco…” en Acervo Histórico de Universidad Iberoamericana, Pequeñita, caja 105, mayo 1944, p.3

[20] s/a, “Fiesta de la Pureza en en Acervo Histórico de Universidad Iberoamericana, Pequeñita, caja 105, mayo 1942, p.18


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Conspiración Tehuantepec, por Carlos Antonio Villa Guzmán

En momentos de agudización de problemas sociales y crisis políticas como la que vivimos en estos días, es necesario mirar de frente la historia y hacer nuevamente las preguntas que no han sido del todo resueltas y contienen aún mucho material que nos puede servir para descifrar el entramado que se encuentra detrás de los conflictos y que no nos permite ver hacia el fondo, tratándose éste de esconder y disimular por los sucesivos poderes que se han servido de México en lugar de servirle. ¿Qué hay detrás de los puntos medulares de los tratados comerciales de América del Norte y qué similitud guardan en su lógica con los mitificados acuerdos llamados de Bucareli, signados durante el gobierno de Álvaro Obregón? Para nadie es un secreto aquél siniestro “pacto de la embajada” que desencadenó la usurpación de Huerta y el crimen de Madero: todo perfectamente documentado y verídico. Estados Unidos una vez más irrumpió en la vida política de México y no tan sólo provocó la caída y muerte de un líder revolucionario sino que hundió a la nación en una guerra civil de consecuencias terribles en pérdidas humanas y materiales cuya recuperación significó grandes endeudamientos y pactos penosos. Nos vendieron la paz a cambio de una desastrosa dependencia económica y tecnológica que en gran medida ha costado el desarrollo, entre otras calamidades como el atraso sociocultural que padece la población y la precariedad económica del Estado. En gran medida los problemas derivaron de la posesión y explotación del petróleo. El narrador y ensayista, Francisco Martín Moreno, en su obra “México Negro”, documenta perfectamente estos acontecimientos que le dieron un giro decisivo a la historia de México. Lo que aconteció entre 1901 y 1941 trazó el rumbo del país hasta nuestros días y todo a favor de los veleidosos estadounidenses. Aparecen registrados en este lapso los crímenes y las expropiaciones de tierras en la “Faja de Oro” de las Huastecas, al igual que las conversaciones y acuerdos del embajador Lane Wilson con Victoriano Huerta, para hacerse del poder desconociendo a Francisco I. Madero, quien fuera asesinado salvajemente como sucedió con su hermano Gustavo. Toda una trama abusiva para extraer la riqueza sin obstáculos y con la venia de los cómplices de la época.

A casi un siglo de distancia nuevamente nos mueven vientos de cambio revolucionario y no tan sólo las estructuras institucionales muestran agotamiento al igual que las viejas prácticas del ejercicio del poder, sino que una vez más el gobierno de Estados Unidos aparece en la escena y no precisamente como extra, sino con el papel estelar. Siempre ha estado ahí, indudablemente; como “socio”, cliente, proveedor, espía y hasta tutor político. Desafortunadamente también e invariablemente, ha dominado el terreno como fuerza que es el llamado “imperio americano”. No se está exento de su determinismo en todos los renglones bilaterales, tanto en lo comercial, como en lo político e ideológico, hasta en lo moral y no se diga en lo cultural. La influencia es enorme y los estudios no cejan en tratar de descifrar toda esta interrelación con diversos enfoques: desde Octavio Paz, pasando por Alan Riding, los actuales investigadores de los Colegios de ambas fronteras y por supuesto las áreas de universidades de las dos naciones que aplican estudios sociales.

No es exagerado decir que la historia de México, durante casi doscientos años, ha estado ligada en forma dependiente, incluso sumisa, al poderío y expansionismo del país que es vecino en el norte.

Hoy no puede ser de otra manera, incluso la presión se ha intensificado al grado de operar ellos la decisión política más importante del país que es la sucesión presidencial. Ahora no es imprescindible que los embajadores hagan largas estadías en nuestro territorio para afianzar acuerdos, sino que los ex presidentes como Ernesto Zedillo y Carlos Salinas, despachan en sendas oficinas en los centros financieros de allá, del norte, como decimos los de aquí. No es una ocurrencia popular llamarles gerentes en lugar de presidentes, es la realidad. El control hacia México se ejecuta vía la presidencia  de la república y ya ni siquiera es necesaria la carrera política sino que basta con haber dirigido la sucursal de una trasnacional como la Coca Cola.

México vive un pre estallido social que puede ser de grandes consecuencias. Estados Unidos lo instiga como gran beneficiario. Ésa es la tesis que sostengo a partir del análisis documental y en base a la observación del desenvolvimiento de los acontecimientos actuales. Estados Unidos pretende el control absoluto del paso interoceánico en el Istmo de Tehuantepec y  crear una “zona de seguridad” en la región. El desmantelamiento del artículo 27 Constitucional llevado a efecto por Salinas ya apuntaba en esa orientación: se negoció el paso y únicamente falta la crisis social y política para consumarlo en hechos. De Chiapas se pasó a Oaxaca y en breve veremos el sur completo sumergido en esta vorágine planificada. Ahora vamos a tratar de responder: ¿Por qué?

La que pudiéramos llamar “conspiración” de Tehuantepec”, es un plan que implica antecedentes políticos y una evolución histórica que es posible que tenga una vinculación muy directa con lo que se vive en el país en estos días; inestabilidad que en breve pudiera desembocar en ingobernabilidad.

Trataré de explicar en unas líneas lo que he documentado durante aproximadamente  ocho años respecto a este asunto geopolítico:

La parte angosta de la República Mexicana, lo que llamamos Istmo de Tehuantepec, es una región sumamente estratégica en términos de riquezas naturales, recursos (petróleo, uranio, etc.) y además la posibilidad de rutas comerciales entre el norte y el sur del continente, así como entre ambos océanos (Pacífico y Atlántico) que divide dicha zona ístmica. Un paso interoceánico ha sido concebido y discutido por los gobiernos de México y EU, desde la época de Benito Juárez.

En algún momento los vecinos norteños exigieron el libre paso a través del istmo (afortunadamente no se dio esta situación) y se llegó a construir un ferrocarril cuando gobernaba Porfirio Díaz. El Ferrocarril interoceánico, cuyo tendido de vías aún perdura.

Al finalizar el siglo XIX, fue traído por el gobierno francés monsieur Lesceps (el contratista del Canal de Suez) quien sugirió el lugar idóneo para la realización del canal: el Istmo de Tehuantepec; sin embargo, las condiciones sociales del país no estaban como para ceder el paso a los franceses y estadounidenses y éstos últimos buscaron otra alternativa, Colombia, en una parte muy angosta y con abundantes recursos hidrológicos, Panamá, entonces departamento colombiano.

La previsible negativa de los colombianos generó una guerra que se conoce como la “Guerra de los mil días” y en ella murieron alrededor de noventa mil colombianos. Finalmente fue cercenada esta parte del país y los estadounidenses inventaron Panamá para construir el canal.

Fue hasta 1908 cuando el congreso de Colombia, mediante una cierta cantidad de dólares (80 mil), reconoce la independencia de esta nueva república latinoamericana. Cuatro años antes se había inaugurado el canal y hasta 1999, fue cruzado por alrededor de 700 mil navíos de todos los calados y procedencias.

La importancia que tuvo el canal comercial y militarmente durante un siglo está fuera de toda duda. Sin embargo, esta compleja obra de ingeniería hidráulica que continúa brindando un gran servicio al ser la única posibilidad de paso interoceánico (además del Estrecho de Magallanes), fue “devuelta” a los panameños el 31 de diciembre de 1999 en una ceremonia pomposa y al mismo tiempo discreta. Años antes hubo situaciones como los “acuerdos Torrijos- Carter”, las invasiónes de Granada y Colón, las protestas y brutales represiones estudiantiles, las bases militares en las islas panameñas, el secuestro y encarcelamiento de Noriega cuando ya no les fue útil, entre otros conflictos que se han suscitado en este escenario.

Por esas fechas (enero del 2000) el Discovery Chanel presentó un reportaje sobre la intensa actividad de Panamá gracias al canal. En ese programa pudimos apreciar, aparte de la historia y las condiciones actuales de dicha ruta, cómo los nuevos navíos ya no pasan tan fácilmente debido al enorme calado que tienen. Esos gigantescos buques que llevan miles de contenedores y que cada vez se construyen más grandes, requieren otra alternativa.

Un buque insignia de la marina norteamericana, construido durante la Segunda Guerra Mundial, regresó a su base en California y libró con apenas 30 cmts. en cada costado de su enorme casco. Se requirieron 15 prácticos para la maniobra de cruzar por el canal. Son otros tiempos y los días del Canal de Panamá como única vía interoceánica, se han reducido considerablemente.

Las grandes transnacionales y los gobiernos de Estados Unidos y España, principalmente, voltean nuevamente hacia México, específicamente hacia Tehuantepec.

Este lugar ofrece condiciones idóneas para abrir, no ya un canal como ruta navegable, sino que existe un megaproyecto que contempla la construcción de una doble vía de ferrocarril y varias autopistas para conectar los puertos de Coatzacoalcos, Veracruz y Salina Cruz, Oaxaca, y entre ellos una conexión hacia el norte y hacia el sur de América. Este nuevo plan se dio a conocer en el presente sexenio con el nombre de: Plan Puebla Panamá.

En el tiempo que tengo recopilando información he conseguido, entre algunos otros textos, dos libros que me proporcionaron información muy puntual al respecto. El primero de ellos fue editado en 1973 con el título de El codiciado Istmo de Tehuantepec. El autor es Manuel González Ramírez (editado por la Secretaría de Obras y Servicios del DF, Colección Metropolitana). En esta obra el autor da cuenta de los tratados históricos, las intervenciones y maniobras políticas, sobretodo estadounidenses, entre otras artimañas planeadas con este fin.

El otro libro lo adquirí durante un reciente viaje a la zona del istmo. Se titula El Plan Puebla Panamá en el Istmo de Tehuatepec. Los autores son Guillermo Almería y Rebeca Alfonso Romero. La 1ª. Edición es de 2004, pertenece a la colección Pensamiento Propio que editó la Universidad de la Ciudad de México y el Gobierno del Distrito Federal. Se trata de una investigación que recopila información precisa de los aspectos técnicos y económicos de dicho plan, así como la respuesta de las comunidades, entre otros factores en pro y en contra del proyecto. El trabajo da cuenta de todos los aspectos socio políticos, los intereses económicos, tanto privados como comunitarios y los puntos finos de la transformación sociocultural de la zona ante el empuje del Plan Puebla Panamá como eje industrial y comercial de índole global.

Pude comprobar con estos libros y con el viaje, que todo lo que había supuesto a partir de las lecturas y de observar el curso de la política en México, junto con el fenómeno social del neoliberalismo, está a la vista.

Las autopistas ahí se encuentran y el artículo 27 constitucional fue modificado por Carlos Salinas para facilitar la reconversión de esta zona geográfica (es el artículo de la tenencia y uso de la tierra). Todo está corroborado y consignado en los libros que menciono y con ello también respaldo mi hipótesis.

Pudiera abundar mucho más en una gran cantidad de detalles como lo es la energía eólica que ofrece esta “cintura” del país, convirtiendo la zona en un lugar privilegiado para aprovechar las potentes y constantes corrientes de aire que cruzan de uno a otro océano específicamente en un área cercana a un lugar que se conoce como “La ventosa”. Ya se comenzaron a instalar los primeros generadores eólicos con los que se pretende alimentar de energía a las industrias que se posicionen y comiencen a invertir.

Considero que no debe ser visto de forma negativa el progreso siempre y cuando el país se vea beneficiado directamente del mismo. Al decir “el país”, me refiero a la gente de toda condición que pueda recibir dicho beneficio traducido en servicios y oportunidades de desarrollo, al igual que una mejoría sustancial en la calidad de vida.

El problema surge cuando los beneficiarios son capitales privados que pretenden apropiarse de estos recursos y en este caso dichos inversores pudieran ser extranjeros. De hecho son compañías españolas y estadounidenses las que hasta ahora han intervenido.

Hasta el momento existe una decidida resistencia por parte de las agrupaciones civiles, comisariados y otras representaciones populares, para que se lleve a cabo este plan concebido desde la óptica global y sobretodo neoliberal.

Además las condiciones económicas recesivas en E.U., han impedido mayores flujos de capital hacia la zona a través de los organismos financieros que acostumbran endeudar a los países en desarrollo.

Pero no debemos descartar que llegará el momento en que el hilo se rompa y sea inminente la apropiación del Istmo. Para ello es necesario una crisis mayor aún que las que hemos vivido recientemente, para que, ahí está la historia que lo registra, negociemos en condiciones desfavorables y dejemos para el otro las ventajas de los acuerdos.

Estas fechas me recuerdan mucho a los años anteriores e inmediatamente posteriores a 1910 cuando el petróleo se convirtió en el detonante de la guerra revolucionaria tras el crimen de Madero. Enseguida vinieron los “Acuerdos de Bucareli” con el gobierno obregonista y no hemos dejado de ser de alguna manera sometidos a los intereses yankis, por medio de créditos impagables, acuerdos internacionales de libre comercio, entre otras medidas bastante difíciles para la vida de un ciudadano que vive de un salario y absolutamente cruentas y despiadadas para los millones que ni siquiera salario tienen.

Volviendo al motivo de la presente consideración, quisiera mencionar un artículo de Walter Goobar titulado “Confesiones de un golpeador económico”, en el que habla de un libro escrito por un tal John Perkins, quien por muchos años trabajó al servicio del gobierno de Estados Unidos para introducirse a países pobres y mediante indicadores económicos falsos y otras truculencias, lograba involucrarlos en créditos imposibles de pagar. Con ello se desestabilizaban las respectivas economías, por lo que se recurría a métodos de cobranza bastante extremos. El autor narra que Indira Gandhi fue visitada por un representante de EU, quien le llevó un mensaje de que 70 inversionistas estadounidenses, con contratos de inversión de 30 mil millones de dólares viajarían a Nueva Delhi en cuestión de horas si ella aceptaba un crédito por la misma cifra del FMI. Gandhi recibió al representante en su despacho del parlamento, pero rechazó la oferta con el argumento de que con dificultades acababa de pagar un empréstito de dos mil millones de dólares y no veía cómo aceptar este “negocio”. Según un alto funcionario, ella pagó con su vida este rechazo.

Así actúan estos monstruos del dinero. Por eso no dudo que una crisis que se agudice con elementos explosivos tales como el crimen organizado y el no organizado, la corrupción desmedida en los distintos niveles de gobierno, la inoperancia del Estado, etc., viene a la medida para consumar sus aviesos planes.

Por tales motivos quisiera proponer que sea debatido éste y otros temas relacionados, para tratar de profundizar un poco más en la problemática bajo distintos enfoques.

Más que nunca debemos informarnos sobre lo que tramó y negoció el dizque gobierno del cambio como continuidad de los inmediatos anteriores.

Las señales son múltiples, lo que sucede en el sureste y en Oaxaca no es espontáneo. Y por último, lo que se ha dado a conocer a nivel de escándalo en la persona que encarna nada más y nada menos que la máxima autoridad católica del país, contiene los mismos elementos desestabilizadores que obedecen a un plan maestro. No trataré por ningún motivo de justificar y mucho menos librar con mis comentarios al clero de su enorme responsabilidad jurídica y moral, sino ver el asunto en el mismo contexto, es decir, la insidia para poner en la crisis otros elementos que justamente se basan en la división de juicios y opiniones, en este caso la conducta de los prelados y con ello la merma de la fe institucional. Eduardo Galeano había advertido sobre esta clase de dominación a través de las conciencias. ¿A qué exactamente se refirió el cardenal Sandoval cuando responde a los señalamientos de encubrimiento a su correligionario y obispo “primado” de México, al decir que se trata de una intromisión del imperio? ¿Contará con alguna información que le haga señalar a todo el “imperio” norteamericano como causante del “chantaje” (desde su perspectiva) en contra de la autoridad eclesiástica mexicana? ¿De verdad cree que la cúpula del gobierno de los EU desea acabar con la imagen de Rivera Carrera? O, ¿sabe algo más? ¿Estará tan bien informado que piensa que algunos enemigos encontraron un pretexto para agudizar la crisis en México vía la iglesia pero por el lado del desprestigio ético?

Me extendí un poquito, pero me pareció muy importante dar algunos datos para ayudarnos a entender lo que sucede y no ser únicamente “fichas” del tablero que “alguien” mueve y ni sabemos quién, cómo, ni para qué.

Carlos Antonio Villa Guzmán es estudiante de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura en el ITESO, es además director y conductor del programa de radio “A ciencia cierta”.


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Breves aclaraciones sobre Alejandro Gómez Arias, por Javier Arturo Haro Oteo

Debido a que el artículo del mes pasado (clic aquí para verlo) significó varios correos electrónicos que reflejaban cierto interés en que me explayara un poco mas acerca de ciertos aspectos de Alejandro Gómez Arias, procedo a aclarar la mayoría de las dudas que me plantearon, es oportuno decir que ya escribí correos electrónicos aclaratorios a diversos amigos, pero planteo aquí las dudas y sus respuestas, debido a que quizá algún amable lector no posea mi correo electrónico y estas dudas también se le hayan presentado.

l       A.G.A. sí sostuvo un romance con Frida Kahlo, algunos biógrafos de ésta señalan que, al mismo tiempo, era novia de Miguel N. Lira y que el romance con Lira era mas bien mágico, de ensueño, mientras que con A.G.A. era algo muy pasional; él no lo reconoce así en sus memorias, aunque tampoco lo niega, lo deja como a la imaginación.

l       El viaje de A.G.A a Europa tras el accidente de Frida, no se da debido a éste, es un viaje que él tenía planeado de mucho tiempo atrás; es falso lo que maneja el churro de Salma Hayek, toda vez que A.G.A no fue jamás presionado por sus padres para “abandonarla”, de hecho, su padre murió cuando él tenía algo así como 14 años, este accidente se verificó cuando tenía como 18 o 19 años, y a la mamá de A.G.A. no le desagradaba Frida en lo mas mínimo.

l       El primer retrato pintado por Frida fue un autorretrato, el cual conservó A.G.A. hasta su muerte, después de eso no tengo idea de donde paró; efectivamente, existe un retrato de A.G.A. pintado por Frida, pero éste pertenece a la época en que él era líder estudiantil y ella empezaba a convertirse en una promesa en el mundo de la pintura; aún no se aprecia el surrealismo que imprimiría después en sus obras, pero se aprecia ya la técnica única en el trazo, la “firma del pintor”.

l       La escuela de José Muñoz Cota — alumnos en oratoria y su viuda — no reconocen los triunfos de A.G.A. sobre J.M.C. por el simple hecho de que quieren hacer creer que Muñoz Cota nunca fue derrotado, lo cual suena ridículo; Gómez Arias reconoce cada una de sus derrotas, pero también enlista las veces que perdió con Muñoz Cota; es triste que traten de enaltecer una figura ya de por sí grande como la de Muñoz Cota, con historias dignas de epopeyas griegas — digo, ni que fuera la pejeida —.

l       Gómez Arias no fue parte de los siete sabios, más bien fue alumno de ellos en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela Nacional de Jurisprudencia.  Fue a la vez amigo de Lombardo Toledano cuando se fundó el Partido Popular, del cual fue vicepresidente; se alejó de éste por diferencias con Lombardo — lo cual no es raro, pues de los fundadores sólo quedó Lombardo — y de ahí en adelante se dedicó a atender negocios de su familia y a escribir en la revista ¡Siempre!, en Excelsior, después en Proceso, Jaime Díaz Arciniega editó un libro con todos sus artículos, lo recomiendo.

l       Gómez Arias ha sido reconocido poco, creo que por su decisión de abandonar la vida política, así sucede lamentablemente en nuestro país, los libros de historia están plagados de mediocres y lambiscones, los verdaderos próceres del país han sido relegados o sumados al aparato, lo cual moralmente es peor que se relegado.

l       Efectivamente, Adolfo López Mateos fue pieza fundamental en el movimiento de Autonomía y en el Vasconcelismo, pero siempre fue uno de los principales colaboradores de A.G.A. Sin embargo, él sí huyó a la cobija del sistema tras la derrota del vaconcelismo; de hecho, fueron varios los que lo hicieron y tuvieron buenas remuneraciones; ninguno como López Mateos. Si Gómez Arias hubiese sido presidente en caso de huir al sistema no lo sé, me parece razonable creer que sí, pero no podemos asegurarlo, a fin de cuentas él es grande porque precisamente no corrió, siguió sus ideales, los mantuvo firmes hasta el final.

l       Gómez Arias fue importante y protagónico en donde se paró, Muñoz Cota sólo destacó en los concursos de Oratoria, mientras Gómez Arias dirigía a los estudiantes; Muñoz Cota era uno más de los que no sabían si cerrar filas o esperar un mejor momento, el movimiento triunfó mientras el estaba agazapado; cuando Muñoz Cota era secretario de Lázaro Cárdenas, Gómez Arias estaba alejado de la política, criticando desde afuera, viendo el lodo sin ensuciarse, porque proliferaron los críticos que aun enlodados, se atrevían a levantar la voz y, claro, los aduladores, enlodados hasta el cabello.  No terminó en la pobreza, porque los pocos casos jurídicos que llevó, le dejaron suficiente dinero para vivir bien, además de los negocios de la familia, de los cuales se hizo cargo desde muy joven.

l       No creo que Gómez Arias fuera un playboy, según entiendo sí tuvo amoríos con varias mujeres importantes y famosas de su época, pero la razón de que no se casara sino a una edad más bien madura es que quedó al cuidado de su madre y su tía; él no se casó mientras ellas vivieron. Algunas fotos de cuando joven revelan que no era precisamente un Diego Luna, pero creo que mal parecido no era — para esta última idea le pedí ayuda a mi hermana y a mi mamá —.

Si desean alguna aclaración más, sólo háganmela llegar en la sección de café instantáneo, en el correo cafeinstantaneo@elcafecito.net o en el mío personal guile16@hotmail.com

 

Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.



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Apología de Alejandro Gómez Arias, por Javier Arturo Haro Oteo

En México la autonomía universitaria surge a partir de 1929, producto de una década de reacomodo en el país, la Revolución Mexicana había forjado distintas mentalidades en la generación de niños que vivieron durante los años 1905 al citado 1929, niños que crecieron viendo fusilamientos y cadáveres como cosa cotidiana, sin embargo, esta generación vivió también de cerca la Soberana Convención Revolucionaria de 1914 y la promulgación de la Constitución de 1917, conocieron de cerca el cambio que se gestó en Europa con la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique, el resultado fue una generación de jóvenes en la década de los 20 con preocupación por el estudio TOTAL del mundo que les rodeaba, había quienes se interesaban demasiado en el materialismo histórico, otros en las doctrinas cristianas, algunos en el pensamiento de los clásicos o en el siglo de las luces, pero todos se preocupaban por lo que significara ESTUDIO, estudio del mundo, sus contradicciones y las distintas formas de interpretarlas.

Uno de los jóvenes producto de esta generación fue el presidente del comité de huelga, que a la postre obtendría la autonomía universitaria, Alejandro Gómez Arias, nacido en Oaxaca en 1906, estudiante de la Escuela Nacional de Jurisprudencia y campeón nacional de oratoria en 1928. La vida de Gómez Arias está llena de momentos dignos de análisis, es sin duda una de las figuras más importantes del siglo XX, sin él no podríamos entender la existencia de las actuales universidades autónomas.  Gómez Arias tuvo el tino de mediar entre las distintas alas que surgieron al movimiento autonomista, como he dicho, la generación de jóvenes a la que pertenecía tuvo una gran inquietud por el conocimiento desde distintos puntos y corrientes ideológicas, es lógico pensar que aunque todos querían la autonomía, los caminos y los alcances de ésta fueron distintos, pues los grupos de jóvenes se distinguían entre sí por sus diferencias ideológicas.

Gómez Arias fue identificado con el vaconcelismo, de hecho, fue una parte activa de dicho movimiento, sin embargo, en sus memorias él reconoce que la intervención de Vasconcelos en el movimiento era puramente moral, no había línea, sólo el referente de casi todos los grupos – había quienes no comulgaban de lleno con Vasconcelos –, el mérito de Gómez Arias en esta lucha radica en dos puntos, inicialmente en no claudicar, pues el movimiento no careció de tensión, al punto de que en cualquier momento hubiese estallado la violencia, cuidó de que ésta no estallara, al menos no de parte de los estudiantes; su otro gran mérito fue equilibrar las demandas de los distintos grupos que formaban el movimiento, pues de no haber sido así, los estudiantes se habrían dividido y debilitado ante semejante lucha, el resultado, sin duda, hubiese sido la derrota total de una causa justa.

Tras la derrota del vasconcelismo, Gómez Arias se retiró casi por completo de la vida política del país y se dedicó principalmente a escribir, salvo un par de incursiones en la política prefirió ponerse al margen, con lo cual ganó una estatura moral impresionante, no sólo ante sus antiguos compañeros, sino ante todos los que de una u otra forma conocimos su historia, aun y a pesar de ello algunas voces se levantaron en contra de Gómez Arias y la generación de la huelga, muchos de ellos niegan los méritos universitarios, dejando la autonomía como una simple dádiva del gobierno; estas versiones toman algo de veracidad por el hecho del abandono de Gómez Arias a la vida pública, resulta paradójico que la actitud que mayor estatura moral le dio, fuera a la vez arma que sus enemigos usaron en su contra y, sin embargo, hay que estudiar el por qué de esas acusaciones: muchos de los que levantaron su voz contra Gómez Arias fueron derrotados en la tribuna por él, es decir, alguna vez los venció en concursos de oratoria, otros fueron derrotados en la elección de dirigente del movimiento, otros eran parte de la generación de Gómez Arias pero nunca figuraron en el movimiento, y no le pudieron perdonar el abandono a la vida política cuando ellos terminaron sumándose al gobierno al que tanto decían odiar, en este contraste entre una personalidad  y otra entendemos el por qué de esas actitudes, aunque las rechazamos por completo.

La autonomía universitaria es uno de los orgullos mas grandes de nuestro país, la generación de la autonomía es digna de admirarse por los altos vuelos de los hombres que la integraron y los que posteriormente surgieron, tanto en su vida privada como siendo posteriormente maestros, pues sus libros, ideas y pensamiento en general, no hubiesen sido posibles si la Universidad dependiera del gobierno que administró a nuestro país durante el siglo XX, entendamos que no puede haber libertad de cátedra si no hay autonomía, y la autonomía es solo un diploma de buena intención si no hay libertad de cátedra.

En 1990 el maestro Alejandro Gómez Arias partió al viaje sin retorno, no quiero decir que a la inmortalidad, pues esta se la ganó desde muy joven; desde que la UNAM existe, el nombre de Alejandro Gómez Arias cruza el cielo de la trascendencia; quizá su espíritu refleja a la perfección la idea del maestro José Vasconcelos en el escudo de la UNAM:  “por mi raza, hablará el espíritu”.

 

 

Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.