El Cafecito


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Violencia extrema, el reverso de la paz del Estado mexicano, por Enrique Puente Gallangos

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Detengamos un momento la señal televisiva, la red de internet, el tiraje de revistas y la impresión de los diarios nacionales y locales, todo aquello que en un momento es fuente de información de los ciudadanos mexicanos. Una vez hecho esto, pensemos un instante sobre la violencia que vive el país, violencia extrema para ser más claros, violencia social e institucionalizada y hagamos la siguiente pregunta: ¿cuál es la lectura que tendremos que dar a esta violencia extrema? Un primer enfoque es que el Presidente de México está en guerra contra la delincuencia organizada y una guerra genera violencia. Un segundo planteamiento es que dicha violencia sea necesaria para garantizar la paz social. Ahora preguntémonos: ¿Qué es lo que genero esta guerra? Esta guerra la originó la caída de las instituciones, el desprestigio del Estado mexicano, la falta de autoridad del gobierno de México, lo que nuestro Presidente niega dos veces luego entonces lo afirma, el Estado Fallido, Estado Caído. Esta debacle institucional no es de hoy como todos sabemos, esta derrota del Estado se ha venido generando desde 1917 y que desde ahí la violencia se mantuvo controlada por la autoridad del Estado Mexicano por un acto violento revolucionario que controlo el poder social, económico, político dentro y para el Estado. Eso ya es bastante violencia cuando se reprimieron todas las expectativas sociales que pregonaba el movimiento revolucionario. Posteriormente al trascurrir sexenios y más sexenios nos absorbió la globalización económica y nos vemos en la necesidad como Estado, de ceder no sé si todo el poder a la los grandes capitales que en un momento dado controlan al Estado Mexicano. Si el recuperar o perder los Poderes ya citados del Estado no genera violencia, pues ahí la respuesta. El Estado mexicano perdió toda fuerza de autoridad y la perdió porque para tener esta fuerza tienen que ganarse a la sociedad para que la sociedad cumpla con la ley y se someta a ella. En un Estado con tanta impunidad y descrédito institucional (jueces, legisladores, Presidentes) la gente no obedecerá la ley. Es por ello que decir que esta violencia extrema sea para garantizar la paz es falso. Primero, esta violencia es producto de la caída del Estado mexicano, una caída lastimosamente lenta que está generando más violencia y no está buscando garantizar la paz; ése es el doble discurso del actual gobierno. Lo que no pueden leer estos gobiernos es que esta violencia es la antesala al gran movimiento violento (probamente un revolución) que vendrá a terminar con el Estado actual y que dará vida a un nuevo Estado Mexicano.

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Recordemos solamente las dos guerras mundiales fueron precedidas de actos violentos y que llegado el momento legitimaron la intervención de las grandes potencias en Europa. Hoy Europa acaba de elegir a sus nuevos miembros del Parlamento Europeo. Después de terminada la Segunda Guerra Mundial vino una reconstrucción Europea que les ha llevado más de 40 años, cuidando en todo momento que ese pacto social no sea violento sino consensado por todos los interesados en la Unión Europea. Los derechos humanos son la vía para lograr lentamente esta Unión y este pacto social que los está llevando a la construcción de un nuevo Estado Europeo.

Tal vez inconscientemente esta violencia nos esté llevando lentamente primero, a la desaparición del Estado mexicano por un último acto de violencia y segundo, a la posibilidad última de crear un nuevo modelo de Estado, una nueva estructura política, económica, educativa, jurídica y social que permita la participación social en esta construcción y con la cual nos identifiquemos y permita que la sociedad al identificarse con el modelo que ella misma creo, cumpla con la ley, cumpla con el mandato de las autoridades y termine con la violencia. Verdaderamente garantice la paz. Pero como lo dije anteriormente estamos en una lenta agonía. ¡Espero no estar soñando despierto!

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños; actualmente estudia la Especialidad en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en la FLACSO Virtual Argentina; es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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La pulsión epistemológica de la sociedad ¡sita!, por Enrique Puente Gallangos

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Cuando en el niño, aproximadamente después de los 30 meses de nacido se instaura la pulsión epistemológica, “sita” o pregunta a sus padres, cosas que en cualquier escenario científico se pudieran parecer más a una hipótesis. Este niño después de observar y escuchar  a sus padres, a sus hermanos, al otro como él, observa y escucha, escucha y observa: ¡eres un niño!, ¡eres una niña!, ¡trasero!, ¡pop! Escuchar y observar al otro, además de escuchar y observar su cuerpo, el niño pregunta. Pregunta que pondrá en el precipicio al padre, a la madre, al otro que sabe sobre ello, al médico, al abogado, al analista. Y la respuesta, la haya o no, será estructuradora del niño, será la ley. Ley que no sólo le permitirá ser instaurado en lo social sino  en un saber, un saber sobre su sexo. Los niños entonces esperan, esperan siempre del padre, de la madre, pero no esperan un regalo, dinero, joyas, un juguete, los niños esperan una respuesta significativa que les permita ser, ser sujetos, ser libres, ser niños, ser niñas.

Haciendo una analogía niño-sociedad, ante los acontecimientos sociales, políticos, económicos, jurídicos o mejor dicho ante lo que la sociedad está observando y escuchando, escuchando y observando día a día, semana tras semana, mes con mes, año con año; en fin ante eso que se repite y que hace síntoma, la sociedad “sita” y pregunta. Pero, ¿a quién le pregunta? ¿Quién es mi papá-mamá? ¿Quién tiene el saber para contestarme? ¿Quién tiene la autoridad? En nuestro país son los medios — no todos, aclaro — que, ante la incapacidad del gobierno, su falta de autoridad y de saber, los medios de manera perversa responden. Responden sobre educación con su barra de entretenimiento, responden sobre salud con su barra deportiva, responden sobre el Estado mexicano en sus noticieros.

Planteo lo siguiente: ¿quién está preguntando? Y me dirijo hacia los medios para ver a quién le responden los medios, los medios le responden al consumidor. Un ser humano que ha perdido sus valores, un sujeto  que ha perdido su ser, un ciudadano que ha dejado de emitir su sufragio, hombres sin  ser, hombre que lo han convertido y se ha convertido en un consumidor. Un consumidor enmascarado de ciudadano, de sujeto y de ser humano “sita” y pregunta. “Sita” y pregunta al gobierno de esta República, al gobierno Estatal, al municipal, de tal manera la sociedad ante los acontecimientos en que se encuentra nuestro país y el mundo espera una respuesta, una respuesta significativa, una respuesta estructurante, que me diferencie, que me devuelva mi ser, mi ser ciudadano, mi ser sujeto, mi ser humano, que me quite la máscara de consumidor.

La sociedad espera, sigue esperando, tal vez cansada de esperar. El punto es, la sociedad está llegando a la frontera, al límite de su espera y un Otro, Otro con Poder, con autoridad, Otro con saber, está preparado o preparándose para dar respuesta. Otro que responde pero que no está legitimado para responder, un Otro dueño del medio de comunicación, un Otro que te ha enseñado a pedir y pedir, a esperar y esperar respuesta como el cristianismo pregona, un Otro país soberano que te ofrece convertirte en una estrellita más de sus 13 barras y sus 50 estrellas. Otro deslegitimado, falto de autoridad que no está en condiciones de responder, otro perverso asecha y espera, espera el momento, espera el escenario propicio para responder.

Ante esta falta de autoridad y de respuesta ante la “sita” social, la sociedad tiene dos salidas. La primera y que conviene a intereses piadosos la espera, la espera permanente, pasiva, ilusoria, sumisa de que Dios proveerá, no hay mal que dure cien años. La segunda y que no es piadosa es buscar una nueva autoridad, autoridad legitimada por las mayorías, autoridad con saber, autoridad con respuestas, con leyes, decretos, reglas que respondan a la “sita” económica, educativa, de seguridad, de salid, de empleo, de cultura, repuesta significativa, significante.

Un Gobierno Federal que no responde, un Gobierno Estatal, un Gobierno Municipal que no da respuesta no es autoridad, no tiene autoridad para dar respuesta, lo que provoca en la sociedad son dudas y de la misma manera, supuestos Otros con Poder y autoridad para responder, que no hacen más que poner dudas sobre las dudas. Ante la incapacidad del Partido en el Gobierno Federal y la falta de seriedad de una izquierda más zurda y deslegitimada, en las próximas elecciones para renovar la Cámara Federal Baja, la de Diputados la que representa a todos los mexicanos se ve conformada en tan solo unos meses por una marea roja, marea roja del partido que está cumpliendo 80 años y que parecía estar eliminado, está más vivo que muerto y amenaza seriamente y digo amenaza como un hecho que producirá daño, que ha demostrado en 80 años hacer daño, un daño al Estado mexicano y la sociedad mexicana, un daño real, simbólico y que nuestra imaginación no puede explicar qué tanto será el daño.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños; actualmente estudia la Especialidad en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en la FLACSO Virtual Argentina; es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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¿México delincuente?, por Carlos Antonio Villa Guzmán

México se convirtió en pocos años en un país eminentemente delincuencial: Los bajos niveles educativos, la aguda crisis socioeconómica que padece la mayoría, así como los obstáculos para construir un sistema realmente democrático, son factores que repercuten en la violencia que descompuso el clima social.

El miedo que sentimos por la inseguridad se lo debemos por igual a los delincuentes que cazan en las calles a sus víctimas, como también a los que atracan al pueblo aplicando políticas que favorecen a los dueños del capital. Tan ladrón es el que saca una pistola para despojar de su automóvil a un ciudadano, como el que vende litros de gasolina de ochocientos mililitros o kilos de ochocientos cincuenta gramos.

El crimen organizado y las iniciativas que asumen los gobiernos neoliberales que permiten a ciertas empresas el retorno de los impuestos que pagaron, guardan semejanzas. Se devolvieron a dichos empresarios privilegiados 100 mil millones al año durante el sexenio de Fox, cifra que ya superó el gobierno de Calderón al regresar a los empresarios que aseguraron su triunfo 93 mil millones de pesos; esto en el primer semestre de 2008. Se trata de los cincuenta magnates que lo mantienen gobernando, pese a que no les ha dado la tranquilidad y tersura que quisieran para seguir multiplicando su dinero.

Delinque lo mismo el que se mete a una casa para llevarse lo que pueda, como aquél que se introduce con palancas a una dependencia pública para obtener contratos. Unos se especializan en extorsionar por vía telefónica a las víctimas, en tanto que otros les sacan el dinero voluntariamente, con redondeos que acumulan cifras que solamente ellos saben a donde van a parar.

Hay quienes roban con  engaños o violencia y también otros que roban con el favor del cargo o puesto público que les prestaron, a ellos, o bien a los amigos o parientes. Existen tantas formas de robar como maneras de hacer las cosas honestamente, pero la gente prefiere jugársela con lo primero y este país es un paraíso para ese estilo de vida.

México es un territorio de robadera: roban los funcionarios, comenzando con la gente del círculo presidencial, que no están ahí precisamente por honrados. El mismo Calderón fue sorprendido en malos manejos cuando dirigió una institución de banca oficial: Banobras.

A los pocos meses le vimos de candidato apresidente y millones de mexicanos no creemos en un triunfo legal, porque el “haiga sido como haiga sido” nadie se lo puede desmentir.

Roban los policías a los que roban algo o cometen faltas y son descubiertos; roban los políticos que se enriquecen con el poder; los industriales que fabrican sus productos con baja calidad y venden como si la tuvieran; los empresarios que evaden impuestos o faltan a sus compromisos con los clientes; los trabajadores que hurtan cosas o no hacen su trabajo correctamente.

Los medios de comunicación también se roban la verdad para cambiarla por ficciones a su conveniencia. Hasta los intelectuales suelen robar conceptos o ideas investigadas o pensadas por otros.

Vaya situación que nos dificulta ya bastante la existencia. De pronto nos dan deseos de robarnos algo para no sentirnos tan extraños, aunque sea unos minutos de alguien que nos pueda escuchar y quizá comprender.

Con cierta razón Calderón dijo que la responsabilidad por la inseguridad es de todos. Vio al pueblo como gente de su misma condición en general, es decir, los impulsos o costumbre de sus connacionales por el acto de robar: es agudo, como el que padece él y su gente; se roba aquí y se roba allá, por dentro y por fuera, por arriba y por abajo.

En un país donde toda la población, incluidas las autoridades, es parte del delito, ¿qué se puede hacer? Bueno, eso es lo que declaró el presidente de esa fracción tan dada a creerle. “Dijo que todos”, como dice el clásico chiste. “Todos y  todas”, diría el descarado inepto de su antecesor.

Quíteles lo delincuente a los ciudadanos, don Felipe, y se va a quedar sin ciudadanos o acaso unos pocos, según lo que declara y no es tan alejado de la verdad. ¿Por qué no empieza por algo más fácil para regresarnos algo de tranquilidad, por ejemplo usted y su gabinete?

Señor Martí: ¿Le queda claro cual es la dinámica de la delincuencia en este país?  Estamos de acuerdo con usted, que renuncien.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara.


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Don José Arcadio Buendía para alcalde, por Javier Arturo Haro Oteo

Cuando era el momento de decidir qué tipo de artículo sería este, me pasaron mil cosas por la cabeza, desde el hecho de referirme a las últimas olas de inseguridad que se viven, hasta la idea de escribir algo respecto a la próxima venida de los Ángeles del Infierno, finalmente de todos los temas que se  podían tratar, decidí escribir un poco sobre el que consideré mas importante — o quizá menos complicado —, cuando vio la luz este espacio de expresión, se puede decir que Aguascalientes era otro — a fin de cuentas, nadie se baña dos veces con la misma agua en el mismo río —, no existía la zozobra constante de presenciar un asesinato de policías o un levantón de albañiles, a menos que existiera la posibilidad de viajar a otra entidad de la república; el héroe legendario de “La Pejeida” aún se encontraba en plenitud de sus facultades mentales; el Congreso del Estado y el Municipio de la Capital, se encontraban en manos del panismo; en el Poder Judicial un hombre bueno buscaba abrirse paso a la presidencia del mismo; la 14 Zona militar era una zona de actividades militares, no una puerta de flujo constante para patrullas del Ejército, en fin, el ambiente era otro.

El resultado de la elección de 2004 arrojó a un vencedor absoluto en la figura de un partido político, sus miembros pretendieron servirse con la cuchara grande y lo consiguieron, crearon desde el Congreso del Estado una Ley electoral totalmente inequitativa; todo parecía indicar que el régimen panista se convertiría en una pesada dictadura ataviada con el manto de la democracia y, sin embargo, no fue así, como el niño que busca comerse solo un gran pastel, el PAN se atragantó; enfermos de poder, sus miembros cometieron errores estratégicos que encumbraron de nuevo a un “cadáver muerto”, como diría Erasmo, en el poder; con Gabriel Arellano a la cabeza, el priísmo recuperó importantes lugares en el tablero del ajedrez político estatal.

Sin embargo, como suele suceder siempre que los triunfos son improvisados y no producto de una planeación estratégica, cuando les cae la hamburguesa, diría mi buen amigo Albino, el resultado es desastroso, aun y cuando traté de no atacar a Gabriel Arellano, debido a que en mi más íntimo corazoncillo esperaba que no le fuera tan mal  — como, creo, esperábamos todos —, ante la creciente ola de desaciertos, no puedo más que escribir un poco acerca de ello, sin otra intención que la de ser una voz de las que no se resignan a ver las violaciones a la Ley y esperar pacientemente el momento de sufrir en carne propia dichas violaciones.

La primera medida que podríamos calificar como ocurrencia de don Gabriel lo fue la idea de multar con $10,000.00 a los conductores ebrios, su argumento era que los conductores ebrios causaban muchos accidentes, y que merecían un castigo ejemplar, debido a que el hijo de unos amigos suyos de menos de 20 años de edad se había matado por conducir ebrio; sin embargo, ante la existencia de serias penas en materia penal, además de la responsabilidad civil objetiva, surge la pregunta: ¿mayores multas van a hacer que los jóvenes dejen de embrutecerse y que los juniors amigos de don Gabriel dejen de matarse conduciendo como animales, en estado burro? Si la constitución — el librito que juró y protestó don Gabriel — prohíbe en su artículo 21 la imposición de multas excesivas, ¿cómo se califica y se justifica semejante ideota? ¿Cómo se justificaría semejante multa en un estudiante o en un obrero, que son a los que a fin de cuentas se les aplica todo el peso de la Ley? ¿Cuántos juniors, hijos de amigos del alcalde realmente pagarían y a cuantos se les condonaría? Y finalmente, ¿el fin de semejante medida es la seguridad o la recaudación?

Otra de sus ideotas fue la de quitar a los vendedores ambulantes, limpiaparabrisas y limosneros de los cruceros, esto porque eran un peligro y estaban coludidos con las mafias que asaltaban vehículos; en este caso, me parece que el alcalde se confundió y creyó que estaba gobernando Nueva York, lo cual no es raro, ya que su cero tolerancia tiene nacimiento en la perversa mente de Giulianni; en este sentido, y más aún de lo absurdo del argumento me quedan algunas dudas, ¿puede el municipio retirar a la gente que se encuentra en los cruceros?, en principio sí, tal vez sólo a los vendedores, debido a sus facultades expresadas en el Artículo 115 Constitucional, en cuanto a la regulación del comercio; sin embargo, ese criterio es tan ambiguo que bien podría sentar jurisprudencia contraria al Municipio; en el caso de los limpiaparabrisas resultaría imposible, a menos que se tipificara dicha actividad como ilícita o al menos como falta administrativa, lo que conllevaría a prohibirnos a los ciudadanos el disfrutar de las amables atenciones de los despachadores de gasolina; en el caso de los limosneros, pues estaríamos hablando de una seria violación a los derechos humanos, puesto que la pobreza reinante en el estado obliga a sectores desprotegidos a entregar su dignidad para pedir unas cuantas monedas, y diga lo que diga el alcalde o los “estudios serios” estadísticos y económicos realizados respecto al tema, la verdad es que cuando vemos un discapacitado rogando por una limosna, resulta extraño creer que es un delincuente encubierto, o un millonario excéntrico.

Si tomamos en cuenta que el poder público sólo puede actuar dentro de lo que la Ley le permita, mientras que el ciudadano puede actuar dentro del margen que la propia Ley no le prohíba, estamos hablando de que con estos dos ejemplos — hay muchos más — el alcalde ha violado, entre otros, los Artículos 5, 11, 14, 16, 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y eso sin contar los respectivos códigos reglamentarios.

Por cierto, al escribir ideotas, lo más correcto era decir ocurrencias, puesto que don Gabriel, de tanta ocurrencia ya me recuerda a Don José Arcadio, personaje de 100 años de soledad de Gabriel García Márquez, quien a fuerza de tanta ocurrencia y tratando de tomar el Daguerrotipo de Dios, terminó loco; cualquier parecido con el hecho de que te caiga la Hamburguesa de la Alcaldía, es mera coincidencia; por ello, “Don José Arcadio Buendía para Alcalde”, a fin de cuentas, don Gabriel ya nos gobierna.

 

Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.



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Un 1º de diciembre y dos realidades, por Carlos Antonio Villa Guzmán

El final del día de hoy es como para escribir (el mejor antídoto contra el olvido) de algo que se quisiera ver mejor como un sueño. Regreso a las páginas de este diario en una fecha memorable, un día más que se vivió para la historia de este país hoy convulso por la virtud perdida en la prostitución de sus instituciones y sus aviesos corruptores.

El balance puede ser peor, sin embargo, es ya una pesadilla que la televisión al mejor postor trata como siempre de maquillar a fuerza de los gritos mediáticos de los conductores y la tormenta de manchas (en inglés “spots”) publicitarias que promueven al “país de las maravillas”, donde la dulce Alicia y el inolvidable conejo, se convierten en una caricatura de rancheros que vieron siempre a México “de poca y a toda madre”, mientras sus patrones, parientes, secuaces e hijastros se adueñaron de lo que se pudo en el nombre del padre, de los hijos de la señora y del espíritu ni tan santo que nos jugó a todos los mexicanos la chocarrería de llevarlos a Los Pinos.

Hemos vivido uno de los sexenios más vergonzantes y dañinos en la historia de México que incluso llegó a superar los más aciagos días del decrépito PRI. No tan sólo la economía, la educación y la seguridad, fueron rubros donde se fracasó rotundamente, sino que también la política exterior y no se diga la interior han quedado por los suelos. ¿En qué mejoró la vida de la mayoría de los mexicanos que no llevan por apellido alguno de los muy sonados como Azcárraga, Servitje, Salinas, González, Zavala, Bibriesca, Sahagún, etc.?

Seguramente en lo que muchos de los lectores de esta columna se dan un leve descanso entre sus rutinas de trabajo o estudio, los que invirtieron en el proceso electoral más turbio de la historia donde fuimos perversa y cínicamente engañados, hacen cuentas alegres de lo que el gobierno más dudosamente comprometido de cuantos se hayan visto, les ha de pagar por “la ayuda” que dieron en la campaña. ¿Y saben ustedes quién es el que sufraga, como siempre, todo esto? Para qué les digo, no quisiera amargarles el día.

Solamente el famoso cuñado del software truqueado instalado en las computadoras del IFE, ya había sumado a su clientela a casi todo el gobierno federal y otros estatales en tanto el que hoy fue impuesto literalmente a chaleco de la PFP y la coraza del estado mayor, aprovechaba el puesto de secretario de energía.

Televisa se ahorrará el pago de aproximadamente 500 millones de dólares por uso del espacio radioelétrico, mientras que los mexicanos cautivos por hacienda pagan multas por cualquier atraso o error. Por el estilo andan los demás: son empresarios venidos a enhuesarios que soltaron millones porque les parece que un gobierno a modo es mejor negocio que abrir más plantas o invertir en la bolsa.

Quizá desde el porfiriato no se habían vivido tales desequilibrios, aunque sería muy inexacta y por tanto injusta la comparación. Lo que sí es posible y necesario además comentar, es que los que pretenden tener el control político haciéndose del poder del Estado, no hacen una lectura correcta de la situación que vive la sociedad que es muy diferente a la que priva en sus grupos. No lo han siquiera intentado ya que se mantienen en una postura que no cede un ápice en el afán neoliberal donde todo es mercado y competencia. En esto es en lo único que no manejan doble discurso; son directos y claros. Quien no pueda competir, por pobre, por enfermo, por ignorante, por viejo, si no tiene familiares que puedan hacerse cargo de su vida, entonces tendrá que morirse porque la mirada con la que ven los enorgullecidos del PAN, no está para hacer política social, sino para abrirse a las trasnacionales. Lo que alcance a hacer la caridad de la iglesia y el Teletón es prácticamente el único espacio en que se piensa para los millones de olvidados. Ésa es la política neoliberal: la que debilitó al Estado para dejarnos a merced del mercado. Todo vuelto mercancía, en primer lugar los políticos que se venden como tal. ¿Tienen idea del alcance que pudiera llegar a tener una marea humana descontrolada por la infamia y el hambre? Oaxaca nos lo enseña ya. Y los que se quieren encumbrar a costa del vil engaño y la fuerza bruta, no se han dado cuenta según lo que soporto oírle al tal fecal y a los voceros de su clan.

Se tienen en la mira al IMSS y la producción de energía para venderlas al “mejor postor”, que seguramente serán cuñados o amigos, cuando son casi los únicos bienes que le dejaron a la nación. Aunque sigan como caja chica y botín de las corruptelas que ya son de carácter oficial. Dejarlas sucumbir de abandono es la estrategia para justificar su venta entre una camarilla de especuladores. Así sucedió con los ferrocarriles y mucha más infraestructura que de alguna forma se tenía como bienes nacionales. Los propios tecnócratas como de la Madrid y Zedillo (convertido en socio de la empresa estadounidense que adquirió los ferrocarriles de México) dejaron que se volviera chatarra y descompusieran sus gremios para aprovechar los restos. Tal falta de escrúpulos se vuelve criminal. Y más lamentable todavía es el hecho de que el panismo sigue la misma línea y ha sido más corrupto e inepto, se dieron toda clase de licencias, se enriquecieron en seis años, atrasaron la marcha del país y sin embargo escucho a mucha gente que sale en defensa de estos delincuentes ante lo cual  prefiero dejar la explicación del por qué en manos de especialistas en psicología porque francamente yo no logro hacerlo.

La llegada del que afortunadamente hoy dejó de hacer tanto daño a la patria, fue vista por muchos como un signo de cambio y resultó todo lo contrario; no tan sólo no se depuró la vida institucional sino que se agotó cualquier vestigio de moral y legalidad en ella. Pisaron con botas llenas de estiércol la buena voluntad de la gente que esperaba y merecía honestidad y dignidad de los gobernantes. Aplastaron suciamente la ley durante el mandato (Ley Televisa) y remataron con un manejo de la elección totalmente envilecido por las televisoras, la iglesia, los empresarios involucrados, el Yunque y los que están allende fronteras y cuya sombra de ave que planea en círculos se proyecta en la tierra mientras se hace accesible el festín.

Así que no tienen porque no esperar que millones de mexicanos defiendan la dignidad y los bienes nacionales y se manifiesten con deseos de sepultar esta negra página de la historia a base de una resistencia pacífica que finalmente triunfará, según nos lo dice la misma historia.

El PRI se dio el lujo de cometer innumerables fraudes y se mantuvo por muchos años en el poder: otros tiempos, diferente mapa social y actores. Hoy, es una sociedad distinta que en lo único que se compara es en los agravios sufridos.  Lo demás ya no es igual, porque la gente aprendió a modificar leyes y crear organismos civiles. La cultura democrática junto con la sed de justicia mueve multitudes que se muestran cada día más combativas y exigentes para la rendición de cuentas de los gobernantes.

No les conviene a los usurpadores hacerse a la idea de que las cosas serán tersas y mucho menos caigan en la tentación instintiva y por tanto animal de creer que matando se gana. Porque es el camino más directo y corto a perder. Más les vale no calmar la sed de sentarse en el poder, abriendo una fuente de sangre. Los escucho, los veo hablar ante sus cómplices de la televisión y bueno, se ve a las claras que ya tienen el dedo en el gatillo y qué peligro, porque el suelo tiene gasolina desde Mérida hasta Los Cabos. Su léxico corto, los ademanes y gestos indican la clase de veladora que les ilumina por dentro y seguro no van a poder responder de otra manera.

No puede haber buenos augurios, a menos que en el corto plazo los seguidores de AMLO logremos remontar el fraude como si fuese éste el marcador adverso en un juego colmado de ilegalidad y con árbitros vendidos o nulos.

Los niveles de vida y subsistencia de la gente fueron apostados como en un palenque y se perdió. En tanto la resistencia triunfe no se revertirá el sombrío futuro de las garras del capital sin fronteras ni ley.

El enardecimiento de la gente solamente puede ser entendido en función de esta dinámica de dos espirales en las que dos fuerzas se oponen: una impulsada por las finanzas mezcladas de cualquier origen ya sea narcotráfico, limosnas (México es el 9º país entre los que más aportan al Vaticano) contando con la ayuda de las televisoras, y la otra en la que confluyen diversas corrientes y el apoyo se distingue por la pluralidad de procedencias. Desde etnias hasta universitarios pasando por amas de casa y obreros. Se cuentan intelectuales, artistas y familias de distinto lugar social y geográfico. A diferencia del PAN que ejerce un especial control sobre quienes participan y se muestra más hermético y nuclear, el PRD no hace lo mismo en las movilizaciones y éstas se llevan a efecto fortalecidas con la libre y decidida participación de varios millones de ciudadanos que no militan, mas padecen y no están dispuestos a soportar la ofensa que se les ha hecho desde las cúpulas del poder.

Me consta el Zócalo como una alfombra humana. Tres veces lo viví: el pueblo entusiasta, solidario con la causa republicana, emocionado hasta las lágrimas con la idea de dar un rumbo coherente al país. No se han escuchado, desde mi particular punto de vista compartido, propuestas más inteligentes y sobretodo pertinentes que las que emanan de las conciencias de quienes han configurado una idea de país absolutamente viable y mucho más justa por ser incluyente y soberana. El problema es que la perversidad que sabe que esto significa el fin de los beneficios para unos cuantos, lo trata de impedir de cualquier modo, sin reparar en costos, sin detenerse, sin pensar más que en los bolsillos. Atropelladamente, cínicamente, siguen aferrados a un gobierno que en teoría debiera ser de y para todos y en la realidad es de y para muy pocos. Eso explica el origen de esta escalada que nos ha llevado a la antesala de la guerra o guerrillas o cualquier medida de las que suelen tomar los desesperados y los que se aprovechan de la situación sin pertenecer a ningún bando.

Es lamentable que no lo hayan entendido. Sobretodo porque la sociedad mexicana tenía condiciones (recuérdese la llegada de Fox) para un gran pacto, un acuerdo nacional que nos hubiese puesto en diferente dinámica. Bastaba asumir la realidad y privilegiar la política y enaltecerla, en lugar de despreciarla y pretender “administrar” el país “como una empresa”. Estrategia equívoca y fracasada que lo convirtió prácticamente en un changarro lleno de ratones y con la bodega ardiendo.

El extinguidor y el raticida están en el movimiento ciudadano como única alternativa de nación. Nunca acabaremos de agradecer a Andrés Manuel la entrega, la fuerza y la dignidad que nos ha ofrecido tener como pueblo ambicioso de justicia, condición indispensable para el desarrollo y la paz.

Desde esta modesta tribuna expreso mi gratitud y beneplácito por ver un líder íntegro luchando por lo que merece la gente trabajadora y estudiosa de este país y no como los demás que se revuelven encuerdados por las mafias de toda índole que controlan el poder. Robots de harina endurecida movidos por las microondas a control remoto que saben manejar muy bien sus controladores. Inflados por la ignorancia.

El horno no estuvo para bollos y en cambio salieron panes crudos que rápido se engusanaron. ¿Quién lo apagará?

Carlos Antonio Villa Guzmán es estudiante de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura en el ITESO, es además director y conductor del programa de radio “A ciencia cierta”.


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Qué esperar del próximo(s) presidente(s), por Noe García Gómez

Como yo no voté por Calderón y viví de cerca el proceso electoral, y coincido en buena parte con el TEPJF en el sentido de que el presidente Fox intervino indebidamente en el proceso y también indebidamente se inmiscuyeron las cámaras empresariales, y observé cómo el IFE realizó todo lo posible para no dar certeza a la elección y a los resultados, etc., etc., etc., daré mi opinión a grandes rasgos de que deseo no esperar de Calderón y que deseo esperar de Andrés Manuel López Obrador.

Felipe Calderón

1.- Que no siga la política de represión y linchamiento contra los movimientos sociales: algo difícil de que ocurra, pues sus actitudes demuestran una política de ese tipo. Avalando las intervenciones policíacas de la PFP en Texcoco-atenco, SICARTSA y Oaxaca además de la especulación en la designación del Gobernador con licencia de Jalisco y represor de Alter mundistas Ramírez Acuña como secretario de su gabinete la política que seguirá será la del garrote.

2.- Que no dé más dadivas y concesiones al dúo-polio televisivo: el nombramiento de Luis Téllez es el representante en México del Grupo Carlyle, grupo de las venias de Televisa y que impulsa las privatizaciones de sectores como las telecomunicaciones, ¡oh coincidencia!

3.- Que no impulse la privatización de los energéticos y que no sigan con el saqueo a los recursos de PEMEX:  la primera por suerte no depende del Ejecutivo y convencer a dos tercios de la cámara, algo así como 330 diputados, es cosa que por fortuna se ve complicada; la segunda, ni con mis buenos deseos y muchas peticiones se lograra, la designación de Georgina Kessel que como ella lo dice en un ensayo llamado Liberalización comercial y crecimiento económico: “Las condiciones internas y el sistema de incentivos que se está generando mediante la apertura comercial, la desregulación y la privatización, son los más apropiados para alcanzar los objetivos de crecimiento económico”[1]; esto se traduce en que mientras no se privatice PEMEX, para qué modernizarlo, mejor seguir teniéndolo no como una caja chica del gobierno, sino como la gran caja.

4.- Que no siga el modelo económico existente: cosa más que difícil, dificilísima, con Agustín Carstens empleado del Fondo Monetario Internacional como Secretario de Hacienda y Eduardo Sojo, egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, designado Secretario de Economía, el mensaje es no sólo que se tendrán la misma política económica, sino que se empleará a raja tabla sus máximas neoliberales: adelgazamiento del estado, poder inmenso para el mercado, y muchos números bonitos en lo macro, pero pocos resultados en el bolsillo de la gente.

5.- Que no polaricé más al país: si tiene Calderón ahora como “presidente” (nótese las comillas) como asesor interno o externo al español Antonio Solá, que fue el autor de la campaña sucia y su técnica tiene la influencia del propagandista nazi Joseph Goebbels, será cosa más que complicada.

Andrés Manuel López Obrador

1.- Que sea un contrapeso de la actual elite gobernante: que sus propuestas y puntos no sólo queden en buenas intenciones que diga “los cómos” y “los cuándo”.

2.- Que deje a un lado el pragmatismo: que haga a un lado la política pragmática de las encuestas e imagen, que deje a un lado las alianzas coyunturales que sólo traen losas para la izquierda, que se retomen los principios y la ideología.

3.- Que permita que confluyan todas las izquierdas no con o en una persona, sino en un proyecto: que haga entender que la izquierda no necesita de caudillos, necesita de proyectos y rumbos y esos son los que deben regir la vida de los grupos y personas de izquierda, ¡la esperanza no está en un hombre, está en un proyecto distinto!

4.- Que nos devuelva esa esperanza que él nos mostró y que la derecha a muchos ha robado: que con sus acciones y siendo un líder y no un caudillo nos muestre que siguen existiendo esperanzas para el cambio que necesita el país, que nos muestre que aún con todas la andanadas de la derecha por aferrase al poder.

5.- Que impuse las reformas social y políticamente necesarias, como la de seguridad social, una reforma electoral de fondo, la de régimen de gobierno, la de salud y del trabajo.


[1] http://www.cidac.org/vnm/libroscidac/mexico-cambio/Cap-6.PDF

Noe García Gómez es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; es Presidente de la Secretaría de Asuntos Juveniles del PRD en Aguascalientes. Opínale: honoerato@hotmail.com