El Cafecito


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Más de lo mismo, por Vicente Pérez Almanza

La política, la política, la política… palabra polémica y compleja, tema de conversación directa o indirectamente por todos, adultos y jóvenes, ricos o pobres, hombres y mujeres,  religiosos o ateos, y en últimas fechas hasta por niños, quienes, aunque inculcado, tienen a su candidato o partido preferido.

Para muchos la política representa la forma más cochina de los actuares del hombre, para otros un simple tema de conversación, del que por cierto con conocimiento de causa o sin él emiten su opinión al respecto, del que en reunión de la índole que sea terminan hablando de política; para mí la política  representa la oportunidad de hacer algo grande en beneficio no sólo de mi estado, sino de mi País y su gente; la política puede ser tan sucia o tan limpia, como los políticos la queramos hacer.

Mientras existan políticos que lo único que busquen sea el beneficio personal o de partido, los que salimos perdiendo somos los gobernados, y como lo hemos visto con el correr de la historia y para el próximo sexenio, tendremos más de lo mismo.

La llegada del año 2000 y un nuevo presidente emanado de un partido distinto al de toda la vida, representó la esperanza de millones de mexicanos de una mejor vida en un verdadero cambio; presidente que resultó de lengua larga, pero de capacidad muy corta, fuertemente cobijado por la iniciativa privada, y llegado el momento tuvo que responder a los compromisos contraídos,  prometió “cambiar y sanear las instituciones”, recuperar más rápidamente el trecho perdido, sin embargo, el tan mencionado cambio no sólo nunca llegó, sino que no hubo generación de empleos, y mucho menos crecimiento económico; su gran logro se traduce en la apertura a la libertad de expresión (y es que, qué más le quedaba, si hasta al más simple bufón, le servía de inspiración, si de representar al más tonto e ingenuo se trataba).

El autollamado “sexenio del cambio” yace derrotado ante la frase que él propio Vicente Fox acuñó al principio de su mandato “de que el Ejecutivo propone y el Legislativo dispone”,  entrega un País desgastado y manchado de sangre, que trata de reponerse del desgastante proceso electoral que enfrentó a los mexicanos aglutinados en dos frentes políticos que se formaron para designar a quien habría de ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo: el de la Izquierda Moderna representada por Andrés Manuel López Obrador, “que proponía un viraje a todas las políticas públicas para reducir la brecha entre los que menos tienen y los que tienen mucho” y el de la Derecha Mexicana, representado por Felipe Calderón Hinojosa que en síntesis simboliza “la continuidad del sexenio Foxista pero con mano más firme y capacidad de decisión”. Donde a final de cuentas tuvo que ser el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el arbitro de la elección, quien sacando fuerzas de flaqueza y exhibiendo muchas carencias en su actuar por no haber podido juzgar sabiamente la intromisión que realizó la cúpula empresarial en favor de Felipe Calderón Hinojosa, finalmente validó el proceso electoral y por ende el triunfo de este último por el estrecho margen que se dio.

Felipe Calderón recibe el País en un escenario mucho más complejo que el de hace seis años, lleva cargando la incredulidad de la gente sobre los gobiernos de su partido, y aunque ya se curó en salud, y ha expresado que el cambio se verá  reflejado en treinta años; debe de entender que los tiempos ya no son los mismo de antes, que la ciudadanía hoy está más enterada y se da cuenta que toda buena construcción inicia con buenos cimientos; le debe de quedar claro que más de la mitad de los que votaron, no lo hicieron por él; más claro le debe quedar que tiene un legislativo que representan a millones de pobres y un proyecto diferente y no se puede dar el lujo de culpar al Legislativo, ante la incapacidad de consensar del Ejecutivo; después de todo, es el gran arte de la política, la política debe ser dirigida por políticos y no por administradores.

Nosotros entendemos la Política como “el arreglo pacífico de controversias y no choque de fuerzas ciegas”.

Vicente Pérez Almanza es el Presidente Estatal de Convergencia en Aguascalientes.


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2006-2012, por Luis David Mendoza Esparza

¿Qué podemos esperar de la administración próxima administración federal? Considero que es una pregunta compleja y que requiere de un análisis serio para poder dar una opinión objetiva.

En primera instancia realizaré un breve recuento histórico de las condiciones en que recibió Vicente Fox el País y cómo lo entrega.

El Presidente Zedillo inicio de manera complicada su administración. Sin embargo, al final, pudo dejar una economía en crecimiento, sin riesgo de devaluación y que venia consolidando su estabilidad. En el último año del sexenio del Presidente Zedillo el PIB creció 7%; las exportaciones promediaron una expansión del 16.7% al año; la inversión pública avanzo en promedio 12.9% al año. En la segunda mitad de la administración zedillista se crearon 2360 mil empleos permanentes registrados ante el IMSS. En resumen, entregó un país en condiciones económicas para iniciar el camino hacia el crecimiento y desarrollo sostenido. Política y socialmente con estabilidad.

El presidente Fox entrega un país al borde del colapso económico, político y social. Durante su administración el PIB creció en promedio 2% al año; las exportaciones pasaron de 16.7% a 3.9% al año; la inversión pública paso de 12.9% a 1.8% al año y sólo se crearon durante todo el sexenio 900 mil empleos permanentes registrados ante el IMSS.

No podemos dejar de señalar, que los extraordinarios ingresos derivados de los altos precios internacionales del petróleo, se despilfarraron irresponsablemente en gasto corriente; esto es: el gasto más alto de la historia de México en spots de radio y televisión, innumerables viajes al extranjero sin ningún beneficio para el país, más burocracia de medios y altos mandos con sueldos altísimos como pago de favores, los excesivos gastos de su esposa. Estos, son sólo algunos ejemplos.

El presidente Fox le hereda a su sucesor un enorme reto; podríamos decir que Felipe Calderón se sacó la rifa del tigre debido a los pésimos resultados que arroja la primera administración panista en todos los ámbitos.

¿Qué proyecciones tengo para el próximo sexenio? Insisto, es muy difícil de responder; depende mucho de la capacidad en todos aspectos del nuevo Presidente y su equipo; de su sensibilidad hacia los problemas sociales y su oficio político para darles la mejor solución.

Primeramente el gobierno entrante debe de realizar un enorme trabajo de negociación con todos los actores políticos y sociales; que le permitan conciliar y unir al país lo más rápido posible. Esto le permitirá contar con mayor margen de maniobra e ir recuperando la gobernabilidad.

Para lograr lo anterior es necesario que Felipe Calderón dé señales de voluntad para lograr acuerdos, sea incluyente, tolerante y en todo momento esté abierto al diálogo.

En lo personal creo que el nuevo gobierno debe de contar con una amplia e integral visión a la hora de diseñar e implementar políticas públicas; debe ser sensible, flexible e integrar en su programa de gobierno y agenda legislativa las mejores propuestas de los partidos diferentes al suyo.

Considero prioritario que el modelo económico debe rediseñarse, para que responda a las necesidades de todos los mexicanos y no sólo de las elites económicas. Debe de implementarse una política económica que estimule el crecimiento y la generación de empleos decorosos y dignos; un modelo que ofrezca oportunidades y condiciones para que los mexicanos pueda allegarse de los medios necesarios para elevar su calidad de vida.

Las políticas económicas de la nueva administración deben orientarse a invertir fuertemente en educación, investigación y desarrollo, ciencia y tecnología, infraestructura de todo tipo, reactivar el mercado interno, hacer atractivo a México para la inversión extranjera de largo plazo, fomentar la competitividad y la productividad.

Todo lo anterior con una visión de mediano y largo plazo, con políticas públicas permanentes; que se les dé continuidad, seguimiento y sean constantemente evaluadas.

Nuestro objetivo debe ser convertirnos de un país globalizado a un país globalizador; de un país que importa conocimiento a un país que genera el propio y lo exporta.

Lo anterior sin descuidar la enorme responsabilidad social que tiene el Estado para con los más vulnerables y necesitados. Se debe sustituir poco a poco las políticas asistencialitas, que no resuelven de fondo el problema de la pobreza, porque sólo ataca las consecuencias y no las causas de ésta.

Quiero insistir en que el gobierno tiene la obligación de generar condiciones y oportunidades, para que las personas puedan salir adelante por ellos mismos. El gobierno que inicia el 1 de diciembre no debe en ningún momento dejar de lado sus obligaciones de proporcionar educación, salud, seguridad, justicia y trabajar arduamente en reducir la vergonzante desigualdad que impera en nuestro país.
Si no se quiere que en el país crezca la ingobernabilidad, con sus negativas consecuencias en todos sentidos; se deben atender de inmediato los enormes rezagos, injusticias y carencias de lo más elemental para vivir de millones de mexicanos.

Luis David Mendoza Esparza estudió Finanzas en el Tecnológico de Monterrey, es Secretario de Operación y Acción Política del Frente Juvenil Revolucionario del Partido Revolucionario Institucional en Aguascalientes.


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Cinco, por Juan Carlos Dávila Camarillo

*  La primera parte del texto fue escrita antes de que el Presidente Vicente Fox rindiera su Quinto Informe de Gobierno.  La segunda parte fue escrita después del Informe.

Cinco años han transcurrido desde que el presidente Fox ganara las elecciones del 2000 y aún no hemos visto cumplir ninguna de sus promesas de campaña, desde el famoso 7% del producto interno bruto, la generación de un millón de empleos por año, hasta el que cada mexicano tendría un vocho.  Ja, ninguna se ha cumplido y, por el tiempo, ni se cumplirán.  No necesitarán haberse esperado hasta el 1 de septiembre para escuchar qué es lo que va a decir el Presidente, serán las mismas mentiras que ha dicho a lo largo de este año: que cada vez hay mas empleos, sí, pero informales u ocasionales, como los de la Feria de San Marcos, que el INEGI contabiliza como si no fueran temporales. Que ya bajó la delincuencia y que durante estos cinco años el número de líderes de cárteles capturados ha sido mayor que en los otros sexenios, es cierto, pero también el narcomenudeo ha aumentado de manera considerable.

No cabe duda de que este quinto informe de gobierno será más de lo mismo; han sido cinco años eternos y no porque este sexenio sea el peor de todos, sino porque desde hace dos años, a la mitad de su sexenio, ya se sabía que no iba a haber avances y que no podría cumplir alguna promesa.

Es raro que alguien quiera que avance el tiempo, casi todos estamos a acostumbrados a pedir que se detenga; pero, creo que en materia de política no es el caso, los malos gobiernos han hecho de México un país sin esperanza política, un país con políticos sin credibilidad. Han sido largos cinco años de estar escuchando error tras error, de luchas internas dentro de un Gabinete que no ha sabido llenar todas las esperanzas puestas en él.  No hay un sólo funcionario que se salve. Desde principios del sexenio, han sido muchas las constantes equivocaciones, desde el conflicto con Cuba, hasta el problema de las toallas compradas en Los Pinos con un alto valor económico, y no olvidemos el “oso” hecho por la Procuraduría General de la República en el caso del desafuero de Andrés Manuel López Obrador.

Creo seriamente que se podría omitir el informe del gobierno y ahorrarnos al menos una hora de nulos resultados. Ahora hay que cruzar los dedos para que en los próximos 15 meses, el Presidente cumpla aunque sea una de sus promesas, porque sigo esperando mi vochito y más vale que se de prisa, aunque creo que ni se ha enterado que ya no los están fabricando.

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Cuando no se tiene nada que decir, es mejor no decirlo y el Presidente Vicente Fox, por conveniencia, lo hizo al pie de la letra. No cabe duda que la falta de logros del Gobierno Foxista hizo que el presidente no se atreviera a leer el informe que llevaba preparado al Congreso, sino que sólo limitó su participación  de 42 minutos a tratar de hacer un último llamado al Congreso, a quien culpa de sus nulos avances, a aprobar reformas necesarias para el país. Muy pocos esperábamos tal postura, creíamos que Fox nuevamente nos iba a bombardear con un país que no existe y que sólo lo ve a través de los ojos de su gabinete, que lo ha llenado con cifras conveniencieras. Lo cierto es que durante estos quince meses que le quedan, no cambiará para nada  la situación; de ahora en adelante se preocupará por una sola cosa, tratar de que su partido levante en las encuestas que lo tienen en este momento como la tercera fuerza política del país y, como todo en este tiempo de administración foxista, sólo en el intento se quedará.

Juan Carlos Dávila Camarillo es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes.


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Luis y Vicente, por Javier Arturo Haro Oteo

Luis llega a su hogar aturdido por el intenso ruido que se registra en la ciudad desde las seis de la tarde hasta pasadas las once de la noche.  Hoy es un día especial para Luis; a partir de mañana, su rutina diaria cambiará, esa rutina que por mas de seis meses lo llevó a despertar a las seis de la mañana para acudir a su trabajo de obrero en una fábrica al sur de la ciudad, iniciar sus labores en la fábrica a las siete y detenerse por espacio de media hora, a las once de la mañana, para desayunar; inmediatamente después, sin hacer todavía la digestión de esos raquíticos huevos cocidos y un juguito de naranjas viejas, regresar a sus labores aburridas en la fábrica, terminar su turno a las tres de la tarde e irse a la universidad, llegar a las 3:25 sin comer y tomar su primera clase, que inició 25 minutos antes; en el descanso entre una clase y otra, ir a comer una insípida hamburguesa con un refresco o algo así.  Por la noche, ir a su casa y, con el cansancio a cuestas, hacer tarea, buscar algo que cenar y preparar el desayuno del día siguiente.

Él no tiene padres y su vida se centra en trabajar para estudiar y estudiar para vivir mejor algún día; creyó mucho tiempo en las promesas del gobierno del cambio, se lamentó — dicho esto sin ninguna grosería disfrazada — de no haber tenido 18 años en ese histórico 2 de julio de 2000, cuando vivió la elección como activista, pero no alcanzó a votar.  Durante cinco años ha sembrado ilusiones, y sus cosechas no han sido precisamente mejoras; hoy, por ejemplo, acaba de ser despedido del trabajo; lo único positivo de ello es que mañana tiene una reunión de equipo para una tarea y esta vez si podrá asistir.  Antes de dormir, se pone a ver un rato la tele y escucha al presidente en sus spots publicitarios, hablar de lo que era antes y lo que es ahora.  Luis no ha vivido más de 3 sexenios y, sin embargo, no nota una gran diferencia entre Fox y sus antecesores; esa frase de que “es más fácil gobernar sin el congreso” le recuerda mucho los enfrentamientos entre Zedillo y la Cámara.

Entiende poco de Teoría Política, pero lo suficiente para encontrar serias tarugadas en las palabras del Presidente; después de todo, sabe que los monarcas no se eligen, tienen “derecho divino”; tampoco los dictadores de eligen — ni que estuviéramos en la antigua Roma —, se imponen ellos solos por la fuerza de las armas.

Luis no comprende los alcances del Seguro Popular, ya que su tía lo pagó — muy caro, por su precaria situación — y, finalmente, no cubrió la mayoría de sus males.  Le parece ridículo que el presidente hable de respeto a la libertad de expresión, mientras su equipo jurídico emprende contra la revista Proceso y su esposa demandó a la periodista argentina que publicó las “travesuras” de sus hijos.  Si a todo esto le sumamos la vergüenza que le provocó a Luis saber que Fox no hizo cosas muy relevantes en España hace algunos años, salvo presentar sus botas de charol y evidenciar su total ignorancia respecto de la literatura; o el momento en que murió María Félix, cuando el propio Luis se moría de risa ante las declaraciones del presidente “…fue una impulsora del cambio democrático en México…” y la respuesta de Carlos Monsiváis — sobra decir que muy sarcástica, la pregunta aquí sería qué hizo reír mas a Luis, el presidente o la respuesta de Monsivais —.

Luis está harto de que le vean la cara, está molesto con el Presidente, apaga la televisión y, antes de que Morfeo llegue a hacerle compañía, recuerda ese famoso debate durante la campaña Foxista, donde el entonces simpático candidato con botas prometía “1 millón de empleos para ustedes los jóvenes”.  Hoy, sin embargo, los empleos se han perdido, y ni él ni cualquier otro joven puede estar seguro de que conservará su empleo.

Luis duerme con una conclusión: Fox pasará a la historia como el presidente que sacó al PRI de Los Pinos y, a su vez, como la mayor decepción en la historia de México; finalmente, eso suele suceder cuando el hombre no es producto de sus logros ni de sus capacidades, sino un invento de la mercadotecnia; y don Vicente adolece mucho de los dos primeros, aunque tiene mucho de lo último; y, después de cinco años, ni la mercadotecnia lo salvará de un lugar que se ganó a base de errores, soberbia, omisiones y mal asesoramiento: El Basurero de la Historia.

P.D.:  No se preocupen por Luis, pronto encontrará un nuevo empleo, quizá igual de mal pagado y con condiciones igual de esclavizantes; ojalá pueda terminar su carrera y ver el futuro — tan crítico como es — desde otro plano.

 

Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.



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La resignación como recurso retórico o lo que el cambio se llevó: el Cuarto Informe de Gobierno de Vicente Fox, por René Torres Mancera

Por ahí dicen que el entusiasmo es el desorden nervioso de los inexpertos, y pues sí, el entusiasmo se extinguió. Aparentemente, se fue con aquel Vicente Fox que hábilmente reviraba las interpelaciones en su toma de protesta como Presidente, si hay alguien a quien culpar de esto que sea a sus asesores en neurolingüística. Poco queda de aquel Fox que con un proyecto vago, pero muy ambicioso, que generó grandes expectativas en la ciudadanía; poco dejó para su cuarto informe de gobierno, del cual casi todos esperaban casi nada. Para los medios y los opinadores en general, la nota de mayor trascendencia fue la de los legisladores que, al armar escándalo, contribuyeron a bajar el nivel en que se desarrolla la política mexicana, aún más si es posible. En un acto que no permite el dialogo entre los poderes, es hasta cierto punto lógico que surjan manifestaciones como las que sucedieron, y es por ello que la ceremonia del informe sigue siendo calificada por muchos como anacrónica, y no tanto por el acto en sí, sino por la forma en que se desarrolla y, en la política mexicana, donde la forma es fondo, esto es comprensible  e incluso previsible.

Sin embargo, para recordar que México ya no es como antes, hay mejores formas de hacerlo. El cambio político que hemos vivido se ha puesto en evidencia en cada informe presidencial de la última década. A medida que la oposición ocupó mayores espacios de representación y, con la inauguración de la cohabitación, la ceremonia del informe perdió todo su hálito de reverencia hacia el Presidente. Históricamente, el informe había quedado establecido como uno de los momentos de mayor poder presidencial, con el ceremonial y la circunstancia que rodeaban el evento y la clase política en pleno en calidad de comparsa. Con el acotamiento del presidencialismo, producto del cambio político, se ha dejado atrás la parafernalia y se ha puesto al acto como lo que es: la presentación del informe que guarda la administración pública federal, con el mensaje político del Presidente de por medio, por supuesto. Esta nueva situación se ha manifestado con mucha claridad en cada informe presentado por Vicente Fox ante el Congreso de la Unión. De esta forma, asistimos a una ceremonia, que por los procesos políticos se ha quedado sin brillo, presentando a una administración foxista envuelta en el desencanto y la frustración por la falta de mejores resultados.

En la parte inicial de su discurso, el Presidente se dedicó a tratar de explicarnos el porque su administración no ha generado los resultados esperados. Así lo hace: “al rendir este Informe, el proyecto democrático en el que hemos trabajado con empeño aún no logra todos sus objetivos. No obstante, con responsabilidad y rumbo claro, estamos avanzando en la construcción de un mejor futuro. El cambio político ha dado vida a la democracia y nuestra energía ha estado dirigida a lo esencial: a la libertad. Libertad para elegir; para expresar ideas; para participar y decidir el rumbo de nuestras vidas. Cuando hablamos de humanismo, hablamos de libertad”. Entonces, queda claro: no hay resultados porque todos los empeños de los cuatro largos años de su gobierno se han dedicado a obligarnos a ser libres. De esto podría desprenderse que el Presidente fue electo por ciudadanos sin libertad política, por ciudadanos que ni  siquiera contaban con la capacidad para decidir por ellos mismos el propio rumbo de sus vidas.

Creo que es imposible seguir por esta vía sin ponerse existencial, así que mejor pasemos a lo siguiente. Más adelante, Fox señalaba, con escasa emotividad y menos convicción, insuficientes desde luego para sacudir conciencias, que “es responsabilidad de todos los miembros de la clase política evitar que la sociedad se desilusione de la democracia”. Supongo por esto, que el Presidente desconoce que la administración racional de la desilusión nos puede enseñar que la democracia es un sistema torpe y complejo cuya mayor virtud se encuentra en justificar la existencia del poder político y no en su talento para producir con celeridad el bien común, aunque también supongo ni él ni sus asesores se detienen a contemplar estas minucias teóricas. Es curioso que la democracia sea el marco de todo el discurso presidencial y que como política aún no pueda ser asumida como una realidad, de otra forma no se pueden entender las ríspidas relaciones con el Poder Legislativo ni la escalada de enfrentamientos con otros actores políticos.

Al proseguir con el mensaje y al abordar otros temas se sigue en el mismo tono y la misma dinámica. El periódico Reforma reportaba que el tiempo de interrupciones por aplausos fue superado por cuatro minutos por las interrupciones por interpelaciones. Bastante ilustrativo de los ánimos en el Congreso. Con todo y las fuerzas gastadas en defensa de la libertad, al Presidente si le alcanzó para dedicar espacio en su discurso a las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, a los Derechos Humanos, al Instituto Federal de Acceso a la Información, al Federalismo, a la Convención Nacional Hacendaria, al Servicio Profesional de Carrera, a los resultados en política financiera y fiscal, en infraestructura y turismo, en desarrollo social y ecología. Y dejando de lado la resignación, para animarse un poco, no pudo evitar mencionar los nuevos descubrimientos de yacimientos de petróleo. Asimismo, ésta fue la parte en que más cifras se lanzaron; desde luego, se buscaron las más apropiadas para destacar los logros, no podría ser de otra manera.

Sin embargo, nunca se abandonaron las frases contundentes que seguramente pretendieron ser las que más ovaciones arrancaran, desde la invitación a la tregua y al diálogo hasta una de las últimas del discurso, y que a continuación cito por su carácter categórico: “transitemos de los debates a los resultados”. Que yo sepa, una cosa no excluye a la otra y, hasta donde sé, el diálogo tan traído y tan llevado al que el Presidente invita es parte integral de la democracia y tiene como componente el debate. Pero, ¿para qué ponernos quisquillosos cuando se nos dice que lo mejor está por venir? Saquémosle la vuelta al desencanto y abandonemos la miserable explotación del escepticismo para superar los desafíos de la democracia con más democracia, que al cabo, como dice Fox, va por México.

René Torres Mancera es politólogo, egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, miembro del Colegio de Ciencias Políticas y Administración Pública de Aguascalientes AC.


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La pejeida, rapsodia IV: el pecado del Peje | coloquio entre Carlos y René, por Javier Arturo Haro Oteo

Contadme, musas, de aquel varón infame, llegado de tierras lejanas, del sur del continente y su relación con el sucio traidor, instigador de fraudes y operador de ilegalidades; contadme del Ahumádida Carlos, corruptor de hombres y del Bejaránida René, el asambleísta.

Ocurrió que después de peleadas algunas batallas memorables, el soberano de la ciudad de los palacios, el Peje Andrés Manuel empezó a  ser visto por los moradores de la tierra de Mexi, unos y otros, como el justo gobernante que en un plazo pequeño tomaría en el trono máximo, lo cual no pretendía dejar suceder el Canidae Agamefox, ni su perversa esposa la Sahagúnida Marta, fecunda en ardides; por lo que, haciendo libaciones al Innombrable y todos los corruptos, y a los dioses infernales, deciden, tras discutir en demasía estratagemas inmorales — que fueran capaces de derribar las aspiraciones del peje Andrés Manuel, cual viento intempestuoso, arreciando contra las chozas de madera y siendo éstas destruidas por aquel sin misericordia alguna —  que más seguro será corromper a los hombres de confianza y cercanía, y cierto lo digo, nada difícil fue encontrar al más viable para corromperse, nada difícil fue que este mismo era a la vez el hombre de confianza del Peje, el Bejaránida Rene, el asambleísta, a quien más que el amor a su patria o al proyecto estadista del soberano Andrés Manuel, lo motivaba el amor que era capaz de profesar a los reales, más que acero o bronce, plata u oro, más que gloria o riqueza; tales eran los ideales del Bejaránida.

Ante una personalidad tal, era necesario tenderle por control a un hombre incapaz de faltar a los reales, sólo había uno capaz de comprar a un hombre tan poco íntegro y voraz, aquel que había, durante la última etapa de gobierno de la Robleida Rosario, la de piel de Bronce, en la ciudad de los palacios, realizado el acto mas ruin: hacerla caer en las redes de Eros, para así llevarla a pecar de avaricia y traición; y quien además fue afectado gravemente por El Peje Andrés Manuel, al tomar él las riendas de la ciudad de los palacios, toda vez que le retiró todas las concesiones dejadas por la Robleida. Dos eran entonces los motivos del Ahumádida para destruir el sueño del Peje —que terminaba convirtiéndose en un pecado, ¡oh, paradoja!, para los capitanes y soberanos que deseaban ser como él, Soberano Máximo —, en su camino bien podría realizar unos u otros negocios más y, al mismo tiempo, vengaría el daño causado en su artera persona.

Es así como, al encontrarse en el último coloquio, deciden llevar a cabo un plan (cada uno y cada cual distintos, el uno buscara que el Peje Andrés Manuel retire la persecución a cambio de monedas, el otro mostrará a la tierra de Mexi el momento en que se lleva a cabo el trueque ilegal).

— Ahumádida Carlos, corruptor de hombres, no puedo negar que tu generosidad es vasta, estos son reales más que suficientes para obtener dádivas de los mismísimos dioses; mas la mía no es cosa poca, ya que tanto será útil para ti mi servicio ante el Peje, como para mí lo serán tus reales.

— Bejaránida René, el asambleísta, no hay generosidad entre tus actos o los míos, sólo un sentido recíproco de ayuda mutua — mas pensaba entre sí: cuando los habitantes de la tierra de Mexi vean tu velocidad para hacerte de reales ilícitos, el Peje pagará los pecados cometidos contra mí, el innombrable, y el Canidae Agamefox, soberano máximo.

— Acerca hacia mí los elásticos que tan útiles son para la sujeción de monedas y billetes.

— Con gusto lo hago, toda vez que más será lo que a mí acercarás.

Después de que las encuestas y las manifestaciones públicas de algunos sectores — como la casi desaparecida clase media — se manifestaron a favor de la posibilidad de que AMLO fuera presidente de la república a partir del 2006 — dado que tanto nos han dicho que la alternancia es posible y que ahora sí los ciudadanos eligen sus gobiernos —, los sectores contrarios a tal proyecto decidieron iniciar una cruzada contra AMLO, desde la presentación pública de los sueldos de algunos empleados de confianza, los videos sobre el Secretario de Finanzas del Gobierno
Capitalino — con la respectiva mala fe que representa el hecho de conocerlos primero el tele auditorio mexicano y después AMLO —  hasta la más sucia y cruel estratagema: el soborno de Ahumada a René Bejarano.

A la militancia perredista no le sorprendió tanto semejante acto, pues muchos sabíamos la clase de tipo que era, lo sorprendente fue que AMLO lo convirtiera en su hombre de confianza, pues por mucho que quiso atarle las manos, no lo consiguió; para muchos de nosotros el video escándalo de Bejarano significaba el fin de un sueño que duró casi 4 años, pero lo que nos sorprendió aun mas fue el hecho de que ni así se pudo eliminar por completo la figura de AMLO del escenario político; viene a mi mente la declaración al respecto de parte de Marcelo Ebrard, donde decía que temía por la vida de AMLO en el caso de que no bajaran sus puntos en las encuestas; a fin de cuentas bajaron, pero fueron recuperados casi de inmediato.

Es aquí donde sale una carta muy arriesgada, superados los obstáculos que representaba la traición de Bejarano — a fin de cuentas, entre los 12 apóstoles hubo un Judas que traicionó al mismísimo Jesucristo —, los detractores de AMLO deciden buscar el desafuero, basándose en una acción de desacato, la cual no conlleva una acción dañina contra una segunda o tercera persona o, dicho de otra manera —más entendible, dado que no entendí mucho que digamos —, no hay daño alguno, es decir, no es aplicable — ni siquiera Ignacio Burgoa considera que sea procedente —; por lo tanto, si este recurso sucio para sacar de la jugada a AMLO tampoco prospera, entonces debemos empezar a temer alguna otra acción sucia de parte del Gobierno Federal.

Conociendo al Presidente Fox, tal vez hable con el animal de Bush y le comente que AMLO es amigo de parrandas de Osama Bin Laden  o partidario del “eje del terror” y el alcohólico peligroso que preside EU decida cancelarle definitivamente la existencia, aunque tal jugada debería ser realizada antes de que termine el año, pues dudo mucho que Bush sea reelecto.

Además, opino que el IV Informe de Gobierno demuestra, en el impresionante operativo de seguridad que se desplegó, el miedo que tiene Vicente Fox al pueblo que le reclama y le seguirá reclamando por las promesas incumplidas; y el presidente más legitimado, terminará siendo el mas ilegitimado por el pueblo que lo legitimó…

 

 

Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.



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¡Peje el toro es inocente!, por Noe García Gómez

Infinita creatividad tiene el pueblo de México, y se aumenta esta creatividad si la estimula un objetivo. Mantas con frases como la del título de este articulo aparecieron por miles en la marcha del domingo 29 de agosto, otra decía “Peje, te amo desaforadamente” o consignas que decían “Peje que más aguante…  lo mando a los pinos…” al ritmo del tan tocado (y odiado por su servidor) “za, za, za”. Podríamos llenar unas tantas cuartillas describiendo y analizando todas las formas de expresión que el pueblo que asistió a la marcha manifestó. El PRD dio una cifra de 600mil personas, periódicos como Reforma o Milenio de 300mil (de derecha y centro) y La Jornada (de izquierda) dio una cifra de 500mil. Cifras similares a las de la marcha contra la inseguridad del día domingo 27 de junio. Pero con algunas variantes:

1. A la marcha contra la inseguridad se dio una cobertura mediática de dos semanas de anterioridad y una pos (solo desbancada por la renuncia de Durazo y su carta a Fox) con cobertura en todos los programas (fueran de chismes, espectáculos, deportes — en las televisoras comerciales no existen los culturales — y de entretenimiento). TV Azteca, Televisa y Canal 40 incitaron a todos los mediatizados a asistir y trataron de venderse (mas con fines de teletón que con fines de protesta) como los paladines de las causas justas. En la marcha contra el desafuero escasamente se le dio cobertura en las televisoras, se dijo que los que asistirían serían acarreados y que solo serían los simpatizantes perredistas, el domingo escasamente se le dio cobertura y se dio un debate en un canal de media audiencia de Televisa, cuando en la marcha contra la inseguridad se daban reportes hora tras hora, culminando la noche del domingo 27 en sendos debates en los canales 2 y 13, los principales de Televisa y TV Azteca respectivamente.

2. En la marcha contra el desafuero se vio que discapacitados, niños, amas de casa, ancianos, indígenas, estudiantes, obreros, homosexuales, familias enteras, jóvenes y pueblo en general se trasportaban en metro, taxis o peseras (los que eran del DF) y en autobuses los de las diferentes partes de la República. Cientos de camiones invadieron el DF y los llamaron acarreados (a los panistas y pesimistas se les olvida que el 70% de los mexicanos están en la pobreza y que no tienen una Suburban o el vocho que les prometió Fox para trasladarse); se veían personas comiendo su torta de tamal o saboreando su bolillo con crema, sin importar que se les mancharan sus playeras de la campaña de Cárdenas del 97 o la de su equipo de fútbol (pirata ¡claro!).  En la marcha contra la inseguridad se documentó el sobre-cupo de chóferes y  lujosos carros en los estacionamientos y calles aledañas al zócalo y la saturación pre y pos en los Sanborns o en cadenas de restaurantes de los alrededores, y se asemejaba — por momentos — a desfiles de modas (Polo, Náutica, CK, Versace, etc. ) de la clase de gente que transitó en la marcha, que eran los más.

3.  En la marcha contra la inseguridad también surgió gente de las clases medias y bajas, personas realmente afectadas e inconformes que fueron porque han vivido en carne propia las desgracias de la inseguridad (en gran parte causada por el ineficiente sistema económico aplicado en las tres décadas más recientes), personas que exigen justicia, ya sean desempleados o pequeños comerciantes, pobres o clase medieros. En la marcha contra el desafuero, también fue gente de clase media y alta, personas que se identifican con un programa de nación diferente y ven el trasfondo político del desafuero (impedir que llegue una opción diferente de gobernar) asistieron empresarios, intelectuales, profesionistas de todos los sectores y, lo más destacable, una gran parte de la clase media (en peligro de extinción en México) que, sintiéndose tomada en cuenta por alguien que sus adversarios llaman populista queriendo espantar a esta clase media; no obstante, este sector respondió y se vio presente.

4.  En la marcha contra el desafuero, las diferentes organizaciones del PRD y grupos sociales afines al Jefe de Gobierno Capitalino pasaron lista de asistencia para saber cuantos de sus agremiados asistieron; en la marcha contra la inseguridad, organizaciones como PROVIDA, Vamos México, las tiendas departamentales y  restoranes incitaron y  solventaron los gastos de sus empleados con la condición de asistir a la marcha.

5.  En la marcha contra la inseguridad inmediatamente salieron a la luz los políticos demagógicos y que se apresuraron a legislar lo que el pueblo aclamaba y exigía,  decían que era una muestra de cómo quería la sociedad que actuaran los legisladores y en el lapso de 10 días se creo la ley contra la inseguridad. En la marcha contra el desafuero, rápidamente salieron los mismos políticos para decir que se debía respetar el “Estado de Derecho”, que no se debía escudar AMLO en la marcha, que no se podía estar complaciendo caprichos de sectores y que no se legislará basándose en gritos y manifestaciones (¿en qué quedamos, si salen 500mil personas a marchar?, ¿es la voz del pueblo o no lo es?).

6. La marcha contra el desafuero es la más grande manifestación de la izquierda mexicana, organizada por ésta, y se puede decir que fue rebasada en buena parte por la sociedad en general. La marcha contra la inseguridad es la más grande manifestación de la sociedad en general que la derecha se quiso colgar y que quiso organizar y la sociedad también arrebató. Cuando la gente se siente identificada con algo sale a manifestarse, sólo falta un motivo.

¡500 mil! Es un gran numero, es como si la ciudad de Aguascalientes (800mil habitantes) quedara casi desierta. Las dos marchas tuvieron similar asistencia pero con sendas diferencias, ¿o no? Ahora entiendo por qué tanto miedo, — ¡las encuestas resultaron ciertas¡ — y más de tres lo tienen (y no me refiero a la reunión Cevallos – Ahumada –Gobernación – PGR días antes de salir los video-escándalos, me refiero a la reunión Madrazo –Fox -Salinas del 25/8/04 y publicada por El Universal); claro, si el pueblo da muestras de apoyo de esas dimensiones a un peje-individuo, por supuesto que es de tener miedo y, si no, recuerden a Salinas en el 88´ con Cárdenas, en una de esas hasta el pueblo podría gobernar (comentario sarcástico por supuesto).

Para terminar sólo esbozaré unas pequeñas causas de por qué me identifico con esa frase con tintes políticos-cine-mexicanescos “Peje el toro es inocente”; citaré parte de un razonamiento de Federico Arreola en el periódico Milenio el 20 de mayo del 2004:  “uno de los más antiguos principios generales del derecho que rigen la materia penal, de acuerdo a la tradición jurídica occidental, es la aplicación exacta de la ley … “no hay delito, pues, si la conducta presuntamente irregular no es definida con toda precisión por las leyes vigentes. Además de que para que haya delito se debe fijar también, la pena aplicable al infractor. Esto lo exige nuestra Carta Magna. La Ley de Amparo establece que la autoridad que no obedezca un auto de suspensión será sancionada en términos del Código Penal. Ahora bien en él existen dos penas distintas para castigar el abuso de autoridad, pero ninguna de ellas aplicable a la violación a una suspensión de amparo. Y como la Constitución prohíbe que la pena se determine por analogía, entonces no hay forma de saber cuál es la pena aplicable… — y termina Arreola — …si es que acaso Andrés Manuel López Obrador desobedeció un acto de suspensión — que esta por verse — en realidad no cometió delito alguno”. Asimismo, veamos el espíritu del legislador en relación al fuero; qué sería el del tutelar político, el tutelar de la sociedad, respecto al voto y protección de los representantes contra prácticas autoritarias de ley y leguleyas; si ponemos en la balanza la percepción de la sociedad en este caso y la decisión unilateral de un juez, ¿en cual de las dos opciones se encuentra el espíritu? Ahora los Diputados que votarán para desaforar o no a AMLO, deberán pensar en el bien colectivo, ya que al desaforar, dejarían sin la persona que la sociedad votó y quiere que le gobierne.

Además está documentado que hay denuncias y procesos similares a presidentes municipales y gobernadores del PAN y del PRI y que los han hecho a un lado. Qué curioso que empiecen con AMLO, ¿no?  O, de los culpables de las matanzas del 68´, 71’ y de la Guerra Sucia o los del PEMEX-GATE y de los Amigos de Fox, ¿ya está alguno en la cárcel?  O de la denuncia presentada por el PRD por tráfico de influencias en contra de Fernández de Cevallos, ¿la PGR ya está actuando en consecuencia? Parece que el Estado de Derecho en México actúa solo con los que encabezan las encuestas.

Ahora sí la última, quiero mencionar que López Obrador presenta un documento de veinte puntos, que ya muchos comenzaron a descalificar. En primer lugar creo que viene a ocupar un vacío que todos los precandidatos del PAN y PRI no han llenado, ya que, está empezado a lanzar ideas y propuestas y no sólo marketing y nombres. Y en segundo lugar, no son promesas leoninas y exageradas, como las que planteó Fox en su campaña; son planteamientos reales y necesarios a los que sería bueno dedicar un tiempo para analizar.