El Cafecito


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La mini cold war, por Giovanni Salinas González

Estamos en la antesala de una “mini guerra fría”. O al menos, es lo que los rusos nos quieren hacer ver/entender.
La historia de Europa es fascinante, tanto la remota como la contemporánea. Un mosaico multicolor donde hay más información por kilómetro cuadrado que en cualquier otra parte del mundo.
Uno de los capítulos más documentados es sin duda, la Segunda Guerra Mundial.
Cuando la WW2 terminó, y Alemania dejó de ser el enemigo común, inmediatamente apareció la siguiente división mundial: Capitalismo vs. Comunismo. Esta división, digamos que ya traía “vuelito” sobretodo por dos cosas: la gran influencia que cada corriente ejercía sobre sus allegados, y por la escalada armamentista que la Alemania nazi forzó a acelerar. Esta división ideológica fue rápida, rapidísima y los países europeos, totalmente magullados y empobrecidos se dieron cuenta de su vulnerabilidad, sobretodo ante la almighty U.S.S.R. Una invasión rápida, y listo, al comunismo se ha dicho.
Para evitar esto, se creó el Tratado de Bruselas, a la postre NATO, o la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Esta organización es básicamente un “todos para uno y uno para todos”, donde sus estatutos dicen que si uno del grupo es atacado, los otros deben responder, de preferencia aunque no obligatoriamente, a repeler los trancazos.
Los países comunistas crearon entonces su equivalente, el llamado Tratado de Varsovia. Para darnos una idea de como estaban de divididas las cosas en esos días, veamos este mapa con los diferentes países de cada una. Me lo chuté de Wikipedia:

Los países de la NATO en azul, los de Varsovia en Rojo.
Bueno, ya no hagamos el cuento largo. El tratado de Varsovia se fue debilitando con la salida de los miembros, hasta que por el 91 se deshizo totalmente.
La Unión Soviética también valió, y en su lugar quedó Rusia, un país recién capitalista pero con fuertes raíces culturales y de identidad nacional.
Y es que Rusia y sus líderes aún suspiran al recordar la influencia que ejercían en sus años dorados.
Los Estados Unidos, un imperio que no se deja, realmente disfruta de ejercer su dominio. Como parte de los tratados de la NATO, los países tienen derecho de montar bases militares en los países de sus aliados, siempre claro, con la idea de defenderse entre si. Los USA han aprovechado esa prerrogativa, y es por eso que hay bases norteamericanas en tantos lugares en Europa.
Dos de los países que estaban en el Tratado de Varsovia eran Checoslovaquia, y — ¡obviamente! — Polonia. Hoy en día, la República Checa y Polonia no sólo no son parte del tratado de Varsovia, sino que son miembros de la NATO, algo que tiene el orgullo ruso verdaderamente herido.
Hoy en día, con la excusa del terrorismo y de Irán, a Estados Unidos se le ocurrió la genial idea de poner una base de misiles y radares, ¿en donde? ¡En Polonia y la República Checa!
Esto, como era de esperarse, ha puesto los pelos de punta a Vladimir Putin. Bajo su perspectiva, dado que Irán no tiene misiles de largo alcance y no tiene proyectos nucleares bélicos completamente desarrollados (¡y es su socio atómico!), el objetivo de los USA no es Irán, sino sencillamente Rusia.
Ante tal situación, Sergei Ivanov, viceprimer ministro ruso ya dijo que no, y que no. Y que si Estados Unidos va a poner misiles y radares cerca de sus territorios, ellos balancearán los poderes. Apuntarán misiles a Europa.

Ups. Bueno, realmente no creo que los misiles sean como el de la foto (es un mega misil nuclear), pero está buena, ¿no?
Vladimir Putin como que no quiere que esto pase, así que ofrece a los EUA un pacto salomónico: Cualquier cosa que quieran poner contra esos iraníes, con toda confianza la pongan en piso ruso. Y es más, hasta hacen operaciones en conjunto. Estados Unidos se puso el dedo índice y pulgar en la barbilla, bajó una ceja y subió la otra y dijo “mhmmm…. es una oferta interesante”, pero no les dijo sí o no, ni les dijo cuando.
Cuesta entender esta jugada norteamericana, si intentamos no considerarla una provocación.

El momento histórico que elige Estados Unidos para esta jugada es considerablemente importante. Mientras Francia e Inglaterra tienen nuevos dirigentes, Bush y Putin se van pronto. A Irán no se le ven reales intenciones de atacar Europa —¿A quién? ¿Para qué? — y su verdadero enemigo es Israel, tal como lo ha declarado su presi en innumerables ocasiones. Y si el caso fuera atacar Europa, hay países de la OTAN más cerca (Rumania, Grecia, Bulgaria…) y hasta con frontera directa con Irán (Turquía), lo cual complica más entender el razonamiento norteamericano. Sólo el tiempo dirá.

Giovanni Salinas González es diseñador industrial, con pasión por los viajes y la comida.