El Cafecito


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El goce está defendido, por Enrique Puente Gallangos

El goce está relacionado con aquello que está prohibido para el sujeto, las posibilidades de acceder al goce no existen. La única posibilidad para el sujeto es una simulación, el deseo. El deseo es la posibilidad de “como si”, como si fuera el goce pero no lo es. El deseo es, pues, imposible, apariencia, escurridizo, semblante. Semblante del goce, el deseo, pues, como semblante del sujeto deviene “como si” fuera el camino a seguir para el sujeto; este camino a seguir está lleno de espinas, muros, vallas electrificadas, vallas de acero, murallas sociales etc., que impedirán a todas costa alcanzar el deseo. Dos son las opciones que se ofrecen “como si” para alcanzar el deseo: una los objetos, las mercancías, los fetiches que la economía y la actividad de producción y consumo capitalista se ofrecen al sujeto; la segunda es un saber, un saber supuesto o supuesto saber, la ciencia, el amo que todo lo sabe (Dios, Dioses, etc.) y la perversión.

No hay por qué preocuparse, el goce esta defendido; pero, ¿el goce de quien esta defendido?, ¿qué es lo que se defiende?, una respuesta humanizada nos llevaría por los caminos de la sociología del poder, la teoría del Estado y el derecho, la construcción de las religiones que se ponen como significantes de poder y crean una serie de reglas (normas de conducta), que se dirigen al sujeto para impedir su acceso al goce y que, de una manera, ponen al deseo “como si” fuera una posibilidad de acceder al goce, pero eso es imposible. Respuestas de este tipo, como un saber, no son de fácil acceso para los sujetos que la misma ciencia, el amo y el perverso supone que no saben, pero suponen mal porque claro que saben algo, saben que no saben y saben que quien tiene el poder es el que sabe.

Claro, este saber de algo no es de fácil acceso a la consciencia del sujeto, pero está ahí en el inconsciente instaurado como una ley, ley que reprime el acceso a la verdad, al saber, a la luz. Es, pues, el discurso del amo, el de los que tienen el poder, el que se defiende. Se defiende de no tener la verdad, porque la verdad es imposible, se defiende de la mentira, de su mentira, la mentira de su discurso de poder, la mentira de su verdad, de esa verdad absoluta, omnipotente que reprime al sujeto y lo sujeta a un orden con la promesa  a un bien común, a la paz, la justicia, la verdad. Mentira que tiene que ser sostenida por el amo y vuelta verdad, mentira que es una verdad para el amo, para la ciencia y para el perverso. Mentira que mantiene defendido al goce, al goce sin límites de su verdad. Esta verdad, verdad deseosa, lleva al sujeto a una búsqueda desenfrenada de saber y de tener, tener cosas y objetos, objetos y cosas que me harán ser como ese que tiene la verdad. Saber la verdad, cosa curiosa, es que los sujetos se inclinan más por el tener que el saber; saber y tener, pues, se presentan como dialécticas, saber que se reprime y que es derrotado por el tener.

Nosotros, como vecinos del amo que son los Estados Unidos de Norteamérica, nos encontramos del otro lado del goce, es por ello que el goce se encuentra protegido por un muro, por militares, policías, aviones no tripulados, caza-migrantes, etc. Lo más interesante es que nuestro mismo gobierno se pone de acuerdo con el amo para ayudarle a proteger su goce. Es algo que no es fácil de comprender, ya que los migrantes que están en la casa del amo no gozan y, automáticamente, se convierten en encubridores de la verdad, encubridores de la mentira, provocando el deseo en los sujetos que se encuentran del otro lado. El goce está defendido.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho; Maestro en Derecho Constitucional; Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes; Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autonoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.