El Cafecito


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El secuestro de un amor-democrático, por Enrique Puente Gallangos

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La forma del Estado y del gobierno de un país se encuentra deónticamente normativizada en su Constitución Política. En México, en el artículo 40.

El Estado es el representante jurídico de la nación, la nación está compuesta por su territorio, espacio aéreo, subsuelo, áreas marítimas, ríos,flora, fauna, pueblo, lenguaje, usos, costumbres, cultura, etc. Pero en el citado numeral constitucional se encuentra la ideología de la nación, ideología que crea y orienta la imagen y el camino del Estado. Imagen y camino a la cual tendrá que someterse el gobierno de este país.

El artículo 40 dice: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse….” Derivado de la lectura tenemos claro que: fue, es y será voluntad del pueblo constituirnos. El artículo 39 de la Constitución Política firma y confirma lo dispuesto en el artículo 40.El articulo 40 sigue diciendo: “…en una República representativa, democrática, laica, federal….”. Claro esta el pueblo tendrá que ejecutar su voluntad soberana y darse su propia forma de gobernar la cual hay que imaginar y aplicar. Si bien es cierto que la imposibilidad de ejercitar la voluntad de manera directa, provocó un primer desplazamiento a un proceso electoral. Pensaríamos que aun así ejerceríamos nuestra voluntad de manera directa; pero parece  que no fue así y fue necesario un segundo desplazamiento de esa voluntad a los partidos políticos. Los partidos políticos como intermediarios de esa voluntad.

Ahora preguntémonos ¿tenemos aún el derecho de ejercer nuestra voluntad directamente? Bueno, ahora esa voluntad estará controlada e imaginada por el Estado y por los partidos políticos. Una control jurídico y político, un control deóntico e ideológico imaginado y creado por estos y no por lo dicho por el artículo 40 de nuestra Constitución Política. Lo primero que diremos es que la Constitución ha dejado de decir; que el artículo 40 ha dejado de decir, que nosotros hemos dejado de decir. Ahora preguntémonos ¿quién dice lo que quiere y cómo lo quiere? Quien lo dice ahora es y será el Estado, el gobierno y los partidos políticos. Aun así pensaríamos que el Estado y sus instituciones, el gobierno sirviéndose de ellas y los partidos políticos limitados por el Estado buscarían la manera de enamorar al pueblo democráticamente y provocar un amor. Un amor democrático. Un amor democrático en el que el pueblo confíe en su gobierno y este gobierno en el pueblo.

Pero cada sexenio, cada trienio, nos llega una nota mediática en el mejor de los casos, nota mediática que anuncia, nota mediática que dice, que dice y anuncia lo que desean el Estado, el gobierno y los partidos políticos. Una nota que pide; que pide mucho, que pide que expreses tus derechos políticos electorales, que votes.

Parece ser que no tenemos lo suficiente para cubrir el costo, para costear el deseo de los partidos políticos y del gobierno, por ello nos lo vuelven a pedir y nos lo vuelven a pedir. Más de 189 años de pedirle al pueblo de México. Esta repetición nos hace pensar que nuestra voluntad está secuestrada. El amor democrático está secuestrado. Secuestro perpetrado por la Partitocracia y el gobierno. Nuestra voluntad está secuestrada, nuestro amor democrático está secuestrado y el precio lo hemos pagado y lo seguiremos pagando sexenio tras sexenio.

Pero se ha dado un tercer desplazamiento. El de los poderes fácticos. Los poderes fácticos le han mandado la orden, orden que se escribió en una nota. El actual gobierno “light” comandado por más de 6 cientos de legisladores y por un Ejecutor como autor no intelectual acatará la nueva voluntad, escrita en una nota. Nota que tenemos que pagar. Esta nota dice. Reformen la Constitución Política y que se ejerza mi voluntad.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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Presidente light, por Enrique Puente Gallangos

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En la “frankenstiana” y “parchada” Constitución mexicana, la nuestra, Constitución que, recordemos, es “Política”, se encuentra instituido en el artículo 49 que: el “Supremo Poder Federal” se dividirá para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. El contexto genealógico en el que se ha desarrollado la vida de nuestro país México, ha provocado que la figura del “Supremo Poder Federal” se deposite fácticamente en los hechos en el Poder Ejecutivo y no en los otros dos Poderes.

Hemos engendrado un modelo basado en el “Presidencialismo”. Presidencialismo que desde 1917 controla los destinos del “Supremo Poder Federal”, los destinos de los 31 Estados, la Ciudad de México Distrito Federal (La ciudad de México en proceso de emancipación) y de México como Nación.

La figura del Poder Ejecutivo se encuentra instituida en el artículo 80 de la Constitución y depositada este Poder en “uno solo individuo” denominado Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. En este tótem denominado Presidente, si instituyen dos figuras: la primera la de ser Jefe de Gobierno y la segunda la de ser Jefe de Estado. Es pues estructurada por la Constitución esta doble personalidad, esta personalidad bipolar. En general se entiende que estas dos personalidades bipolares serán actuadas y desempeñadas por “un solo individuo”.

La primera actuación supone gobernar este país y la segunda supone representar a este país. Puestas las reglas de este juego en la Constitución develan la naturaleza bipolar y psicótica de esta figura bipolar depositada en el Presidente. Argumentaremos sobre el actuar Real del Presidente, del Presidente impuesto por unos cuantos y electo por una minoría, pero que nos gobierna y representa a todos. Es pues este Poder Ejecutivo, depositado en el Presidente y representado y actuado en México por un sujeto, común y corriente como nosotros. En lo Real, podemos ver que tenemos un “Presidente light” que solo actúa como Jefe de Estado, que solo actúa como imagen y deja en los otros el actuar de Jefe de Gobierno, otros que son sus subordinados, sus amigos, otros sujetos comunes y corrientes.

Si tomamos los significantes, el término “light” connota en el otro, otro consumidor, ciudadano, este otro interpreta “light” como: ligero, no dañino, sano, dietético y bueno. Consideramos que la actuación del Presidente solo como Jefe de Estado, como imagen, como “Presidente Light” no debe tomarse a la ligera. Es dañina por que omite el mandato Constitucional, no es sana para un país que ve en el Presidente a un tótem “light”, no es nada dietética para un país obeso de impunidad, desigualdad e injusticias y no será nada bueno que sean otros subordinados o sean Otros intereses, poderes facticos nacionales e internacionales los que estén gobernando este país. Como todo lo “light” solo crea una falsa expectativa, una falsa imagen, un falso discurso. Discurso que por cierto solo podrá ser leído en la televisión, en los medios electrónicos e impresos. Discurso “light” de un Presidente a medias, un Poder Ejecutivo a medias.

 

 

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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Un sujeto NO gobernado por Peña, por Enrique Puente Gallangos

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Es común que en el discurso diario del sujeto (A) mencione cosas como: El ser  estudiante, ser ciudadano, ser cristiano, ser feminista, ser amante, ser gobernado.

El ser del sujeto está condicionado al otro como yo. Karl Marx dice en su obra El Capital “Este hombre, por ejemplo, es rey porque los otros hombres se comportan ante él como sus súbditos”. Slavoj Zizek dice “Ser rey, es un efecto de la red de relaciones sociales entre un rey y sus súbditos”. En esta lógica podemos identificar, primero, que existe una relación social; segundo, que alguien de estos dos sujetos posea algo que sea de interés del otro y genera el efecto de esta relación; y tercero, dos sujetos que se reconocen y legitiman como complementarios por un interés. Esto quiere decir que, antes de que estos dos sujetos se sometan a una relación de subordinación, estos dos sujetos están determinados por sus intereses libres y egoístas. Esto es, soy un sujeto libre y egoísta hasta el momento en que me identifico con otro sujeto como yo, porque posee algo que puede generar el efecto de una relación de subordinación entre los dos.

Lo interesante es identificar aquí, qué es lo que posee el otro (B) el rey, profesor, Estado, dios, hombre, amado y Presidente, genera una relación social ficticia. Podemos decir que las relaciones Rey-súbdito, estudiante-maestro, ciudadano-Estado, cristiano-dios, feminista-hombre, amante-amado, gobernante-gobernado son ficticias. Son ficticias porque el sujeto (A), supone que el otro el sujeto (B) posee algo, ese algo se presenta bañado con cierto matiz de interés, legitimidad y autoridad. Pero en realidad ese algo que posee el otro no tiene valor por sí solo. Es el sujeto (A) quien da al otro (B) un trato como si (B) de manera natural estuviera investido de legalidad y autoridad.

Si bien es cierto que la ley o el sistema jurídico de un Estado determina legal a un Presidente sujeto (B), esto no quiere decir que todos los mexicanos (A) reconozcamos a Peña Nieto como nuestro gobernante. No reconocer a Peña como nuestro gobernante implica por lo tanto, NO reconocernos sujetos gobernados por Peña Nieto.

En una sociedad pluricultural y deseosa, habrá sujetos que sí reconozcan a Peña como su Presidente y por lo tanto se reconozcan como sujetos gobernados por él. Jaques Lacan afirmó alguna vez que “un loco que cree que es rey no está más loco que un rey que cree que lo es, quien, es decir, se identifica de inmediato con el mandato de rey”.

Un sujeto NO gobernado por Peña puede considerarse libre y egoísta para no reconocer a Peña Nieto como su Presidente porque estamos seguros que él no posee interés, legitimidad y autoridad necesarios para gobernarnos. El ser un sujeto No gobernado por Peña nos obliga a respetar el orden jurídico, pero no de manera ciega, sino estar atentos al actuar del sujeto (B).

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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El lapsus de EPN, por Enrique Puente Gallangos

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El pasado 1 de diciembre, al tomar posesión de su cargo como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Peña Nieto leyó la protesta señalada en el Artículo 87 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:

ARTICULO 87. EL PRESIDENTE, AL TOMAR POSESION DE SU CARGO, PRESTARA ANTE EL CONGRESO DE LA UNION O ANTE LA COMISION PERMANENTE, EN LOS RECESOS DE AQUEL, LA SIGUIENTE PROTESTA: “PROTESTO GUARDAR Y HACER GUARDAR LA CONSTITUCION Y LAS LEYES QUE DE ELLA EMANEN, Y DESEMPEÑAR LEAL Y PATRIOTICAMENTE EL CARGO DE PRESIDENTE DE LA REPUBLICA QUE EL PUEBLO ME HA CONFERIDO, MIRANDO EN TODO POR EL BIEN Y PROSPERIDAD DE LA UNION, Y SI ASI NO LO HICIERE QUE LA NACION ME LO DEMANDE”.

Al leer la protesta omitió leer “POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS”. Esta omisión, error, equivocación o lapsus, tiene varias aristas de análisis. Jurídicamente o Constitucionalmente se considera una violación a la Constitución.

Un caso parecido sucedió en el país vecino el pasado 20 de Enero del 2009 al tomar protesta el Presidente Barack Obama, el juez de la Suprema Corte John G. Roberts se equivocó en el orden de las palabras cuando le tomó la protesta al Presidente y para evitar una Controversia Constitucional, los asesores recomendaron se volviera a hacer el juramento. Destaquemos que el sistema Norteamericano como sistema simbólico-imaginario se sostiene precisamente este tipo de actos simbólicos constitucionales que le otorgan la validez. Al parecer en el sistema Mexicano este tipo de errores ¡no tienen la mayor importancia! Es por ello que el análisis Jurídico constitucional lo termino en este instante, no sin antes comentar que la primera violación a la Constitución la hizo Peña Nieto en su carácter de Presidente de este país y quedo impune.

Procedo a comentar un análisis diferente pero no desligado del fondo del asunto. Consideremos esta omisión, error, equivocación, violación constitucional lo tomaremos como un lapsus. Un lapsus, acto fallido, manifestación inconsciente en forma de equivoco que aparece en la expresión consciente. En este lapsus algo queda reprimido y lo reprimido en algunos casos se encuentra en el orden de la mentira y en otros casos en el orden del deseo.

Es conocido por todos que para obtener el cargo de Presidente, pasa por una serie de procesos donde es común tener como premisa las “promesas en campaña”. Promesas de orden moral por lo general, promesas que quedan reprimidas y son de tal intensidad que en algún momento y sobre todo en momentos simbólicos reaparecen en forma de lapsus. Este ejercicio nos obliga a todos en lo particular analizar las promesas que hizo Peña nieto y realizar un análisis en el tiempo.

El lapsus de Peña Nieto o su mentira y deseo es que: La Constitución no es Política y no estamos conformados por Estados miembros dentro de la Federación. El lapsus de Peña Nieto es al mismo tiempo el primer acto de violación Constitucional y con la idea consciente de un Código Penal único para todo el país identificamos los deseos Centralistas y anti-Federalistas de EPN.

 

 

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.