El Cafecito


Deja un comentario

Del fraude electoral de 2012 en México, a las amenazas sociales por el incremento de la delincuencia, por Carlos Antonio Villa Guzmán

A éste, que ha sido uno de los sexenios más fatídicos e infortunados de la historia de México, le falta todo un año por concluir.

Sirva como ejemplo para otros países de lo que puede suceder si la gente que vota y aquella otra que se abstiene, permite que las elecciones deriven en un fraude, como sucedió en este país latinoamericano cuando se robaron la elección presidencial en 2006.

Felipe Calderón, teniendo como cómplices a varios empresarios: banqueros, propietarios de medios de comunicación, así como ex presidentes y figuras del clero católico, se ungió como primer mandatario acudiendo al recinto a recibir la simbólica banda presidencial por la puerta trasera, custodiado o blindado por policías, en medio de una protesta ciudadana que cobró la magnitud de sucesivas concentraciones multitudinarias en la ciudad de México y en otras capitales del país, como jamás se vio antes en la historia de la etapa pos revolucionaria. ¿Qué sucedió después? Lo que hemos visto: un desquiciamiento institucional y social donde se fraguó este clima de pobreza e inseguridad que empeora día con día.

Robarse una elección se paga caro y la peor parte la lleva el pueblo, como siempre sucede. Haber permitido que llegaran a los máximos cargos del gobierno, individuos cuyos compromisos e intereses se orientan en la búsqueda del dinero a base de estar cerca del poder necesario para obtenerlo de manera fácil y con toda impunidad, ha llevado a la sociedad completa a un estado de caos que ya se nombra Estado fallido.

Quienes tienen como única expectativa amasar fortunas, sin ver más allá, fácilmente se comprometen con intereses oscuros con tal de lograr sus fines. No hay moral que valga, ni algo parecido a escrúpulos, a la hora en que políticos, empresarios, narcotraficantes, especuladores, lavadores de capitales y delincuentes de toda laya, se reúnen a negociar. Todos se ponen en el mismo nivel. El modelo económico orilla a los sujetos a rebajarse hasta los más ínfimos niveles de la condición humana, se vuelven esclavos de las dinámicas del mercado, donde se ofertan hasta los más preciados sentimientos que ha logrado concebir la humanidad.

El amor filial, la lealtad, la honestidad, los lazos fraternos, la amistad, la solidaridad, la fidelidad, entre otros valores, son parte de la mercancía que el mundo tasa para que se vuelva comercializable. El capital no tiene ojos ni sensibilidad ante nada que no sea negocio. Tampoco tiene patria, ni reconoce los límites de la intimidad o la dignidad a la que todo ser humano tiene derecho. Vale el que posee bienes materiales y punto.
Sobre esa escoria se cimentan las instituciones en los gobiernos y las sociedades contemporáneas, incluida la iglesia dominante, como sucede en México y por ello sucumbe ante su propia descomposición.

La película que nos pasan de una pseudo persecución de hampones no muestra la totalidad del guión, que a cualquier costo tratan de ocultar y es donde tiene lugar el rol que desempeñan los banqueros y gente de negocios, además de funcionarios, políticos, militares, policías. Son verdaderos contingentes que forman quienes interactúan con estas actividades y jamás son nombrados de manera explícita o directa. Lo que se conoce como narcotráfico no pudiera ser posible sin ser acompañado de apoyos de toda clase, brindados por cuerpos policiacos, militares, políticos, funcionarios, banqueros, empresarios, tecnólogos, etcétera. Hasta los propios medios de comunicación que son parte de la élite beneficiada con todo lo que sucede. Las listas de nombres y apodos de víctimas o victimarios que publican los medios corresponden exclusivamente a gente que pertenece a uno solo de los múltiples niveles en que se desenvuelven estos negocios. Éstos ponen el físico y el de sus propias familias, en cambio, el resto de la cadena vive tranquilamente aumentando su patrimonio. El día en que los sicarios se unan y rebelen contra sus amos, las cosas se van a poner mucho más difíciles, aunque para ello tendrían que derrotar ejércitos completos. Es imperativo revertir los efectos malignos de la corrupción, como lo es el crimen organizado.

El primer paso que debiera emprender el Estado es recuperar su fuerza, es decir, nacionalizar bienes estratégicos como transportes, comunicaciones, banca, recursos naturales, entre otros. Enseguida ha de cambiar el modelo económico para volver a la productividad interna, fomentando nuevamente el desarrollo del campo facilitado a través de financiamiento otorgado por una banca nacional, que además brinde asistencia técnica, como sucedía en el pasado.

Es evidente que el neoliberalismo mal planificado y peor aplicado, fue devastador para la economía de millones de familias. Urge un freno y cambio de rumbo, recuperando lo que funcionaba adecuadamente antes de que los presidentes se convirtieran en martilleros y comisionistas de los remates de los bienes públicos nacionales y no sirvieran para otra cosa que seguir con una alta dieta del presupuesto hasta el final de sus días.

Urge un plan nacional de gran aliento, para rescatar la educación, terminar con el parasitario sindicato que la asfixia, así como crear un modelo distinto, que incluya alimentación para el alumnado de las escuelas públicas en los niveles primario y secundario, como lo hacen en Argentina y otros países del mundo. Al menos duplicar el presupuesto en este rubro es un requisito que no se puede pasar por alto si se pretende realmente un rescate de México.

Modificar las relaciones exteriores, regresando a la Doctrina Estrada, donde se prima el respeto a la soberanía de los pueblos y a su dignidad, así mismo, establecer otra clase de relaciones con EU, para contra restar el tutelaje vergonzante a que ha llegado dicha relación, que se ha vuelto además peligrosa por los grados de corrupción que existen entre los cuerpos policiacos, militares, aduanales y políticos, de ambas naciones. El paso descomunal de armas hacia México, sin que poder alguno lo contenga, es una prueba irrefutable de este fenómeno. O recuperamos en el corto plazo soberanía política o nos veremos envueltos en una escalada de violencia multiplicada exponencialmente.
Por su parte, los ciudadanos adeudan su auténtica participación en los procesos políticos. La indiferencia ciudadana ante el acontecer cotidiano, se suma a la lista de flagelos que padecen nuestras sociedades contemporáneas. Seducidos o enajenados por los medios de comunicación y doblegados por una vida de consumismo en que la única divisa, el único valor, es el dinero y lo que con éste se puede conseguir, se producen a sí mismos grandes vacíos existenciales, que hacen aún más difícil el insoportable caos en que se ha convertido la vida en este país subdesarrollado.

Los productos de valor asociados a la cultura y el crecimiento interior de los sujetos, lo que se define como desarrollo intelectual y espiritual, quedan, en el mejor de los casos, en segundo término. No tienen el significado que se les da en otras latitudes. La nuestra es una sociedad de bajos niveles culturales y educativos por decisión propia.
De no cambiar estas dinámicas, el país seguirá evolucionando hacia la descomposición en todos los órdenes. 2012 es la última oportunidad quizá, para cambiar.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Actualmente estudia el doctorado en Política y Gobierno, en la Universidad Católica de Córdoba y Administración Pública, por la Universidad Complutense de Madrid. Blog Voces Libres: http://carlosvillaguzman.blogspot.com

Anuncios


Deja un comentario

El fraude de 2006, los medios de comunicación y el escenario de 2012, por Carlos Antonio Villa Guzmán

Cada vez que se hace mención del aparatoso fraude electoral que puso a gobernar a quienes ya se les puede culpar de la severa crisis en que se encuentra sumido el país, yo me repito la pregunta: ¿por qué la gente se deja influenciar de forma tan sumisa por las campañas de los medios de comunicación? ¿Qué hubiera sucedido si se controlara la propaganda electoral y no se hubiese permitido la invasión de anuncios en contra de la imagen del candidato más fuertemente posicionado en dicha contienda? ¿Hubiera triunfado la candidatura de López Obrador y con ello el panorama social y político sería muy distinto?

Con la elección de Fox y de Calderón, quedó demostrado que los procesos electorales ya son asunto casi exclusivamente de los medios de comunicación, principalmente las televisoras y cadenas de radio que monopolizan los circuitos por donde fluye y se presenta la información. Estas agencias fueron reiteradamente señaladas como responsables de instalar el miedo como estrategia comunicativa, gracias a que una elite de empresarios se empeña en conservar sus privilegios a costa de lo que sea, ya que éstos no son nada despreciables, como por ejemplo la exención de impuestos. De acuerdo con Castells, “La capacidad para lograr el consentimiento o al menos instilar miedo y resignación respecto al orden existente es fundamental para imponer las reglas que gobiernan las instituciones y las organizaciones de la sociedad”.

En el imaginario político de los mexicanos se resume la visión sobre la alternancia como un simple cambio de mandos, que no llega a tocar las estructuras, ni tampoco permite que se reformen o alteren sustancialmente las relaciones de poder.

Sin dedicar mayor razonamiento cuando se le interroga sobre su opinión acerca de las ofertas políticas, es común que la gente responda que le de da lo mismo quien gane o hasta por quien emitir el sufragio. La decisión se dificulta o de plano se abandona la intención de votar porque finalmente desde esta postura se percibe que, quien resulte triunfador en la contienda hará lo mismo que el anterior, auque fuese de distinto partido.

Por otra parte, en los niveles superiores de toma de decisiones del ámbito nacional pero también en las cúpulas del poder trasnacional, no se concibe que llegue a gobernar alguien que lleve a cabo cambios profundos siempre y cuando éstos resulten benéficos para las mayorías. Tal posibilidad sería en primer término anticlimática para el guardián de México, que ancla su poderío en cualquier nación que muestre flancos débiles como la nuestra, que los tiene debilitados en su totalidad.

Y sí, es muy importante que la gente, al menos la que tiene interés en acudir a las urnas, tenga una noción definida sobre el programa político que presentan las distintas opciones partidistas. Es necesario que la sociedad conozca que el operativo que se montó a nivel Estado en contubernio con grupos empresariales, el clero, entre otros, para impedir el triunfo de López Obrador, trajo como consecuencia un país militarizado, con un régimen apoyado en el uso de la fuerza como única respuesta ante la grave crisis que amenaza a las instituciones, a la sociedad civil y a la viabilidad misma del país.

Aún no se sabe con certeza quienes irán a la contienda en 2012, y cuando esta información sea del domino público, lo ideal será recordar lo acontecido en 2006, para evitar que se repita.

Sin embargo, eso no es todo ni tampoco lo peor: Ha comenzado una imparable fuga de capitales al extranjero que posiblemente lleven a tomar medidas que devalúen el peso, trasladándolo de la línea de flotación actual que alcanzó hoy 12 pesos, a una por encima de los veinte pesos por dólar.

“Resulta que la exportación de capitales mexicanos crece a paso veloz, y en este sentido los mexicanos con mayor capacidad económica enviaron más de 93 mil millones de dólares al exterior durante el gobierno en curso para ser depositados en bancos, como inversión directa o para su colocación en otros activos en diversos países, indican informes del Banco de México. El envío de recursos al exterior bajo estas tres formas significó que 94 de cada 100 dólares que ingresaron a México por las remesas de mexicanos que trabajan en el exterior volvieron a salir del país en el mismo periodo. El monto de las remesas fue de 98 mil 801.6 millones de dólares en los 17 trimestres transcurridos entre 2007 y 2011.” (La Jornada, Juan Antonio Zúñiga).

Acción Nacional no fue ni mucho menos, la respuesta al deterioro que sufre la nación en todos los órdenes. Las élites del partido vieron con buenos ojos algo que ya venía construyendo el PRI: la derechización del país. Por tanto continuaron la tarea sirviéndose de paso con los jugosos beneficios del poder.

Hoy que las expectativas de conservar el enorme privilegio de gobernar un país moldeado por la corrupción, se ven amenazadas por la movilización de la sociedad en varios frentes y con distinta estrategia, los grupos oligárquicos tratan de mantenerse a toda costa. Para ello seguramente preparan otro golpe a la democracia. Estemos atentos.

Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Actualmente estudia el doctorado en Política y Gobierno, en la Universidad Católica de Córdoba y Administración Pública, por la Universidad Complutense de Madrid. Blog Voces Libres: http://carlosvillaguzman.blogspot.com


Deja un comentario

Elecciones 2006, Javier Arturo Haro Oteo

Cuando pensaba en la estructura de este artículo, pensaba en una rapsodia final para la pejeida, sin embargo, a estas alturas, a más de una semana de la elección, no hay posibilidades de cerrar esta historia, ya sea con un héroe victorioso tomando el trono por el que ha luchado, o bien el hijo de la tragedia muriendo al ser atravesado por varias lanzas enviadas a su espalda, y sin embargo, ni lo uno ni lo otro hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación diga la última palabra, porque ésa sí será la última palabra

¿Por qué la necesidad de un conteo voto por voto en las casillas que se han impugnado señalándolas como posibles focos de fraude? Por la simple necesidad de que se dé certeza a una elección tan cerrada, si existe la mínima duda en cierto número de casillas de que de manera extraña, dolosa o descuidada, los votos no se contaron correctamente, o de que votos que eran insultos se contaron como válidos o detalles, detalles y más detalles, en una elección donde la diferencia es menor a un punto porcentual, y donde los hoy “ganadores” decían el viernes previo a la elección que era necesaria una segunda vuelta, donde familiares muy cercanos a Luis Carlos Ugalde se encuentran en los equipos de Campaña de FECAL, etcétera, etcétera, etcétera. Es necesaria la certidumbre.

Hace 28 años un hombre murió en circunstancias poco claras, el informe oficial decía que de un infarto, sin embargo, sufría de baja presión arterial, lo cual significa nulas posibilidades de infarto, crecientes rumores de un probable envenenamiento apoyado en disgustos y desobediencias de parte de la gente a su cargo, sembraron la duda, gran parte del mundo solicitó una necropsia, y sin embargo, ésta no se dio, alguien dijo “la necropsia no se solicita porque se crea que haya algo malo, sino para evitar que se piense así, es sano llevarla a cabo, pues podría darnos detalles de la muerte, podría revelarnos causas desconocidas y sobre todo dejaría certeza de que nada malo ocurrió”; el hombre se llamaba Albino Luciani, fue electo sumo pontífice de la Iglesia Católica y llevó el nombre de Juan Pablo I; hoy en día, tras diversos libros y artículos respecto a su fallecimiento, no sabemos con certeza si este fue inducido o simplemente su organismo dejó de trabajar por causas naturales.

Sirva este pequeño ejemplo para demostrar por qué pedimos conteo, no es que haya algo malo, o que digamos de tajo que lo hay — al menos en mi persona — pero creo necesario que se dé certeza al proceso.

¿Y después qué? Si se cuentan los votos, hay varios escenarios posibles:

1.      Se ratifica el triunfo de FECAL.

2.      Se modifican las circunstancias y el triunfo se otorga a AMLO.

3.      Se otorga el triunfo a Roberto Campa o a Patricia Mercado o a Madrazo (ni Dios lo quiera).

Sea cual sea el resultado de esta “contienda post contienda”, lo más importante será que en los próximos días, el próximo presidente sea capaz de llevar a cabo un gran acuerdo político nacional, pues en este momento podemos decir que el próximo presidente está sentado en un auténtico barril de pólvora, y la única forma de evitar el colapso, es un acuerdo incluyente con todas las fuerzas políticas del país.

 

Javier Arturo Haro Oteo es Egresado de la Carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se dedica al litigio y, ocasionalmente, a las letras.



Deja un comentario

No chille, agarre piedras, por Víctor Díaz de León Jr.

Desde que tengo mi credencial para votar con fotografía, he participado en los procesos electorales de mi municipio, de mi estado y mi país, pero nunca tuve un lugar tan privilegiado para observar el proceso como en el que culminó este dos de julio pasado cuando trabajé para el Instituto Federal Electoral.

El ser funcionario electoral no me impide (y al contrario me obliga moralmente) a cumplir con mi deber ciudadano de votar en la sección que me correspondía. En ese momento me pareció, no la mejor, sino la menos mala de las opciones la que encabezaba Andrés Manuel López Obrador. Como dato, mi voto fue diferenciado, voté por que el presidente fuera él, sin embargo, quería que en el congreso me representaran los candidatos de otra opción política.

Ahora, como votante de él, me declaro en mi derecho de cuestionar las acciones que está tomando y los argumentos que está ofreciendo, y por eso me atrevo a escribir estas líneas.

Voto por voto, casilla por casilla

Pequeña precisión André Manué… los votos fueron contados: voto por voto y casilla por casilla.

Para saber quien ganó (es decir si fuiste tú o Feli-pillo), lo único que tienes que hacer no es voltear al PREP o preguntar en los distritos… es más, ni siquiera necesitas abrir los paquetes porque tus representantes personales ante las casillas, primero, los vieron abiertos, y segundo, estuvieron en el momento en que se contaron los votos. Repito (burp!) voto por voto y casilla por casilla. Tus representantes (a los que tienes derecho como cualquier otro candidato de partido político registrado) tienen en su poder una copia (fiel) del acta que fue entregada al IFE.

Sólo suma. No es tan difícil.

Este es el momento en el que puede salir la voz perredista diciendo que no son confiables las actas por no contener datos reales y precisos. Perfecto, puede existir un error… digamos que se contaron 100 votos a favor tuyo y que en el acta al secretario de la casilla se le fueron las cabras al monte y anotó 10. Pequeña diferencia. Ante esto, los únicos responsables son tus representantes Señor López, ya que ellos debieron haberse percatado en ese instante. Las actas no se llenan en secrecía y además los representantes de partido firman un recibo de que el presidente de la casilla les ha entregado copias de todos los documentos a que se hacen acreedores por derecho.

Conoces las actas, Peje, sabes que los números necesariamente deben cuadrar y, seamos sinceros, para eso están los representantes ante casilla, para velar por tus intereses. Quienes velaban por mis intereses y los de los ciudadanos en general son los funcionarios de casilla, personas que merecen todos mis respetos por el trabajo desinteresado que tuvieron que realizar para estar ese día de siete y media de la mañana a media noche. Para mí es un insulto que ahora se insista en recontar, como si los ciudadanos (y los capacitadores del IFE) no hubieran hecho bien su trabajo.

Colofón. Quienes no hicieron bien su trabajo, fueron en todo caso los partidos políticos, pues por andar en conflictos interpartidistas y eventos sociales se les olvidó capacitar a la gente que los representaba en las casillas. En más de una de las casillas de que tuve conocimiento, los representantes no sabían ni siquiera el nombre del partido por el que iban a defender sus intereses.

Votos perdidos y votos hallados

Dijo André Manué en su primer argumento, que faltaban de computarse un bonche de votos que seguramente revertirían la tendencia a su favor. Insisto: la copia que el PREP captura, es una de las que se les da a los representantes de partido y a los consejos distritales del IFE.

Cuando entregamos el material a los presidentes de casilla, les entregábamos un block de actas. Una original sobre las que escribían los datos, mismos que se traspasaban a las demás hojas hechas de un papel sensible. Aún así, tenían papel carbón para que las actas fueran una misma, sin distingos, a excepción del orden en que se distribuyen: la original de las actas va por dentro del paquete, una de las copias va para el PREP, otras tantas van para los partidos políticos vía los representantes (el orden en que se entregan es en el orden en que se registraron ante el IFE)… si acaso la única distinción es que a la última hoja se le notan menos los datos… sin embargo la última acta es para Alternativa Socialdemócrata y Campesina (última opción política en obtener su registro del IFE) y hasta donde yo sé, no se han quejado por ello.

Es cierto que el PREP no computó todas las hojas, pero hay una explicación válida para ello: PREP son las siglas del Programa de Resultados Electorales Preliminares. Es decir, aunque son datos dados por la autoridad electoral, de ninguna manera pueden ser datos considerados como definitivos. ¿Por qué?, te preguntarás y te contestaré: ¿Qué tal que el presidente de casilla no dejó copias de las actas por fuera del paquete? ¿Qué tal que sellaron el paquete electoral (inviolable hasta el siguiente miércoles) de tal manera que no se pudieran extraer las actas de las bolsas laterales sin dañar el sello? Los presidentes (y en general los funcionarios de casilla) son ciudadanos como tú y como yo, que fueron reclutados mediante un sorteo y que además fueron convencidos por capacitadores del IFE. Son personas que, en un alto porcentaje, no creen en los partidos, que detestan la política o que simplemente les vale madre (es decir, son ciudadanos promedio). No les podemos exigir que hagan su trabajo con una perfección total. Sin embargo, el índice de error (o de inconsistencias) fue mínimo.

Aún así, no debemos alejarnos de la idea primordial del PREP. En caso de haber una clara tendencia para algún candidato, el resultado se daría (con una aproximación muy cercana al dato definitivo) a las once de la noche del día de la elección. ¿Tienen idea de lo que es eso? Personas que al cuarto para las seis acudieron a votar, se enteran del resultado cinco horas después. Sin embargo, ante una votación cerrada, sería una actitud irresponsable el declarar tendencia favorable hacia uno u otro candidato. Creo yo que se cumplió con el objetivo de dar un resultado preliminar: una votación muy pareja.

¿Por qué ahora la gente analiza con lupa al PREP y al cómputo distrital, eventos que se dan en las elecciones que organiza el IFE? ¿Por lo cerrado de la votación? Siempre se ha hecho el mismo ejercicio, en el cual se detectaba una tendencia hacia un candidato de manera tal que era irreversible. La gente se iba a dormir el domingo sabiendo que tal o cual candidato llevaba la ventaja, misma que no perdería. El cómputo distrital era un simple evento protocolario, no la sesión maratónica que vivimos en días pasados. El punto es que esto no es nuevo, y eso nadie mejor que Andrés Manuel lo sabe.

Principio de Incertidumbre

Para que una democracia funcione, es necesario trabajar con la premisa de un principio de incertidumbre: nadie sabe lo que puede pasar, nadie anticipa el resultado. Sí podemos analizar tendencias, sí podemos contratar encuestas, sí podemos creer que alguien (necesariamente) ganará. El punto es que si de antemano sabemos quién ganará, ¿para qué queremos democracia?

Creer como dice Andrés Manuel que hubo una elección de Estado, en donde el panismo operó alegremente la maquinaria de poder para dar el resultado a favor de su candidato manilimpio (y de paso creer que el IFE es cómplice) es atentar contra la inteligencia y el trabajo de miles de personas que, como funcionarios de casilla y a cambio de prácticamente nada, dedicaron aproximadamente veinticinco horas de su vida para dejar constancia de unas elecciones transparentes.

Tribunal

Ahora la elección pasa a la instancia jurídica. Pero no porque tú lo pidas, Peje. No por tu inconformidad, sino porque el procedimiento así lo indica. El IFE no califica de válida una elección. El IFE organiza la elección, y mira qué curioso, el día de la jornada electoral el IFE no mete las manos. La autoridad electoral recae en el ciudadano que es presidente de casilla y el poder es de la gente que acude a votar. El IFE no cuenta los votos: son los ciudadanos los que lo hacen. El IFE no vota, somos los ciudadanos los que lo hacemos.

Esperemos pues el fallo judicial. ¿Y luego qué, Andrés Manuel? ¿Te vas a inconformar?, ¿te irás a poner en huelga de hambre?, ¿te vas a amparar contra el fallo? (¡ja!), ¿acudirás al tribunal de La Haya?

¿No hubiera sido mejor que tu, Andrés Manuel, reconocieras que el voto no te fue favorable y te erigieras como el líder de oposición de este país con el poder y el reconocimiento que te dan el que tantas personas (casi las mismas que creyeron en Calderón) crean en ti? Eso de descalificar incluso a tus correligionarios te descalifica a ti mismo.

Yo ya no creo en ti. Yo lo que creo es que necesariamente todo volverá a la normalidad porque México — y los mexicanos — somos mucho más que dos.

Botarga perdida

Antes de terminar estas líneas. ¿Alguien sabe qué fue de una botarga que quería ser presidente? El candidato similar (lo mismo pero muy, muy barato) prácticamente desapareció. En una de las casillas de mi distrito, el Asistente Electoral que cubrió esa sección me dijo que los dos votos que tuvo el CP Víctor “Simi” González fueron insuficientes ante los tres votos que obtuvo Carlos Salcido, jugador de la devaluada Selección Nacional de Fútbol.

Ni modo, don Simi, no le funcionó el abasto de plumas, las despensas y la plantilla con su nombre que le daba a la gente que — sin más remedio — acudía a sus farmacias. Ni así la gente votó por usted. Creo que si fuera partido político no alcanzaba ni su registro. ¿Triunfo? ¿Derrota? ¿Era lo que se esperaba? Me parece, Simi-González, un mal chiste que en lugar de contribuir a la educación cívica provoca desconcierto entre la gente.

Víctor Díaz de León Jr. es Licenciado en Derecho, trabajó para el Instituto Federal Electoral en las elecciones más recientes.


Deja un comentario

¿Realmente gana México?, Brenda Sánchez de Loera

El domingo pasado el aún candidato a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador, inició un movimiento ciudadano con el objetivo de que se realice nuevamente el conteo de boletas de las pasadas elecciones a la Presidencia. Dichos acontecimientos en ningún momento puedo aprobarlos debido a que ha tomado nuestra libertad y nuestros derechos.

AMLO dice hacerle un bien a los pobres… ¿Realmente está haciendo un bien al no permitir que los pobres que tanto defiende lleguen a sus trabajos para tener que comer? Miles de empleados, boleros, secretarias, doctores, cocineros, comerciantes… se han visto en la necesidad de faltar a sus labores por no poder llegar a sus destinos, trayendo como consecuencia el que no tengan para darle a sus familias lo indispensable para vivir. ¿Realmente está conciente de todos los daños que está causando el capricho de tratar de resolver estos problemas en las calles? ¿Realmente está pensando en los pobres y los que sí tienen que trabajar para poder vivir?

Se supone que las acciones de resistencia civil no iban a afectar a terceros. ¿Dónde está la congruencia y sentido común del que quiere ser Presidente de la República? Definitivamente desapruebo las acciones tomadas y sobre todo la actitud con la que quiere resolver un problema que solo está en las manos del Tribunal del IFE.

Brenda Sánchez de Loera es Licenciada en Relaciones Industriales y Coordinadora Juvenil del Partido Nueva Alianza en Aguascalientes.


Deja un comentario

Atenta nota, por Dorismilda Flores Márquez

A todos los partidos políticos con sus respectivos candidatos, dirigentes, militantes, simpatizantes y anexos.

A todos los funcionarios de gobierno, de cualquier color de procedencia.

A quien le quede el saco.

Sean tan amables de ponerse de acuerdo y unir esfuerzos. Vamos todos en el mismo tren, da lo mismo si somos azules, amarillos, verdes o del color que sea (yo soy fucsia, por supuesto). Hagamos que funcione.


Deja un comentario

Apuntes (o decálogo) para un dos de julio, por José Luis Justes Amador

1.      Quienes no conocen mi situación migratoria, nada les obliga a hacerlo, preguntaban en futuro perifrástico “¿Por quién vas a votar?”, los que me conocen en hipotético “¿Por quién votarías?”. Quitada la explicación innecesaria para los primeros, la respuesta era la misma: “Por mí mismo”. Habiéndome saltado a la torera (nobleza obliga) una de las características del voto, secreto, nunca logré entender por qué a todos les asombraba que hiciera uso de otra de sus características, libre. Se nos olvida, con eso del voto útil, que tenemos derecho a votar por quien nos de nuestra regaladísima gana. Aunque no votemos.

2.      Supongo que las caras de asombro se referían a lo mal presidente que resultaría (tenían razón), pero la bondad o maldad (cada uno, se ha demostrado, ve al diablo siempre en el lado contrario) no tiene nada que ver con la libertad. Libres aunque metamos la pata.

3.      La cultura política no tiene límites. Uno nunca termina de aprender cosas. Repaso todo lo que aprendí el dos de julio. Que el nombre más repetido en el padrón electoral es Juan Martínez Martínez (o Fernández Fernández); o sea, que vivimos en país endogámico e incestuoso. Me hubieran avisado antes. Que hay mujeres sin apellidos y Derechos Humanos no protesta (uno de los derechos del hombre y la mujer es a tener nombre y apellidos). Que la tinta indeleble al final sí se quita y que la inventó un científico de la UNAM, noticia que se repite cada sexenio. Que todos somos iguales ante la ley pero no ante la prensa. Si en el cine mexicano sólo hay cuerpos desnudos y pobres, en los votantes sólo hay políticos y pobres. Que nunca pasa nada hasta que pasa. Que todos nos fiamos de todos hasta que no nos fiamos. Que la gente aplaude en los bares cuando gana su candidato o abuchea al contrario. Como en el fútbol. Que al árbitro no le aplaude nadie. Que como en el fútbol, si fue penalti, no lo vi. Que para los niños pequeños las primeras elecciones de su vida son ese día que no hubo fútbol. Que pequeño es el mundo que todos hicimos lo mismo. Y, sobre todo, que cuando uno vota no hay que beber. (Para las próximas elecciones propongo o que no haya ley seca, que se pongan alcoholímetros en las casillas o que, para dar ejemplo, no se le venda alcohol a quien conduzca. Porque todo parece concluir que votar es más peligroso que conducir). Salud.

4.      Agua. Bebiendo agua hasta las once de la noche. Y después también. Pero eso sí, aquello, lo que vimos, lo que oímos, fue mejor que el mejor de mis delirium tremens.

5.      Una de las demostraciones del proverbial talento del mexicano (quitando lo de la tinta indeleble y el par de premios Nóbel y el pichichi de Hugo Sánchez en la liga española y Corona la cerveza que más se bebe en el mundo y el mariachi y el mole y el chile y la ola en los estadios y, y…) es su habilidad para inventar cánticos. “Sí se puede” (y su variante a toro pasado “sí se pudo”) han sido usadas hasta la saciedad en partidos de fútbol, resultados electorales, graduaciones, enfrentamientos entre globalifóbicos y policía, alumnos en huelga, negociaciones sindicales y un largo etcétera. La genialidad no es tanto el invento sino la capacidad de acomodar del habitante de tal país cualquier porra a cualquier circunstancia. Y como los políticos, querámoslo o no, también son connacionales, tienen la susodicha habilidad. Tras a invención (genial, eso sí) por cierto partido de “Voto por voto, casilla por casilla”, los del partido contrario llegan y, democráticos que son, la aceptan y la cantan y la corean también añadiéndole la coda “Felipe está en la silla”.

6.      En un país más civilizado que éste (no es un error de dedo ni peyorativo, escribí más civilizado), si dos candidatos se proclaman ganadores de unas elecciones democráticas con apenas diez minutos de diferencia, estallaría una guerra civil. Aquí no. Sólo hay dos causas posibles: la cosa es celebrar, sea lo que sea, gane quien gane (aunque nunca pierde nadie, como en el fútbol) o que la ciudad más grande del mundo tiene espacio suficiente como para que dos presidenciables celebren su victoria sin llegar a encontrarse nunca.

7.      No logro entender por qué el PRI se considera perdedor. Yo en su caso hubiera saltado de alegría y considerado la(s) realidad(es) de las exit polls, las miles de encuestas, los preps, el conteo final. Se sentían tristes (tanto que se los tragó la tierra o eso desearon) porque habían quedado los últimos. No, señores, vuelvan a mirar las encuestas. No se quedaron los terceros de tres, fueron los terceros de cinco, una decente tabla media.

8.      En las semanas posteriores a la elección aprendí tantos sinónimos de trampa, tantas maneras diferentes de referirme a los diversos modos de llenar o vaciar urnas que ya tenía para un cuento. (Recuérdese que uno de los peores defectos de un escrito es repetir una y otra vez la misma palabra.) Lo comencé, aunque me percaté a tiempo de que estaba en un error. Todos estaban usando al IFE como chivo expiatorio y el susodicho organismo no tenía a nadie a quien echarle la culpa. No podía arriesgarme a que me descubrieran, me usasen como chivo expiatorio, 33 y para afuera. No, señor. Hay cosas más importantes que la literatura.

9.      Aguascalientes, quod erat demostrandum (expresión escolática que significa “lo que era por demostrarse”). Al menos, de mi república. Mi experiencia en las elecciones lo demuestra. El norte, azul; el sur, amarillo. Mi estado, azul; la mayoría de mis amigos, amarillos.

10.   Aún estamos a tiempo. En seis años vuelvo a esperar que todos anoten mi nombre en ese espacio en blanco. Sé que sueno a Calderón cuando nos espantaba con lo que pasaría en la hipotética victoria de López Obrador, pero, piénsenlo, al paso que vamos las dos únicas opciones viables vamos a ser el doctor Simi y un servidor. Y, en tercer lugar, aunque lejos, as usual, el PRI.

José Luis Justes Amador es escritor y traductor.