El Cafecito


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¡Papá! ¿Puedes contarme otra vez el cuento de Caperucita Roja y el lobo?, por Enrique Puente Gallangos

La exigencia de que el cuento sea siempre el mismo, que su realización contada sea ritualizada, textualmente la misma. El niño busca algo que ya conoce, que quiere volver a escuchar, que lo hace sentir seguro. Pero la realización del significante nunca podrá ser lo suficientemente igual para la memorización del niño, si se varían las significaciones del cuento es apartarse de ella en apariencia.

Esta variación hace olvidar la meta de la significancia transformando su acto en juego, y proporcionándoles descargas placenteras. Todo lo que en la repetición, se varía, se modula, no es más que la alineación de su sentido. Pero ese deslizamiento esconde el verdadero secreto de lo lúdico, a saber, la diversidad más radical que constituye la repetición en sí misma. Cuando la niña  dice “¡Papá! ¿Puedes contarme otra vez el cuento de caperucita roja y el lobo?” busca algo, a la mamá, busca una descarga placentera que no está en el padre, sino en los significantes que están en el cuento. El cuento infantil desarrolla el imaginario en el niño, un imaginario ideal donde generalmente está el padre ideal, el súper héroe inmortal, indestructible. El súper héroe que no va a trabajar, el que no llega enojado del trabajo, el que no regaña, el que no castiga. El niño busca algo, a la mamá que lo es todo, también busca el sentido a sus vidas, busca el rumbo del camino amarillo.

La oralidad, el miedo a ser comido, el miedo a morir de hambre son imágenes que rondan en el ser de un niño. Pero ¿qué hay en Caperucita Roja? O, mejor dicho, ¿qué no hay en Caperucita Roja? En Caperucita hay una niña que puede ser mi amiga, que puedo ser yo; hay una mamá y una abuelita. Pero no hay un papá; la ausencia del padre en el cuento y en la metáfora de vida de una niña puede ser suficiente para pedir que el cuento se repita. La ausencia del padre ante la omnipotencia de la imagen materna en la abuela y en la madre no es cuestión menor. Afortunadamente está el leñador, que representara al súper héroe, que representara al padre ideal, al padre ausente, al padre que no está. Leñador que matará al lobo que tiene en sus entrañas a la abuelita, un lobo que representa a esa madre que envió a sabiendas de que había un lobo feroz a su hija a casa de su abuelita. La niña se pregunta al oír el cuento ¿Por qué la mamá envió a caperucita a ver a su abuelita si en el bosque esta el lobo feroz? La niña busca algo y ese algo no es la madre, la niña busque al padre, a ese padre ausente que tiene que hacer la labor de Ley. Ley que sancione, Ley que designe los espacios y los sentidos. Ley que estructure el deseo de la niña ante la omnipotencia materna y la ausencia paterna.

En los cuentos se encuentra el significante que disminuye la angustia del niño. En este caso un Padre simbólico.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

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