El Cafecito


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El ciudadano democrático, por Carlos Antonio Villa Guzmán

La democracia es producto de ciudadanos como respuesta a las tiranías soberanas o totalitarismos impuestos desde las cimas del poder. Se construye y funciona en esencia a base de mayorías y de otros factores que la conforman como un sistema de régimen político. Entre ellos podemos considerar los procedimientos necesarios para la rotación del poder mediante la participación de quienes acuden a elegir o ser elegidos, al igual que otras condiciones que hacen de este ejercicio pacífico la única posibilidad de convivencia entre quienes conforman las naciones como individuos que ejercen libremente todos sus derechos. En el ámbito internacional, la democracia sigue operando en un campo que obedece reglas basadas en la búsqueda del consenso mayoritario para efectuar los múltiples tratados de impacto global.

La democracia hace propicio el pacto social entre los distintos actores que ven por sus intereses de cualquier índole, para lo cual existe el marco constitucional que los ampara, respalda, regula, condiciona e incluso les inhibe o coarta libertades cuando llegan a ser contrarios al interés del consenso.

A diferencia de las naciones donde tuvo origen y se fraguó la democracia con el fortalecimiento de la esfera pública, conformada sobre todo por la burguesía floreciente que antecedió a la clase media, en los Estados colonizados donde llegó a ser implantada mucho después de que consiguieron sus independencias, surgen distintos inconvenientes que no ha sido posible superar. Por principio en estas naciones, como México, las masas fueron enseñadas más a venerar y respetar a los amos y superiores, que a modificar o intentar cambiar el orden social. De ahí que los caciquismos hayan proliferado históricamente en todos los sectores, desde el campesinado al obrerismo y hasta la gran burocracia junto con las estructuras partidistas. Toda la armazón del régimen, desde la presidencia de la República hasta las fractales que se replican por el país señalan ese patrón en el que el diseño de la imposición del poder y la fuerza para perpetuarlo, invariablemente han emanado de las cúpulas, en lugar de hacerlo desde las bases que simplemente obedecen y sirven.

Además el tapiz sociocultural mexicano hace que persistan costumbrismos ancestrales e igualmente una población que rebaza en número a otros sectores, la cual se haya muy distante de representar realmente una ciudadanía.

Se trata de la gran masa cuyo rezago cultural, específicamente en materia política, le vuelve dúctil a las voluntades de la élite. En esta franja poblacional, como lo acabamos de ver, se decide el mapa político que relevará al actual, como ha sucedido a partir de 1990, cuando se crean organismos ciudadanizados o no partidistas que se involucraron en los procesos electorales. Sin embargo éstos no alcanzaron a tener los niveles de autonomía necesarios con respecto de los partidos u otros poderes, incluso de facto, por lo que los procesos electorales de 2006 y 2012 manifestaron múltiples irregularidades que dieron origen a varios litigios que no han concluido. En esta ocasión las faltas comienzan a ocurrir aún antes del comienzo de las campañas, cuando la expectativa mediática construyó la candidatura de Peña Nieto respaldada por grupos de empresarios cuya apuesta les redituará ampliamente para incrementar sus emporios.

El gran problema de México es la corrupción.

De ahí parte todo lo demás, inclusive la posibilidad de acrecentar la cultura ciudadana, cooptada por dichos poderes fácticos, en especial los medios de comunicación cuyo poder doblega al Estado quedando a merced de los corporativos locales y lobbies internacionales que aprovechan la coyuntura política al máximo, dejando aproximadamente la mitad de la población con una marginalidad de vida entre las peores en América Latina. Este sentimiento  lo manifiestan las protestas populares que se alzaron contra la imposición del candidato del PRI: “Televisa te idiotiza”.

Con este escenario que además de crear incertidumbre y desconfianza tiende a ser turbulento, no existirá democracia México, comenzando con el obstáculo mayúsculo que imponen los medios de comunicación que forman un bloque; en especial la televisora y algunos diarios, que por años se han dedicado a construir imaginarios a favor de que no cambien las cosas. Recrean el país ideal, cuya divisa es el consumismo mediático y por ende la racionalidad de las multitudes acondicionada a la que exhibe este poder fáctico.

Por estos motivos, principalmente, será casi imposible que un partido de izquierda llegue al poder y logre transformaciones. Y eso es precisamente una de las características de la democracia; la participación equitativa de todas las fuerzas sociales en los procesos políticos.

El derecho cancelado de antemano para que gobierne López Obrador, nos semeja a las peores dictaduras padecidas en este continente y otras partes del mundo, donde el pueblo es visto como la correa de transmisión de los intereses concentrados en la élite.

Con su ignorancia y vida carenciada, la gente legitima esta clase de poderes que se pueden perpetuar ad infinitum, teniendo para ello los recursos en una cuantía difícil de calcular, tomando en consideración la hibridación del capital ilícito con el resto del capital.

México entra en una etapa que supera en dificultad a las anteriores crisis recientes que se dieron a partir de la manipulación de los procesos electorales, con la venia de las autoridades elegidas supuestamente para vigilar escrupulosamente la limpieza y autenticidad de dichos procesos, de lo cual se abstuvieron en tanto cobraron puntualmente “sus servicios”.

La confianza en las instituciones en México se convierte así en letra muerta, como sucede con esta clase de reglamentación electoral que se presta más para la simulación, que para un proceso cuya legalidad no deje lugar a ninguna clase de dudas.

Los delitos electorales como los cometidos en 2006 y 2012, debieran ser castigados como delitos federales que no otorguen el derecho de fianza a quienes cometen tales latrocinios. Una muestra de justicia y equidad en esta vorágine política sería un buen ejemplo de que la Constitución tiene vigencia. Lo otro es incitar a la desobediencia civil, al desenfreno de las masas justamente indignadas, situaciones que nos recuerdan las ideas de Ortega y Gasset, quien describió excelsamente en su obra el fenómeno de las rebeliones.

 

 Carlos Antonio Villa Guzmán es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, es profesor-investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social en la Universidad de Guadalajara. Actualmente estudia el doctorado en Política y Gobierno, en la Universidad Católica de Córdoba y Administración Pública, por la Universidad Complutense de Madrid. Blog Voces Libres: http://carlosvillaguzman.blogspot.com

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Nada tiene consecuencias: Notas de una observadora electoral, por Dorismilda Flores Márquez

“Nos utilizaron para legitimar una elección que hace años estaba ganada”, me dijo un joven funcionario de casilla, unos días después de la elección. Durante la jornada electoral fue él quien hizo las bromas que alegraron el día a sus compañeros, pero el día que lo encontré en la calle se veía serio, llevaba la decepción en el rostro. Me contó que no le sorprende que haya ganado Peña Nieto, sin embargo le indigna que tantas denuncias de irregularidades, en el mejor de los casos, deriven en una gran multa. Considera que estas trabas en la legislación son una burla al trabajo de los ciudadanos.

En mi caso, fui observadora electoral ciudadana, acreditada por el Instituto Federal Electoral. Tanto el día de la jornada electoral, como en los días de los cómputos distritales en Aguascalientes —en algunos de los cuales, por cierto, se recontaron todos los votos—, vi ciudadanos, funcionarios de casilla, representantes de partido, trabajadores del IFE, que hicieron su trabajo lo mejor que pudieron. En las casillas que recorrí, hubo errores, por supuesto, como funcionarios de casilla que confundieron las boletas sobrantes con los votos nulos, que olvidaron colocar la hoja rosa del PREP por fuera del paquete, o que registraron mal algún dato; ser funcionario no es algo que hagan cotidianamente y no son expertos en las labores que ese día tuvieron que desempeñar, además de que suelen lidiar con la presión de los votantes que esperan a que la casilla se termine de instalar y con el cansancio de permanecer ahí durante al menos 12 horas. Sin embargo, se trató de errores que pudieron ser corregidos en los cómputos distritales. Puedo decir que hubo limpieza, al menos en esa parte del proceso.

En los cómputos distritales, observé también que los trabajadores del IFE y los representantes de partidos, así como los consejeros distritales, estaban muy atentos al recuento de los votos y a la discusión sobre los votos que se enviaban a reserva, por haber generado dudas sobre su clasificación. Para los consejeros, se trató de jornadas extenuantes, de alrededor de 80 horas continuas en las que apenas tenían unos ratos para dormir y regresar a las labores del cómputo. Hubo complicaciones, en algún distrito tuvieron que esperar ocho horas, para que el sistema validara un resultado; lo cual retrasó la entrega de la constancia de mayoría a quien resultó ganadora como diputada. Incluso, en una sesión del consejo local, un consejero afirmó que la “innovación” de la plataforma del IFE fue un fracaso.

Releo una y otra vez las notas que tomé, durante la observación. Sigo pensando que el trabajo ciudadano fue ejemplar, en lo que vi. Sin embargo, como el joven funcionario de casilla que habló conmigo en la calle y como muchos mexicanos, creo que las irregularidades estuvieron en otro lado, en la inequidad que se observó durante el tiempo anterior a la elección, en una cobertura mediática parcial, en la descarada violación de las reglas y las increíbles limitaciones de las mismas. Qué más da comprar o coaccionar el voto, exceder los topes de campaña, vincularse con gente de dudosa reputación, si todo puede resolverse con una multa que habrá de pagarse cuando ya se haya tomado posesión.

Más allá de la persona que ostentará el cargo de presidente y de los partidos que lo respaldaron, el asunto no es quién ganó, sino cómo. Si en este país nada tiene consecuencias, tal vez nada tenga remedio. Pero si en este país somos capaces de cuestionar las incongruencias de nuestro sistema electoral, de proponer alternativas y de buscar los cauces, otros escenarios serán posibles… tal vez no escenarios perfectos y transparentes, pero al menos escenarios con una legitimidad mayor que la de 2012 y la de 2006.

 Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO y estudiante del Doctorado en Estudios Científico-Sociales en la misma institución. Solía editar El Cafecito, casi siempre de madrugada.


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Unos sí, otros no, por Dorismilda Flores Márquez

Sábado 13 de febrero de 2010. A iniciativa de María Luisa Dávila, madre de dos de los jóvenes asesinados en Juárez, se realizó una marcha en silencio para protestar contra la violencia y las prácticas del Ejército y la Policía Federal[i]. El mismo día se llevó a cabo la vigilia por Juárez, en el Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México; donde un grupo de ciudadanos permaneció 15 horas —una por cada joven asesinado—, también en silencio y con velas que iluminaron la noche[ii]. Esta protesta fue organizada través de Twitter y ocurrió que muchos tuiteros que se encontraban lejos del DF, se unieron simbólicamente colocando fotos de velas como avatares y empleando las etiquetas #15X15 y #vigiliaporjuarez.

Viernes 5 de marzo de 2010. A nueve meses del incendio en la Guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, se realizó la vigilia por ABC, en la Ciudad de México, en Guadalajara y en otras ciudades mexicanas; como en otras ocasiones, la convocatoria fue hecha a través de Twitter, seguido de Facebook y algunos blogs. Días antes, distintos usuarios de la red expresaron su solidaridad con los padres y ejercieron presión para que el presidente Felipe Calderón atendiera en persona a los familiares de los niños muertos, a través de una petición firmada en línea por cientos de ciudadanos; para ello, circularon en Twitter las etiquetas #FelipeRecibeaPadresABC y posteriormente #peticionABC, con el vínculo a la carta[iii]. Ese mismo día se realizó un Juicio Ciudadano, en las escalinatas de la Universidad de Sonora, donde simbólicamente se declaró culpables de siete delitos —como tráfico de influencias y fraude contra el Estado— a los socios de la guardería[iv].

Viernes 19 de marzo de 2010. Dos alumnos de posgrado del Tecnológico de Monterrey Campus Monterrey murieron durante una balacera entre supuestos narcotraficantes y militares. En un primer momento, se dijo que ningún estudiante había resultado afectado tras el incidente ocurrido frente a la universidad. Después se informó que dos muertos eran alumnos de excelencia y se destapó una serie de irregularidades en la actuación del ejército mexicano y en las posteriores investigaciones[v]. Guillermo Guerrero reunió una serie de tweets que dieron cuenta del hecho, minuto a minuto, y los publicó en su blog[vi]. En Facebook se creó el grupo “Javier Arredondo y Jorge Mercado – JUSTICIA! JUSTICE!”, el cual exige una investigación a fondo[vii].

Domingo 28 de marzo de 2010. 10 jóvenes de entre 13 y 19 años fueron asesinados en Pueblo Nuevo, Durango. Las reacciones mediáticas fueron escasas y en las redes no hubo movilización, si acaso unos cuantos comentarios de indignación tanto por la agresión como por la falta de visibilidad del asunto[viii].

Miércoles 31 de marzo de 2010. El cadáver de la niña Paulette Gebara Farah fue encontrado bajo su propia cama, a nueve días de que sus padres denunciaran su desaparición[ix]. Durante todo ese tiempo, la visibilidad del caso fue impresionante, el Distrito Federal y su área metropolitana fueron invadidos con anuncios espectaculares y mantas en los cuales se pedía que regresaran a la niña, los esfuerzos de búsqueda se diseminaron también en Facebook y Twitter y se registró una intensa movilización policiaca para buscar a la menor[x]. Finalmente, tras inconsistencias en las declaraciones[xi], los padres y las nanas fueron arraigados— y el cuerpo fue descubierto. Esto motivó un vuelco en la opinión a través de Twitter y Facebook. Al cierre de esta edición, los cuatro han sido puestos en libertad, pero las investigaciones continúan.

En estos días, distintos comentarios entre los twitteros han cuestionado tanto la visibilidad de los casos —sobre todo entre quienes se preguntaban por qué #Durango no fue trending topic en Twitter— como el ejercicio de las autoridades y la sociedad frente a los hechos:

“Yo digo que en una semana más, el caso #paulette será guardado en el mismo cajón de siempre de la memoria mexicana”, dijo @dadomdadom.

“Ya hay cuatro versiones del caso #Durango Tres del caso #Tec! Cuántas versiones les gustan para caso #Paulette?”, dijo @heritage1972.

“Después de #balaceratec no resulta descabellado que los responsables de la masacre de 10 niños en #durango sea un retén militar… será?”, dijo @Aurorai.

“Tú eres #Juárez, #Monterrey, #Durango, #Reynosa, #NuevoLaredo… Feliz #Bicentenario!”, dijo @lopezvigueras, y agregó: “Confirmado: no son balazos, son fuegos artificiales para celebrar el #Bicentenario! #Juarez #Mty #Durango”.

Este artículo no busca dar respuestas, sino motivar preguntas. ¿Por qué unos casos son más visibles que otros? ¿Por qué en unos la movilización en la calle y en las redes virtuales lleva meses y la respuesta de las autoridades brilla por su ausencia? ¿Por qué otros gozan de gran exposición mediática y de respuesta inmediata? ¿Por qué otros no son contados ni en los medios tradicionales ni en las redes? ¿Por qué algunos no están siquiera en este artículo?

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.


[i] El Informador (2010, febrero 13). Marchan ciudadanos contra violencia en Ciudad Juárez. Disponible en: http://www.informador.com.mx/mexico/2010/178507/6/marchan-ciudadanos-contra-la-violencia-en-ciudad-juarez.htm

[ii] La Jornada (2010, febrero 14). Vigilia en el Ángel por los jóvenes asesinados en Juárez. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/02/14/index.php?section=politica&article=007n2pol

Milenio (2010, febrero 14). Twitteros en vigilia por jóvenes asesinados en Juárez. Disponible en: http://www.milenio.com/node/381858

[iii] Movimiento 5 de junio (2010, marzo 4). Noticias de Twitter, petición a Los Pinos y vigilias simultáneas en ciudades de la República Mexicana. Disponible en: http://www.movimiento5dejunio.org/abc/2010/03/04/noticias-de-twitter-peticion-a-los-pinos-y-vigilias-simultaneas-en-ciudades-de-la-republica-mexicana/

[iv] La Jornada (2010, marzo 6). Juicio ciudadano a dueños de ABC. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/06/index.php?section=politica&article=010n4pol

[v] La Jornada (2010, marzo 21). Alumnos, no narcos, los asesinados frente al Tec de Monterrey. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/21/index.php?section=politica&article=009n1pol

[vi] Guerrero, Guillermo (2010, marzo 25). La balacera del Tec, desde Twitter. Idos de la mente. Disponible en: http://www.idosdelamente.com/2010/03/la-balacera-del-tec-desde-twitter.html

[vii] Javier Arredondo y Jorge Mercado – JUSTICIA! JUSTICE! Disponible en http://www.facebook.com/group.php?gid=102480629787015

[viii] La Jornada (2010, marzo 29). Ejecutan en la sierra de Durango a 10 jóvenes de entre 13 y 19 años. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/29/index.php?section=politica&article=007n1pol

[ix] La Jornada (2010, marzo 31). Hallan el cadáver de Paulette en su habitación; fue asesinada. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/04/01/index.php?section=estados&article=025n1est

El País (2010, abril 1). La madre de Paulette, principal sospechosa de la muerte de la niña mexicana. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/internacional/madre/Paulette/principal/sospechosa/muerte/nina/mexicana/elpepuint/20100401elpepuint_1/Tes

[x] El Universal (2010, marzo 26). Piden ayuda para encontrar a Paulette. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/notas/668804.html

La Jornada (2010, marzo 31). Más de 100 agentes de la PGJ del Edomex buscan a Paulette. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/31/index.php?section=estados&article=028n1est

[xi] Milenio (2010, marzo 29). Investigan a familiares de Paulette. Disponible en: http://www.milenio.com/node/411752

El Universal (2010, marzo 31). Caso Paulette, las inconsistencias. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/primera/34689.html


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La ciudadanía tiene el gobierno que se merece, por Magali de la Soledad Villalpando

Según un dicho que se comenta entre comunicólogos, politólogos, historiadores, es decir, quienes se encargan del estudio de las diversas ramas de las ciencias sociales, nos tienen acostumbrados a mencionar la frase: “La ciudadanía tiene el gobierno que se merece”. En verdad, usted como ciudadano, individuo que lucha día a día para llevar el alimento y cubrir las necesidades básicas de su familia, ¿cree en esta frase?, ya que el desempleo y la pobreza, poco a poco, cubre más extensión de la población mexicana, no entiende de dichos o de letras, simplemente se tiene posibilidades de subsistir, o no.

De acuerdo a las encuestas, el grado de credibilidad que se tiene de la política en México se encuentra por debajo de varias instituciones, entre ellas la Iglesia[1]; por ende, el régimen político en nuestro país siempre lleva implícito la consigna de discursivo y falaz; y expresamente corrupto.

Se dice que cada quién habla como le fue en la feria; sin embargo, con respecto al tema, tenemos dos puntos de vista, el de la clase política y por el otro, la voz de la ciudadanía.

En primera instancia tenemos a la clase política que según varios autores[2], se va renovando en diferentes ciclos; está a su vez, tiene varias élites, las cuales modifican la clase o conjunto de personas, sin, esta perder sus propias características y su modo de operación. En nuestro sistema mexicano, la clase política sería igual a todos los recursos humanos que usted ve en la división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, entre otros. Y el cartel de élites; sería los diversos partidos, grupos u organizaciones que no formalmente tienen el poder, pese a que ya tuvieron la oportunidad de estar en algún momento en algún puesto o algún día lo estarán.

Del otro lado, la sociedad civil, son todos los que en conjunto forman parte de la población de la nación, los que en la cotidianidad no tienen en sus manos la toma de decisiones de las masas o gubernamentales. No obstante, sin ese conjunto que forman los individuos no se podrían generar redes que determinen la responsabilidad y obligación de  tener una representatividad como pueblo.

Al ya entender la separación que paradójicamente es un complemento, es decir, sin ciudadanos, no existiría la clase política y viceversa. Siempre se le indaga al ciudadano que tiene el gobierno y los gobernantes que se merecen.

Cabe señalar que quien crea los instrumentos educativos y la cultura cívica de los individuos son los representantes y el aparato gubernamental y no los ciudadanos. Dicen que tiene más culpa el que permite la acción que quién la origina, aquí es donde el ciudadano comete el error de mostrarse apático a las acciones políticas y, por ende, siempre se le relega de la toma de decisiones.

En nuestro México, pareciera que no existe una conciencia política del cambio y la transformación en la estructura gubernamental, en la cual, los cacicazgos ya son normales y los procesos de renovación siempre son los mismos, ya no hay sorpresas. Cuando los personajes que detenten el poder dejen a un lado sus soberbias y egos personales, se dediquen a realizar su trabajo y se forme un conjunto de un pensamiento proactivo, el país irá girando en su entorno y marcará la pauta de otro porvenir, con nuevas expectativas de una calidad de vida distinta; mientras tanto seguiremos avanzando dos pasos y retrocediendo tres.

Magali de la Soledad Villalpando, basada en el aprendizaje cotidiano de las mínimas a las máximas circunstancias, de todo cuando existe ya sean personas, cosas o la naturaleza… impulsada por cada instante, amante de la vida y vagabunda por condición.


[1] Institución opuesta al régimen político a lo largo de nuestra historia.

[2] Gaetano Mosca y Robert Michel.


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Política: inconsistencia educativa de muchos, hegemonía de pocos, por Gilberto Antonio Reza Barba

El mundo de las ideas se centraliza en cada uno de los intereses que como humanos innatamente tenemos acerca de las cosas que nos causan atractivo. Operantemente, el ser humano fija mucho sus aprensiones a las cosas que le representan un atractivo visual, ya sea de orden físico, textura, color, etc. Tanta es la influencia de la visión en las personas que poseen la capacidad de desarrollarla con destreza, que indudablemente es una herramienta fundamental para el conocimiento y la generación de nuevas teorías.

Todo esto va encaminado a la construcción de una identidad con respecto a las diferentes filosofías o tendencias que han sobrevivido al transcurso de los años en los diferentes países del mundo. Tendencias que a su vez causan choque  concretamente por la filosofía  y los métodos de empleos de ésta. Pero en realidad, ¿hay identidad de pensamiento sobre las diferentes corrientes políticas en nuestra sociedad? ¿O todas nuestras ideas sobre partidos políticos están dadas por la influencia de personas cercanas que irracionalmente no entienden lo que idealizan o que lo comprenden y dan su punto más objetivo ante situaciones que necesitan ciertos grados de neutralidad?

Todas estas preguntas son causadas por una evidente inconciencia de las actividades políticas en una sociedad globalizada, más por el capitalismo que por un racionalismo que nos conduzca a ideas concretas y a críticas constructivas sobre las diferentes ponencias en un ámbito plenamente político, lo importante, el conocimiento de las diferentes ideologías y el sustento que tienen éstas en la sociedad, su aceptación y por qué de éstas. En un ambiente en el cual los medios de comunicación manipulan las ideas y venden formas de vida basadas en la mercadotecnia y el consumismo, es difícil para muchas personas una crítica y un conocimiento acerca de la política de un país en “desarrollo” como es México.

Una sociedad que no cuenta con los recursos necesarios para un desarrollo humano y académico, marca un futuro en crisis, fácil de manipular y sin complicaciones para infundar ideas erróneas sobre entidades sociales. Una vez más, todo recae en la educación. Actualmente se ve que los jóvenes que tienen la oportunidad de votar por vez primera ejercen este derecho de una manera impulsiva y sin un razonamiento sobre lo que verdaderamente implica el emitir  un voto al  candidato perfecto o imperfecto. Definitivamente, como se comentaba al empiezo del ensayo, de nuevo la visión y el enfoque de observación del votante forma parte fundamental para la elección del candidato (además de los prejuicios familiares, sociales y el ambiente político donde se desarrolla el individuo) y esta postura del elector es superficialmente elegida porque no hay una conciencia no nada más del candidato, sino de la corriente ideológica que éste representa y la tendencia política que se tendrá  en el caso de que resulte ser el elegido por la  “mayoría”. Es curioso ver cómo la mercadotecnia crea  falsos mesías de tendencias conservadoras, o que cambia la percepción de la gente a raíz de una modificación estructural en las efímeras y demagogas propuestas de tantos y tantos candidatos de diferentes corrientes, que  miran a la gente  simplemente como el instrumento utilizado por la técnica para llegar al ansiado poder fundamentado en métodos muy bien elaborados para lograr una eficiente campaña en la que, principalmente, se manejan intereses relativos al partido y al individuo y no elaborados bajo la verdadera política (el bien común).

Cualquier persona se da el lujo de opinar muy subjetivamente acerca de las ponencias, pero, en realidad, ¿sabe qué tendencias políticas existen y sabe a qué van encaminadas? Parece simplemente que la moda se apodera del racionalismo de las personas, si es que somos una sociedad educada para observar y dejarnos llevar por  la apariencia física o los prejuicios sociales, quiere decir que no estamos preparados para un ambiente crítico y que las decisiones importantes en cuestión política se dan a la ligera (como si fuera poco para el país todo el dinero que se gasta en campañas y todos los malos manejos que se dan  y que la sociedad no se da cuenta) y que pasa desapercibida para muchas personas por la cuestión educativa y social, donde es más importante el hedonismo de una pasajera y superficial tarde de recreación que el cultivo propio de pensamientos y reflexiones que nos permitan forjarnos un sentido crítico y contractivo, no nada más hacia una tendencia política, sino hacia una tendencia social, en la cual el ser humano es y debe ser capaz de modificar su entorno para llevar a cabo una verdadera política de bien común y no solamente una mediocridad enfocada a aspectos simplistas y efímeros de la vida que dan resultados superficiales a cuestionamientos razonables.

El próximo mes de julio el país está por realizar las elecciones para presidente de la república, la cual es una importante fecha para el destino que va a  seguir nuestro país en cuestiones generales de gobierno; tres vertientes políticas son las que tienen posibilidades de ganar en ésta, que tal vez sea la elección más reñida de la historia contemporánea de México. Y esta nueva historia, ¿se va a ir escribiendo con la ignorancia de muchos?, o si fuéramos verdaderamente una nación culta, ¿se escribiría con la conciencia más racional de la mayoría?

Por una parte, el neoliberalismo y la globalización, en teoría, son estados de pensamiento que dan una esperanza social a muchos y una esperanza económica a otros, pero en la práctica, lo único que se logra es una polarización de bienes materiales. Parece mentira que ante una expansión global de los medios de comunicación, muchos jóvenes y adultos no se den cuenta del voto que otorgan ni de la ideología que se está planteando al dar el apoyo a la corriente. Tal vez producto de un manejo globalizado, en donde se resaltan los intereses consumistas, pansexuales y superficiales, donde a la gente no se le permite que piense más de lo normal para ser manipulada y aprovecharse para un futuro de beneficios propios para una élite.

Es imprescindible que el trasfondo de todos estos conflictos recae mucho en la educación global que se le da al individuo y a las tendencias contemporáneas  socio-culturales, recae en los prejuicios sociales y familiares e indudablemente en la falta de una identidad y el manejo de una ideología base, en una hegemonía muchas veces conservadora que plantea objetivos macroeconómicos que no ayudan a la solución de problemas reales y base para el desarrollo humano. Pero es una realidad que día a día nos vamos a enfrentar, que aunque no es clara, es más necesaria que nosotros la clarifiquemos y que busquemos una tendencia que se acerque mas a la verdadera objetividad.

Gilberto Antonio Reza Barba es estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.


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Expresión y difusión de las ideas como derechos fundamentales e irrenunciables, por Salvador de León Vázquez

En Aguascalientes vivimos tiempos difíciles para los derechos civiles y las libertades fundamentales relacionados con la expresión y la información. Tal parece que basta aludir a la denuncia fácil por parte de las autoridades de las instituciones diversas del estado en donde según ellos señalan que grupos opositores quieren arrebatar el poder (ven moros con tranchetes), con lo cual pretenden legitimar lo que es ilegítimo bajo cualquier circunstancia: la postura autoritaria que violenta nuestros derechos a disentir, a expresar nuestros desacuerdos en un clima de debate público y a difundir nuestras ideas y confrontar otras en los espacios disponibles para ello, como los medios de comunicación y otros canales de información importantes.

Nuestras autoridades parecen no entender que la discusión y el debate también es un mecanismo necesario para el desarrollo de la comunidad, y que el total acuerdo con sus ideologías más que avance es un retroceso en tanto que evidencia un clima de autoritarismo y de temor a expresarse libremente.

Las ideas bajo las cuales se han construido las democracias modernas, desde la propuesta del contrato social y la Carta de los Derechos del Hombre derivados de la Revolución Francesa y la Ilustración y el desarrollo de los derechos civiles, políticos y sociales con el proceso de construcción de ciudadanía en Inglaterra, otorgan un lugar especial al hecho de que los ciudadanos libres y responsables podamos discutir las cuestiones públicas y ser partícipes de las decisiones de lo público (sin que lo público se refiera exclusivamente al Estado, sino también a lo económico y a lo social).

La Declaración Universal de los Derechos Humanos signada por los países integrantes de la ONU desde 1948, y antes que ese documento, nuestra propia Constitución de 1917, ponderan estos derechos y libertades como elementales e irrenunciables. De tal manera que cuando una autoridad de cualquier institución, sea del Estado, de la universidad pública, de la fuerza pública, empresarial, etcétera, obstaculiza el pleno ejercicio de los derechos de expresión y difusión de las ideas está no sólo violentando derechos ética y moralmente importantes, sino también está incumpliendo el mandato constitucional.

En la defensa y la plena garantía de estos derechos, Aguascalientes se encuentra en un lugar muy atrasado. Por ejemplo, en el sexenio de Felipe González, se aprobaron penas para los llamados “delitos contra el honor”, que llegan hasta cinco años de cárcel, lo que pone a nuestro estado apenas por encima de Chiapas (en donde la pena llega hasta nueve años) y junto con Guerrero, como uno de los estados más intolerantes con respecto a la libertad de expresión. No por que sea bueno solapar a quienes difaman a los otros, sino porque sirve de recurso legaloide para que los personajes públicos presionen a periodistas y otros ciudadanos que colocan ideas críticas con respecto a ellos en el debate público local, permitiendo así a los políticos intimidar a sus opositores con el manejo de la ley.

En otras entidades en donde tienen un entendimiento más adecuado del Derecho, han colocado la regulación de la difamación y del libelo en el ordenamiento civil, no en el penal, en donde deben estar toda vez que el derecho a la expresión es un derecho civil. Con ello, quienes disienten del actuar de la autoridad, no enfrentan presiones tramposas cuando intentan colocar sus discursos en el espacio público.

Nuestras autoridades, por otro lado, lejos de mostrar madurez frente a la crítica y asumirla como un ejercicio responsable de cualquier ciudadano, se refugian en la victimización. En lugar de permitir y alentar el debate y la participación, pues de éstos podrían generarse ideas fructíferas para el desarrollo comunitario, se dicen víctimas de conspiraciones y alianzas secretas que buscan desbancarlos del lugar que en ese momento ocupan, acciones que consideran fuera de todo proceso de tipo democrático.

Cuando en realidad el mejor ejercicio democrático es la constante discusión de cómo se ejerce el poder, la denuncia de lo que está mal y el respeto que se debe otorgar a otros a pensar distinto de cómo lo hace la autoridad y a proponer alternativas de acción a las que ha gestionado la misma autoridad. No debemos ya dejarnos asustar con el “coco”, como antes, cuando gritaban “¡vienen los comunistas!”.

Aún cuando sea cierto el asunto de las conspiraciones y las alianzas, quienes las practican también están en pleno ejercicio de sus derechos democráticos, pues el derecho de asociación es otro que está reconocido por nuestra Carta Magna y por los tratados internacionales sobre Derechos Humanos.

Incluso las estrategias y acciones por la búsqueda del poder son legítimas, puesto que la contienda política es una de las mejores expresiones de las democracias modernas, y todos los ciudadanos tenemos derecho a aspirar al ejercicio del poder y luchar por obtenerlo.

Nuestras autoridades deben madurar en este aspecto y nosotros, los ciudadanos, debemos exigirles que lo hagan.

Salvador de León Vázquez es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestro en Comunicación por la Universidad de Guadalajara; actualmente, cursa el Doctorado en Estudios Científico Sociales con especialidad en Comunicación, Cultura y Sociedad, en el ITESO.


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Menos compromisos y más planeación, por Marco Iván Vargas Cuéllar

Ante la inminente llegada de las campañas proselitistas, entre los electores cabe hacerse la pregunta: ¿qué debemos exigir a nuestros candidatos y a nuestros gobiernos?

Dentro del proceso de la política pública, la etapa de la planeación forma parte del fundamento a partir del cual los programas y acciones que emprende un gobierno, se cargan de viabilidad política, técnica y financiera. Así los responsables de las políticas comprenden que los gobiernos pueden trabajar mejor si se tiene una idea claramente definida del futuro deseado y de la mejor forma para realizarlo.

Tradicionalmente los sistemas de planeación en México se han desarrollado más por obligación normativa que por visión estratégica; la obligación de cumplir un plazo máximo para presentar, con bombo y platillo, el documento orientador de la política de un gobierno, en realidad representa una debilidad inherente al sistema de planeación limitado por un marco legal obsoleto. No conformes con esta situación, algunos establecen la obligatoriedad de que este documento deba ser levantado desde los ejercicios de participación ciudadana que poca relación tienen con la redacción final del Plan de Desarrollo.

Así encontramos casos de gobiernos que se encuentran encerrados entre las restricciones presupuestales y los compromisos de gobierno, siendo estos últimos una serie de acciones proyectadas generalmente a corto y mediano plazo, con un alto grado de impacto social — lo que sea que esto signifique — pero que poco tienen que ver con un programa de gobierno orientado hacia el crecimiento y desarrollo de una demarcación. Dadas estas limitaciones, poco puede esperarse de un gobierno si además trata de administrar una burocracia preexistente que se esfuerza por prestar los servicios que tiene encomendados.

No es raro escuchar que dentro de una administración se cuenten con distintos planes de administración y gobierno, ejemplo de ello son los planes de desarrollo, planes de arranque, planes de 100 días, planes trimestrales, planes para cumplir compromisos de campaña, planes de contingencia, entre otros. Adicionalmente se debe mencionar que las contingencias o situaciones extraordinarias, rompen con todo el edificio de mondadientes con el que se construyó un sistema de planeación.

Sobre lo anterior dos ejemplos: un desastre (que puede o no ser natural) siempre requiere de la intervención gubernamental y por tanto, del ejercicio de recursos no presupuestados, luego entonces, la debacle y la inmovilidad financiera; otro ejemplo tiene que ver con los excedentes petroleros, después de algunas semanas de recibir la maravillosa noticia de que los gobiernos recibirán una cantidad de millones para ser ejercidos en obra de infraestructura, viene el momento en que los responsables de la política se preguntan ¿y qué vamos a hacer con ese dinero?, luego entonces, viene la devolución de recursos por no ajustar los proyectos a los requisitos para su ejercicio, o se destinan en obras “que se sacaron de la manga”, ora un puente aquí, ora uno acá.

Los tiempos electorales se avecinan, analizar a las propuestas de campaña en materia de políticas públicas en un ejercicio conveniente y sumamente útil para contar con criterios relativamente objetivos a la hora escoger entre opciones y votar por un proyecto de gobierno.

Es en este punto donde cabe la reflexión de este texto. Aunque sabemos que las campañas aún no comienzan de manera formal, ya han empezado a circular por medios verbales y escritos los compromisos de campaña que esbozan, en el mejor de los casos, algunos de los componentes del proyecto de gobierno de tal o cual candidato. Ante esta situación nos preguntamos: ¿cómo se integra el conjunto de compromisos de campaña a un proyecto de gobierno?, ¿bajo qué criterios se ha diagnosticado una problemática para la que se promete cierta acción de gobierno?, ¿qué semejanzas existen entre las plataformas electorales que presentan los partidos y los planes de desarrollo del partido en funciones?, ¿qué semejanzas hay entre el Plan de Desarrollo y los informes de gobierno?.

Estos cuestionamientos no están redactados con el fin superfluo de desprestigiar a los candidatos y sus compromisos, pero sí se pretende plantear una reflexión en torno a la visión crítica de las promesas de campaña. Bajo esta perspectiva prácticamente se pueden despedazar los documentos de divulgación tales como “50 compromisos para recuperar el orgullo nacional”, “El reto de México, lineamientos generales de política pública” (de Calderón Hinojosa, documento que nadie conoce), o cualquier panfleto que vaya a publicar el PRI como documento que anteceda a su plataforma electoral.

Se sugiere no prestar demasiada atención a los deslices de los candidatos que normalmente ocupan el grueso de tiempo en los espacios de difusión tales como los spots, entrevistas, debates, etc. La prensa también ha demostrado que estas escandalosas propuestas venden bien, toda vez que aseguran la nota diaria al reportero para que pregunte al alcalde de Santiago Ixcuintla, Nayarit, su opinión sobre el dilema si el presidente debe o no vivir en Los Pinos, si debe viajar en Flecha Amarilla y vender el avión presidencial TP-01 “Presidente Juárez”.

De nuevo, considere el lector el ejercicio de localizar los documentos que plasman EL PLAN, con todos los elementos básicos de planeación de segundo semestre de licenciatura, sus objetivos, estrategias y acciones. Exija al promotor de cualquier candidato que le muestre el tejido fino del proyecto pretendido. Imagine que votar es como comprar una casa; hay que ver por lo menos, la foto — o un dibujo — del edificio en pie, y preguntarse de qué materiales está construido.

En síntesis, una de las exigencias de los ciudadanos hacia sus candidatos y gobiernos debe ser la exigencia de un sistema de planeación de la política que determine las acciones a seguir, que anticipe las contingencias y proyecte el crecimiento. Si al final del ejercicio el lector se queda con la percepción de haber recibido recortes engrapados, sin una estructura o una lógica, entonces sería bueno reconsiderar el voto en otra dirección.

Marco Iván Vargas Cuéllar es politólogo y candidato a Maestro en Administración y Políticas Públicas, actualmente es consultor sobre gestión, políticas y asuntos electorales.