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El espacio cósmico de Tadao Ando, por Estefanía Cano Reyes

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La cultura espacial oriental ha adquirido gran importancia entre la arquitectura contemporánea de occidente porque los principios en base a los cuales se yergue fomentan un diálogo espiritual entre el hombre y el espacio que habita. Para ellos es muy claro que los elementos que conforman la arquitectura no son los muros, vanos, columnas y techumbres, sino el tiempo y el espacio. Dichos principios se fundamentan en el Taoísmo.

El arquitecto japonés más representativo en éste arte es Tadao Ando. Nacido en Osaka en 1941, defiende que la arquitectura debe ser el resultado de un encuentro entre el razonamiento lógico y la creación que resulta del uso de los sentidos, relación que logra haciendo sus diseños en base a ésta filosofía taoísta.

Los principios en los que se basa son la armonía, ya que el  taoísta considera al universo como un sistema interrelacionado en armonía y en constante cambio; los sentidos y los sentimientos son las puertas de la percepción, por las cuales el espíritu liberado vuela; aceptar seguir como modelo de sabiduría a la naturaleza; y contrario a lo que cabría esperar en las culturas occidentales, los aspectos considerados negativos del mundo, como son: el vacío, la oscuridad, el no ser, etc., en la cultura oriental han desempeñado y desempeñan un papel decisivo en el desarrollo de las artes teniendo su centro de gravedad en el concepto del vacío. El vacío es más importante que lo lleno. La realidad de una habitación está en su espacio libre y no en los techos y muros, es ahí donde se da el movimiento, en el cual se encuentra lo intangible, los fenómenos psicológicos, las vivencias etc.

Su principio filosófico respecto a la dualidad de la existencia de fuerzas aparentemente opuestas en el mundo pero que en realidad son complementarias, le da pauta a Tadao Ando para armonizar los diseños arquitectónicos con elementos como son el vacío y lo lleno, la oscuridad y la luz, edificación y naturaleza, dentro y fuera, tecnología y tradición, espacio profano y espacio sagrado etc.

Una de las obras más reconocidas del arquitecto es Iglesia de la luz, ubicada en una esquina de un suburbio residencial en Ibaraki, Osaka. Ésta iglesia está compuesta por dos edificios,
dispuestos en ángulo, orientándose de acuerdo al plan urbanístico. En ella se ejemplifica el postulado taoísta de que no hay espacio sagrado sin la presencia del hombre, pues el hombre es parte del universo, de esa creación divina, de ese todo. El espacio sagrado depende de la percepción del individuo. La oscuridad y el vacío son las características más importantes de este espacio. Es en la oscuridad donde el sentimiento de lo sagrado adquiere dimensiones cósmicas.

El acceso al conjunto es intencionalmente indirecto, el diseño obliga a entrar por una calle lateral y aparecer en la parte posterior de la iglesia. Desde allí se ingresa a una pequeña plaza de forma circular y a través de ella se distribuyen los accesos a la Iglesia principal y a la capillita conexa.

La espacialidad japonesa tiene un fuerte componente experimental. Por ejemplo en un viaje lo interesante está en el propio viaje, en el camino que lleva de un lugar a otro, y no tanto en el punto de destino. En algunos recorridos de los proyectos arquitectónicos japoneses se produce un cambio en la concepción espacial: de un espacio de “penetración” se pasa a un espacio de contemplación.

El espacio no está condicionado por sus formas y medidas, sino que es percibido por medio de los cinco sentidos, que se despliegan en el espacio-tiempo. Con todo lo anteriormente dicho, uno se puede dar una idea de la concepción de la espacialidad japonesa y de que el concepto de espacio no está separado del tiempo sino que es un solo concepto: espacio–tiempo. Y de aquí nace un vocablo llamado Ma.

El término Ma en términos espaciales es la distancia natural entre dos o más cosas que existen en continuidad; en términos temporales, la pausa natural o intervalo entre dos o más fenómenos que se suceden.

El Ma se presenta en el diseño de los caminos de piedras de las casas tradicionales japonesas, las piedras determinan la forma en que se caminará, organiza el proceso del movimiento de un lugar a otro, determina el ritmo de desplazamiento, presentando una perspectiva distinta desde cada piedra del camino.

El Ma se asoció al Kami (espíritu) e indica el lugar donde éste desciende, estableciendo la frontera entre el espacio profano y el espacio sagrado.

Este concepto lo retoma Tadao Ando en el diseño de una pequeña capilla ubicada cerca a Kobe, en el Monte Rokko. Esta capilla viene a ser una síntesis en la búsqueda del arquitecto por establecer un vínculo entre los ámbitos religiosos y el contacto con la naturaleza.

En la Capilla sobre el Agua (1985) en Tomanu (Hokkaido), donde los bancos se orientan hacia un lago artificial del que surge una cruz de hormigón, se ejemplifica otro espacio que surge del pensamiento taoísta, a partir de ese principio de la dualidad, es el engawa, el cuál nace como manifestación de ese equilibrio de fuerzas conocidas como el yin y el yang, es el espacio japonés que está comprendido por debajo de los grandes alerones de la casa, este espacio es denominado espacio gris, es un espacio que rompe con la tensión de opuestos interior–exterior, se unen y se confunden, o bien es una técnica de crear una continuidad entre naturaleza y edificio.

Estos espacios además de tener fundamentos filosóficos, tienen sus principios estéticos. La concepción del espacio, depende de la percepción del individuo, de modo que su objetivo estético es cumplir con la función social de hacer consciente al subconsciente, abrir las puertas de la percepción y dar forma expresiva a los grandes temas. La belleza penetra gradualmente.

En esta capilla de pueden apreciar los cuatro umbrales de la estética taoísta: Empatía (resonancia y armonía), Ritmo vital, Reticencia y Vacío.

El primer canon es conseguir resonancia entre perceptor y percepción, entre la obra de arte y quien la recibe. En Occidente esta armonía estética se llama Empatía (sentir en). Es la creación en el espectador de una identificación emocional instantánea. El Ritmo Vital pretende captar los movimientos vitales del espíritu a través de los ritmos de la naturaleza. Recibir el chi (energía vital) emanado por los objetos y comprender el estado de ánimo de cada cosa. Captar y ser poseído a la vez por el ritmo vital del espíritu.

La reticencia y sugestión es el mensaje que no se da; lo que se sugiere no se debe decir. Al no decirlo todo, el artista deja al espectador ocasión para completar su idea, hay allí un vacío que podemos penetrar y que podemos llenar cumplidamente con nuestra emoción artística. La verdadera belleza sólo puede descubrirla quien mentalmente haya contemplado lo incompleto. Las formas incompletas dan un cierto dinamismo al objeto, pues la mente siempre tiende a complementar lo incompleto. Crea formas asimétricas que tienden hacia la naturalidad, libertad y originalidad. El pasillo que conduce a la capilla te sugiere que hay algo en el exterior, pero no te permite apreciarlo hasta que se expone francamente en ésta,

La Soledad Sonora (Vacío) está presente en toda la arquitectura de Tadao Ando, consiste tratar el espacio vacío como un factor positivo; no como algo que hay, y que queda por llenar y sobra, sino como el seno materno de las formas.

Es una economía de la ornamentación, puesto que demuestra que el bienestar se da más bien en la sencillez que en la complejidad y el despilfarro. La simplicidad de la decoración se desarrolla junto al embellecimiento exuberante y la oscuridad comparte el espacio con la luz.

Es una geometría moral, puesto que define el sentido de nuestra proporción en relación con el Universo. También es la “Casa del Vacío”, porque está desnuda de ornamentación y se puede colocar en ella libremente alguna cosa inacabada, que los juegos de la imaginación acabarán a su gusto para satisfacer cualquier fantasía estética. Significa la concepción de una necesidad de cambiar continuamente los motivos ornamentales.

El Concepto de Arquitectura Cósmica parte de la idea de proteger al individuo del crecimiento caótico y grandioso del medio urbano. Para lo cual el diseño tiene que centrarse en el espacio interior, creando un pequeño mundo, o todo un universo, en el que se establece una relación entre el espacio y la persona.

La casa es el lugar donde el individuo vive y se aísla del mundo, es el elemento más importante de la arquitectura. “La casa es el centro de mi mundo y todo un Universo”.

La Arquitectura Cósmica tiene tres aspectos: el Celestial, el Terrestre y el Humano, es un mundo trinitario. Es también una arquitectura cosmogónica que produce un modelo del Universo. Tadao Ando ha querido adaptarse al espíritu del lugar en sus proyectos arquitectónicos (lo que en Occidente se conoce con el nombre de “genius loci”)[1].

Ganó el premio de la Asociación Japonesa de Arquitectura por la Row House (casa Azuma) de Sumiyoshi, un apartamento de hormigón situado en una manzana de viviendas tradicionales japonesas.

Para realizar la arquitectura cósmica se valen de los mitos, del conocimiento esotérico y principalmente del simbolismo, que fue olvidado en la arquitectura de occidente por el afán racional del funcionalismo que dejó de lado la forma con toda la emoción y significado de la que puede ser capaz.

El significado es producto de la conciencia que se tiene acerca de un problema. Si esta conciencia es simplemente perceptual la edificación no pasa de ser un objeto espacial. A medida que la conciencia evoluciona hacia fases más complejas, el significado de una edificación pasa a ser más reflexivo e inmediato, refleja un mayor número de aspectos internos de una cultura.

Por ejemplo, la columna es el origen de todas las cosas. Conserva el significado simbólico aún cuando haya perdido su importancia estructural. Simboliza la unión del Hombre con el cielo y la tierra.

El círculo, el triángulo y el cuadrado simbolizan al cielo, al hombre y a la tierra respectivamente. El puente es el símbolo de unión entre dos mundos: el interno y el externo, lo lleno y lo vacío o el cielo y la tierra, el mundo secular o terrenal y la otra orilla lo sagrado y lo celestial.

Por lo tanto, de acuerdo con Lao Tsé, escritor del Dào Dé Jing o Tao Te Chingse, obra esencial del taoísmo, se debe tratar el espacio vacío como un factor positivo; no como algo que existe, y que queda por llenar y sobra, manejar el espacio como una experiencia y no meramente como una forma geométrica. Lo más importante de una obra arquitectónica está en lo intangible como son las vivencias y los fenómenos que se dan en el espacio tiempo y no tanto en lo tangible como son muros y techos. Considerar los cinco sentidos a la hora de diseñar.

Que los espacios arquitectónicos evoquen estados de ánimo donde el hombre no solo sienta que su casa es una guarida sino también su pequeño universo, su espacio sagrado. Se debe rescatar este concepto de la elegante sencillez y el amor a la naturaleza para que queden las edificaciones integradas a la naturaleza de manera armoniosa, así cumpliendo con esa dualidad de edificación y naturaleza.

Estefanía Cano Reyes, pintora y arquitecta. Estudió la Maestría en Arte Contemporáneo en la Universidad de las Artes del Instituto Cultural de Aguascalientes y actualmente realiza una investigación sobre la interpretación de los símbolos en la retórica de la imagen del arte oscuro contemporáneo. Ha participado en diferentes publicaciones como la revista CCDC de la UAA, +Arquitectura, del Colegio de Arquitectos del Estado de Aguascalientes y Alto Contraste. Su blog: http://arteestefaniacano.blogspot.mx


[1] Genius loci es un concepto Romano. De acuerdo a las creencias Romanas antiguas, cada ser independiente tiene su «Genius», su espíritu guardián. Este espíritu da vida a la gente y a los lugares, los acompaña desde el nacimiento hasta la muerte y determina su carácter o esencia.