El Cafecito


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Más de lo mismo, por Vicente Pérez Almanza

La política, la política, la política… palabra polémica y compleja, tema de conversación directa o indirectamente por todos, adultos y jóvenes, ricos o pobres, hombres y mujeres,  religiosos o ateos, y en últimas fechas hasta por niños, quienes, aunque inculcado, tienen a su candidato o partido preferido.

Para muchos la política representa la forma más cochina de los actuares del hombre, para otros un simple tema de conversación, del que por cierto con conocimiento de causa o sin él emiten su opinión al respecto, del que en reunión de la índole que sea terminan hablando de política; para mí la política  representa la oportunidad de hacer algo grande en beneficio no sólo de mi estado, sino de mi País y su gente; la política puede ser tan sucia o tan limpia, como los políticos la queramos hacer.

Mientras existan políticos que lo único que busquen sea el beneficio personal o de partido, los que salimos perdiendo somos los gobernados, y como lo hemos visto con el correr de la historia y para el próximo sexenio, tendremos más de lo mismo.

La llegada del año 2000 y un nuevo presidente emanado de un partido distinto al de toda la vida, representó la esperanza de millones de mexicanos de una mejor vida en un verdadero cambio; presidente que resultó de lengua larga, pero de capacidad muy corta, fuertemente cobijado por la iniciativa privada, y llegado el momento tuvo que responder a los compromisos contraídos,  prometió “cambiar y sanear las instituciones”, recuperar más rápidamente el trecho perdido, sin embargo, el tan mencionado cambio no sólo nunca llegó, sino que no hubo generación de empleos, y mucho menos crecimiento económico; su gran logro se traduce en la apertura a la libertad de expresión (y es que, qué más le quedaba, si hasta al más simple bufón, le servía de inspiración, si de representar al más tonto e ingenuo se trataba).

El autollamado “sexenio del cambio” yace derrotado ante la frase que él propio Vicente Fox acuñó al principio de su mandato “de que el Ejecutivo propone y el Legislativo dispone”,  entrega un País desgastado y manchado de sangre, que trata de reponerse del desgastante proceso electoral que enfrentó a los mexicanos aglutinados en dos frentes políticos que se formaron para designar a quien habría de ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo: el de la Izquierda Moderna representada por Andrés Manuel López Obrador, “que proponía un viraje a todas las políticas públicas para reducir la brecha entre los que menos tienen y los que tienen mucho” y el de la Derecha Mexicana, representado por Felipe Calderón Hinojosa que en síntesis simboliza “la continuidad del sexenio Foxista pero con mano más firme y capacidad de decisión”. Donde a final de cuentas tuvo que ser el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el arbitro de la elección, quien sacando fuerzas de flaqueza y exhibiendo muchas carencias en su actuar por no haber podido juzgar sabiamente la intromisión que realizó la cúpula empresarial en favor de Felipe Calderón Hinojosa, finalmente validó el proceso electoral y por ende el triunfo de este último por el estrecho margen que se dio.

Felipe Calderón recibe el País en un escenario mucho más complejo que el de hace seis años, lleva cargando la incredulidad de la gente sobre los gobiernos de su partido, y aunque ya se curó en salud, y ha expresado que el cambio se verá  reflejado en treinta años; debe de entender que los tiempos ya no son los mismo de antes, que la ciudadanía hoy está más enterada y se da cuenta que toda buena construcción inicia con buenos cimientos; le debe de quedar claro que más de la mitad de los que votaron, no lo hicieron por él; más claro le debe quedar que tiene un legislativo que representan a millones de pobres y un proyecto diferente y no se puede dar el lujo de culpar al Legislativo, ante la incapacidad de consensar del Ejecutivo; después de todo, es el gran arte de la política, la política debe ser dirigida por políticos y no por administradores.

Nosotros entendemos la Política como “el arreglo pacífico de controversias y no choque de fuerzas ciegas”.

Vicente Pérez Almanza es el Presidente Estatal de Convergencia en Aguascalientes.

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