El Cafecito


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Poemas, por Pamela Ruiz Flores

XV

Esa ráfaga que deviene
de tu latente mirada
es nada más que tú
sin el némesis de tu rostro
anzuelo como el infierno
al que me arrastraría su pecado
posado bajo tu ojo
más secreto que la cumbre de tu verso
vuelve a ti y te deletrea
que te dices de palabras
cuando eres de la luna oscurecida
escondida en la cara del sol.

 

 

ME DESPIDO
Me despido de ti cuando te encuentro
liberado de mis ojos
ser de luz, ya leve sombra.

Ya habitas la casa de la oda
que estampas en castaños pliegos,
ya andas las calles que no reconocen tus pies
y te adivinaron en mi voz rota.
Ya doblas las esquinas, palpas las paredes
entras a casas viejas a poseer legos muros
que buscan nombrarte.

Yo también anhelé darte mi nombre
en amarillo mayo
cuando te ausentaste de tu cuerpo
y cantaste castaños pliegos
cuando las calles te adivinaron en mi voz rota
y los muros no se atrevieron a nombrarte.

Pamela Ruiz Flores (Loreto, Zacatecas, 24 de febrero de 1988). Fue colaboradora del blog conjunto “Cronopio Región Cuatro”. Actualmente estudia la licenciatura en derecho en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Pertenece al taller literario coordinado por Ricardo Esquer en el CIELA.


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Cadáver exquisito, por los asistentes al VI Festival Palabra en el Mundo – Aguascalientes

Ya no puedes detenerte. Gira.

Eres tu centro y la tangente

el baile que aspira a viento

la magia de la música que surge de las venas

y derrama la fuerza heredada.

Que nadie se calle esta noche que es como el día

de saldos rojos, de simples deudas, a varias voces.

Que nadie olvide dónde comenzó el camino

cada paso un nuevo destino, cada visión un rumbo

nos delata a pie juntillas, nos señala signos, el norte-sur

nos enseña la memoria de la noche y su duelo.

No eres joven todavía ni habitas la huella de tu cuerpo.

Porque hay alguien más con nuestro mismo rostro

somos los otros aquí donde se juntan los senderos.

Hoy el infierno no son los otros

al menos hoy abolimos el infierno,

abrazar cada palabra como se abraza

el último sustento de la vida.

Trata. Sueña, Insomnia. Ve.

Ninguna falta sobrevive a tanta luz.

Y la luz, como el último respiro de Dios sobre la tierra,

nos abraza a la noche y su misterio.

Vamos con la mirada decidida

a descubrir lo nuevo en la luz cantante

y el sueño frustrado.

-He de confesar

es vagar como una esfera

sin que ningún punto

pregunte por su centro.

Podremos descansar cuando alguno

Nos llame por nuestro nombre.


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Poemas de Pamela Ruiz Flores

XIII

Yo no dormía mientras me escribías

ni ignoraba el gemir de tu pluma

o tus ansias de noche

fingía dormir en el lecho de fuego

y escuchaba tu canción eterna

poeta

si no cerrara los ojos

me cegaría tu aviso luminoso

sin la distancia que impongo

perdería mi cara en la tuya

tus caricias de niño se me añadirían como un brazo

y yo

como ahora

soy sólo este cuerpo herido

estas pocas palabras libres

mías por milagro

en los trabajos de las tres y veinte

que ya comienzas

siempre rogando silencio a cambio

y yo ignorando tu petición.

VIII

Las fronteras de tu sangre

son marcadas por mi cuerpo

y yo me como la mano que te escribe

en las noches que nos odias

y nada más da

que te entregues junto a mí.

XI

No te gustaban los lentes de sol

buscabas gestos reales

retretes bordeados

de cosmovisiones.

Desesperabas

unos decían que estabas en el espejo

no era verdad

otros te vieron bailando en la playa

el día de la bandera.

Pero tú no conoces el mar

apenas recuerdas que después del frío

la vista es más clara

y el niño de la tercera banca

en tercer grado, te sonreía.

Ya no preguntas

no quieres saber.

El reverso de las cosas

no es mejor que su sabor.

Estás sentada en la banqueta

y ríes

nadie puede pararte

nadie puede quitarte esa tonta blusa amarilla.

Pamela Ruiz Flores (Loreto, Zacatecas, 24 de febrero de 1988). Fue colaboradora del blog conjunto “Cronopio Región Cuatro”. Actualmente estudia la licenciatura en derecho en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Pertenece al taller literario coordinado por Ricardo Esquer en el CIELA.