El Cafecito


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Poemas, por Mauricio Polina

mauricio

1. CALLEJÓN DE POETAS

 

Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad,

la segunda una erotización del lenguaje.

Octavio Paz

Arbolada de sombras,

Reapariciones de otoños perdidos,

Arbolada de suicidios dulces,

Arrebato de conciencias

Arbolada de luces dúctiles

Desde el otro reflejo, te veo escuálida, desfallecida,

Mundana,

Prostituta

Rosario sangrante.

Arbolada de rostros pétreos

Sempiternos saludos

Arbolada de nubes en el clítoris de la gloria

Arbolada de besos arrebatados.

Arbolada de lenguas comunales

Sexos fluidos en el averno de un ajedrez de piernas sueltas

Arbolada de nodrizas avejentadas

Arbolada de líquidos seminales en medio de la luna orgásmica

Pétrea virgen incólume,

Arbolada luz de pechos enflaquecidos. Tu nombre y el mío están inscritos aquí.

 

 

2. CAE LA RISA FINGIDA DE SAL

Lápidas abiertas en busca de un cielo

Climas infieles peleando un rostro

Un día más, y la vida va…

cayendo

Castillos derruidos y el aliento de medusa va naciendo

Tumbas desencadenadas

Alas negras en busca de un firme arenal

Cae tu rostro envuelto en nostalgia gris

Paralítica

Enmohecida por la lengua matinal

Tiradero molecular

Corpóreo

Erudito

12 horas después de la muerte… sigues agonizando desecho existencial

3. LA CAJA DE MIS RECUERDOS

Tenía tres años cuando le conocí,

Le hice la promesa que no la dejaría irse de mí,

Le rece,

No me hizo caso

Hoy, lloro en su tumba.

Te vas sin llanto.

Te metes en se agujero y no me dices ni adiós

Adiós para siempre.

Creo que te llamaban…inocencia…

4. LA TERCERA MANO.

 

Para jalar tus besos a mi pecho.

Ya no me dejes ir.

Que esté añadido al costado izquierdo de la memoria.

Sin el frío de los huesos mojados.

Con las arrugas para perforar a las almas.

Las lentas visiones.

Que siempre me pertenezca tu sombra.

Las libélulas enrollándose en laberintos turbios.

Para que me mires y no me quiera ir de tus pupilas latentes.

Bipolares.

Polvo.

Nada y el ayer perdido.

5. COLOSAL

Colosal criatura ¡háblame!

Baja la mirada al escalofriante mundo

Tan vivaz y sigues allá

Siempre viendo al infinito

Tan perfecto

Indeleble ante la tormenta de polvo

¡Háblame!

No sigas silenciando al ruido

Las manos de marfil de la memoria diurna

Háblame

Heme aquí, tan yo, y tan tú.

Háblame de palabras consonánticas

Colosal Figura de carne blanca, ¡háblame!

Estoy esperando un latido de tu corazón de piedra

Un minuto de tu perfección

La anatomía perfecta en el primer cincel de mañana

Háblame, no me dejes hermético

Sin la mirada que atrapa hasta el mordaz momento

Háblame de tu perfecta quietud

Milímetro a milímetro y la faz de bondad

Háblame de la vida desde la cúpula de nuestro reencuentro

“Quiero vivir sin muerte… sin verte”

6. TERCERA LLAMADA

Se apagan las luces.

Todo se queda muerto y, ni el ruido de un grillo preñado se escucha en aquel teatro que, con sus vitrales, emana respeto.

Pero, dijimos ¡tercera llamada!,

nada se mueve y todo queda en duda.

Tercera llamada: Comenzamos.

¿Y qué veo? la silueta de Sabines creo que alcance a ver.

Sus manos hablaban al compás de un nuevo poema,

un reflejo y no lo quiero muerto, ni muerto de amor, ni de nadie…

¡Sólo lo quiero muerto de vida!

Pero, él no me responde.

Su poesía es añeja y se disuelve con cada palpitar de un corazón lento.

No entiende la vida.

Es eso que disfruto, pero no puedo tocar.

¡Sabines, aquí estoy postrado ante ti, ante tu obra!

Por si el amor muriera, me iré contigo de rebeldía.

La estatua de tu nombre es liquida.

¡No, por Dios¡, no digas nada… ¡No flashes, no cámaras, no nada!

¿Cómo recordarte si ya no estás?

Pasaran los años y, las hojas se destilan con la nostalgia de un beso de Virginia.

Con las peleas entre dos amores,

que se esfuman con la sombra quebrada.

¡Sabines, despiértame!

S a b i n e s

Pero, Sabines ya no está.

Ya no está.

Nada fui.

Nada murió.

Todo se deseó.

De pronto, todo se murmura y nada se dice frente a la vida.

¡Tercera llamada!

Maestro Sabines: Ahora le toca hablar a usted…

¡Por si el amor, no nos alcanza en esta vida!

7.- ERES LA DAMA QUE SE ESCAPÓ DE MIS LÍNEAS POÉTICAS

 

Cae la mañana vestida de sol

Eras tú, la que regresaba en mis labios para nombrarte

Eras tú,  la dama de gran sombrero que se posesionaba en Plaza Mayor

Eras tú,  la que te desplazabas sigilosamente, de puntillas en Calle Zamora

Eras la Dama… ¡no!, eres la Dama Universal de mis labios en forma de nostalgia

Eres la bendecida por los siglos de historia en mi mente poética

¡Ahí estás!

¡Voltéame a ver!

Soy el amante de las letras que te va buscando

Te implora a los ojos que sigas mi memoria continental

¡Aquí estoy!

Soy para ti, sólo memoria del río naciente

Aquí estoy, envuelto en lienzos de pertenencia, y llamarte a mis huellas que aún te reclaman

Soy para ti, el soldado que guarda tu corazón de oro

Una risa colgante del ojo que me mira

Silenciosamente nos damos las manos

Nos besamos los sabores de los continentes que ya nos separan

Nos embelesamos en intenciones

Yo soy la carne blanca de tu poesía facial

¡Voltéame a ver!

Soy el caballero que siempre está luchando por ti

Salamanca encordada por pétalos de rosas eclipsadas

Heme aquí, al pie del Puente Romano llamándoteeeeeeeeee.

Mauricio Polina Cano es licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Se ha desempeñado como corrector de estilo, redactor y profesor independiente en varios centros educativos. Ha publicado varios poemarios, dos discos de poesía y colaborado en revistas literarias impresas y digitales.