El Cafecito


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¿Qué tan pobres somos?, por Lot Gamboa Soto

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Un sentimiento angustiante que prevalece en la sociedad mexicana es la lucha contra la pobreza, los que son pobres queriendo salir de ella y los que pertenecemos a la clase media intentando no sumarnos a los afectados. Vemos a este monstruo deambular entre nuestros conocidos y alrededores y acercarse a pasos agigantados a nuestras vidas. Distinguimos a los indigentes por las calles de la ciudad ya no con lástima, sino con la asertividad de pensar que podemos convertirnos en uno de ellos; ¡ojo! estoy hablando de la clase media, seguro que a mis amigos ricos nunca les ha pasado por su mente una situación así al ver a un vagabundo; no es reclamo, son de los pocos afortunados de este país ¡ojalá y todos fuéramos ricos! Y para los que creen que me puse intensa les digo que no estoy exagerando, muchos de nosotros hace ¿10 años? nos sentíamos con un excelente ingreso, alcanzaba para pensar en cambiar el carro por otro menos viejo o pagar el enganche de uno nuevo, adelantar la hipoteca, o tomar 1 ó 2 veces al año vacaciones con la familia; ahora con un ingreso relativamente igual no nos alcanza para hacer nada de eso, a duras penas se cubren las necesidades básicas como son el pago de servicios, la educación, la alimentación y la vivienda; la gran mayoría estamos esperanzados con el pago del aguinaldo para recuperarnos de alguna deuda que adquirimos durante el año, o por lo menos, ponernos al día con nuestros acreedores.

Estoy verdaderamente preocupada, ahora con la reforma hacendaria la clase media nos convertiremos en clase “¿pobre alta?”, no estoy queriendo criticar al gobierno (ya hay muchos que lo hacen muy bien), sino pensar objetivamente en nuestro futuro, que es incierto con esta reforma aprobada tristemente por los legisladores que nosotros elegimos y que nos están poniendo la soga al cuello, sumemos la reforma educativa y la reforma energética, con todas éstas ya me están dando ganas de irme a vivir al extranjero con mi familia, a lo mejor en Timbuktú nos va mejor. Cada día hay menos fuentes de trabajo, los que tenemos alguna preparación debemos aceptar sueldos muy bajos y con el comentario “ganas mejor que los demás” “tienes más de 40” “es este puesto ejecutivo, es lo que pago” etc., etc. Los jóvenes recién egresados de las universidades ¿qué van a hacer? ¿Qué vamos a hacer con la filosofía de: “al que estudia le va bien”? Qué les decimos a nuestros hijos? tendremos que cambiar nuestros argumentos y la verdad ya no sé cuáles dar. Me molesta mucho que algunos digan “abre tu mente, sé emprendedora” o “está pobre el que quiere” creo que estas palabras no tienen fundamento, estas personas deberían de salir de su burbuja, la mitad de nuestra población es de pobres, entonces ¿la gran mayoría no tenemos visión? ¿Se puede emprender si no tienes ni siquiera para pagar el camión? ¿O para llevar el pan a tu casa?

Algunas universidades le venden la idea a los jóvenes de ser emprendedores, y pues es muy buena idea si se vive en un país donde te brinden oportunidades de desarrollo, créditos pagables, si tienes la “suerte” de que te los autoricen, imposible en nuestro capitalismo asfixiante, donde el dinero ya no vale, no en un país en el que se tiene el segundo lugar en corrupción si no eres clase media, y ¿Qué vamos a hacer con la cantidad de emprendedores que egresan? Son muy pocos los egresados universitarios a los que sus padres les pueden financiar sus negocios ¿A quién le van a vender sus ideas? ¿A quién si no hay dinero? Lo anterior no es mi percepción, podría decir alguien “cada quien habla como le va en feria”, estoy hablando con las estadísticas en la mano y los números no mienten, el INEGI acaba de publicar un documento “A propósito de día internacional para la erradicación de la pobreza” donde dice que la pobreza muldimensional disminuyó 46.1% a 45.5. La pobreza multidimensional se refiere no sólo al bienestar económico sino a los derechos sociales de la población. En respuesta al mandato que establece la Ley General de Desarrollo Social (LGDS), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) definió una metodología que parte de dos aspectos analíticos principales: el bienestar económico y los derechos sociales de la población, denominada Medición Multidimensional de la Pobreza en México, a partir de la cual se genera la estadística oficial en la materia desde el año 2008. No podemos estar bien en un país donde casi la mitad es pobre. Bueno, sigo con mi intento de no caer en la pobreza, pero cada día la veo más cercana.

 Lot Gamboa, es de Acaponeta Nayarit. Es profesora normalista, licenciada en Ciencias Sociales por la Normal Superior de Nayarit, master en Estudios Humanísticos con especialidad en Literatura del ITESM también es master en Ética para la Construcción Social con Especialización en Consutoría Ética de la Universidad de Deusto España. Impartió clases en preparatoria, profesional y maestría, así como diplomados y cursos de actualización profesional y empresarial en el ITESM y actualmente es consultora y capacitadora independiente, además de laborar en el INEGI.

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La mujer maltratada, por Lot Gamboa

La mujer maltratada es un grupo minoritario que ha sido sistemáticamente discriminado, ignorado y explotado por la sociedad. Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada.”, existen muchos tipos de maltratos pero los que considera la ONU son los derivados de la violencia de pareja y la violencia sexual.

Históricamente la mujer ha estado subordinada al varón, “Al menos una de cada tres mujeres en el mundo ha padecido a lo largo de su vida un acto de violencia de género (maltrato, violación, abuso, acoso,…) Desde diversos organismos internacionales se ha resaltado que este tipo de violencia es la primera causa de muerte o invalidez para las mujeres entre 15 y 44 años”. (Osborne, R., Apuntes sobre la violencia de género, Ediciones Bellaterra, 2009)

Muchos de estos problemas de maltrato se derivan de la cultura de los pueblos, de las actitudes de la población en este caso no sólo de las personas que ejercen directamente el maltrato, sino de todos incluyendo las mujeres maltratadas que no denuncian.

Este grupo vulnerable se encuentra en un abandono socio-político, aunque se han hecho esfuerzos por ejemplo: Las Naciones Unidas  en 1993, ratificó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer,  y en 1999 aprobó declarar el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Existe una percepción casi general  en los países latinoamericanos, sobre la identidad de las mujeres, desde los diferentes ámbitos en los que se desarrolla y a través de la historia, como niña, joven, adulta o vieja y los medios de comunicación influyen para la construcción y afirmación de esa identidad, que es general es de sumisión y subordinación al hombre, dedicada al espacio doméstico y con un género simbólico asignado socialmente, y se han instituido identidades tradicionales: de niña, con sus vestidos rosas y sus moños y cintas en el cabello. La joven preocupada por la moda y estar al día, cuidando una jerga que la televisión y las revistas que la han convertido en una grande consumidora, etc.

El techo de cristal más visible en el desarrollo de  cualquier mujer es sin duda en tener que esforzarse más que un hombre en la vida política y económica, y el pago de algunos costos  por ese deseo.

Considerando lo que explica Fernández (Fernández, P., Representaciones sociales y paradigmas, 2012) y haciendo un analogía con la mujer maltratada se puede decir que: La mujer maltratada  es un colectivo “colonizado” por una cultura dominante, los varones, que impone sus criterios y define las situaciones en este caso de poder, partiendo para ello de la premisa de que la mujer es  incapaz para auto-definirse y auto-regularse. Desde este punto de vista el modelo del varón  no hace otra cosa que perpetuar la jerarquía del varón más que la mujer, asignándole un papel secundario, incapaz de regular su destino, y que por lo tanto ha de ser privada de sus derechos.

Dilemas que se plantean en el desarrollo del modelo

Para el caso de las mujeres maltratadas el primer dilema de los descritos por Fernández, sería el resolver, cómo enlazar de manera provechosa la Deficiencia con la Discapacidad.  En este caso mejorar las relaciones entre hombres y mujeres para evitar la violencia, una educación en valores, tanto de autoestima para la mujer y de respeto a la mujer por parte del hombre.

“El segundo dilema es el de compatibilizar una visión universal de la discapacidad con la necesidad de diferenciar la especificidad de cada individuo, de forma que nos permita identificar sus necesidades diferenciales y satisfacerlas.”  En  el grupo vulnerable que presento es importante que la mujer maltratada conozca sus derechos

“El tercer dilema es el relacionado con la necesidad de clasificar y medir la discapacidad y al mismo tiempo eliminar el elemento de estigmatización y discriminación que toda clasificación, y por consiguiente etiquetado, tiende a producir.” Las sociedades en las que están inmersas deben de reforzar la percepción que se tiene sobre la mujer, y que los medios de información fomenten y promuevan un trato igualitario.

“El cuarto dilema es cómo conseguir aplicar un lenguaje neutro y positivo a la hora de definir y clasificar la discapacidad, y hacer esto compatible con la promoción de políticas dirigidas a garantizar los derechos y necesidades del colectivo, lo cual en gran medida exige la utilización de un lenguaje que, al describir las deficiencias y limitaciones, se carga de elementos negativos y por lo tanto susceptible de incorporar un componente peyorativo.”  El maltrato a una mujer también se da por el lenguaje,  el maltrato verbal también es violencia.  Todo el daño emocional que podemos hacer cuando usamos palabras duras, amenazas o calificativos de menosprecio hacia las mujeres.

Citando a Fernández y a manera de conclusión “la lucha contra muchas dinámicas de exclusión social requiere de una visión “macrosocial” de estas relaciones intergrupales así como intervenir para generar nuevas dinámicas, opuestas a las anteriormente expresadas (de tendencias y resistencias), orientadas a prevenir y contrarrestar las actitudes y estereotipos negativos y, a menudo, los prejuicios y formas de desvalorización y marginación “de los otros” (Fernández, P., Evolución histórica de los modelos científicos de discapacidad, extracto  de trabajos realizados conjuntamente por la UIPC y el IMSERSO, 2012).”

Creo que todavía estamos a tiempo de cambiar actitudes, no es demasiado tarde.

Lot Gamboa, es de Acaponeta Nayarit. Es profesora normalista, licenciada en Ciencias Sociales por la Normal Superior de Nayarit, y master en Estudios Humanísticos con especialidad en Literatura del ITESM. Actualmente estudia la Maestría en Ética para la Construcción Social de la Universidad de Deusto España. Imparte clases en preparatoria, profesional y maestría, así como diplomados y cursos de actualización profesional y empresarial en el ITESM.


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La cuota de género en las elecciones en México, por Lot Gamboa Soto

En México este año se realizará  el Proceso Electoral Federal 2011-2012, será el domingo 1° de julio, ese día se elegirá Presidente de la República, 128 Senadores  y 500 Diputados Federales.

El 17 de octubre de 1953 se promulgó la reforma constitucional que otorgó el voto a las mujeres  mexicanas en el ámbito federal, pero no sólo se obtuvo poder votar sino también, el derecho a representar un cargo de elección popular, condición que se les exige a los partidos políticos de considerar cumplan con el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) en su artículo 219  que dice “De la totalidad de solicitudes de registro, tanto de las candidaturas a diputados como de senadores que presenten los partidos políticos o las coaliciones ante el Instituto Federal Electoral, deberán integrarse con al menos el cuarenta por ciento de candidatos propietarios de un mismo género, procurando llegar a la paridad”(COFIPE).

El registro de candidatos concluyó el 22 de marzo; en donde se observó por el Instituto Federal Electoral (IFE) que de los 7 diferentes partidos políticos existentes  sólo 2 de ellos cumplieron con este mandato en cuanto a inclusión de género;  los partidos que no alcanzaron a cumplir con la paridad son: PAN, PRI, PVEM, Movimiento Ciudadano y del Trabajo; además que en coaliciones los partidos que conforman Compromiso por México (PRI-PVEM) y Movimiento Progresista, excepto el PRD, tampoco cumplieron con lo establecido por ley.

El IFE llevó a cabo el 30 de marzo una sesión urgente en la que formalizó la solicitud del plazo de 48 horas para que los partidos políticos cumplieran con la cuota informando que se amonestaría públicamente a los partidos y les dará 24 horas más, y de no cumplir en ese plazo perderían el registro y el Instituto sorteará a los candidatos hasta alcanzar la cuota.

A la par de la exigencia legal para el registro de candidaturas también re-apareció el fenómeno de las llamadas “Juanitas”; es decir, aquellas candidatas inscritas por sus partidos políticos para cubrir el requisito de porcentaje de género, pero que al comenzar la legislatura piden licencia para dejar en su lugar a suplentes varones; o lo que también llaman “elusión jurídica”.

El año pasado en el pleno de la Cámara de Diputados se aprobó un proyecto de reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales contra las llamadas diputadas y senadoras Juanitas, que tan pronto como asumen el cargo, solicitan licencia para dejar su curul y cederlo a esposos, hermanos o “padrinos políticos” registrados como sus respectivos suplentes. Avalada con 285 votos a favor y tres abstenciones, la enmienda a la legislación electoral impone por ello a los partidos la obligación de integrar cada una de las fórmulas de aspirantes a la Cámara de Diputados y al Senado con candidatos propietarios y suplentes de un mismo género.

Las cuotas de género se cumplieron, pero esta situación ocasionó que muchos candidatos elegidos democráticamente fueran sustituidos por mujeres, muchas de ellas esposas  o hermanas de militantes de los diferentes partidos políticos, o miembros femeninos del partido que no habían sido elegidas como candidatas por la mayoría de integrantes de su partido.

Al menos una docena de candidatos panistas presentaron juicios de protección de derechos políticos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. En ellos alegan que ganaron sus nominaciones por la vía que estableció su partido, de manera que no procede que les quiten sus candidaturas.

Según la agencia de noticias Vanguardia, se dieron algunos casos muy comentados como del priista Esteban Valenzuela García, ex  alcalde de Ahome, Sinaloa, quien cedió su candidatura a diputado federal por el segundo distrito a su esposa, María Victoria Vega de Valenzuela; otro caso el de Raúl Orihuela González como candidato propietario por la segunda fórmula de Querétaro al Senado le permitió a la panista María Marcela Torres Peimbert, esposa del ex gobernador Francisco Garrido, convertirse en candidata por mayoría relativa; y como estos ejemplos se dieron similares en todo el país y  en diferentes partidos.

El PAN fue el primero en entregar sus listas de candidaturas a diputados y senadores modificadas para cumplir con el mínimo de 120 lugares para mujeres en diputados y 26 en senadores. El PRI y los partidos de izquierda entregaron sus listas al IFE, Sebastián Lerdo de Tejada representante del PRI, mencionó que su partido realizó 54 cambios, mientras que Camerino Márquez, comentó que el PRD sólo hizo 28. Mientras que la coalición Comprometidos por México, integrada por el PRI y el PVEM, sustituyó un total de 54 candidatos hombres por mujeres, informó el presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell.

Sin embargo, para el caso de los candidatos a la Cámara de Diputados, el PRI excedió el número de varones y fue necesario sustituir a 22 por mujeres, a quienes se le suman otros 28 que debieron sustituirse como producto de la coalición con el Verde, lo cual hizo un total de 22 candidatos varones de origen priista y 32 del Verde sustituidos por el mismo número de mujeres.
El trasfondo ético

El artículo 4 del Código Federal Electoral dice “Votar en las elecciones constituye un derecho y una obligación que se ejerce para integrar órganos del Estado de elección popular. También es derecho de los ciudadanos y obligación para los partidos políticos la igualdad de oportunidades y la equidad entre hombres y mujeres para tener acceso a cargos de elección popular.”

Como se observa en este artículo del COFIPE busca que el referente ético de la política sea la persona, se busca que el derecho humano de la igualdad de género forme parte de los procesos electorales, se aplica una ética de mínimos con carácter universal garantizando la equidad y la justicia en cuanto a la igualdad de oportunidades, aquí este derecho fundamental es recogido por la ley con la finalidad que se garantice su cumplimiento.

Mediante la cuota de género se busca la igualdad de oportunidades, donde los partidos políticos y la Cámara de Diputados a través del COFIPE ejercen el principio subsidiario  de no permitir la discriminación, buscando una Ética de las Administraciones Públicas.

En la inclusión de las mujeres en número equivalente a los hombres como candidatas es el resultado de la responsabilidad moral que le da fuerza a la vida pública a través de sus actores, como lo es El Congreso de la Unión a través de la Cámara de Diputados, los diferentes candidatos y líderes de los partidos políticos y las autoridades electorales, ya que buscan cumplir este requisito con el fin de que haya equidad de género. Sin embargo esta responsabilidad moral de algunos actores políticos se cuestiona con la inclusión de las “juanitas” que convierte a esto en un acto legal, pero con un trasfondo que es inoportuno políticamente y donde muere la verdadera intencionalidad ética, donde el derecho busca que los contenidos morales sean respetados.

Respecto a la opinión pública, la mayoría de los medios masivos aplauden el hecho de que los partidos busquen completar la “cuota de género” sin asumir la responsabilidad de que se está promoviendo la inclusión de personas como candidatas que no fueron elegidas mediante un proceso democrático, llevando a lo que Manuel Volloria define como “ética de la ocasión” ya que está siendo manipulada por los medios y partidos políticos para mostrar una cara de ser éticamente responsables.

Lo que buscan los partidos políticos con el apego a la legalidad en cuanto a la cuota de género es la legitimación del poder, ya que el poder político es necesario para garantizar la convivencia, pero puede convertirse en instrumento al servicio de quien lo ejerce y, por consiguiente, surge la corrupción. “El poder no es el fin último de la política, pero sí su fin instrumental.” (Pérez Duarte)

Los candidatas femeninas que sustituyen a sus homólogos varones en su mayoría no proviene su candidatura de un proceso democrático por lo que no se está dando una democracia participativa; Ildefonso Camacho indica que “el Estado democrático de Derecho significa un paso más la participación de todos en la asignación del poder mediante el sufragio, y el paso al Estado social que supone garantizar una igualdad básica de oportunidades para todos”. Distingue 3 niveles para evaluar el grado de democracia y obtener una democracia participativa, iniciando con lo más formal como el modo de elección de los representantes  hasta establecer condiciones reales de participación mediante el desarrollo de una cultura política; cuyos rasgos se caracterizarían por la tolerancia, el diálogo, la capacidad de negociación y el respeto de las reglas del juego de la democracia.

Lo que debe llevar a la búsqueda de equidad de los candidatos es buscar y ejercer la democracia y que los partidos políticos busquen el bien común más allá del beneficio individual que se obtiene con un puesto de elección popular. Cuando existen prácticas que los partidos llaman de “elusión jurídica” lo que afectan es la calidad democrática y del verdadero sentido de igualdad de oportunidades.

La democracia debe radicar en la verdad, y como se mostró muchas de las candidaturas fueron suplidas por avatares donde son enemigos de la sociedad ya que hacen de lo social su ambición personal y destruyen su imagen política y la convivencia de la sociedad; cometen un mal mayor que es la violación del proceso democrático y debilitan las condiciones del discurso ético para juzgar la moral de las decisiones democráticas.

La práctica de elusión jurídica no promueve el bien  público, el bienestar general, ni el sistema de derechos, tampoco elimina la injusticia deontológica y la paradoja de las manos sucias subsiste. No se cumple el principio de generalidad. Las candidatas “puestas” minan la legitimidad de sus funciones de garantía y con ello el fundamento de su independencia. Mediante esta práctica todos somos afectados.

 

Conclusiones

No está en duda sobre el importante paso que se da al legislar sobre la cuota de géneros en cuanto a la participación política, ya que es el mecanismo que puede no sólo promover sino obligar a que haya una participación equitativa en puestos de elección popular en los distintos partidos políticos.  Es notorio que esto ha logrado que los partidos políticos se cuestionen sobre si realmente le dan importancia a la mujer como militante política y además que busquen abrir espacios (aunque sea obligados por la ley) para que la mujer tenga representatividad.

Al ver que sólo dos de siete partidos en México cumplen con la cuota de género, hace suponer que o la mujer no participa en la política o no es tomada en cuenta; y cualquiera de las dos circunstancias debe de importar ya que ambas son el reflejo de actos discriminatorios y faltos de equidad.

Para que una mujer le quite su espacio en una curul  a un hombre tuvieron que pasar casi 60 años, esto hace una revolución en cuanto a las relaciones de poder y gobierno que se tienen en países como México, donde por ejemplo el presidente de la República Vicente Fox en el 2006  afirmó que “el 75 por ciento de las familias mexicanas ya disponía de lavadoras, y no de dos patas, ni de dos piernas, sino lavadoras metálicas”.

Se logrando la legitimidad como objetivo de la equidad de género, se han modificado las leyes que forman ya un precedente para actuar en situaciones similares futuras y crea un Estado de Derecho.

La sociedad es observadora de los cambios y al ver que la exigencia de las instituciones de la participación de la mujer en los partidos políticos hace que reaccione sobre las razones de este mandato.

Pese a todas estas bondades, no se puede omitir las limitaciones que se tienen todavía, como la poca o nula participación de la mujer en las cámaras, se tiene garantizando una equidad en número no en calidad de la participación; también no está normado sobre qué se va a hacer en los casos de las mujeres que prestan su nombre a un hombre (Juanitas), se tiene que generar normatividad que apoye un ejercicio democrático que sea representativo.

Los actores deben promover un proceso transparente que sea público y autónomo según los principios generales de la democracia; mismo que brinde una solución que respete los valores fundamentales compartidos por todos, tanto a los legisladores como a la ciudadanía. Se deben respetar las reglas del juego de la democracia, que rehúyen al autoritarismo y la coacción. Las mujeres no deben aceptar convertirse en “Juanitas”, ellas deben buscar la justicia sin buscar la publicidad de su partido o el bien individual de la persona que las manipula.

                          Lot Gamboa, es de Acaponeta Nayarit. Es profesora normalista, licenciada en Ciencias Sociales por la Normal Superior de Nayarit, y master en Estudios Humanísticos con especialidad en Literatura del ITESM. Actualmente estudia la Maestría en Ética para la Construcción Social de la Universidad de Deusto España. Imparte clases en preparatoria, profesional y maestría, así como diplomados y cursos de actualización profesional y empresarial en el ITESM.


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¿Qué es lo que hace fanática a una persona?, por Lot Gamboa

Un fanático es aquel individuo que considera su forma de pensar y actuar como única, sigue una lógica inflexible que trata de mostrar las razones por las cuales la teoría que comulga es la mejor llegando al grado de la intransigencia incluso a la violencia.

El fanático se cierra ante ideas diferentes a su propio código de principios, estos principios se establecen por lo general o comúnmente en el contexto sociocultural a los que los individuos pertenecen y que “marcan” su forma de pensar y actuar.  Los fanáticos no ven el derecho del otro de pensar diferente a lo que él piensa, no tiene la apertura de considerar las diversas posibilidades racionales en que se puede presentar una situación, tiene una herencia cultural, social, familiar que lo compromete a conducirse ante sus propios códigos morales.

Muchas veces, algunos fanáticos lo que buscan es integrarse a una sociedad basada en algún tipo de fundamentalismo  asumiendo los roles y actitudes de los miembros de esas sociedades  “no es el contenido de los principios lo que hace fanática a una persona, sino su actitud ante los principios”. Esta actitud es muy entusiasta y firme “el fanático es inmoral, pero no le falta entusiasmo moral. Tiene ideas claras, sabe qué debe hacer, y puesto que carece de dudas al respecto no vacila tampoco en utilizar medios inmorales para sus fines.” (V. Camps, en “Teoría y práctica de la ética en el siglo XXI).

Las “ideas claras” que comenta Camps forman parte de su ideología, y estas ideas son las que le dan sentido a su vida,  buscan el sentido de pertenencia en el grupo, Van Dijk lo explica:

Si las ideologías controlan el modo en que la gente, como miembros del grupo, interpretan y actúan en su mundo social, también funcionan como la base de su identidad social.  Estructuralmente esto sugeriría que la primera categoría (pertenencia) no es la única que define la identidad, si bien parece organizar las creencias sobre aquello que “esencialmente” somos (blancos, negros, hombres, mujeres, pobres o ricos). Sin embargo, resulta obvio que todo el esquema, todas las categorías juntas, definen la identidad de un grupo: lo que la gente hace, sus objetivos, sus valores, las relaciones con otros grupos y sus recursos para la supervivencia o la existencia social también son parte de la identidad (Van Dijk, en “Ideología. Una aproximación multidisciplinaria”).

Es una posición muy cómoda la que asume el fanático ya que no se tiene que esforzar por decidir lo que es bueno o no, o de construir su criterio por la reflexión de ideas, el fanático sólo sigue los preceptos y doctrinas con las que se identifica. Camps señala que: “El fanático cuenta con el respaldo de doctrinas que le dicen quién es y qué debe hacer. No necesita forjarse una identidad porque ya la tiene, y mucho menos necesita justificarla porque la doctrina en la que cree lo hace por él”.

Si nos referimos a la teoría de Hare explicada por Camps, se puede decir que una de las razones con más fuerza que hace a un fanático es la incapacidad de pensar críticamente; la falta de pensamiento crítico. El pensamiento crítico, señala Camps, es “la única instancia capaz de resolver el conflicto que puede y suele darse entre los mismos principios cuando la defensa de uno de ellos parece ir inevitablemente en perjuicio del otro.”

Una nueva forma de fanatismo es la que se está viviendo en México con los grupos delictivos, estos muestran un visible desprecio ante la humanidad, la ven como la causante de sus infortunios y a la vez en la que puede satisfacer sus fines; lo que mantiene a estos grupos delictivos es la búsqueda de sentido de pertenencia y querer satisfacer sus necesidades económicas a cualquier costo; establecen pactos, alianzas y contratos entre ellos. También tiene la incapacidad de distinguir lo éticamente bueno y no les importa el bienestar común. Como ya se había mencionado carecen de pensamiento crítico; incluso algunos integrantes de estos grupos delictivos son nihilistas ya que no le dan ningún sentido a la vida, o presentan un nihilismo existencial, el cual sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco. “El nihilista no percibe el valor del sufrimiento ajeno”.

Como ejemplo podemos mencionar uno de los últimos actos que sucedieron en la ciudad de Monterrey Nuevo León, donde perdieron la vida 52 personas, el pasado jueves 25 de agosto en un acto criminal donde un grupo de sicarios ejecutó a estas personas, a la luz del día, sin ocultar su rostro y sin mostrar preocupaciones. Un verdadero acto de fanatismo.

Cualquier forma de fanatismos es inmoral, pero no amoral ya que están firmemente convencidos  de lo que hacen y  piensan “Su moral es de grandes convicciones, no de convicciones débiles. Una moral de principios absolutos y, como tales, indiscutibles. Una ética de principios en el peor sentido de la expresión”

Camps es muy enfática cuando menciona que el fanatismo no debe de reducirse a creer que se debe a la doctrina o ideología en cuestión “no son las ideas lo que falla o lo que es intrínsecamente perverso, sino que el pensamiento se adhiera visceralmente y sin matices interpretativos a esas ideas.”

Un problema actual grave que conduce al fanatismo es la tolerancia y la libertad. No se piense en estos como la lógica los concibe, en función de los valores universales que buscan el bien común y el respeto al otro; sino la libertad y la tolerancia mal entendidas llevadas al extremo de no involucramiento en lo que le pasa al otro. La tolerancia, al no intervenir en lo que el otro haga aunque esté afectando la condición humana; permitir que el bien individual sea más importante que el bien común, y ser insensible al sufrimiento del otro, permitir que la tolerancia lleve a desaparecer la norma fundamental que es no hacer sufrir al otro, caer en la tolerancia de la intolerancia. “Una sociedad indiferente es una sociedad moralmente empobrecida.”

Existe una paradoja entre la libertad y la tolerancia, la libertad que es el respeto a las ideas y acciones de los demás aunque sean diferentes a las propia, pero ¿cómo se puede respetar que otros cometan actos de violencia o de agresión que afectan a la humanidad, abogando el respeto y los Derechos Humanos? No se debe de ser tolerante ante situaciones que claramente atentan en contra de bien individual. Esta forma pasiva de entender la libertad y la tolerancia, lleva a la indiferencia.

La actitud actual en la modernidad es la indiferencia y el egoísmo, resulta más cómodo para muchos no desarrollar el pensamiento crítico de formarse una opinión o de intervenir ante una injusticia, la vida acelerada actual busca facilitar la vida del hombre en todos aspectos, y esta simplificación reduce y minimiza lo que en verdad vale la pena.
¿Cuál es la actitud correcta ante el exceso de tolerancia y libertad? La actitud correcta es la de tener la inquietud de formarnos un pensamiento crítico sobre lo que pasa, no callar ni permitir que se calle, por desgracia la indiferencia y el egoísmo es lo común en nuestros días que la auténtica libertad y tolerancia.

Finalmente, el problema moral actual lo explica claramente Camps cuando dice que: “Las dificultades por encontrar el bien común, la identidad moral, la tolerancia no indiferente nos están diciendo que el gran problema moral de nuestro tiempo radica en la invención de la libertad. Pues, en efecto, la libertad individual sólo se realiza en la colectividad, es un proyecto colectivo. Un proyecto que consiste en trascender el interés particular a favor del interés común.

¡Basta de fanatismos!

Lot Gamboa, es de Acaponeta, Nayarit. Actualmente es profesora en el Tecnológico de Monterrey campus Aguascalientes.