El Cafecito


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Saudade: Me sobra tanta falta, por La Freudiana

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He perdido la noción del tiempo y del espacio desde que no estás aquí, no sé cómo arreglármelas sin ti, o no sé si quiero hacerlo… Yo, que habité en tus ojos, en tus brazos y en tu piel… no sé ahora en qué otro lugar vivir, si no en ti…

Ya no estás aquí… pero mi cuerpo te recuerda, cierro los ojos e imagino tu rostro, no sería extraño tampoco imaginar tu aroma ni evocar a voluntad tu voz enunciando esas frases con las que me hacías sentir amada, esas caricias con las que me hacías volar.

Ya no estás aquí, me haces falta, como dice Jaime Sabines: “para andar para ver, como un tercer ojo, como otro pie… que sólo yo sé que tuve…”

Me faltas, me faltas tanto, que me sobra tanta falta… siento saudade de ti.

Saudade en portugués, es un sentimiento por la ausencia o la pérdida de un ser amado. A diferencia de la melancolía que es un cuadro clínico, en la Saudade el sujeto sabe a quién perdió y qué es lo que en ello perdió, la saudade es una añoranza, una nostalgia de personas, lugares y situaciones en las que sentimos que podemos estar mejor.

En el arte japonés, el mono no aware se refiere a apreciación de lo fugaz, a gozar de lo bello en lo no permanente y a la vez gozar de la tristeza por esa impermanencia.  Vivir sintiendo nostalgia, saudade o mono no aware  para algunos sujetos es muy romántico, para otros es una verdadera tortura. Cierto tipo de contextos así como la apreciación estética permite que la nostalgia se instale por tiempo indefinido en nuestras vidas, por eso es más común que los artistas se caractericen por ser nostálgicos, pero también gracias a esos sentimientos pueden crear obras que nos conmueven.

La seductora saudade es una de las promotoras principales de las relaciones interminables, relaciones a las que no se les pone punto final, si no puntos suspensivos… puntos en los que el sujeto nostálgico habita, haciendo una hamaca entre un punto y otro a través de sus fantasías… tratando de permanecer unido a lo amado, tratando de eternizar esa relación a través de encuentros imaginarios…

El cuerpo como lienzo de la memoria hace posible ciertas alucinaciones en las que nos parece ver a nuestro ser amado entre la gente, evocar su olor a voluntad, evocar su rostro y su cuerpo sin necesidad de ver una fotografía, e incluso poder rememorar la musicalidad de su risa y de su voz, así como de experimentar las sensaciones que nos provocaba el encuentro con dicha persona.

No ser quien fuimos al ser en el otro, no tener lo que teníamos con el otro puede parecer un exceso de falta, pero es en realidad una negación de la falta, es un no necesitar que alguien nos falte, porque ese amado está ahí, en su ausencia está presente… el nostálgico tiene el poder de hacerlo desaparecer o aparecer a voluntad…

El nostálgico lo sabe, pero no siempre lo reconoce. Ese saber nostálgico lo describe muy bien el escritor aguascalentense Alejandro Mouret:

Todo está cubierto con tu ausencia

el silencio me grita que no estás

en lo oscuro se diluye el recuerdo

de tus ojos y tu piel, se olvidará

– Alejandro Mouret

LaFreudiana es psicóloga y psicoanalista en formación. 
Escritora y locutora de ocasión, da voz cada
semana a sus propios análisis acerca de diferentes temas en
El Diván de la Oveja Negra,
programa que se transmite los miércoles a las 5 pm MX por UC
Radio (Radio de la Universidad de la Comunicación)