El Cafecito


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Epígrafe al lado de una luz enceguecedora, por Jesús Reinoso

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Hermosa cavidad semilunar, en ti se bifurcan las más hondas alegrías, dolor y gritos en inimaginable confusión. Nuestros sudores se mezclan y nos recorren: tu más tibia sed, la sangre nueva de mi más antigua caída, la única sincera.

Contorsionista, siento tu presencia y el escalofrío me envuelve, el cuerpo me abandona, no soy la materia que transmite; sólo el medio, pero no la voz del que está siendo ahorcado.

Entras a través de los espejos, mis espejos, descubiertos, inertes y perpetuos vestigios de la dimensión alterna de donde provienes.

Vértigo, la realidad que transcribo es inmaterial, sin vicios, no hay droga, es sólo el puente entre lo que me manipula y conozco.

Ya nada tiene sentido cuando mis actos no dependen de mí, saber que solo soy una imagen, que elogian al ente que me posee, ¿qué otra cosa?, ¿un cuarto oscuro ensordecedor?

Hielo lento en la espalda, ansiosa desaceleración del cuerpo, sentido único de la palabra con que describimos el sexo.

Sé que estás ahí, por detrás de mi hombro, acariciándome la espalda, envidiándome la vida, solo, recordando.

El temor, único habitante, si por lo menos pudiera desterrarlo, no sentirlo y liberarme, y pensar, y crecer mientras respiro cadenciosamente, o, si es necesario, sólo si es necesario, mejor morir.

Jesús Reinoso. 1975, Lagos de Moreno, Jalisco. Abogado fiscalista. Avecindado en Aguascalientes desde hace más de veinte años. Miembro de la Asociación Nacional de Especialistas Fiscales, Delegación Aguascalientes, A.C. Docente en la UAA, IPES y Escadia.

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