El Cafecito


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Ser libre, por Francisco Delgadillo Aguayo

avion

 

Nuestra naturaleza humana nos hace descubrir la riqueza con que fuimos diseñados: una inteligencia que nos permite conocer, una voluntad que nos impulsa a querer, una libertad que nos permite elegir y una conciencia que permite darnos cuenta de lo que decidimos y los frutos que obtenemos con nuestras decisiones.

La libertad es una cualidad de la voluntad nos permite abrirnos a un sin fin de posibilidades para manejar nuestra vida; desde las decisiones sencillas y cotidianas, como la elección de comida, ropa, rutas de acceso al trabajo… hasta las decisiones más trascendentes de nuestra vida: elección profesional, estilo de vida, opción matrimonial, laboral, etc.

La libertad nos permite situarnos en lugares, momentos y circunstancias que consideramos nos harán sentir bien y responder a lo que nuestro interior desea. Sabemos que el fin último del ser humano es la felicidad plena, y en esta búsqueda la libertad juega un papel preponderante en el logro de la misma.

La palabra libertad es utilizada constantemente en nuestro medio cultural y refleja esa necesidad de elecciones personales que no tengan ningún impedimento. Es un anhelo procurado a nivel personal, social y propuesto como un valor fundamental de la vida y la sociedad. La mayoría de las legislaciones la establece como principio de acción de la vida del ser humano.

A la libertad se le puede clasificar en tres niveles: física, de pensamiento e interior.

Entendemos la libertad física o de movimiento como aquella capacidad que nos permite decidir a donde ir, con quién estar y el tiempo que queremos emplear.

Hablamos de libertad de pensamiento, el cual podemos expresarlo verbalmente, por escrito y a través de actitudes cotidianas que dan cuenta de la filosofía de cada persona y de la forma de presentarse ante el mundo.

Identificamos la libertad interior como la más profunda y que da sentido pleno a las dos anteriores. Es un estilo de vida que se fundamenta en una armonía y contacto personal. Se logra cuando existe una coherencia entre lo que se es y lo que se manifiesta exteriormente. Es la experiencia máxima de plenitud humana.

Sin embargo, no siempre el concepto de libertad es entendido de la misma forma y tampoco se manifiesta de manera auténtica y plena. Nuestro ambiente cultural no siempre ofrece las mejores formas de entenderla y de vivirla.

Ser libre no es solamente vivir fuera de una prisión; no es vivir sin vigilancia; no es caminar cualquier rumbo de la vida; no es decidir arbitrariamente algo que luego lastima; no es pensar que se puede hacer lo que gusta o haga sentir bien; no es hacer solamente lo que plazca…

Porque… puede haber otro tipo de prisiones… de esclavitudes… de vigilantes y de opresiones.

Ser libre supone la experiencia del contacto interior, de la aceptación personal, de la armonía interior y de la adecuación con la realidad externa. Ser libre integra la totalidad de la persona con la totalidad exterior. Es la búsqueda de lo que se es, con lo que se quiere; de lo que se quiere con lo que se tiene; de lo que se tiene con lo que se necesita.

Ser libre se manifiesta en la sencillez de la vida y en la no dependencia a las cosas, personas o situaciones. Ser libre es contactar con la simplicidad de las cosas, de la vida y de las oportunidades cotidianas.

Ser libre es soltar ataduras de cualquier tipo, desarmar esclavitudes, lanzarse a respirar hondo y tocar el fondo de nuestra persona. Ser libre es aprender a vivir con nosotros mismos, sin miedos ni reservas. Ser libre es atender sabiamente nuestras necesidades y ser congruentes con lo que requerimos para vivir.

Ser libre es mantener la alegría interior, la paz que se logra, la integridad que se descubre.

Ser libre es respetar a los demás, disfrutar lo que somos y tenemos. Ser libre es procurar la armonía en el medio que vivimos.

Ser libre es vivir con lo necesario y agradecer la oportunidad de compartir el mundo y la vida.

 

Francisco Delgadillo Aguayo es doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Salamanca (España), profesor-investigador en los Departamentos de Educación y Psicología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, así como sacerdote y Asesor de Pastoral Penitenciaria en la Diócesis de Aguascalientes.