El Cafecito


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Sobre Wikileaks. ¿Quién será más rápido en esta nueva batalla por el ciberespacio?, por Esteban Enael Contreras Vázquez

La última semana de noviembre significó un cambio en la forma como entiendo la comunicación; tenía conciencia del potencial de la Internet y otras redes informáticas para desencadenar cambios y transformaciones sociales. A la Castells (2009), imaginaba que era posible utilizar Internet u otras redes descentralizadas digitales (RDD) para dar forma y, o, defender el cuestionamiento al statu quo de determinada o determinadas sociedades. Ejemplos de utilidad para situar esto son: el Movimiento Zapatista, que gracias a sus redes internacionales detuvieron su aniquilamiento (ésta es una impresión personal, fundada en opiniones o investigaciones, no estoy seguro; el statu quo en este caso es representado por la sociedad blanca y mestiza dominante del nativo americano, también mal llamado indígena o indio); la movilización del 14 de marzo del 2004 en Madrid, España (donde el statu quo es la tradición de manipulación informativa heredada de la dictadura de Franco), donde, con Internet triangularon y compararon la información difundida en televisión y, con teléfonos celulares organizaron una protesta espontánea; las redes de información y comunicación altermundistas surgidas a partir de la Batalla de Seattle (donde el statu quo es representado por las multinacionales que promueven una mono-visión de la globalización), que sirvieron como nodos de organización y difusión a nivel internacional; el movimiento del Free and Open Source Software (FOSS) (donde el statu quo es representado otra vez, por empresas productoras de software con tendencias monopólicas), que, sobre Internet, se organizan, trabajan y distribuyen su software; entre otros.

Wikileaks y el llamado “cablegate” transforma la forma en que entiendo los usos sociales de la Internet en dos sentidos: el primero, apunta a una concepción del periodismo independiente, periodismo ciudadano o ciberperiodismo, en la cual, cada vez más y en mayor medida, actores independientes de empresas de comunicación masiva (Thompson 2002) (es decir, que pueden o no estar relacionados con dichas empresas, pero su acción es ejecutada al margen de las mismas), eligen Internet como foro primario para la difusión de sus mensajes; en el sentido inverso (complementario), la opinión pública (o lo que creo que representa este concepto trabajado por Habermas 1981 y Sartori 1984, es configurada por los ciudadanos (no consumidores) también en Internet. Este proceso subraya no el desplazamiento de viejos medios de comunicación (radio, televisión, periódico impreso) por uno nuevo (Internet); sino, el desplazamiento de las empresas de comunicación masiva por, el ciudadano (no productor, no consumidor, no prosumer, solo ciudadano).

El segundo sentido, integra al anterior, la vulnerabilidad de los sistemas informáticos; por un lado el cablegate pone en evidencia la vulnerabilidad de la red de sistemas de comunicación e información del Gobierno de los Estados Unidos de América (EUA), en particular, la sección de Cancillería; por el otro lado, evidencia la vulnerabilidad del ciberperiodismo frente a los embates o presiones de gobiernos (en este caso EUA, pero no exclusivamente, China vs Google es otro ejemplo) contra uno o varios sitios web o sujetos, sea de forma directa mediante legislaciones o, indirecta, mediante empresas que brindan servicio de hospedaje, financiamiento o administración de ingresos a dichos sitios web o sujetos que realizan ciberperiodismo (en el caso de Wikileaks, Amazon y PayPal). Esta doble vulnerabilidad se vuelve aún más preocupante, cuando, los gobiernos o empresas afectadas por el ciberperiodismo se enfrentan con la opinión pública, configurada como red de apoyo o solidaridad para el ciberperiodista y; los ciudadanos nos enfrentamos con mecanismos de control y vigilancia por parte de gobiernos y empresas (que fundamentan su legitimidad en los derechos de autor, o propiedad intelectual).

La opinión pública como red de apoyo o de solidaridad, podemos imaginarla, además de las formas tradicionales de mecenas, voluntarios o defensores, como espejos, es decir, de sitios web que reproducen los contenidos del sitio web silenciado. En el caso de Wikileaks, su red de apoyo, dio de alta nuevos sitios que, sirven para articular la acción de la opinión pública y, difundir los sitios espejo. Esta actividad, lleva a que, cada vez que un sitio web es bloqueado o su DNS dado de baja (Domain Name System), nuevos sitios son dados de alta con los mismos y nuevos contenidos; es como cortar cabezas de hidra y ver cómo se reproducen. El riesgo que implica este efecto “hidra” es que los gobiernos adoptarán medidas de control masivas, cuyo fin último, será la transformación de Internet por medio de: medidas como disminución en la velocidad de subida de archivos a los usuarios (para imposibilitar la existencia de servidores caseros), criminalización (aún mayor) de clientes de intercambio de archivos (peer to peer) o trabas legales (de vigilancia) para la contratación de servicios de hospedaje y cloud computing.

Para finalizar, quiero apuntar que el pretexto para la implantación de políticas de vigilancia y castigo por parte de los gobiernos (statu quo) será, la defensa de la propiedad intelectual en Internet; la defensa de los derechos de autor será el ariete que los gobiernos utilizarán para atacar al ciberperiodismo, con este pretexto, será minado el derecho a la libertad de expresión en Internet, para lograr, la eliminación de una opinión pública capaz de convertirse en redes de apoyo para un movimiento, sujeto o sitio web. En la otra cara de la moneda, uno de los efectos de Wikileaks es ser un prototipo de ciberperiodismo, es decir, un modelo aspiracional para geeks y periodistas, que realizarán y difundirán auditorías masivas a sistemas informáticos, cuentas de correo y computadores de servidores públicos y empresarios. La pregunta que dejo es: ¿quién será más rápido en esta nueva batalla por el ciberespacio?

Como nota extra, no es correcta (o es complicado formular) la relación o “salto” entre opinión pública y redes de solidaridad; porque opinión pública, hace referencia a un tipo de interpretación del mundo compartido y redes de solidaridad, a relaciones de solidaridad o de apoyo entre distintos actores. Sin embargo considero que existe una relación entre subjetividad y acción, no directa, no maniquea, pero no por ello menos real.

Como siempre, sus comentarios son bien recibidos.

Referencias

Castells, M. (2009): Comunicación y poder. Madrid: Alianza.

Habermas, J. (1981): Historia y crítica de la opinión pública. España: Gili.

Sartori, G. (1984): La política: lógica y método de las ciencias sociales. México: Fondo de Cultura Económica.

Thompson, J.B. (2002): Ideología y cultura moderna. Teoría crítica social en la era de la comunicación de masas. México:UAM.

Publicado originalmente en el blog de Esteban Enael Contreras Vázquez, Pláticas Tecnológicas, el cual se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.

Esteban Enael Contreras Vázquez es Maestro en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO y participante en LinuxCabal AC.