El Cafecito


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Un acontecimiento: ¡Serás Papá, amor! Ocuparás el lugar de la Ley, por Enrique Puente Gallangos

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La metáfora paterna introduce la Ley, el orden, los límites, las sanciones. La Ley, la función del Padre es: ser un significante que sustituye a otro significante; separar al hijo de la Madre.

Siempre es complicado recibir noticias, noticias que sean del orden del acontecimiento, ese acontecimiento que todo lo cambia, un epicentro crucial. ¡Serás Papá, amor! es un acontecimiento que todo lo cambia, es una noticia, noticia que comunica y mueve al sujeto comunicado.

Recibir esta noticia siempre es un movimiento telúrico en máxima escala para un hombre, tenga la edad que tenga. Para un hombre de 47 años, con una hija de 17 años producto de otro acontecimiento y otra historia no deja de ser un acontecimiento de máxima escala. El saber que ¡será una nena! es otro acontecimiento, no menos telúrico. Ocupar el lugar del Padre mueve, desestabiliza, angustia; pero para eso está el bendito deseo, para metaforizar toda angustia.

¿Pero qué es lo que angustia? La noticia deja de ser angustia porque es lo que se repite y hace signo, es lo ya vivido y por ello Simbolizado. ¿Qué es lo que angustia? Lo que angustia es pasar de ser receptor de la noticia a emisor de ella. Ahora hay que comunicar la noticia al otro: ¡Mamá, seré Papá por segunda vez! ¡Hija, seré Papá! ¿Saben? ¡Será una nena! Ahora este acontecimiento angustia, angustia al otro. Una madre que ve caído su reino por cuarta vez y una hija que a partir de hoy sentirá la amenaza del otro, pero que hace corte. Pero la angustia regresa, el acontecimiento regresa y hay que hacer el movimiento. Ocupar el lugar de la Ley, la función de Padre, separar. No sólo implica separar a esta nena de su Madre, sino seguir haciéndola con la otra; separa a la Madre hasta de su familia, porque ahora somos una, una nueva familia, extensión de la otra y de las otras familias. Porque aquí está el lugar del Padre, el lugar de la Ley. Un Padre amado y odiado, un Padre metaforizado y sublimado por el amor de una mujer y por su odio. Pero un Padre seguramente odiado y amado por sus hijas. Un Padre que al ser la Ley, introducirá el orden, los límites y las sanciones. Pero sobre todo una Ley. ¡No es para mí, sino para otro!

Ocupar el lugar de Padre para una niña como de un niño implica separar, implica limitar, sancionar y ser odiado. Separa a la madre, a la del Padre; separa a la madre, la de la hija y separar a la madre, la de la nena, ¡vaya tarea! Pero la función Paterna no se reduce a separar, a cortar, a dividir; sino ser Padre implica legislar insignias de identificación que tendrán un papel principal durante las diferentes etapas de las hijas.

Hace 17 años recibí una gran noticia: ¡Serás Papá, amor!, hoy esa noticia se repite 17 años después: ¡Serás Papá, amor! Y ¡será una nena! La función de Padre es posibilitar la condición de falta en la existencia de un sujeto, abriendo un vacío que no puede ser colmado, pero que posibilitara el deseo y la demanda metonímica e inagotable.

La función de Padre, es la de Padre Simbólico como soporte de la Ley, que posibilitara el ingreso de sujeto a la cultura y se instalara el registro de lo simbólico en las niñas. Las niñas que me permitieron ocupar el lugar Padre, el de ellas. Con mucho cariño para ti “María Paula” y para ti “Amada” ¡mis hijas!

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

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Encuentro del tiempo. Un impasse de café, por Enrique Puente Gallangos

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El impasse de El Cafecito, el impasse del lector, el impasse del colaborador, el impasse del editor, son momentos que no siempre merecen ser leídos como estancamientos, sino que la misma línea de tiempo de El Cafecito estaba hecha para tal acontecimiento, el impasse. Propongo encontrar algo, del orden del tiempo del sujeto, del sujeto que edita, escribe, lee, gobierna, educa, psicoanaliza.

El tiempo entendido como discurso simbólico que limita, organiza, clasifica; el tiempo de la historia, lo cronometrable y el orden de los momentos sucesivos y seriales. El impasse como aquello que no puede inscribirse en la línea del presente, pasado y futuro, Lo Real acaecido de Lo Simbólico y Lo Imaginario, del tiempo, del discurso, del orden del límite. El impasse como el instante, sincrónico, coincidencia, sorpresa; instante que rompe el límite diacrónico mismo del tiempo. Instante que, como dice Néstor Braunstein, “No es el retorno del pasado. Es mucho más, quizás algo que, común a la vez al pasado y al presente, es bastante más esencial que ellos dos”.

Encontrar en este tiempo, nos convoca a topar con aquello de Lo Real de El Cafecito que se encuentra en la médula de su estructura; por decir algo: ¿Por qué escribimos aquí? ¿Quién nos invitó, cómo fue? ¿Cuál era nuestro estado civil, continuamos así? ¿Quién vivía cuando fuimos convocados y ahora no está más? ¿Cuál era la situación político económica del país o es la misma? ¿Qué dejamos de hacer o las transformaciones en estos 11 años? Este encuentro nos devela lo sincrónico de un número significativo de signos, signos que forman parte de la cadena de significantes; pero también signos que fueron reprimidos y de los cueles es mejor dejarlos para el psicoanalista. El encuentro con “Doris”, como el encuentro de “Aleida” son parte de Lo Real que está ahí para ser simbolizado. Un significativo encuentro virtual, el primero y un familiar y significante encuentro, el segundo. Los dos son parte de estos signos que conforman la cadena de significantes que anudan amistad, familia, café, historia, psicoanálisis y derecho.

Al mismo tiempo estos dos encuentros son encuentros en deuda, en deuda de un apretón de manos, un abrazo, una mirada y la palabra. Deuda que se presentará como un deseo, como un acontecimiento por llegar.

De igual manera lo que está por llegar es el nuevo Cafecito, lo que está por llegar son los discursos que responderán a las preguntas provocadas por el impasse de El Cafecito. Está por llegar el encuentro con otros sujetos deseantes y faltantes que acompañaran esta línea del tiempo, de colaboradores, lectores, fotógrafos, poetas, de profesionales de las ciencias y no ciencias, de amigos. Pero sobre todo, queda latente en esta línea diacrónica del presente, pasado y futuro la llegada de un impasse, que provoque al tiempo mismo del sujeto.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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¡Ayotzinapa! Un síntoma del fracaso de la distribución del goce mexicano, por Enrique Puente Gallangos

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Desde el discurso del psicoanálisis entendemos que la instauración de la Ley en el sujeto y en lo social, tiene que ver con la castración. Una castración que se instaura a través del otro y del lenguaje.

Respecto de lo social, esta Ley parte la escena de que lo real es imposible de nombrar, pero que está ahí, y se instaura en un escenario binario. Por un lado se instaura el campo de lo simbólico, por otro que es el mismo, se instaura el campo de lo imaginario, como consecuencia de la instauración del simbólico. El campo de lo simbólico es el campo de lo normativo, institucional, del Derecho. Jaques Lacan en el Seminario XX dice que “la esencia del derecho; distribuir el goce”. Se formula en ese momento una consigna universal ¡sólo podemos gozar dentro del Derecho!, castración que implica la construcción de una ficción estructurante, que nos aparta de la posibilidad de una relación armónica en lo social, que nos excluye de cualquier intento de compatibilidad entre del Derecho y del sujeto en sociedad. ¡Sólo podemos gozar dentro del Derecho! Tiene como pretensión ordenar, clasificar, medir, nombrar; limitar la conducta del Sujeto y las conductas sociales.

Generando la ilusión, el Imaginario del bien común, libertad, justicia, igualdad; es para todos, porque todos somos iguales. ¡Ayotzinapa! Como un síntoma del fracaso de la distribución del Goce Mexicano; dice algo: ¡Solo podemos gozar dentro del Derecho! Está dejando de ser una consigna universal, se ha forcluido un significante, solo podemos. Ahora la consigna es ¡gozar dentro del derecho!, lo que nos lleva plantearnos ¿Quiénes ya no podemos gozar? ¿Quiénes son los que ahora gozan?

La caída del muro de la Ley, de la norma, de la autoridad nos confunde. La caída del muro, es la caída del límite que distribuía el goce; está desapareciendo. Las clasificaciones, las medidas, los significados, la libertad, la justicia, la igualdad esta puesta a prueba; a juicio, al juicio de lo social. ¡Ayotzinapa! Es un síntoma, es un síntoma del fracaso de la distribución del Goce Mexicano; los límites entre gobernantes y gobernados no están más, los límites entre el cielo y el infierno, entre ángeles y demonios no están más: Hoy en México el presidente “light”, la tremenda corte y los 628 cínicos que integran el congreso de la Unión actúan sin límites. ¡Ayotzinapa! Es un síntoma de lo que está por venir a nivel Federal, Estatal, Municipal y Global. Desde lo global, los derechos humanos a la deriva; desde lo municipal, los grupos étnicos a la deriva; desde los Estatal los estudiantes a deriva; y desde lo Federal todos a la deriva: los ángeles, los demonios, los presuntos, los inocentes, los ciudadanos, los migrantes, los sicarios, los maestros, los que nos resistimos, los reprimidos, todos. Todos estamos expuestos al vacío, al riesgo.

Un Estado garantista de los derechos humanos, se perfila construir en México, iniciando no fortuitamente en la procuración y administración de justicia. Los nombrados “juicios orales”; apareciendo como un instrumento tecnológico y novedoso, en respuesta a una “sociedad del riesgo” Ulrich Beck. Pero desgraciadamente los “juicios orales” no aparecen como un fortalecimiento de la ficción jurídica no toda, sino como verdad toda y única, la del Código Penal. Una verdad plena y sin límites, ahora el nuevo Código Penal Federal promulgado por el presidente “light”. El sistema penal garantista no es más que un síntoma de lo que se repite, no es más que la repetición del “derecho penal del enemigo”, ese derecho penal del enemigo que no es más que la repetición de la “sagrada congregación del santo oficio”. Terrorista es todo aquel sujeto, que no esté de acuerdo con el presidente “light”, que es estudiante, que lea y que asumiendo una actitud neurótica se resista y avance organizadamente por las calles, gritando demandas, demandas de una barrera que limite el goce, democracia, legitimidad. Los síntomas seguirán apareciendo y desapareciendo; 43 estudiantes desaparecidos, 11 terroristas aparecen consignados por gritar como neuróticos el pasado 20 de Noviembre en el Distrito Federal, se suman a larga lista de desaparecidos. ¡Ayotzinapa!, ¡Los 11 del 20 de Noviembre! *

*Indica lo que está por ser nombrado, y que es parte de los síntomas del fracaso de la distribución del goce mexicano.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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El beso oaxaqueño. Una historia de amor y de derechos humanos, por Enrique Puente Gallangos

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La experiencia de los derechos humanos es aún una experiencia universal e intrínsecamente jurídica. Pero eso no quiere decir que dicha experiencia solo sea universalmente jurídica. La experiencia de los derechos humanos implica tres estrategias: la investigación, el activismo social y el litigio jurídico.

La investigación, monitoreo y elaboración de informes del actuar de los órganos constituidos Internacionales, Federales, Estatales, Municipales y todo aquel que tenga el carácter de autoridad y sobre todo no siendo autoridad tenga el Poder. En la experiencia de los derechos humanos son las autoridades y quienes tienen el Poder, los que están obligados a cumplir la ley y a someterse a su coacción. ¿Por qué las autoridades y los sujetos con Poder? Porque son ellos, los que tienen Poder y su exceso en el ejercicio de ese Poder de acción, de omisión, los que vulneran el espacio de los derechos humanos.

El activismo social es parte de esta experiencia de los derechos humanos. Educación a la comunidad, la practica en el tribunal de la opinión pública, calles, escuelas, oficinas de gobierno, prensa, radio, etc. Una sociedad que no esté educada y bien informada en la materia de los derechos humanos, es muy probable que en estos momentos se le estén violando esos derechos sin saberlo.

Como parte de una estrategia integral, investigación, activismo en la materia de los derechos humanos, se encuentra la estrategia jurídica ante los tribunales. Tribunales Federales e Internacionales sobre todo. Pero una estrategia jurídica que sea pertinente, implica un litigio jurídico en los Congresos que hacen las leyes, en los Órganos administrativos del Poder Ejecutivo que aplican estas leyes y emiten actos fundados en ellas, y para complementar un litigio en el lugar donde los jueces interpretan y aplican estas leyes. No es sencillo delimitar el campo de acción de las autoridades y de los sujetos que tienen el poder, como es bien conocido por los juristas el campo del derecho tiene sus zonas de indeterminación, sus lagunas, sus contradicciones, etc. Estas zonas de excepción y poco conocidas por la sociedad, son usadas indiscriminadamente para ejercer el Poder y en consecuencia violar los derechos humanos.

Esta experiencia de los derechos humanos tiene muchas historias por todo el mundo, a través de generaciones y generaciones. Estas historias como algunas historias, son historias de amor. En Oaxaca se vivió una historia de amor, una historia de amor sin derechos, una historia de discriminación de amor. Un artículo 143 del Código Civil de Oaxaca que limitaba solo a parejas heterosexuales construir su historia de amor. Tres parejas del mismo sexo y su abogado Alex Alí decidieron escribir una historia de amor y de derechos humanos “El beso oaxaqueño”.

El beso oaxaqueño, es una historia que se dividió en tres capítulos: La investigación, el activismo social y el litigio jurídico. Alex Alí supo comprender el deseo de estas tres parejas, supo buscar el camino correcto dentro del laberinto que presentan las leyes de este país. Una historia que se llevó casi dos años para llegar a su culminación. El reconocimiento de los matrimonios monoparentales en Oaxaca.

“El beso oaxaqueño” es el parte aguas del estudio estratégico de los derechos humanos, es una historia que será contada en los libros de texto en las Facultades de Derecho y que ya se cuenta. “El beso oaxaqueño” es un punto de inicio que ha permitido a otras parejas poder besarse. “El beso oaxaqueño” no solo permitirá besarse a parejas del mismo sexo, o a parejas heterosexuales. “El beso oaxaqueño” es el inicio de una lucha por el reconocimiento de los derechos humanos, los regionales, los universales y los globales. La lucha por el reconociendo de los derechos humanos aún está en el preámbulo de su construcción.

 

 

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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El derecho a preferir el infierno. Una encrucijada del Derecho Familiar, por Enrique Puente Gallangos

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Tener derechos jurídicos y humanos son una presunción que se genera en toda sociedad, independientemente que sea una sociedad real, imaginaria o simbólica. Tener derecho al matrimonio o no tenerlo puede ser algo paradisiaco o infernal y tener derecho a divorciarse o no tenerlo puede llegar a ser infernal o paradisiaco.

El matrimonio es una institución social que crea un vínculo conyugal entre sus miembros, vínculo reconocido socialmente, por disposiciones jurídicas o por usos y costumbres. El artículo 146 del Código Civil del Distrito Federal señala que el matrimonio es “la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua.” El divorcio es la disolución del matrimonio, refiere al proceso para dar término a una unión conyugal. Según lo expresa el artículo 266 del citado ordenamiento jurídico el divorcio “disuelve el vínculo del matrimonio y deja a los cónyuges en aptitud de contraer otro.” Jean Rostand dice “No quisiera ningún paraíso donde no se tuviere derecho a preferir el infierno”.

La religión preponderante define el infierno como un lugar designado, después de la muerte, donde serán torturadas eternamente las almas de los pecadores. De la misma manera define el paraíso como un Jardín del Edén lugar muy agradable adonde van las almas después de morir. Un sistema jurídico que se diga humano, tiene que garantizar el paraíso para los sujetos que desean divorciarse o casarse, al mismo tiempo que garantice el infierno a los sujetos que quieran casarse o divorciarse.

Vida y muerte, paraíso e infierno, matrimonio y divorcio, ésta es la encrucijada que tiene en enfrente todo sistema jurídico ante el deseo de la sociedad.

El vacío que provoca la falta, la falta de amor, puede llevar al sujeto a exigir su derecho al matrimonio, pero es esa misma falta y ese mismo vacío, la que lleva al sujeto a exigir su derecho al divorcio. La presunción del derecho a preferir el infierno, es un derecho humano que da la misma presunción del derecho a preferir el paraíso.

Hoy es un hecho que solo Distrito Federal, a través de su Código Civil garantiza el derecho a los sujetos que viven en común, independientemente de su preferencia sexual. Tener derechos jurídicos y humanos es considerada una presunción, estén o no estén en el ordenamiento jurídico, pero el hecho de que se encuentren dentro del sistema jurídico es una cuestión de poder y de política. La comunidad LGBT logro por la vía política en primera instancia una lucha por el reconocimiento al derecho al matrimonio igualitario que fue reconocido en segunda instancia por la Asamblea del Distrito Federal, Órgano competente para transformar en ley el deseo de libertad, igualdad y reconocimiento de una parte de la sociedad que se encontraba discriminada por el ordenamiento jurídico. Este reconocimiento al matrimonio igualitario, esta transformación de un deseo, de una demanda de libertad, igualdad y reconocimiento es una deuda que las 31 Entidades Federativas en que se divide la Federación Mexicana aún están por cumplir a esta parte de la sociedad, que como en otros casos significativos está siendo discriminada.

La encrucijada que tiene el Derecho Familiar es los Congresos y gobiernos Estatales de conceder el derecho a preferir el paraíso o el infierno está planteada.

 

 

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

 

 


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Parricidio ¡de la madre patria! Un Acting-gol en Brasil, por Enrique Puente Gallangos

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“Los hijos al nacer, son responsables del asesinato de sus padres en tanto hijos” Paul Legendre

 

La mayoría de los países que integramos el continente americano, los del sur y los del norte, somos hijos ¡de la madre patria! Aunque de diferente padre, algunos somos hijos de padre español, otros de padre portugués, y los del norte del santo padre Ingles. Las monarquías europeas deseosas de poder y de transmisión y de permanencia llegaron a engendrar a las indias y a los indios que habitábamos este continente.

El pasado 2 de Junio uno de estos padres, el español, el rey Juan Carlos I anunció, el día en que cumplía 76 años, su adjudicación al trono y que su hijo Felipe VI cubrirá la silla vacía. Felipe hace 46 años había dado el primer golpe mortal a su padre Juan Carlos en tanto hijo. Juan Carlos al nacimiento de su hijo Felipe dejaba de ocupar el lugar de hijo para devenir en el lugar de padre.

Néstor A. Braunstein dice “cada nacimiento sacude el árbol genealógico desde abajo hacia arriba. El parricidio se renueva y cada hijo tendrá que ser parricida a la vez. La culpa se transmite” La transmisión del lugar de hijo al lugar de padre no será sin consecuencias. Las consecuencias de esta transmisión quedaran marcadas en el cuerpo de los hijos ¡de esta madre patria! Los legítimos, los legales y los ilegítimos.

Este lapsus lleva a pensar en los padres legítimos, legales e ilegítimos que tenemos los países del sur. Como señalamos esta transmisión genealógica sacude, sacude y marca el cuerpo, el cuerpo del padre, de la madre y de los hijos. El pueblo español, el hijo legal y legítimo será puesto en acto, sacudido y marcado ante dicha transmisión de poder. Una transmisión de poder, transmisión de poder-permanencia Monárquico, transmisión de poder- permanencia de una Monarquía Parlamentaria.

El día 18 de Junio el aun rey Juan Carlos I firmo la ley orgánica que formalizaba su adjudicación en un acto institucional que ponía fin a 39 años de paternidad como rey. Pero el daño ya estaba hecho y el cuerpo de los hijos, los de él, los españoles ya iniciaban en las calles a manifestar los síntomas de la transmisión. Otros de sus hijos, los españoles, los futboleros, los futbolistas, los campeones del mundo, la ¡furia roja! Estaban por escenificar un Acting-gol en Brasil. El 14 de Junio 12 días después de anunciar Juan Carlos I su adjudicación como rey, se enfrentaban en Brasil, en el mundial de futbol, dos hijos legales y legítimos, España y Holanda. El rey, el campeón del mundial de futbol 2010 y Holanda. El resultado 5-1 a favor de los holandeses, los futbolistas ¡la naranja mecánica!; un Acting-gol se había consumado, algo que estaba fuera de la conciencia de muchos y de ellos, pero que estaba ahí en lo inconsciente.

Un Acting-gol que se manifiesta de forma simbólica al margen de lo inconsciente reprimido. Un Acting-gol que anunciaba simbólicamente el 19 de Junio la proclamación del rey Felipe VI como rey de España y la muerte de Juan Carlos I; el parricidio se había consumado.

El Acting-gol no quedaba sin otra lectura en lo simbólico, anuncia también el nacimiento de un nuevo campeón. El Acting-gol se ha consumado, la transmisión de ha consumado, el parricidio se ha consumado. Un campeón que deja de serlo y deja su lugar a otro; un hijo que deja de ser hijo para ocupar el lugar de padre, un pueblo que pide ocupar su lugar en la trasmisión del poder, un poder por fin participativo de la voluntad soberana del pueblo español, el legal y el legítimo. Un Parricidio y un Acting-gol que mueve, que mueve a los otros hijos a esos hijos ¡de la madre patria! a sus hijos ilegítimos, a los del sur. Que mueve a los hijos ilegítimos a nacer simbólicamente, a un renacer, que mueve a buscar un Acting-gol y un parricidio.

 

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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Un libro, un discurso y un autor peligroso, por Enrique Puente Gallangos

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“La humanidad progresa. Hoy solamente queman mis libros; siglos atrás me hubieran quemado a mí.” Sigmund Freud.

 

La interpretación de los sueños, Tres Ensayos sobre Teoría Sexual, entre otros; son libros escritos por Sigmund Freud: El Capital, Manifiesto del Partido Comunista, Una Contribución a la Crítica de la Economía Política, entre otros; son libros escritos por Carl Marx; Así Hablo Zaratustra, El Anticristo, Más allá del Bien y el Mal, entre otros; son libros escritos por Friedrich Nietzsche. Estos libros y algunos otros más pueden anotarse en la lista como libros peligrosos.

¿Por qué peligrosos? Porque hablaron diferente, porque transmitieron un discurso emancipatorio, un discurso que irrumpió el discurso predominante. ¿Para quién es peligroso? Para los que crearon, transmitieron y sostenían el discurso predominante. Los libros, sus autores y el discurso que transmiten; todos ellos en su conjunto puede ser considerados peligrosos.

Un libro es una puesta en escena de la realidad en la que vive su autor, una realidad global, nacional y regional; de la misma manera, el libro es la representación de la escena en el discurso. En un lejano lugar o un cercano lugar a nosotros, se puede estar pre-juzgando un libro, un discurso y un autor, por considerarse peligrosos y estar a punto de quemar sus libros. ¿En dónde se transmite un discurso hegemónico? ¿En dónde se crítica ese discurso hegemónico?, ¿En dónde se transmite un discurso emancipatorio? En la Universidad, en las Universidades, en sus Facultades e Institutos de Investigación. Las Universidades son Instituciones que pueden asumir dos posiciones: Una posición evangelizadora del discurso hegemónico por un lado; y una posición crítica-emancipatoria de ese discurso, por el otro.

En un país como el nuestro; donde algunos piensan la Constitución como una ley, los Derechos Humanos como biológicos, la División de Poderes como barda, la Soberanía como cosa de dios, el Federalismo como una colonia, y la Democracia como una elección, las cosas no pueden andar bien. Y no pueden andar bien porque tal vez no comprendemos o no comprendemos bien lo que cada una de estos significantes representa para un país como el nuestro y para los otros. Hoy podemos decir que la sintomatología de lo social revela un mal-estar, un mal-estar Constitucional. Un mal-estar Constitucional que tiene que remediarse. El remedio, la cura, la solución, no está en las farmacias; el remedio, la cura, la solución, está en las Universidades, en sus Facultades, en sus Institutos de Investigaciones. El remedio está en los libros, en los discursos, en sus autores, que pueden ser considerados peligrosos.

El Libro titulado Derecho Constitucional Mexicano, del autor Felipe Tena Ramírez es un libro peligroso. Un libro que se ha editado 25 veces aproximadamente, un libro que es parte de la bibliografía básica en la Facultad de Derecho de la máxima casa de estudios de este país, la Universidad Nacional Autónoma de México y de muchas otras Facultades de Derecho de Universidades Autónomas públicas y privadas de este país, un libro como este transmite un discurso peligroso. Un discurso peligroso por transmitir un Derecho Constitucional diferente; un discurso peligroso por transmitir una Teoría Critica Constitucional; un discurso peligroso que considera la Constitución como una estructura económica, política, cultural y lingüística de una nación; un discurso que considera los Derechos Humanos solo protegidos por el Derecho Internacional, ante la violación de ellos por el derecho Nacional y viceversa; un discurso que considera la División de Poderes como una simulación; un discurso que considera la Soberanía una facultad absoluta del pueblo; un discurso que considera el Federalismo como una ilusión, un discurso que considera la Democracia algo que aún no llega, es un discurso peligroso.

Hoy podemos escuchar en algunas Universidades, en algunas Facultades de Derecho de este país, los rezongos de los que sostienen el discurso hegemónico. ¡Vayamos por el libro!, ¡Vayamos por el libro de Derecho Constitucional Mexicano de Felipe Tena Ramírez que existan en la biblioteca!, ¡llevémoslos a la plaza cívica y prendámosle fuego! Parafraseando a Sigmund Freud, Felipe Tena Ramírez diría “La humanidad progresa. Hoy solamente queman mis libros; siglos atrás me hubieran quemado a mí.”

 

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.