El Cafecito


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Me duele este México rojo, por Dorismilda Flores Márquez

When the violence causes silence, we must be mistaken.

The Cranberries, “Zombie”.

 

La primera vez que estuve en Tlatelolco tuve una sensación muy extraña, al estar parada sobre el lugar donde nuestros antepasados indígenas hacían sacrificios humanos y donde ocurrió la masacre de los jóvenes estudiantes en 1968. En muchos momentos de nuestra historia, las manchas de sangre se han acumulado —literal y simbólicamente— en espacios geográficos concretos. Asistimos ahora al enrojecimiento de nuestro mapa, los asesinatos, ya no de individuos sino de grupos de personas, ya no sólo de “delincuentes” sino también de ciudadanos que cometen el grave error de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con las personas equivocadas y se convierten en “daño colateral”. ¿Hasta qué punto es normal? ¿Dónde comienza a ser demasiado?

*

Recuerdo mucho una tira de Mafalda, donde ésta señalaba que tenía un enfermo en casa. Se trataba de un mundo recostado, ya que, en palabras de ella: “Le duele el Asia”. Si retomamos esa metáfora, quizá podamos decir que al mundo le duele todo, le duele China y también Birmania, Inglaterra, Haití, Afganistán y más. También le duele México, con sus graves problemas de feminicidios y el incremento en la comisión de delitos relacionados con el crimen organizado, con el olor a miedo y los ríos de sangre y los gritos de ayuda que no son escuchados.

*

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión, y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”[1], con esas palabras Felipe Calderón tomó protesta como presidente hace casi cuatro años. Alguien no está haciendo bien su trabajo si el bien y la prosperidad se traducen en una supuesta guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más destrucción y muerte que soluciones, donde la sensible pérdida de miles de vidas es reducida a un daño colateral. Del otro lado, si la inseguridad y la violencia llevan al silencio y la indiferencia, los ciudadanos —en tanto Nación— no estamos asumiendo nuestros derechos y obligaciones de demandar a nuestros representantes que hagan su trabajo.

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Recientemente fue publicado en Nexos, el artículo “Cómo reducir la violencia en México”, de Eduardo Guerrero Gutiérrez. El autor delinea las tendencias en la violencia en nuestro país desde el año 2001, hace una crítica a la actuación del gobierno mexicano y plantea propuestas concretas de acción. La crítica es clara: “El gobierno federal falló en dos temas cruciales: el diagnóstico del mal y el método para combatirlo. El gobierno supuso, equivocadamente, que las organizaciones criminales no tendrían capacidad para reaccionar ante el asedio gubernamental. Peor aún: el gobierno creyó que él mismo estaba en condiciones de iniciar la guerra en enero de 2007. Este error de cálculo ha implicado enormes costos para el país en términos de vidas humanas y bienestar. El incontrolable aumento de la violencia en varios puntos del país ha propiciado que la estrategia oficial se revierta en contra del gobierno mismo. Junto con la violencia crecen el secuestro y la extorsión, el consumo de drogas y la percepción pública de que la guerra se perdió”[2]. Con frecuencia, el discurso oficial habla del narcotráfico y las organizaciones criminales como si se tratara de una realidad aparte a la que se ataca, pero no se ha reconocido lo que Guerrero Gutiérrez y otros analistas han señalado, la relación entre los “golpes” que el gobierno ha dado con la detención o ejecución de grandes capos y el incremento en los niveles de violencia en la reorganización de las geografías del narco y la reapropiación de territorios.

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En El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia, el antropólogo Arjun Appadurai habla de un contraste entre dos lógicas: la del sistema vertebrado de los estados-nación modernos y la del sistema celular del las redes terroristas. Estas últimas están “conectadas, pero no dirigidas verticalmente; coordinadas, pero notablemente independientes; capaces de dar respuestas sin contar con una estructura centralizada de comunicación; borrosas, pero con claridad”[3]. Quizá sea un error comparar las organizaciones terroristas con el crimen organizado, de entrada, porque aunque existan claras similitudes, hay también muchas diferencias. Sin embargo, quizás esto ayude a entender las fallas en la “guerra” o “lucha” contra el narcotráfico que ha emprendido el gobierno mexicano, porque el enfrentamiento entre sistemas distintos no ha conducido a la añorada tranquilidad, sino a la rearticulación y multiplicación de las organizaciones delictivas.



[1] 500 años de México en documentos (2006, diciembre 1). Toma de protesta de Felipe Calderón como Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en: http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/2006_413/Toma_de_Protesta_de_Felipe_Calder_n_Hinojosa_como_Presidente_constitucional_de_los_Estados_Unidos_Mexicanos.shtml

[2] Guerrero Gutiérrez, E. (2010, noviembre 3). Cómo reducir la violencia en México. Nexos. Recuperado el 5 de noviembre de 2010, de: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=1197808

[3] Appadurai, A. (2007). El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia. Barcelona: Tusquets.

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.

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Enemil bits de café, por Dorismilda Flores Márquez

Envejecer implica haber vivido, tener experiencias y memorias por montones. Pero envejecer también es relativo, el paso de los años no se mide igual cuando se trata de personas o de instituciones y un año más no es lo mismo a los 12 que a los 54. El caso de las publicaciones periódicas es complicado: ¿cuál es la edad media de una revista impresa?, ¿cuál la de una electrónica? La esperanza de vida al nacer de las publicaciones en general —y quizá, sobre todo, de las digitales— suele ser un albur. La incertidumbre siempre hace presencia y se reúne con los hubiera y los puede que todavía.

Entre tanto, El Cafecito ha cumplido seis años —con sus interrupciones, tal vez, pero son seis años—; más de una vez se ha transformado, técnica y temáticamente; se ha enriquecido con los sabores que más de 70 cafeinómanos le han aportado, con mayor o menor intensidad.

Gracias, como siempre, a quienes producen y consumen enemil bits de café. Hoy, como en 2004, la intención sigue siendo reunirse a conversar. ¡Feliz cumpleaños, Cafecito!

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.


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¿La generación del disquete?, por Dorismilda Flores Márquez

He de confesar que no sé cuándo fue la última vez que usé un disquete y que tampoco logro recordar la primera, pero más de 50 de estos dispositivos reposan en un cajón de mi escritorio. Los usé durante años y en algunos momentos pensé que eran muy prácticos, en otros me resultó terrible descubrir que los archivos muy grandes no cabían, que habían sido víctima de virus o que, incluso, se negaban a abrir. Cuando aún no tenía Internet en casa, pero sí computadora, escribía mensajes largos largos largos para mis amigos, los guardaba en disquete y, tan pronto llegaba a algún lugar con conexión, los enviaba por correo electrónico. Era la edad de oro del floppy disk y también parte de los primeros acercamientos al equipo de cómputo que tuvo mi generación. En aquel tiempo existían también los discos de 5¼”, pero iban de salida y los de 3½” resultaban más chiquitos, más bonitos y quizá también con mayor capacidad.

Los años pasaron y se popularizaron otras opciones, más prácticas y de mayor calidad, para almacenar y trasladar contenidos. Entre los CD, DVD y las memorias USB, los usos de los disquetes disminuyeron considerablemente y, con ellos, decrecieron también las ventas. En mi caso, los fui abandonando gradualmente, pero el golpe definitivo vino cuando compré una laptop que no tenía lector de disquetes. Desde entonces, varias cajitas con discos de 3½”, perfectamente etiquetadas, permanecen prácticamente en el olvido.

Justo ahora, en pleno 2010, medio mundo está hablando de la muerte del disquete o floppy disk, luego de que Sony decidió dejar de producir y distribuir estos dispositivos de almacenamiento, frente a la disminución de la demanda. Mucho se puede decir sobre las transiciones tecnológicas y la obsolescencia de ciertos objetos; sobre los intereses de mercado que, de alguna manera, transforman nuestros usos y costumbres; sobre las maravillas de los nuevos dispositivos que, en poco tiempo, coexistirán y/o serán desplazados por otros más sofisticados; incluso, acerca del caos que implica recuperar archivos de discos descontinuados; pero me parece que un elemento clave de esto es la generación… los mayores conocieron hasta las tarjetas perforadas, los menores no han tenido el gusto de vivir con disquetes, mi generación sí.

El fin del disquete, como el fin de las camaritas Kodak y del ilustrísimo Betamax, es quizá algo que une a ciertas generaciones. La mía —la de los que tenemos de veintimuchos a treinta y poquitos— creció con los disquetes —y también con camaritas Kodak y con algunas películas ochenteras en Beta—  y aunque ahora que se va, no lo vamos a extrañar, es evidente que muchas memorias están en ellos… simbólica y literalmente. Un minuto de silencio por el disquete que ha muerto. Larga vida a la comunicación digital, independientemente de sus soportes.

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.


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Unos sí, otros no, por Dorismilda Flores Márquez

Sábado 13 de febrero de 2010. A iniciativa de María Luisa Dávila, madre de dos de los jóvenes asesinados en Juárez, se realizó una marcha en silencio para protestar contra la violencia y las prácticas del Ejército y la Policía Federal[i]. El mismo día se llevó a cabo la vigilia por Juárez, en el Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México; donde un grupo de ciudadanos permaneció 15 horas —una por cada joven asesinado—, también en silencio y con velas que iluminaron la noche[ii]. Esta protesta fue organizada través de Twitter y ocurrió que muchos tuiteros que se encontraban lejos del DF, se unieron simbólicamente colocando fotos de velas como avatares y empleando las etiquetas #15X15 y #vigiliaporjuarez.

Viernes 5 de marzo de 2010. A nueve meses del incendio en la Guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, se realizó la vigilia por ABC, en la Ciudad de México, en Guadalajara y en otras ciudades mexicanas; como en otras ocasiones, la convocatoria fue hecha a través de Twitter, seguido de Facebook y algunos blogs. Días antes, distintos usuarios de la red expresaron su solidaridad con los padres y ejercieron presión para que el presidente Felipe Calderón atendiera en persona a los familiares de los niños muertos, a través de una petición firmada en línea por cientos de ciudadanos; para ello, circularon en Twitter las etiquetas #FelipeRecibeaPadresABC y posteriormente #peticionABC, con el vínculo a la carta[iii]. Ese mismo día se realizó un Juicio Ciudadano, en las escalinatas de la Universidad de Sonora, donde simbólicamente se declaró culpables de siete delitos —como tráfico de influencias y fraude contra el Estado— a los socios de la guardería[iv].

Viernes 19 de marzo de 2010. Dos alumnos de posgrado del Tecnológico de Monterrey Campus Monterrey murieron durante una balacera entre supuestos narcotraficantes y militares. En un primer momento, se dijo que ningún estudiante había resultado afectado tras el incidente ocurrido frente a la universidad. Después se informó que dos muertos eran alumnos de excelencia y se destapó una serie de irregularidades en la actuación del ejército mexicano y en las posteriores investigaciones[v]. Guillermo Guerrero reunió una serie de tweets que dieron cuenta del hecho, minuto a minuto, y los publicó en su blog[vi]. En Facebook se creó el grupo “Javier Arredondo y Jorge Mercado – JUSTICIA! JUSTICE!”, el cual exige una investigación a fondo[vii].

Domingo 28 de marzo de 2010. 10 jóvenes de entre 13 y 19 años fueron asesinados en Pueblo Nuevo, Durango. Las reacciones mediáticas fueron escasas y en las redes no hubo movilización, si acaso unos cuantos comentarios de indignación tanto por la agresión como por la falta de visibilidad del asunto[viii].

Miércoles 31 de marzo de 2010. El cadáver de la niña Paulette Gebara Farah fue encontrado bajo su propia cama, a nueve días de que sus padres denunciaran su desaparición[ix]. Durante todo ese tiempo, la visibilidad del caso fue impresionante, el Distrito Federal y su área metropolitana fueron invadidos con anuncios espectaculares y mantas en los cuales se pedía que regresaran a la niña, los esfuerzos de búsqueda se diseminaron también en Facebook y Twitter y se registró una intensa movilización policiaca para buscar a la menor[x]. Finalmente, tras inconsistencias en las declaraciones[xi], los padres y las nanas fueron arraigados— y el cuerpo fue descubierto. Esto motivó un vuelco en la opinión a través de Twitter y Facebook. Al cierre de esta edición, los cuatro han sido puestos en libertad, pero las investigaciones continúan.

En estos días, distintos comentarios entre los twitteros han cuestionado tanto la visibilidad de los casos —sobre todo entre quienes se preguntaban por qué #Durango no fue trending topic en Twitter— como el ejercicio de las autoridades y la sociedad frente a los hechos:

“Yo digo que en una semana más, el caso #paulette será guardado en el mismo cajón de siempre de la memoria mexicana”, dijo @dadomdadom.

“Ya hay cuatro versiones del caso #Durango Tres del caso #Tec! Cuántas versiones les gustan para caso #Paulette?”, dijo @heritage1972.

“Después de #balaceratec no resulta descabellado que los responsables de la masacre de 10 niños en #durango sea un retén militar… será?”, dijo @Aurorai.

“Tú eres #Juárez, #Monterrey, #Durango, #Reynosa, #NuevoLaredo… Feliz #Bicentenario!”, dijo @lopezvigueras, y agregó: “Confirmado: no son balazos, son fuegos artificiales para celebrar el #Bicentenario! #Juarez #Mty #Durango”.

Este artículo no busca dar respuestas, sino motivar preguntas. ¿Por qué unos casos son más visibles que otros? ¿Por qué en unos la movilización en la calle y en las redes virtuales lleva meses y la respuesta de las autoridades brilla por su ausencia? ¿Por qué otros gozan de gran exposición mediática y de respuesta inmediata? ¿Por qué otros no son contados ni en los medios tradicionales ni en las redes? ¿Por qué algunos no están siquiera en este artículo?

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.


[i] El Informador (2010, febrero 13). Marchan ciudadanos contra violencia en Ciudad Juárez. Disponible en: http://www.informador.com.mx/mexico/2010/178507/6/marchan-ciudadanos-contra-la-violencia-en-ciudad-juarez.htm

[ii] La Jornada (2010, febrero 14). Vigilia en el Ángel por los jóvenes asesinados en Juárez. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/02/14/index.php?section=politica&article=007n2pol

Milenio (2010, febrero 14). Twitteros en vigilia por jóvenes asesinados en Juárez. Disponible en: http://www.milenio.com/node/381858

[iii] Movimiento 5 de junio (2010, marzo 4). Noticias de Twitter, petición a Los Pinos y vigilias simultáneas en ciudades de la República Mexicana. Disponible en: http://www.movimiento5dejunio.org/abc/2010/03/04/noticias-de-twitter-peticion-a-los-pinos-y-vigilias-simultaneas-en-ciudades-de-la-republica-mexicana/

[iv] La Jornada (2010, marzo 6). Juicio ciudadano a dueños de ABC. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/06/index.php?section=politica&article=010n4pol

[v] La Jornada (2010, marzo 21). Alumnos, no narcos, los asesinados frente al Tec de Monterrey. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/21/index.php?section=politica&article=009n1pol

[vi] Guerrero, Guillermo (2010, marzo 25). La balacera del Tec, desde Twitter. Idos de la mente. Disponible en: http://www.idosdelamente.com/2010/03/la-balacera-del-tec-desde-twitter.html

[vii] Javier Arredondo y Jorge Mercado – JUSTICIA! JUSTICE! Disponible en http://www.facebook.com/group.php?gid=102480629787015

[viii] La Jornada (2010, marzo 29). Ejecutan en la sierra de Durango a 10 jóvenes de entre 13 y 19 años. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/29/index.php?section=politica&article=007n1pol

[ix] La Jornada (2010, marzo 31). Hallan el cadáver de Paulette en su habitación; fue asesinada. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/04/01/index.php?section=estados&article=025n1est

El País (2010, abril 1). La madre de Paulette, principal sospechosa de la muerte de la niña mexicana. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/internacional/madre/Paulette/principal/sospechosa/muerte/nina/mexicana/elpepuint/20100401elpepuint_1/Tes

[x] El Universal (2010, marzo 26). Piden ayuda para encontrar a Paulette. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/notas/668804.html

La Jornada (2010, marzo 31). Más de 100 agentes de la PGJ del Edomex buscan a Paulette. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/31/index.php?section=estados&article=028n1est

[xi] Milenio (2010, marzo 29). Investigan a familiares de Paulette. Disponible en: http://www.milenio.com/node/411752

El Universal (2010, marzo 31). Caso Paulette, las inconsistencias. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/primera/34689.html


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Aparecer lo desaparecido: guerra sucia, ausencias y memoria, por Dorismilda Flores Márquez

Quizá ese día
encontré algo que había perdido antes.
Quizá perdí algo que encontré después.
[…]

Agito mi memoria,
tal vez algo en sus ramas,
adormecido por años,
salga de pronto volando.
No.
Evidentemente exijo demasiado:
tanto como un segundo.

Wislawa Szymborska

A mí me han hecho los hombres que andan bajo el cielo del mundo

buscan el brillo de la madrugada

cuidan la vida como un fuego.

Me han enseñado a defender la luz que canta conmovida

me han traído una esperanza que no basta soñar

y por esa esperanza conozco a mis hermanos.

Entonces río contemplando mi apellido, mi rostro en el espejo

y yo sé que no me pertenecen

en ellos ustedes agitan un pañuelo

alargan una mano por la que no estoy solo.

Juan Gelman

Luz pasó muchos años de su vida sin saber que Aleida era su nombre y que sus padres biológicos fueron Roberto Gallangos y Carmen Vargas. Eso lo supo a los 28, cuando la revista Día Siete publicó un reportaje sobre la desaparición de Roberto Antonio Gallangos Cruz, Carmen Vargas Pérez, Francisco Avelino Gallangos Cruz y los niños Aleida y Lucio Antonio Gallangos Vargas, ocurrida en 1975, en el contexto de la Guerra Sucia en México. Quizá ninguna serie de palabras describa cómo se transformó su vida, cómo tuvo que reconstruirla a partir del reencuentro con su abuela y con la historia de los desaparecidos y cómo luchó hasta encontrar a su hermano que, como ella, había vivido casi 30 años una realidad ajena, con una familia distinta y un nombre distinto.

El rompecabezas de su vida comenzó a armarse entonces y, casi nueve años después, no está completo aún; de hecho, está inserto en el rompecabezas, todavía mayor, de las historias de la represión militar y política, encaminada a disolver los movimientos subversivos del México de finales de los 60 a finales de los 70.

Si bien la de Aleida es una historia que ha logrado ser relativamente visible y aparecer lo desaparecido —ya por el reportaje en Día Siete en 2001, ya por el documental Trazando Aleida, dirigido por Christiane Burkhard en 2008—, hay otras muchas historias cuyas partecitas del rompecabezas no han logrado reunirse. La guerra sucia no fue algo que se quedó en la década de 1970. El dolor de los que ahí perdieron padres, hijos, hermanos, parejas o amigos, vive entre nosotros. La indignación y la impotencia frente a los muchos recursos agotados y casos cerrados, es indescriptible. Las preguntas siguen abiertas y eso que algunos prefieren no contar, otros necesitan gritarlo, porque esas biografías son también la historia de todos.

Más allá de los casos particulares, revisar la memoria silenciada es también pensar quiénes somos como país. Quizá los responsables directos de la represión ya están muertos, pero es evidente que el Estado mexicano le debe una explicación a las familias de los desaparecidos, se las debe, entre otras cosas, por la sistemática violación a sus derechos más elementales; se las debe por la aparición en 2001 y la desaparición en 2006 de la Fiscalía Especializada para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado —¿será esto una metáfora? —; nos la debe a todos porque olvidar a los que alguna vez se opusieron es abrir la puerta a que otras voces, en otros momentos, sean calladas.

Ante la ausencia de respuestas en todos estos años, el 8 de marzo de este año Aleida Gallangos Vargas presentó una demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por la desaparición forzada de sus padres, tíos y algunos amigos. A estas alturas, el daño es irreparable; pero la esperanza de la justicia, no basta soñarla.


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Las letras cursis de aniversario, por Dorismilda Flores Márquez

Escribí enemil mensajes cursis para hacer notar que El Cafecito ha cumplido cinco años; ninguno de mis intentos me convenció, demasiado largo uno, muy serio el otro, cursilería desbordante en uno más, algo faltaba en no sé cuántos, algo sobraba en otros tantos y, al final de cuentas, lo que Doris quiere decir (¿necesitaré un vocero?) es algo muy simple:

Uno. Podría decir que el mundo hoy es el mismo que en 2004 y a la vez los paisajes son tan distintos, pero eso ya lo dije en las letras cursis del aniversario pasado y, además, no es novedad, todos vemos que incluso en este año más reciente las transformaciones parecen haberse acelerado.

Dos. El tiempo es relativo. De pronto parecen cortos los años, El Cafecito es un escuincle aún, en muchos sentidos; y a la vez, parece que ha pasado tanto tiempo desde el primer número. Al final de cuentas esto ha sido un viaje, una aventura constante, con satisfacciones y pausas, con dudas y sorpresas.

Tres. La esencia cafeinómana siempre ha sido la libertad. El Cafecito ha sido menos horizontal de lo que debería, a veces es intenso y a veces se pasa de light y quizás requiere más trabajo y tiempo del que ahora se le dedica; pero siempre ha sido libre y siempre ha tratado de ser crítico frente a lo que acontece.

Cuatro. Hace tiempo, uno de los más prolíficos colaboradores cafeinómanos me dijo que pudiendo celebrar mi no cumpleaños 364 veces al año, elegí celebrar mi cumpleaños una sola vez. Cumplir años es, al final de cuentas, recordar que el tiempo pasa; pero haríamos muy bien en celebrar los no cumpleaños, la permanencia, las experiencias.

Cinco. Sobre todo, lo que Doris quiere decir es que El Cafecito no es el conjunto de bytes ni el servidor, El Cafecito es quienes lo producen y quienes lo buscan, es el sabor de los intereses compartidos y de las relaciones diversas entre los involucrados… pero eso ya lo saben, ¿verdad?

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Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.


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Voto nulo reloaded, por Dorismilda Flores Márquez

Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, en un país llamado México, donde sí existe la mentira y el dolor, vivieron unos ciudadanos que soñaban con eso que llamaban “democracia”[1]. Se pensó que la democracia resolvería todos los problemas, que un instituto autónomo que organizara elecciones democráticas llevaría a la soñada democracia, después se le confundió con alternancia y a ésta última con “sacar al PRI de Los Pinos”. Pero la democracia “real” nomás no ha logrado concordar con los imaginarios sobre ella, ya lo planteó Norbert Lechner[2] hace años, hay una crisis en la cultura política, entendida en términos de sistemas de valores, representaciones simbólicas e imaginarios colectivos.

En 2006, las elecciones presidenciales en México fueron ampliamente cuestionadas ante la diferencia mínima de votos entre los dos contrincantes, perdón, candidatos, más fuertes, Felipe Calderón Hinojosa y Andrés Manuel López Obrador; y, sobre todo, ante las irregularidades antes, durante y después del proceso electoral. Muchos nos preguntamos ese año cómo vendrían las elecciones en 2009 y lo que encontramos ahora, creo que sorprende y a la vez no tanto.

Se aprecia un clima de desconfianza y decepción, en varios sectores sociales, frente a la incapacidad de la clase política para realizar su trabajo y el incremento en secuestros, enfrentamientos, desempleo y otras tantas formas de injusticia, pero sobre todo, frente a al incremento en la corrupción, la impunidad, el nepotismo y el cinismo. Para el proceso electoral que viene, encontramos ya las mismas propuestas de siempre — seguridad, educación, justicia, empleo —, ya las que se juegan por la vía de la supuesta innovación — pena de muerte, legalización del aborto y la mariguana —; encontramos figuras políticas que se reciclan y van de nuevo a las contiendas, candidatos de non gratos antecedentes, campañas más bien malitas y muchos ciudadanos desilusionados.

En este escenario de decepción se plantean dos movimientos de cara a las elecciones del 5 de julio en México: uno que propone votar responsablemente por el candidato que garantice cubrir las demandas de la sociedad, otro que propone anular el voto a manera de protesta; los dos, de hecho, tienen por denominador común la protesta frente a lo que se considera antidemocrático y los dos, de hecho, están llegando a opacar la discusión sobre los partidos; los dos, por cierto, se discuten en los medios de comunicación tradicionales y, sobre todo, en Internet, en los foros, blogs y redes sociales.

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El caso de la promoción del voto nulo resulta revelador, entre otras cosas, por la resignificación de la idea de la anulación; hubo un tiempo en que el voto nulo se consideró producto del error o de la broma. De algún modo, el desacuerdo siempre ha estado presente, en lo menos visible — abstencionismo y voto útil — o bien, en lo más visible — protestas en la calle, expresiones en los medios y más —; pero lo que se plantea esta vez es distinto, se trata de una expresión de protesta frente los usos y costumbres políticos con los que no se está de acuerdo: “para políticos nulos, votos nulos”, “mi voto lo anulo para que se lo metan por el… nulo caso que nos hacen”, “tache a todos”.

Los argumentos a favor y en contra de la anulación consciente del voto corren todos los días, por distintos medios. Entre tanto, votar por determinado candidato, por las razones que sean, implica una toma de postura política; apartarse de las formas tradicionales y ejercer el voto como protesta es también una toma de postura política. ¿Será que son huellas visibles sólo para aquél que sepa dónde mirar?


[1] Que me disculpe Guillermo del Toro por parodiar una parte de la narración de El laberinto del fauno.

[2] Lechner, N. (2002). Las sombras del mañana: La dimensión subjetiva de la política. Santiago de Chile: LOM.

Dorismilda Flores Márquez es egresada de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO; edita El Cafecito, casi siempre de madrugada.