El Cafecito


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Poemas de David Díaz de León Herrera

Espectros Nocturnos de la calle

Dedicado a Refugio Reyes Rivas y a los amantes de la calle

Sentado al centro de un arco de medio punto

Avisto la luz amarilla y nocturna revelando

Los brillos de la noche que descubren rincones

De arquitectura y de historias del pasado

Minutos después de hablar contigo

Doblando en la esquina de la calle

Aturdido por el momento de disertación

Observo la luz vertical que baña las paredes

Retoca los capiteles y las cornisas

Y brillan los herrajes en las marcas

Que dejo el fuego de la fragua y su historia

Ahora en su interior museos de arte y galerías

Parece que el arquitecto Refugio Reyes estuviera

Preparando la talla en un boceto a lápiz

Del próximo arco morisco o del ornamento barroco

Que en su conjunto formo el eclecticismo en mi vida

Pequeños árboles desvelados por la luz mostrando

Sus tonos maravillosos en sus troncos y sus hojas

Vidrios soplados acumulados en la ventana testigos

De los buscadores de una historia milenaria

En los rincones mas profundos las maderas entre

Luz y sombra sangran sus acontecimientos

Marcas hendiduras el aroma impregnado de

Sutiles flores amarillas que rodean el recinto

El escorzo pequeño de la calle en mi avance

Me permite ver un jardín en lo profundo enmarcado

Por bellas canteras rosas en su balaustrada que encierran

Los árboles centenarios que murmullan con el aire y tiñen con luz

Detenido en la esquina observando descubro el restirador

De algún escribano del pasado que encima de hierro fundido y madera

Escribió las actas del nacimiento de esta calle y las herencias de la

Historia de mi ciudad regalo para aquellos que podemos estimarla

Continúo mi camino y mirando hacia atrás imagino un desfile

Con multitudes de personas de diferentes épocas corriendo

Marcando una huella en su paso por la historia abrazos risas llantos

un todo del arte urbano amalgamado por el tiempo.

El alma de ti

Qué sería de los espacios

sin tu alma, qué sería

de tu alma sin los rincones

por los que te fijas.

Te veo tan repetidas veces

que creo que las plazas

existen por tu alma.

Cómo mirarlas sin ti.

Serías tan sólo un cuento,

una historia de esas sin imágenes.

Cómo comprobar que tu alma

estuvo aquí sin tu imagen.

El alma de ti existe porque te veo

en los transcursos de ti,

en los lapsos donde la luz

y la sombra te generan en una imagen.

Cómo vería un jardín

sin tu alma,

cómo escucharía un canto

de ti sin ti.

El alma de ti es el sitio,

en él vivo de ti,

en él escucho de ti,

tu alma es el intervalo de mí.

Tu alma es la lectura de la imagen

que señala el sitio donde existes,

donde el sentido del cenit de la luz

coexiste bañando tu alma.

Llano es el vestido de la imagen

donde tu alma no permanece,

leve desierto sin eco de ti,

sitio donde la llorera no para.

Donde el alma de ti

sería tan sutil e incorpórea

como el aire que repaso de ti,

páramo mío sin el alma de ti.

Ofrendo mis ojos al vacío

sin imágenes de ti,

sin la ojeada de ti,

sin el alma de ti.

David Díaz de León Herrera (Aguascalientes, 1964). Técnico en diseño gráfico por la UAA. Ha estado involucrado en el diseño y en el arte desde hace 15 años. Actualmente se dedica a la pintura y a atender el café-galería Herrán.

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