El Cafecito


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Los compromisos de (sobre)vivir, por Carolina Aguilar Muñiz

I

Nada

“¿Qué sé hacer?”, es la pregunta que todos los días me ronda por la mente cuando abro el periódico y busco en la sección de avisos clasificados un trabajo.

Quien nunca haya realizado esta búsqueda debe saber que leer el periódico se vuelve casi un rito, el rito que compensa la rutina perdida con el empleo.

Sin embargo eso es menor ante la trascendencia del cuestionamiento que me acompaña todas las mañanas con la misma respuesta: “nada”, el no estar capacitada para desarrollar cualquier puesto es la sensación que me dejó mi anterior empleo, eso y un juicio laboral largo, tan largo como el tiempo que llevo buscando trabajo.

El desempleo me ha hecho plantearme muchas dudas, la primera que pasó por mi mente cuando rescindieron mi contrato fue “¿qué voy a hacer?”, a esa pregunta hasta la fecha no le encuentro respuesta.

Claro que esas no fueron cuestiones que surgieron cuando veía venir los problemas en el  trabajo derivados de un enfrentamiento con la directora por no afiliarme al partido al cual ella pertenece, después llegaron los  traslados de un puesto a otro para, según me aseguraba la jefa, “hacerme el favor de no despedirme” pero al  transcurrir unos meses le pusieron fin al contrato.

II

Los compromisos de (sobre) vivir

Desde mi despido tengo una excelente compañera, la angustia. Esa sensación nunca me abandona, porque enfrentar lo que yo llamo “los compromisos de vivir”,  ha sido lo más difícil en este tiempo, tal vez por la falta de recursos, quizás por los gastos que implica mantener sola a una hija adolescente pero sobre todo porque me faltan expectativas de a dónde ir a pedir trabajo.

Comencé  acudiendo religiosamente a la oficina estatal de empleo, o preguntando a todo conocido con el que me cruzo por la calle si saben de alguna vacante, pero cada anuncio que solicita trabajadores me dicta los requisitos indispensables, con letras mayúsculas y en negritas me recuerda mis desventajas.

Porque estás en una competencia y no puedes evitar las comparaciones que te haces con todas las personas que están en la misma búsqueda.

Yo empecé a compararme con los más jóvenes, con ellos encuentro mis desventajas, no tengo la energía, la disposición, el conocimiento y, sobre todo, el  manejo de las tecnologías que surgieron con ellos cuando yo tenía mucho tiempo de haber ingresado al mercado laboral.

III

Los cálculos y la lógica

Como los empleos son pocos y los buscadores muchos, las empresas pueden exigir perfiles muy altos y ofrecer sueldos muy bajos con horarios extenuantes, sé que es parecido a un sistema de explotación pero siempre que solicito un trabajo así pienso que si me lo dieran aceptaría encantada porque sería por un rato hasta que encuentre algo mejor.

Cuando recibí mi liquidación pensé en la posibilidad del autoempleo porque, como negarlo, todos pensamos en no tener un jefe, en no rendir cuentas, ser autónomos pero esa fue una opción que anulé cuando mis cálculos me mostraron la cantidad necesaria para iniciar un negocio y mi lógica me hizo ver las pocas garantías que tenía para salir adelante de esta manera.

Mientras tanto voy sobreviviendo con pequeños trabajos, chambitas que duran unas pocas horas que más que ser necesarias son favores que mis amigos y familiares me hacen para que tenga un ingreso y, de paso, dejar de pensar que mi casa me está ahogando.

Porque creo que el trabajo es parte de tu identificación, es como tener un tercer apellido, ahí es donde sientes la magnitud de la pérdida, cuando no es suficiente tu nombre para tener reconocimiento y es cuando pienso que si económicamente tuviera la vida solucionada de igual manera trabajaría porque hacer algo de utilidad y por lo cual recibes un salario te da un valor como persona y eso, después de todo, es la parte medular de tu dignidad.

IV

Finalmente, y luego de unos buenos meses en la “congeladora”, término que mi hija le dio a mi desempleo, he conseguido un trabajo. No es que mi deambular por media ciudad y todas las zonas industriales del estado hubiera rendido frutos, más bien se debe a las influencias de una amiga que conocía mi situación.

En el nuevo trabajo me va bien, creo que he sido útil pero el temor de volver a ser desempleada llega religiosamente cada mes cuando firmo mi renuncia y otro nuevo contrato aparece, eso me obliga a esforzarme cada vez más para cumplir con los parámetros que sobre el trabajo tienen mis jefes y que así cada mes decidan mi situación.

Quienes vivimos en una condición tan inestable en el trabajo lo único que podemos hacer es agradecer cada día la oportunidad y redoblar el esfuerzo, pienso también que es momento de guardar algo de dinero, porque si vuelvo a quedarme sin trabajo mi opción en toda caso sería el trabajo informal, porque el formal está negado para nosotros.

Carolina Aguilar Muñiz es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se preocupa por asuntos sociales.


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Ya me tocó, por Carolina Aguilar Muñiz

He de confesar que no soy una persona con un alto nivel adquisitivo, mi familia nunca lo fue, cuando mi papá (abogado) vivía se negaba rotundamente a tener un ingreso económico alto, más bien nos conformábamos con ir saliendo de apuros y, parafraseando a Sor Juana, poner bellezas en  nuestro entendimiento y no nuestro entendimiento en las bellezas.

Además que era el pretexto para una de mis muy socorridas bromas, siempre decía que era mejer no tener dinero así evitaríamos chantajes y secuestros, sin tarjeta de crédito ni cuentas ostentosas en el banco que pudieran robarnos, al menos me sentía segura.

Fiel a mi forma de vida nunca tuve la necesidad de tener un celular hasta hace pocos años, cuando a fuerza de no poder controlar mis salidas mi madre pensó que eso era la versión moderna de los antiguos grilletes y mi hermana asumió que no había más cartas de amor escritas en papel, sino mensajes vía celular que podían llegarle al novio a altas horas de la noche. Nunca he dado mi número a desconocidos, nunca he entrado a concursos por internet ni he revelado contraseñas de cuentas bancarias (que ni las tengo) ni números confidenciales, así que las posibilidades de chantaje y extorsión estaban más alejadas de mí, además mi calidad de estudiante y luego desempleada pues reducían la tentación de que alguien me quitara el poco dinero que podía tener, pero parece que la inseguridad (producto de una gran brecha económica en un país como el nuestro, donde las riquezas están en manos de pocos y las pérdidas, la injusticia y demás males le pertenecen a la mayoría de la población) por fin tocó a las puertas a las puertas de mi “segura” casa.

El viernes pasado recibí una llamada de un número desconocido,  por el registro me di cuenta que venía de la Ciudad de México, de todas maneras decidí no contestar y después recibí un mensaje a mi celular que más o menos decía “Boletazo, comuníquese a Sec. De Gobernación con el Lic. Oscar Curiel Mora, al 0456622022588. Ya que eres GANADOR DE UN JETTA 2008, 100,000 M/N Y UN TEL. CEL.” , no dudé ni un instante de que se trataba de una extorsión así que les contesté que la Secretaría de Gobernación no hacía rifas y que eso se los creyera su puta madre (ay, mi feminismo se nubla y mi vocabulario patriarcal sale a relucir cuando algo me enoja, perdón, no puedo evitarlo, qué culpa tiene la pobre señora que de seguro también ha sido víctima de sus hijos), total, que me comuniqué a la policía ministerial reportando el número, la policía me aseguró que iba a investigar.

Eso ya no es mi responsabilidad, pero lo que más me sacó de onda fue la actitud de mi hermana que temerosa decía que era mejor no hacer caso y no reportar el número, pregunté por qué y ayer obtuve la respuesta, hace más de seis meses mi hermana fue extorsionada alguien habló a su celular durante una semana para pedirle trece mil pesos si no quería que mi madre y yo fuéramos secuestradas, con lágrimas en los ojos y demasiado temerosa mi hermana me confesó que durante siete días un hombre de una voz ronca le hablaba para decirle, en un tono muy alto y con “puras vigas” que sabía donde estábamos; me contó que un día el tipo le habló y le dijo que mi mamá estaba en cierto lugar y yo en otro; en ese entonces yo salía con alguien, ellos sabían quién era, todo coincidía. Endeudándose, pidiendo prestado y muerta de pánico,  mi hermana pagó la cantidad que le pedían, le dieron el número de una cuenta, la sucursal donde debía depositar y la hora en que debía acudir al banco, sin dudarlo se presentó y se formó en la fila, llegó a la ventanilla y atrás de ella el mismo tipo le dijo que no volteara que destruyera el comprobante y el papel donde había anotado la información que le dieron para el depósito, la amenazó para que no dijera nada porque nos tenían vigiladas.

Basta con decir que durante más de seis meses (por lo que me contó calculo que fue alrededor de mayo o junio) estuvo sin decir una palabra a nadie, ni a su galán ni a mi mamá o a mí, sobre la extorsión, hasta ahora que recibí el mensaje por el supuesto premio.

Ayer me lo dijo y desde entonces no he dejado de pensar que durante mucho tiempo estuvimos vigiladas, no se me quita de la cabeza que es alguien que nos conoce bien, que sabe sobre nuestra situación y que se aprovechó de eso. Se me pone la piel de gallina pensando que puede ser algún conocido, no sé, pero me cuestiona y me preocupa porque no somos las únicas, también le sucedió a mi amiga Vicky (hace ya un par de años), a mi vecina de enfrente y hace pocos meses (otra gran coincidencia) al papá de Gerardo.

Pienso que mi teléfono está intervenido o que alguien tuvo acceso a nuestras conversaciones por Messenger, pero sé que puedo pensar muchas cosas y que otras dudas vendrán a mi cabeza, lo único certero es que alguien vulneró el espacio donde me sentía segura. No juzgo a mi hermana por su manera de actuar y por no denunciar, a lo mejor yo hubiera hecho lo mismo, los tipos estos saben atemorizar,  con su tono de voz amenazador y sus palabras cimbraron a mi hermana y la angustiaron, además se sintió responsable por cualquier cosa que nos pudiera pasar, pero siento tristeza por todos los meses en los que no dijo nada y que estuvo atemorizada.

Creo que ya obtuvieron lo que quería, no volverán. Aunque el mejor lugar para decirlo era con la policía, siento que este puede ser un buen foro para denunciar y advertir a los lectores que no estamos exentos de este tipo de situaciones, que en un país como este ni viviendo de una manera modesta te escapas de este tipo de delitos, también me cuestiona y sé que no es casualidad este tipo de delincuencia, que es también responsabilidad nuestra por no exigir un cambio de dirección, un cambio de sistema en una sociedad donde estamos creando chantajes, extorsiones, violencia emocional, física producto de un pauperismo que degrada a todas los habitantes de este desgastado país.

Carolina Aguilar Muñiz es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se preocupa por asuntos sociales.


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En días de luz perfecta y exacta, por Carolina Aguilar Muñiz

Para Claudia, Corina y Doris, que sí llevan el discurso a la práctica.

Asumo que identificarse con una ideología, cualquiera que esta sea, lleva todo un proceso donde nos apropiamos del discurso y lo llevamos a nuestra vida diaria (¿si no para qué nos ponemos la camiseta?), sin embargo las contradicciones existen y muchas veces conocemos personas que se dicen de tal ideología pero no la llevan a los espacios en que se desarrollan.

De esta manera me he encontrado machos anarquistas y fervorosos defensores de la propiedad privada, socialistas de Polanco, promotores del comercio justo comiendo en Mc´Donalds y tomando Coca Cola, también he encontrado profesores de Biblia que nunca la han leído.

Hace pocos días asistí a un taller que impartió una de las grandes investigadoras sobre feminismo en México, las participantes fuimos elegidas de una larga lista de candidatas y el proceso de selección era muy claro, iría solamente la que trabajara en este tema.

Cuando me informaron que tenía un lugar en el tan ansiado taller junté todas mis expectativas (igual que el dinero) y me dediqué, con muchas ganas, a que llegara la esperada fecha, puedo decir que de las dieciséis horas que duró el taller las primeras cinco cumplieron con lo que yo había pensado (bastantes hojas con notas lo comprueban), además que se incrementó la admiración que siento hacia la ponente, una mujer culta y sabia que ha puesto sobre la mesa de discusión la problemática de las mujeres.

El taller pretendía analizar desde varias categorías la situación en la que cada una se encontraba con respecto al tema del empoderamiento. Por respeto a mis compañeras sólo comentaré que el relato de mi hito trajo para mí (la participante de menor edad) el desprecio de mis compañeras hacia mi relato con la reiterada crítica sobre mis actitudes en el hecho que estaba narrando, llegando a cuestionar que las acciones que tome eran más bien impulsadas por el miedo, ah, también argumentaron que pensaba demasiado las cosas. Resumen: está mal pensar y analizar  las situaciones que vivimos y protegerse de los riesgos.

La intención de mi opinión no está de ninguna manera dirigida a desprestigiar el trabajo de estos talleres, mucho menos a la exponente y a la organización, creo que son valiosos y gratificantes los esfuerzos que se han hecho para este tipo de reuniones, simplemente pienso que la congruencia debe estar entre las participantes y si la solidaridad entre mujeres (entendida como sororidad) es un principio rector del feminismo, pues habrá que incorporarlo en nuestras vidas.

El feminismo ha sido el movimiento más exitoso del siglo anterior y esto se ha logrado por la congruencia entre las ideas y los hechos, no hay que echar por la borda los logros y perder el rumbo.

Como decía Fernando Pessoa en voz de su alter ego Alberto Caheiro:

¡Qué difícil es ser consecuente

y no ser sino lo visible!

Carolina Aguilar Muñiz es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se preocupa por asuntos sociales.


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Argumentos equívocos, por Carolina Aguilar Muñiz

La mayor parte del poder es masculino

y tiende a perpetuarse como masculino

Amelia Valcárcel en “La política de las mujeres”

No afirmar nada antes de conocer a fondo de lo que se está hablando es, seguramente, el argumento más roto que haya existido en la historia de la humanidad y lo digo porque con facilidad abrimos la boca y de ahí surgen cientos de frases, por lo general, confusas.

Hace poco fui a una reunión que prometía una plática interesante, amena y sobre todo inteligente y el objetivo se cumplió, con diez personas en la mesa la charla transcurrió en la polémica y el discurso, de esos encuentros que se agradecen. Todo iba muy bien cuando llegamos, irremediablemente, a la política y de ahí al escabroso tema de las cuotas de género dentro de los partidos políticos (lo cual salió a la luz porque en la mesa había más de un integrante de instituciones partidistas), algunos de los que estábamos sentados a la mesa criticaban que en todas las elecciones a un cargo público había por lo menos una mujer candidata que no había llegado por sus méritos sino porque en toda contienda política era exigida la representación de las mujeres y de ahí se siguió la crítica a las “feministas” que perjudican a las mujeres que realmente merecen llegar a algún cargo de elección popular.

En ese momento recordé que más de una vez (me atrevería a decir que cientos de veces) entre pláticas, programas de televisión, regaños maternos, consultas laborales y demás, he escuchado hablar peyorativamente de las mujeres como feministas, para ponerlo de cierta forma, toda mujer que sea malvada, oportunista, enojona, que odie a los hombres, entre otros bemoles, es una feminista. También recordé que había leído algunos libros sobre teoría feminista (Celia Amorós, Simone de Beauvoir, Amelia Valcárcel, Marcela Lagarde, entre otras) que me habían sacado del error de llamar brujas a las mujeres de la corriente feminista.

Que sirva este artículo para proponer (como regalo de año nuevo) una lectura que nos aclararía muchas dudas con respecto al feminismo, las cuotas de género, las mujeres florero y la relación entre las mujeres y la política, el libro al que me refiero se titula “La polítcia de las mujeres”[1] de Amelia Valcárcel.

Esta es una obra que sostiene al feminismo como una teoría política, nacida a la par que el racionalismo, y que tiene todo un discurso sobre la igualdad y la libertad, sírvanos este argumento, planteado por Valcárcel, para tirar por la borda muchas creencias que sitúan a esta teoría como la contra parte al machismo, como la que lucha contra los hombres para ganarles el poder que han detentado durante siempre y que encasilla a las mujeres feministas como las enemigas públicas de los hombres.

Los argumentos que desde hace tres siglos (lo que tiene de existencia el feminismo) han servido para denostar esta teoría política se sitúan en la idea de que la mujer era un ser menor que nunca alcanzaría la mayoría de edad y por lo tanto el pensamiento para llegar un puesto político o, tan siquiera, la ciudadanía que le permitiera el acceso al voto. Derrumbadas estos argumentos producto del naturalismo, ahora nos concentramos en la idea de que no hay mujeres lo suficientemente preparadas para poder acceder a posiciones públicas y de ahí las pugnas que surgen con relación al temible tema de las cuotas de género, las mujeres florero y el feminismo.

Las mujeres, apoyadas por otras mujeres, que llegan a ciertos puestos en las esferas públicas son consideradas como cuotas de género; por mujeres florero nos referimos a la mujer que es colocada en cierta posición para hacer la finta de una paridad en la distribución de los cargos políticos.

Triste el panorama de la mujer dentro de las instituciones políticas, con el argumento de la equidad de género[2] las mujeres “florero” se han situado en un ámbito masculino para velar por los intereses de los hombres. Pero las cuotas de género no llegan más lejos y se insertan la misma dinámica del poder en las que las sus compañeras “florero” fueron citadas.

Por su puesto que las cuotas de género y las “florero” han sido criticadas sin piedad, tanto por hombres como por mujeres, con el argumento de  impedir el paso a mujeres muchísimo más valiosas en los puestos que ellas ocupan, también han sido objeto de críticas por aprovecharse de su trabajo en las bases (tan usado por los hombres que detentan el poder) para negociar puestos más altos. Sin importar si estos argumentos son o no válidos, lo que sí es cierto es que es la única manera que tienen las mujeres en las instituciones públicas de acceder a ciertos cargos, que nunca serán los más importantes.

Que estos argumentos aquí esgrimidos nos sirvan para darnos la oportunidad de leer a algunas autoras como Amelia Valcárcel y conocer un poco más de esta teoría política y, también para puntualizar que hablar de feminismo no es hablar de una oposición irracional a los hombres, hablar de feminismo es proponer una nueva ciudadanía, una sociedad democrática, de la igualdad y de la libertad.


[1] La política de las mujeres, Amelia Valcárcel. Cátedra. España, 1997.

[2] En el capítulo V, Amelia Valcárcel establece claramente que hablar de mujeres no es hablar de feminismo “El feminismo es una tipología discursiva que tiene fecha de nacimiento y su propia tradición teórica, bastante divergente de algo similar a un discurso genérico sobre las mujeres o de las mujeres. Aunque haya momentos en que puedan coincidir no son lo mismo y es importante que esta distinción quede clara”

Carolina Aguilar Muñiz es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se preocupa por asuntos sociales.


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Diez “locos” no convencerán a una multitud, por Carolina Aguilar Muñiz

Valgan unas cuantas aclaraciones antes de este ensayo…

Este trabajo lo presenté hace tres años dentro de una materia, que sí he de ser sincera no me acuerdo cómo se llamaba, lo único que recuerdo era que el ejercicio valía para mirar de otra forma la Feria Nacional de San Marcos.

Desde aquí un agradecimiento a Miguel Ángel Muñiz (el Chiquilo) porque él me platicó de estas protestas y por ser él uno de los iniciadores en Aguascalientes de las manifestaciones contra las corridas de toros.

Diez “locos” no convencerán a una multitud…

Lo anterior fue mencionado por una señora a la entrada de la Monumental Plaza de Toros donde un grupo de chavos y chavas se manifestaban en contra de las corridas de toros.

Se reúnen alrededor de las cinco de la tarde, unos vienen del trabajo, otros de practicar con su banda (por lo general del género punk), la minoría de la escuela, pero todos vienen cargados de mandas, una grabadora con música que invita a no entrar a la plaza de toros, muchos volantes y con muchas ganas de protestar por lo que ellos consideran salvaje y un insulto a la razón: las corridas de toros.

Son un grupo de jóvenes punk´s que se inclinan por el anarquismo (de los llamados anarco punk´s). Al principio de sus protestas, que iniciaron a finales del año pasado[1], eran poco menos de 15 personas, ahora casi llegan a cuarenta y no sólo protestan en temporada de feria, sino que son los más atentos al cartel taurino en cualquier otro día del año para poder acudir a convencer a la gente del salvajismo de la fiesta taurina.

A ellos nadie los quiere, los empresarios los ven con celo, los aficionados con odio propio de un maestro molesto con un alumno por contrariarlo y los reporteros que cubren la nota deportiva (en la que entra la fiesta brava) ni siquiera se han percatado de que exista alguna protesta alrededor del serial taurino. Sin embargo ellos están ahí con pocos recursos económicos propios de jóvenes que van desde los 16 hasta los 25 años.

La gente poco a poco se les fue acercando, desde las edecanes molestas porque sus jefes las obligaban a ir a la plaza de toros aunque a ellas les repugnará este “arte” hasta las parejitas de novios que no tienen dinero para entrara una corrida y se pasean abrazados alrededor de la plaza de toros, chela en mano, y descargan su odio contra la elite que sí entra.

Los manifestantes tienen la grabadora con el volumen hasta el tope, están escuchando a un grupo de rock punk español (identificados por el acento) llamado Ska-p: “…hombre vestido de payaso…” dice una de sus canciones refiriéndose a los toreros.

Están repartiendo a los paseantes algunos volantes (extrañamente ellos no hablan, sólo reparten folletos). El primero es un volante a color, muy bien elaborado y en dos idiomas (inglés y español), donde explican un poco cómo son las corridas de toros y la salvaje preparación de los toros antes de la corrida, este volante fue elaborado por la Asociación de Personas por la Ética en el Trato a los Animales (PETA), una asociación internacional con la cual los chavos se pusieron en contacto por medio de Internet para que les ayudarán mandándoles esos folletos. El otro folleto es más austero, en fotocopia y papel bond en el cual se explica no tanto la parte física del problema, sino la de ética y valores de las personas que acuden a la plaza.

“Donde hay muerte y tortura no puede haber arte y cultura” reza la última consigna del segundo volante que han repartido estos jóvenes no sólo fuera de la plaza de toros, también en la zona de bares en el área ferial.

De la represión no se salvan, han tenido desde provocadores que los han ido a insultar hasta los monos de cuadrilla que los intentan echar del área ferial pero ellos ahí siguen, aún a pesar de los policías a los que han llegado a engañar con la propagan de que PETA les había mandado en inglés.

La situación fue divertida:

Policía: ¿Qué están haciendo?

Chavo punk: Repartiendo publicidad de una ganadería gringa que va a venir (le muestra la policía el volante en inglés)

Policía: (Muy serio, leyendo el volante, pretendiendo saber el idioma) Ta´bien amigo, siga trabajando…

Y así, entre engaños a policías, mentadas de madre a ganaderos y coqueteos a guapas edecanes incomprendidas, estos chavos han logrado una pequeña fama y presencia en una ciudad por lo general pasiva y obstinada y en una feria que, comúnmente, no está organizada para inconformidades.


[1] Como el trabajo fue presentado en el 2003, las protestas iniciaron a finales del 2002.

Carolina Aguilar Muñiz es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se preocupa por asuntos sociales.


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Crónica de un 1º. de mayo en Estados Unidos: una visión a miles de kilómetros del epicentro del terremoto, por Carolina Aguilar Muñiz

Sorpresas y más sorpresas

El 2006 se nos ha presentado como un año de múltiples cambios y reestructuración de ideas concebidas. Las sorpresas nos llegan sobre todo en el ámbito político y social, obligándonos a no dar por nada.

Esto se aplica a los acontecimientos realizados el primero de Mayo en Estados Unidos, donde le boicot que llamaron “Un día sin inmigrantes” sacudió a toda la población anglosajona[1], dejando de manifiesto el poder económico y político que la población migrante ostenta.

Días Atrás

Cuando las organizaciones que representan a la población indocumentada anunciaron para el día del trabajo un boicot a todos los productos elaborados y comercializados en Estados Unidos, además de pedir a todos sus representados que no acudieran al trabajo y a la escuela, todo esto en contra de la propuesta de ley HR 4437, muchas fueron las voces que se levantaron a favor y en contra de la protesta.

De este lado del río Bravo, casi a la par con el anuncio del boicot comercial empezaron a circular los correos electrónicos pidiendo que  la población se sumara, ante ese panorama los dueños de las franquicias gringas[2] en México señalaron que serían mínimas las pérdidas que se tendrían de realizarse la protesta en el país, tal vez convencidos de que los mexicanos hemos perdido el sentimiento de solidaridad o no podemos vivir sin los productos traídos del “otro lado”.

Inmediatamente, y para no desaprovechar los posibles votantes que con esto obtendrían, los aspirantes a la presidencia de la República también se subieron al barco pidiendo a sus correligionarios unirse a la causa, tal vez convencidos de un cambio en la política migratoria Norteamericana que permita mayor seguridad y mejores oportunidades para los mexicanos que migren al “norte” durante el sexenio de nuestro próximo y aún no electo presidente.

A la calma y prudencia llamó Vicente Fox a los mexicanos ilegales que salieran a protestar primero de Mayo y sobre todo a que no “echen por la borda lo que ya construimos” (la que escribe quiere lanzar una convocatoria a todo aquel  o aquella que se sienta valiente y con ganas de buscar por alguna zona remota lo que el Presidente Fox ha logrado en materia migratoria y, ya que estamos encarrerados, también en el aspecto económico, político, social etc.)

El mero día sin inmigrantes y anexas

Y llegó el primero de Mayo…

Y lo que nos encontramos fueron las calles de los Ángeles con más de un millón de personas marchando (y eso que la policía se empeñaba en señalar a quinientas mil pobres e ilegales almas) y también hubo concentraciones de esa magnitud en Nueva York, Chicago, Houston y otras 150 ciudades donde los legales fueron testigos de un poder que estaba silencio hasta ahora.

Según Elías Bermúdez, líder de “Migrantes sin fronteras”, cadenas de súper mercados cerraron por todo el país, quizá convencidos que era mejor unirse a las manifestaciones que estar en su contra.  Los que también se sumaron fueron organizaciones sindicales y  de estudiantes.

Según organizadores, cerca de once millones de personas participaron a lo ancho y largo del país.

Aquí en México hubo pequeñas protestas y el boicot resultó como lo predijeron las franquicias: nulo.

The day after

El objetivo central de las protestas era demostrar la fuerza económica que tienen los migrantes en Estados Unidos y lo demostraron… tan sólo en el condado de Los Ángeles se presentaron pérdidas económicas por casi 200 millones de dólares y en la garita de San Isidro hubo una baja en la afluencia de vehículos de casi el 90%.

Por su puesto que el primero de Mayo del 2006 quedará en la memoria colectiva (aunque no sé si sucederá lo mismo con la memoria oficial) como la protesta más grande en Estados Unidos. Además que los principales actores de esta obra (los migrantes) lograron lo que la diplomacia y el servilismo jamás iban a llegar: poner en la mesa del debate nacional el sistema migratorio y de naturalización, y lo más importante, demostrar que son toda una fuerza necesaria para el país y que sin ellos, Estados Unidos no cuenta con una base sólida sobre la cuál descansar su economía.

Quizá los políticos norteamericanos se den cuenta del gran potencial de votantes que tienen en ese grupo, lo más seguro es que los grupos de fascistas y de derecha que existen en Estados Unidos incrementen sus acciones y señalen la protesta de una manera negativa, pero lo más seguro es que para muchos el estigma del inmigrante haya quedado rebasado.

Nota final: Antes de terminar este artículo se informó que algunas protestas en Estados Unidos terminaron con la esperada represión, especialmente en California (¿será porque su gobernator también fue migrante?) y algunos indicios de acoso para los líderes de las organizaciones convocantes, el siguiente paso todavía es un misterio que al parecer se niegan a informar.


[1] ¿Es válido llamarlos Anglosajones?

[2] ¿Se puede decir gringo sin afán de ofender?

Carolina Aguilar Muñiz es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se preocupa por asuntos sociales.