El Cafecito


9 comentarios

Filmantes filmados [Notas sueltas sobre el making of: el acto de filmosofar], por Armando Andrade Zamarripa

’Filmando Batalla en el Cielo’ (2006) de Adrián Arce y Manuel Méndez es sin duda un caso propio de la documentación sobre la elaboración de una película, pues procura la sobriedad en el abordaje de una filmación, progresando en el mismo género del making of y justifica el uso del verbo “filmar” en gerundio para el título de esta producción. El making of (traducción al español: fabricación de) desde su nominación como un subgénero del documental permite acercar al espectador en el proceso de construcción de un film, mostrar de forma didáctica las improntas y las pericias para lograr escenas características del rodaje; también es el registro/memoria de las hazañas del equipo de producción y el documento de los hacedores de cine in situ. Es posiblemente un subgénero que ha tomado importancia en los espectadores de cine y que no se limita en ser un simple reportaje televisivo, donde todas las trivialidades sobre la película se narran como un sumario. Otro de los aspectos que han distinguido al making of es el soporte videográfico para su registro y su distribución, ya que es limitado a ser transmitido por TV y/o únicamente a formar parte del contenido ’extra’ del DVD. En cambio, otra de las peculiaridades de este trabajo audiovisual de Arce y Méndez  es que logró exhibirse  en distintos festivales y fue premiado, una forma distinta de apreciar el making of de una película tan polémica en el gusto del público y del jurado como lo fue ’Batalla en el cielo’ (2005) de Carlos Reygadas.

’Filmando Batalla en el Cielo’ (2006) es el making of del film mexicano ’Batalla en el Cielo’ (2005). Los autores aprovechan el escenario del rodaje para no limitarse en el registro de las hazañas del crew de producción (aunque no hacen por evitarlas), logrando un retrato del director Carlos Reygadas a partir del registro directo durante el rodaje y las confesiones de sus colaboradores cercanos como Diego Vignatti (su director de fotografía), los interpretes de la película (Marcos Hernández, Bertha Ruíz y Anapola Mushkadiz), Alex Ezpeleta (su asistente de dirección) y Pilles Laurent (su sonidista). Lo cual puede ser interpretado como una estrategia para desenmascarar el valor agregado del novel director al ganar el reconocimiento inmediato por ’Japón’ (2002), su ópera prima.

Sobre making of: (de) ’Filmando Batalla en el Cielo’ (a) grabando a Reygadas

En el making of, hay un uso innovador de la temporalidad en paralelo con el estar en la filmación y ver el resultado de esta misma, alternando fragmentos de la película revelada para buscar una didáctica del “hacer cine” y con el “producto cine”. Un formato o subgénero que funcionaría más para lograr la filosofía ontológica del hacer cine y que se aprovecharía en las aulas de las academias de enseñanza del lenguaje audiovisual pues su consulta permite cerrar la cátedra de cine para generar aprendices autodidactas de la materia a través de la consulta del making of, que como anunciamos en el titulo del texto es filmar a quien filma, como define Eduardo Russo “aunque corremos el riesgo de que se trate de una gran puesta en escena de otra gran puesta en escena, una puesta en cine”. Con ‘Filmando…’  es clara  la sistematización que emplea Reygadas para dirigir a sus modelos,  las soluciones técnicas en la puesta de cámara que  es necesario conocer a través de un artículo o una entrevista cara a cara, al mostrar las imágenes (cuando Carlos Reygadas está dirigiendo y planeando los emplazamientos de su película pude constatar lo que para mí era un misterio sobre su forma de hacer cine). Retomando la idea anterior sobre el autodidactismo del cine, sería posible si todas las películas contaran con su propio making of. Y si así fuera, ¿quiénes serían los apropiados para realizarlo?, una pregunta perfecta para lograr analizar a ’Filmando…’ y sobre todo para poder asignar al candidato indicado. Arce y Méndez no pertenecen al equipo de producción y eso es un punto a favor para el making of, así ellos pudieron lograr una construcción completa del director y de la obra a partir de la importancia que les dieron a ambos realizadores. Entonces, esta cuestión del distanciamiento para con el film que se iba realizando les permitió no quedarse en lo anecdótico ni en la grandilocuencia del suceso. Los realizadores con este trabajo despliegan una analogía del abordaje estético entre las películas ’Japón’ y ’Batalla en el Cielo’ para acentuar los rasgos fílmicos que caracterizan la obra de Reygadas: sus paneos combinados con travellings, la austeridad de producción, la cámara antropomorfa que capta los sonidos internos y externos de los personajes, el uso de no actores para interpretar historias de ficción y así como la mirada sobre la muerte y el sexo que definen la vida de sus personajes. Esa mezcla o fórmula secreta, que está caracterizando la obra del director mexicano, fue la búsqueda de este documental con una puesta en escena clásica a través de: entrevistas, registro directo durante el rodaje de la película y el empleo de rushes o escenas de la filmografía de Reygadas. La simplificada construcción de la figura del director  para establecer un monólogo que responde los intereses de sus seguidores, sin reverencia alguna, para que confiese su filosofía sobre el cine y su sistematización a lo que se puede identificar como documental en su obra.

El surgimiento de este subgénero es peculiar porque documenta la ’monstruosidad’ del propio cine, eso que tiene de industrial-artístico- técnico. (¿Qué pasaría si se lo cuestionara?) Aunque muchas veces no se logra ni una de las tres, sino que únicamente se registra al equipo trabajando como obreros que les exige la cámara para obtener la impresión de una imagen, monstrando cómo el ser humano (a pesar de no ser androide pero a veces sí un sub-androide) hace un esfuerzo casi maquínico y encuentra su engranaje en la facturación de un film. Entonces, si continuamos con la idea del uso ideal del making of se presenta otra pregunta a considerar: ¿qué es lo que queremos de un making of?

Obviamente todos los que participan en el fenómeno cinematográfico desde la producción, el espectador y desde el análisis quieren hallar algo que satisfaga la continuidad de un film ya terminado y seguramente ya visto. Pero ¿qué sucede con aquellas producciones que no se lograron? Como por ejemplo los films ’¡Que Viva México!’ o La Casa de Cristal ambas de Sergei Eisenstein. Y siguiendo así por este planteamiento ontológico y epistemológico del subgénero descubrimos que no es un terreno pequeño sino que queda mucho por explorar, ya que el propio cineasta ruso bien haya podido hacer de estos proyectos (posibles películas) un making of , como el caso de ’Lost in La Mancha’ (2002) de Keith Fulton y Louis Pepe que registran la pre-producción y el intento de rodaje de un película fallida (abandonada y condenada a nunca ser filmada) llamada ’The Man Who Killed Don Quixote’ (2001) de Terry Gilliam, en vez de habernos dejado únicamente sus escritos teóricos y autobiográficos compilados en los textos de ’La forma del cine’ y ’El sentido del cine’ en el que hace un racconto de cómo dejó de lado algunos proyectos y cómo falló con el resultado que quería de su película ’Octubre’ (1928) publicando un desglose de la obra ideal. Aunque, la cuestión también sería si el soporte videográfico es fundamental y necesario para el making of, porque en los tiempos de Eisenstein aún no existía.

Retomaré la pregunta sobre quiénes serían los apropiados para realizar el making of, ¿otro realizador o el propio cineasta que hace el film? Porque ahora en algunos “extra” de los DVD contienen el “comentario del director” sobre el guión o sobre la puesta en escena que cumple con esta idea nuestra. Diferente es, por ejemplo, la obra videográfica  ’Guión del film Pasión’ (1982) de Jean-Luc Godard, que con una idea del making of esperó el acabado de su película ’Pasión’ (1982) para luego cuestionarla, no con un sentido didáctico del “detrás de cámara” (aunque no lo hubo)  pero sí con ello Godard planteaba que el film mismo es su propio documento: la memoria de un rodaje para examinar su elaboración. Otra aplicación distinta, está en el film de ’Looking for Richard’ (1996) de Al Pacino, logrando esa estética que caracteriza al making of y no sólo eso, sino que su premisa fue: la fabricación de este actor (y director a la vez) en ese personaje shakespeariano, es decir, Al Pacino realizando a Ricardo III [un work in progress filmado]. Entonces, ¿qué encontraríamos si el propio Carlos Reygadas haya hecho también su propio making of (su propio cuestionamiento sobre su film y su filosofía sobre el cine)?, seguramente haya tomado el papel de su propia persona para hacer de sí mismo y filmarse al filmar su film,  esto  le produciría una puesta en abismo como cineasta, una autorreflexión de su trabajo en el terreno de la producción audiovisual, aunque seguramente él lo hace cuando ve sus propias películas; sin embargo, lo interesante de éste subgénero es que el secreto se vuelve público y deja de serlo, es una exposición del individuo que sería productivo tanto para la producción, el espectador y el analista [como un diario íntimo, donde acumulen sus acciones y sus pensamientos]. Y como planteaba Harun Farocki, así el cine al ponerse en abismo podría ocasionar: una reflexión en el cineasta, se produciría una nueva imagen, dejaríamos los clichés y surgiría una nueva forma de contar la salida de la fábrica lumierana.

Armando Andrade Zamarripa nació en Aguascalientes en 1980; murió en el Cristo Roto en 2088 (unos paisanos lo encontraron abrazado a una botella de tequila Herradura); en su tumba, cavada a orillas de la Presa Calles, se encuentra el siguiente epitafio: “En su vida hizo mal y el bien: el bien lo hizo muy mal y el mal lo hizo muy bien”.


Deja un comentario

Un ladrón te golpea, por Armando Andrade Zamarripa

(Para todo aquél que se quede solo en un fin de semana)

Importante Aviso: ¡por fin estarás solo!

Sí lo es, importante y necesario
podré jugar con el tiempo, destruir y explorar

Ni siquiera el vecino se enterará que estoy en la casa
Los audífonos,el mejor resguardo
Desayuno, almuerzo y ceno a cada instante
hago las compras antes de encerrarme…

… te das cuenta que en la casa tienes arañas
goteras, grietas y mugre
también películas viejas
nuevas y sin rodar
proyectarlas como en el viejo auditorio
que los títulos, los personajes y los gestos se agiganten

hierve agua en el pocillo
sólo un minuto, el alboroto te delata

sinfonías, frases, silencios y hasta perversos pensamientos
recuerdos y actos son el menú de todo el día
¿el postre? claro, espiar  la vecina de enfrente
encerrarla contigo como en la pubertad
te escondías bajo la cama, imaginándotela desnuda…

Eres un Rey, la cama un púlpito
para adoctrinar lo que tienes contigo, tú
Quisieras todo, apropiarte de lo que se te ocurra
que la orquesta toque para ti y también la conduzcas
que Rulfo resucite, Reygadas sea tu apellido

Empiezas a dar de brincos sobre el colchón
blasfemando, violando, falsificando
No dejas de tragar, de beber, de dormir
de soñar…

Vete en penumbras, en un palacio
en esta nueva galaxia con Asísmilo
dirigiendo tu película, armando el plano
Discutiendo con un conocido amigo, que dice ser tu papá
A tu vecina por fin la tienes contigo, ahora sobre el colchón
Y la orquesta interpreta la décima de Shostakovich
pero Arvo Pärt resuena
aunque Björk esté con su penúltima canción incisiva
Discutes el cuadro con tu asistente
mandas todo al carajo
ya no es necesario filmarlo, ya lo vi, ellos no
¡Anárquico! grita el viejo del Parkinson
me vale una chingada
bajas las escaleras, un pasillo
una puerta entreabierta
presientes el miedo
podría haber alguien detrás
algo te acecha
dudas en abrir
me vale una chingada
la abriste
y el gatito se descubre de la sombra
observándote con sus ojos hipnóticos
como los de Anabel
te detienes, lo miras detenidamente
camina hacia ti
quisieras huir, es sólo un felino nimio
su gesto no cambia, seguro de sí
a ti te está llevando la chingada
el gatito se agiganta como un león
corre hacia a ti
pega un salto que cubre todo el plano
pasa al contraplano
cierras tus ojos
un estruendoso rugido ahora los abres
volteas, el gatito se convierte en fiera
lucha contra otra semejante a él
las observas, se destrozan una a la otra
En el lugar hay un excusado
ahora recuerdas para qué entraste
meas y te chorreas en el pantalón
chingada madre

Te despiertas porque el teléfono suena
suena y no para
tú con la mano en la bragueta de tu jeans
extiendes la otra mano hacia al teléfono
te golpeas bestialmente en la cabeza con el filo del buró
tomas la llamada…
número equivocado
chingue a su madre, hija de la chingada

Caminas hacia el baño y recuerdas al gatito
tu vejiga a punto de estallar
con dos quilmes encima
meas y remeas hasta desahogarte
te sobas la cabeza del porrazo anterior en el buró
tienes un tremendo chichón
te duele hasta la verga
terminas de mear
te miras al espejo
un chorro de sangre escurre por tu sebosa cabellera
hijo de la chingada
te quejas con madres y abres el botiquín
sólo hay alcohol
y te lo colocas en la descalabrada a punta de chorros
y pegas un grito de la chingada…

Vuelves a la cama
noqueado, con un chorro de meados en el jeans
oliendo a alcohol alcanforado
y con la mirada del gatito en tu recuerdo
me lleva la puritita chingada
retomas tus audífonos y no se escucha nada
probablemente se descargaron las pilas
qué chingón
lo único que te queda es comer algo
conciliarte con el sueño o tratar de recordarlo
pero a todo esto
a quién se le ocurre no desconectar
el chingado teléfono…

Armando Andrade Zamarripa nació en Aguascalientes en 1980; murió en el Cristo Roto en 2088 (unos paisanos lo encontraron abrazado a una botella de tequila Herradura); en su tumba, cavada a orillas de la Presa Calles, se encuentra el siguiente epitafio: “En su vida hizo mal y el bien: el bien lo hizo muy mal y el mal lo hizo muy bien”.