El Cafecito


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Me casé con un comunista, de Philip Roth, por Alejandro Vargas

Podría abarrotar el escrito con palabrería sobre el libro. Un libro que desde hace año y medio me llamó la atención gracias a JIC (José Israel Carranza) que mencionó una frase que, si bien puedo decir que no ha marcado mi vida, ha cambiado gran parte de lo que pienso: “Las estrellas son indispensables”.


Una sencilla frase que me ha puesto a pensar por qué realmente existen las estrellas. Y simplemente llego a la conclusión de que tienen que estar ahí, tienen que existir. ¿Por qué? Porqué son necesarias en el cielo incólume.

Y pasando a la novela. Trata sobre la vida de Ira Ringold, contada por su hermano Murray y Nathan Zuckerman (me parece que es alter ego de Roth). Su vida desde nacido hasta su muerte. Pero además de su gran vida, su idealismo hacia el comunismo (que en teoría funciona), su gran lucha por la igualdad de clases. Quizá todo esto no sea de gran emoción al verlo escrito, lo que lo hace interesante es ver la lucha de clases en Estados Unidos, un lugar donde la libertad de pensamiento ha sido un gran distintivo y leer cómo nada de eso fue cierto, cómo hubo espacios en los cuales el pensar por una igualdad era sinónimo de convertirse en comunista y con esto, la perdición.

Podemos leer cómo un hombre luchó toda su vida por el comunismo, desayunaba, comía y cenaba comunismo. Pero lo que el llegó a creer que era lo ideal, lo mezcló con lo que creía que era secundario, hizo un batido y tuvo que tener una consecuencia.

La charla entre Murray y Nathan se desarrolla a lo largo de 6 noches, en las que se recuerdan varios episodios de la vida de ellos con Ira.


Para mí, una gran novela, que tenía ya mucho tiempo en el buró, una novela que me impresionó, me indignó y me hizo reír. Y reír, ¿por qué? Bueno la risa se centra en toda la novela y desde un inicio te lo previene. No es natural que alguien entierre a su canario y pase por todo el distrito con todo y cortejo fúnebre. Después… bueno, el después vendrá cuando se den la oportunidad de leer el libro.

Esta novela forma parte de la saga de Zuckerman, pero no es indispensable haber leído las anteriores para que esta funcione. Ahora esperemos que el siguiente año sí se le haga justicia a Roth, por ahí dicen que la tercera es la vencida, así que crucemos los dedos y digamos: “Roth para Nobel”.

¡Arriba y adelante!

Alejandro Vargas es actualmente un colaborador emergente de blogs (y asiduo escritor del suyo). Posiblemente algún día verán su novela circular. Tiene otras ocupaciones como trabajar.