El Cafecito

Entre todas las libertades posibles… ¡feliz cumpleaños, Cafecito!, por Dorismilda Flores Márquez

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Being free and unfree at the same time is perhaps the most common of our experiences. It is also, arguably, the most confusing.

Zygmunt Bauman

 

Cuando El Cafecito era apenas un proyecto, su nombre era otro. Algún tiempo antes había leído Una ciudad libre —una novela de Eric Darton— y me había resultado inspiradora para pensar en la libertad de expresión. Sin embargo, hubo algo con lo que yo no contaba: el dominio ciudadlibre.com estaba entonces ocupado por un sitio porno. Así fue como la segunda opción, El Cafecito, entró en escena. Era 2004, la primera persona que supo del proyecto fue Salvador de Léon, mi asesor en el Seminario de Integración en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Los primeros que confiaron en esa idea nebulosa y enviaron sus colaboraciones fueron Marco Vargas Cuéllar, Arturo Haro Oteo y Enrique Puente Gallangos.

Diez años después, Arlette Luévano —quien edita El Cafecito desde 2011— y yo discutíamos sobre el número especial para celebrar el aniversario, optamos por plantear la libertad como tema central de esta edición. Creemos que la libertad es uno de los asuntos clave para pensar el tiempo que nos ha tocado vivir. Curiosamente, este número especial es el 101. No lo habíamos planeado así, pero quedó como anillo al dedo, porque nos recuerda aquella habitación de la célebre 1984 de George Orwell, donde ocurría lo peor del mundo. La habitación 101 nos recuerda las restricciones a la libertad, que no son pocas. Somos, como dice Bauman, libres y no libres a la vez, con todas las posibilidades y confusiones que eso implica.

La libertad es algo tan amplio, que se puede discutir sobre ella de mil maneras. Quienes participan en este número especial han elegido cómo y dónde situarse. “Libertad, igualdad y fraternidad” fue uno de los lemas de la Revolución Francesa y ha sido parte fundamental de la idea de derechos humanos que tenemos desde el siglo XX. Algunas colaboraciones en este número abordan la libertad en la lógica de los derechos. Otros han planteado la libertad como un estado del ser humano, que implica mirar hacia el interior de cada uno. Por supuesto, muchas discusiones pueden desprenderse de aquí. En esta diferencia entre perspectivas radica la riqueza.

Este número especial ha sido hecho bajo el pretexto de celebrar el décimo aniversario. Las fechas son lo de menos, las memorias son las que importan y, en este caso, celebrar es recordar que ya han pasado diez años de trabajo continuo; que un buen grupo de colaboradores, lectores, amigos, llevamos diez años juntos y hemos recibido a unos y extrañado a otros. Sobre todo, pensar en diez años implica recordar que, aunque una larga vida cafeinómana era el deseo desde el principio, eso que entonces era futuro y ahora es pasado/presente no se veía tan claro. No sé / no sabemos cuánto tiempo más continuará este intercambio de letras, en realidad no importa si vienen dos meses o 20 años, lo que importa es que valga la pena compartir estos bits.

Entre todas las libertades, una de mis favoritas es la Libertad de Quino. Con frecuencia me pregunto, como ella, ¿por qué la gente no es simple?, ¿por qué yo misma no soy simple?

 

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO y estudiante del Doctorado en Estudios Científico-Sociales en la misma institución. Solía editar El Cafecito, casi siempre de madrugada.

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