El Cafecito

Los “sobre-vivi-entes” de la “demo-cracia” mexicana, por Enrique Puente Gallangos

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¿Vivientes? o ¿sobrevivientes? de la democracia mexicana. Tal vez responder la pregunta de Alain Badiou: “¿QUIÉN ESTÁ HOY VERDADERAMENTE VIVO?” podría servirnos de referencia.

Néstor Braunstein dice que: “La vida, definida como el conjunto de las tendencias que resisten a la muerte, es según se ha visto la sobrevivencia”. ¿Quién está hoy verdaderamente vivo? El sobreviviente.

Los mexicanos en las pasadas 6 elecciones presidenciales hemos muerto democráticamente y somos sobrevivientes. Somos sobrevivientes de la democracia mexicana. Estas muertes simbólicas podríamos llamarlas “traumas” en las que podíamos decir que debíamos haber muerto pero no lo hicimos; luego entonces de esta muerte simbólica somos sobrevivientes. Trauma que divide un antes y un después de cada una de esas elecciones.

Sobreviviente que sigue hablando, pero no es el mismo que antes, sobrevivientes con el mismo nombre y apellido que no podrá volver a ser. Sobrevivientes con las mismas carencias y con las mismas faltas. Es un “sobre” un sobre sin mensaje, un sobre vacio. Es un muerto viviente, es un fantasma, es un “ente” un ser imaginario. En muerto que “vive”, que es un “sobre” vacío, que es un “ente” imaginario. Es un “sobre-vivi-ente” de los procesos democráticos fallidos en México. “Demo” pueblo, “cracia” fuerza; las democracias significan un pueblo fuerte, un pueblo unido. Pero en México la democracia está “traumatizada” está dividida.

No hay un pueblo unido, el pueblo no tiene fuerza. México tiene una “demo-cracia”. Somos los “sobre-vivi-entes” de la “demo-cracia” mexicana. El contrato social ha perdido su validez, los testigos de ese contrato son hoy un testigos lastimados por la democracia: Un testigo que al paso del sexenio intenta olvidar el trauma de la pasada elección, un testigo lastimado que reprime los real que lastima. Un testigo que no es el mismo que antes pero sigue teniendo el mismo nombre y apellido. Un testigo que se resiste a admitir que murió, que ya es otro y que sigue siendo el mismo. Un testigo que no se reconoce en el espejo y por ello deja de mirarse.

Sobres vacíos que intentan ser llenados por el Otro, el Otro con O mayúscula que vació el sobre, que dividió al pueblo, que debilitó al pueblo, que traumatizó al pueblo. El Otro ahora intenta llenar las esperanzas del testigo, intenta saciar el deseo del testigo con nuevas promesas; el Otro que provoca al testigo, que provoca al sobre-vivi-ente para que vuelva a verse en el espejo. El espejo de la Ley y del derecho. El Otro que promete y repite el discurso. Discurso sostenido en las leyes, leyes que ellos mismos hacen. Si el Otro repite sus promesas, siembra nuevas esperanzas.

Por qué no volver a preguntarnos: ¿QUIÉN ESTÁ HOY VERDADERAMENTE VIVO? El Otro con mayúsculas. El pueblo, el testigo, el sobre-vivi-ente, el que ya se mira en el espejo; está dividido, esta partido, está en proceso de duelo. Pero aun está ahí en la escena.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional, Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes y Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

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