El Cafecito

“Horaciones” de Benjamín Valdivia, por Rubén Chávez

4 comentarios

“Desnudo busco el campo de los que nada desean”, hace hablar nuestro poeta a su modelo, Horacio. Pero al contrario del cuento de Andersen, el desnudo poético es un traje de plumas y de luces. Pero verdaderamente hay que estar preparados para verlo. La poesía es materia de fe y busca creyentes. Y lamento decirlo: No todos estamos llamados. El mismo Benjamín señala en un poema adelante: “No se mueve la sangre en corazones fríos […] Estamos encerrados en la duda”.

La evidente asociación de las palabras “Horacio” y “Oración” en el título del libro, “Horaciones”, es ya un adelanto de un sagrado afecto y de una Declaración de Fe Horaciana. Nuestro poeta concelebra con el latino, a través de cada poema, el carpe diem de los sabores y también de los sinsabores. Me atrevo a decir que Benjamín Valdivia es un esperanzado sin esperanza ni enmienda ¿pero qué otra cosa se puede esperar de un poeta verdadero?

Si el autor de las Odas procuró la empresa de transvasar al latín la lírica eolia en su conjunto, imitando los temas y los metros líricos griegos, ahora, no menos audaz ni con menos riesgo, Benjamín Valdivia se propone en Horaciones traer a este siglo y al castellano el ingenio de Horacio. Ingenio, repito. Ni copia mecánica ni sustitución de las variables en la ecuación de las Odas. Cabe menos detenerse en la traducción del latín, para el primer verso de cada poema -que ya es admirable- que en la empatía de nuestro poeta y en su capacidad de alquimista para trasmutar la forma y purificar el fondo de los versos latinos. Versos que son “Sabores de siglos que mucho hace / nadie hubiera captado”.

Hay una pregunta básica, recurrente, que formulamos al iniciar el aprendizaje de una segunda lengua, de un nuevo idioma: “¿Cómo se dice…?”. Benjamín nos deleita al contestarnos a esa pregunta: ¿Cómo se dice en “Horacio”…?.

¿A qué aspira el autor con este libro? –No será a un ejercicio académico. Algo importante está por ocurrir. “En lo que hablamos se fuga la vida”, traduce Valdivia a Horacio. Pero es como el ácido que se retira para revelar la placa no irreparable. “Lo vivido es ya luz de música”. Eso, nos dice, “empalabra”. Es obligado para el poeta, para sus lectores, traer a la mesa al afecto, al odio, al amor, pues: “Son nombres propios de cosas ausentes, de inéditos mundos. / Oficio es éste de traerlos vivos, fosforecer la luz de nuestros huesos.”

¿Pero y por qué Horacio y por qué Benjamín Valdivia? – Por autoridad. “Al huir de su patria, ¿quién se exilia de sí mismo?”, hace hablar Benjamín a Horacio. Y si preguntaran: “¿Dónde está el mejor escritor de Aguascalientes?” Contestaríamos –No vive aquí.

No, Benjamín Valdivia no es un exiliado, pero sí un trashumante en su país natal: “Mas yo busco otro mundo y otra música, / otro secreto: no lo que dice la sirena”. Al avanzar las rutas del libro, sus lectores encontramos bitácora y toma de herencia: Nos dice: “Hijos del sueño / pueblen los páramos que les donamos hoy”.

¿A quiénes se dirige? –“Referirse a ellos es hablar de nosotros”. Horaciones es también un lance amoroso y una queja a cumplirse. Y si entristece en: “No tiene solución este planeta: / cada cual va a lo suyo”, también comparte una esperanza: “Si percibes ahora ese aroma encantado, / tu alegría y la mía están completas”.

¿Qué nos cabe después de leer este libro? Ojalá la promesa de Benjamín Valdivia: “Salen de aquí felices, plenos todos, aunque nada poseen“. El mensaje entregado al poeta es también llevado al lector. Entonces (como dice Benjamín) “Nosotros, también iluminados, / atendemos, y empezamos a andar.”

Rubén Chávez, es ingeniero civil con maestría en Gestión Pública Aplicada. Poeta. Entre otros reconocimientos, ha obtenido el Premio Nacional de Literatura Salvador Gallardo Dávalos (1996 y 2007) y Premio Punto de Partida (2009).
En 2010 ganó el tercer lugar en la categoría de poesía en el Certamen Internacional Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz, con el libro Un naipe de picas.

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4 pensamientos en ““Horaciones” de Benjamín Valdivia, por Rubén Chávez

  1. Recuerdo algún poema de Benjamín Valdivia entre mis primeras lecturas al llegar a Aguascalientes (´94). Me da gusto encontrar esta reseña.

  2. Me gustaría contactar a Rubén Chávez, para ver la posibilidad de que participe en la feria del libro del colegio donde trabajo.

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