El Cafecito

Lo natural y lo cultural, el antes y el después, por Enrique Puente Gallangos

2 comentarios

Los sujetos, la sociedad, se cuestionan las cosas desde lugares donde ellos no imaginaron estar y en muchos casos ni se los imaginarán. Lo peor de esto es que, estos cuestionamientos y las respuestas que dan a ellos determinan el hoy del sujeto y la sociedad.

Pondremos como ejemplo el matrimonio civil, distinguiéndolo de otros tipos de matrimonio. No tiene los mismos efectos y la misma naturaleza que las de su origen comparado con la idea que hoy tenemos de matrimonio. Lo que destacaremos es que el matrimonio civil no es una institución que haya existido como tal junto con el hombre desde el origen del hombre. En primer lugar, es que el hombre y las mujeres para tener hijos tengan que casarse. Dos, que las mujeres adquieran la categoría de mujer por el hecho de contraer matrimonio. Tres, que sólo estando casados podrán legitimarse sus hijos. Bueno, un sinnúmero de cosas más.

Lo que trato de decirles es que todas estas cosas se hacían y eran legítimas y moralmente aceptadas antes de que instituyera el matrimonio civil. Por lo tanto, hay un antes y un después del matrimonio civil. Un antes que no necesitaba más que la voluntad de los sujetos para llevarlo a cabo, sin necesidad de una autoridad para ser legitimado. Y un después, cuando los sujetos no pudieron más legitimarse en su palabra y pidieron la intervención del otro para legitimar sus relaciones matrimoniales. Esto es así, en el antes eran los mismos sujetos, los deseantes, los que decidían las condiciones, derechos, obligaciones, educación de los hijos, sobre el trabajo y su familia. Hoy no son más ellos, quienes toman esas decisiones. Hoy es el Estado quien decide sobre sus derechos, obligaciones, prestaciones, convivencia, hijos y familia. Es el Otro ajeno a sus deseos quien decide por ellos.

A partir del siglo XX en el mundo se ven con más naturalidad —y resalto naturalidad—, temas como la revolución sexual y podemos ver que el sujeto sigue teniendo el deseo de convivir con otro, que no es sólo de sexo diferente al del sujeto sino es del mismo sexo. Por lo tanto el Estado o algunos Estados han decidido cambiar la norma (unión de un solo hombre con una sola mujer) por la norma “unión entre dos sujetos”. Primero, es natural que los sujetos se deseen sexualmente independientemente de su sexo. Segundo, es cultural el matrimonio civil regulado por el Estado. Tercero, es natural que las mujeres sean quienes tengan o no tengan hijos. Cuarto, es cultural quien decide quiénes pueden adoptar. Veamos lo siguiente, lo natural está en el antes y ahí sólo la naturaleza del sujeto decide y lo cultural está después y ahí sólo decide el Estado a través de sus leyes. Esto puede traernos respuestas más claras a los cuestionamientos que en ocasiones se plantea la sociedad. No es dios, ni el papa, ni la virgen, ni la iglesia, quien decide con quién casarse y si quieres o no tener hijos, es una decisión del Estado. Por lo tanto, como sujetos a esta sociedad nos someteremos únicamente a las normas de Estado, porque creamos nosotros al Estado. Luego entonces dios y a iglesia es un producto cultural que crearon un grupo de hombres para controlar a la sociedad y hoy no es mas así, ni dios ni la iglesia deciden sobre nosotros como parte de esta sociedad mexicana. Hoy es el Estado, aunque en este país 14 Estados han decidido el mandato divino, nos guste o no y un sólo Estado ha decidido el mandato del hombre, les guste o no. Una buena para los Asambleístas del Distrito Federal y condolencias para las mujeres de estos 14 Estados. Pero, ¡no es un milagro!, sino una realidad cultural, que el Juicio de Amparo las puede ayudar en su deseo de engendrar o no engendrar, en su deseo de casarse con él o ella y este juicio o recurso no lo hizo dios, sino Vallarta y Rabasa.

Enrique Puente Gallangos es Licenciado en Derecho; Maestro en Derecho Constitucional; Maestro en Psicoanálisis, Especialista en Psicoanálisis para Niños y Adolecentes; Master en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas en FLACSO Virtual Argentina. Estudia el Doctorado en Derecho en CIJUREP, en la Universidad Autonoma de Tlaxcala. Es además catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Regional del Sureste y de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

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2 pensamientos en “Lo natural y lo cultural, el antes y el después, por Enrique Puente Gallangos

  1. Me parece una buena reflexión, valla, que una institucion tan fundamental en esta sociedad como el matrimonio esté casi completamente regida por el estado… mal

    Devería ser todo como en los tiempos romanos…que valía mas la intecion de permanecer con el otro

    😀

  2. Pingback: 4270 México, El Cafecito, febrero, Dorismilda Flores Márquez « Octavio Islas [octavio.islas@proyectointernet.org]

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