El Cafecito

Cabellos de un astro muerto (fragmento), por Ricardo Esquer

2 comentarios

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cruje el silencio su redundancia

cruje el silencio su redundancia

el ruido del mundo al romperse

dentro del ojo vacío

gira la noche sus astros

la ilusión sus constelaciones

hasta que el ámbito completa el ciclo

el cascarón muta en boca

concibe el deseo de color

ese ruido al oriente del mundo rompiéndose

dulcemente en flores

abiertas para nombrar el amanecer

el deseo de color convertido en perfume

presencia inasible de un cuerpo

alguna vez próximo

cantando abierto a lo que traiga el día

ocupada por el deseo de color la mañana crece

ocupada por el deseo de color la mañana crece

hacia afuera

en carne diurna

una luz viva

cuelga de los tendederos

el tiempo gotea

para que midamos las horas por los golpes

los momentos por el abrazo del agua

brazo exterior del deseo

por dentro ya no cabe

carne nocturna

sombra viva

el brazo interior del deseo es más fuerte

tal vez

porque está más cerca del corazón

colmada por el deseo de color

colmada por el deseo de color

la calavera

voz viva

nombra las cosas visibles para sus ojos vacíos

brilla retórico el mundo

lleno de magia

colores

artificios y pretextos para toda esa agitación

ese murmullo más allá de la página

lo vivido

imágenes invertidas en el humor vítreo

reflejos

cabellos de un astro muerto creciendo en lo escrito

el ruido del mundo rompiéndose

cada mañana

una canción vastísima

interminable

el mundo es un canto sin término

el mundo es un canto sin término

hacia adelante

llenándose de duración

cuerpos opacos

salta del ángulo y la superficie al órgano y la sensibilidad

ocupa el día en extenderse tersa y azul allá arriba

en vano múltiple

consistente en su dispersión

abajo

acá nuestra parte:

creer que somos los cantantes

la voz del mundo sólo porque tenemos palabras

como si el mundo las necesitara para hacerse visible

fino polvo entre nuestros dedos

como si el mundo

viniera de nuestros dedos al pulsar las palabras

tensas fibras en la blancura

esa caja de resonancia

poblándose con el sonido de los cuerpos opacos

al roce de una música sin término

Ricardo Esquer es poeta.

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2 pensamientos en “Cabellos de un astro muerto (fragmento), por Ricardo Esquer

  1. “cantando abierto a lo que traiga el día” como presagio de algo no agradable, la taquicardia avisa, pero no da datos…
    Felicidades Ricardo

  2. Hay materias cifradas todavía.
    No sé si diseccionarlas,
    someterlas a la taxonomía
    ponerlas frente al espejo
    o sobre el librero
    o hacerlas poesía de año nuevo
    junto a los recuerdos
    en un cofre azul.
    Todavía
    se escucha el agua, cayendo,
    los pactos fluyendo
    saben a memoria,
    a destierro
    y me vuelvo contemplación
    a media noche, noctámbula,
    hay otras presencias:
    flor marchita en amanecer,
    riega mi flor marchita
    con tinta negra,
    escríbeme el nuevo nombre.

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